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250308 - El
primer chiste más cruel del siglo XXI lo hizo
George W. Bush el primero de mayo de 2003, un mes después
del derrocamiento de
Saddam Hussein, cuando apareció disfrazado con uniforme de
piloto militar en el portaaviones
Abraham Lincoln y anunció, bajo un enorme cartel con la
frase “¡Misión cumplida!”, que las mayores operaciones de
combate en Irak habían terminado.
La segunda broma más
macabra en lo que va de esta centuria la hizo el miércoles 19 de marzo
en el Pentágono, cuando afirmó que “el mundo es ahora un lugar mejor,
Estados Unidos está más seguro que antes de la invasión a Irak y ésta es
una lucha que América puede y debe ganar”.
¿Es humor negro, humor
involuntario o humor para causar malhumor? Los motivos del ataque fueron
la supuesta posesión de armas de destrucción masiva por parte del
régimen iraquí y sus presuntos vínculos con
Al Qaeda,
pero el año pasado 16 agencias de la comunidad de inteligencia de
Estados Unidos reconocieron
que las armas no existían ni había relación entre Hussein y
Osama bin Laden.
En 60 meses de
ocupación en Irak murieron 4.000 mil soldados estadounidenses y 60.000
resultaron heridos. La cifra de civiles árabes muertos es mucho mayor:
más de un millón, según informó el pasado 28 de enero la agencia de
sondeos británica Opinion Research Business (ORB). La Organización
Mundial de la Salud estima que 151 mil iraquíes perdieron la vida en los
primeros tres años. De acuerdo con un cálculo conservador de la morgue
de Bagdad, sólo en la capital ingresaron 50 mil cadáveres en los últimos
tres años, que equivalen a 190 veces el total de víctimas de los
atentados en Nueva York del 11 de septiembre de 2001.
Ahora “el mundo es un
lugar mejor”, pero los iraquíes no pueden apreciarlo porque están
demasiado ocupados en sobrevivir sin alimentos bajo los tiros y las
bombas. La ONU informa que cuatro millones y medio de personas fueron
desplazadas de sus hogares y cada mes 60 mil huyen por las fronteras. La
mitad de los 26 millones de habitantes sobrevive con un dólar diario, 40
por ciento no tiene acceso a raciones de comida y 70 por ciento carece
de agua potable.
Hoy “Estados Unidos
está más seguro que antes”, pero luego de cinco años Irak no es ningún
ejemplo de democracia. El gobierno es incapaz de reorganizar el país,
chiítas y sunitas están más enfrentados que en épocas de Hussein, las
fuerzas armadas locales no garantizan la paz y los nuevos servicios de
seguridad persiguen a los opositores con igual saña que durante el
régimen anterior.
¿Es “ésta una lucha que
América puede y debe ganar”? Los gastos de la ocupación superan a los de
las guerras del Golfo de 1991 (88.000 millones de dólares), de Corea
(456.000 millones de dólares) y de
Vietnam (518.000 millones de dólares). En cinco años el precio de
petróleo subió de 25 dólares por barril a más de cien dólares por
barril, Estados Unidos está al borde de la bancarrota económica y siete
de cada diez estadounidenses culpan a la invasión por la crisis en sus
bolsillos.
Cinco meses antes del desembarco en Irak, el periodista,
escritor y político conservador Pat Buchanan, ex asesor de Richard Nixon,
Gerald Ford y
Ronald Reagan y ex candidato presidencial republicano en 1992 y en
1996, cofundador de la revista The American Conservative y
articulista en The Nation y Rolling Stone, escribió: “La
única empresa en la que los pueblos islámicos sobresalen es en expulsar
a las potencias imperiales mediante el terrorismo o la guerra de
guerrillas. Sacaron a los británicos de Palestina y Adén, a los
franceses de Argelia, a los estadounidenses de Somalia y Beirut, a los
israelíes de Líbano. La única lección que aprendemos de la historia es
que no aprendemos de la historia”.
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