|
250408 - El día
que se otorque el equivalente político a los premios Oscar al
cinismo, la hipocresía y el caradurismo el presidente colombiano
Álvaro Uribe seguramente figurará entre los más firmes
candidatos a obtenerlo en los rubros de guión, actuación,
dirección y producción. Un
Informe confidencial confeccionado hace más de 16 años en
Estados Unidos señala al inexpresivo mandatario como
“colaborador del Cartel de Medellín” y lo ubica en una lista de
narcotraficantes colombianos de aquella época.
“El pasado me condena”
podría ser el título de esta coproducción colombiano-estadounidense, en
la que Uribe protagoniza a un obediente político obsesionado por
instaurar una democracia paramilitar, el boicot a todas las iniciativas
de integración latinoamericana y la promoción a toda costa de un Tratado
de Libre Comercio.
La comprometedora
información, desclasificada el 1 de agosto de 2004 en cumplimiento del
Acta de Libertad de Información (Freedom of Information Act), hecha
pública por el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George
Washington y publicada en el semanario Newsweek, no proviene de
las FARC,
el presidente venezolano
Hugo Chávez, el espionaje cubano o Los Simpson. Fue elaborada el 23
de septiembre de 1991 por uno de los más sólidos –y menos conocidos–
servicios secretos estadunidense: la Agencia de Inteligencia de Defensa
(Defense Intelligence Agency = DIA), adescripta al Pentágono.
El capo de la droga
Pablo Escobar –fundador del Cartel de Medellín y responsable de 4.000
asesinatos, abatido por la policía en diciembre de 1993– aparece en la
lista de 106 narcotraficantes colombianos con el número 79, en la página
10 del informe de la DIA. En la misma página y en la siguiente, es
mencionado Uribe con el número 82. La ficha del actual mandatario y
promotor de una muy cuestionada “política de seguridad democrática”, lo
describe así:
“Político y senador
colombiano dedicado a la colaboración con el Cartel de Medellín en altos
niveles del gobierno. Uribe fue vinculado con una empresa implicada en
actividades de narcotráfico en Estados Unidos. Su padre fue asesinado en
Colombia por su conexión con traficantes de narcóticos. Uribe ha
trabajado para el Cartel de Medellín y ha sido amigo íntimo de Pablo
Escobar Gaviria. Participó en la campaña política de Escobar para
hacerse elegir parlamentario suplente de Jorge Ortega. Uribe ha sido uno
de los políticos que, desde el Senado, se opuso a cualquier tipo de
tratado de extradición”.
El texto completo del
informe confidencial de la DIA puede consultarse en la página oficial
del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington,
bajo el título “U.S. Intelligence Listed Colombian President Uribe Among
‘important colombian narco-traffickers’ in 1991”:
http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB131/index.htm
“El retrato que el
informe del Pentágono hace de Uribe discrepa con su imagen actual de
aliado principal de Washington en EE.UU –que financia la guerra de las
drogas en América del Sur. Pero por esos días, Uribe estaba entre las
docenas de políticos colombianos que abiertamente se opusieron a la
extradición de sus compatriotas traficantes de droga”, escribió en su
momento Joseph Contreras, editor regional para América Latina del
semanario Newsweek. “Uribe ha cambiado subsecuentemente su punto
de vista y, de hecho, su gobierno ha enviado numerosos narcotraficantes
a los Estados Unidos desde que él tomó el poder”.
En 2002, Joseph Contreras y Fernando Garavito, ex
columnista del diario colombiano El Espectador, publicaron Biografía
no autorizada de Álvaro Uribe Vélez, el señor de las sombras, una
minuciosa investigación sobre los vínculos del presidente con el
narcotráfico. Como ya es habitual en la narcodemocracia uribista,
Garavito tuvo que abandonar el país y exiliarse.
|