|
200508 -
Bambú
Press - El
avión Viking S-3B, fabricado por Lockheed, es uno de los modelos
utilizados por la Marina de
Estados Unidos porque
opera desde portaaviones, tiene una autonomía de vuelo de 4 mil
kilómetros y puede localizar y destruir submarinos. Fue un S-3B
el que violó el espacio aéreo venezolano el sábado 17 de mayo al
sobrevolar La Orchila, una isla de 40 kilómetros cuadrados en el
Caribe.
En las
inmediaciones del lugar están prohibidas la pesca y las actividades
turísticas desde la década del ‘50 porque hay un destacamento militar al
que sólo tienen acceso el presidente de Venezuela y altos funcionarios
del gobierno.
El
avión, según informó por radio el piloto a las autoridades venezolanas,
había partido de la isla de Curazao, dominio holandés ubicado a sólo 50
kilómetros de la costa norte de Venezuela. Allí funciona desde 1999 una
base aérea de Estados Unidos perteneciente a las llamadas FOL (Forward
Operating Locations = Puestos de Operación Avanzada). La misión inicial
de estas instalaciones era el monitoreo satelital del tránsito
clandestino de drogas, pero rápidamente se dedicaron a recolectar datos
de inteligencia sobre fuerzas insurgentes, tráfico de armas y
terrorismo.
La
creación de los Puestos de Operación Avanzada fue resultado de un
proyecto presentado en 1998 por Barry McCaffrey, entonces director de la
Oficina Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos, para suplantar
a las bases militares norteamericanas del Comando Sur (Southcom) que
debían abandonar la Zona del Canal de Panamá al año siguiente.
Actualmente las FOL están consideradas como “una fuerza con movilidad
estratégica en guerras relámpago, con tropas aerotransportadas de
despliegue rápido”.
El 4 de
junio de 1999, el diario colombiano El Espectador divulgó un documento
confidencial del Departamento de Estado que explicaba la nueva
estrategia: “Con el fin de no desviar las misiones que en principio se
concentrarán en labores antinarcóticos y con el propósito de evitar
polémicas internacionales y en el propio Congreso, los trabajos
militares y de inteligencia contra las
FARC
y el ELN, principalmente, se enmarcarían en su status de ‘narcoguerrilleros’.
[...] Las nuevas bases antinarcóticos localizadas en Ecuador, Aruba y
Curazao serán puntos estratégicos para vigilar muy de cerca los pasos de
la guerrilla y sus continuas incursiones hacia
Venezuela,
Panamá,
Brasil,
Perú y
Ecuador”.
La
violación del espacio aéreo del sábado se produjo al día siguiente de
que 60 soldados colombianos del Batallón Especial Energético y Vial Nº
1, al mando de un subteniente, traspasaran 800 metros de la línea
fronteriza con Venezuela. El ministro de Defensa venezolano, Gustavo
Rangel, definió el hecho como “un eslabón más en la cadena de
provocaciones en la que se quiere envolver a nuestro país”.
Existen
14 bases estadounidenses repartidas en diez países latinoamericanos:
Aruba y Curazao (Antillas Holandesas), Manta (Ecuador), Comalapa (El
Salvador), Palmerola (Honduras), Liberia (Costa Rica), Larandia, Puerto
Leguizamo y Tres Esquinas (Colombia), Iquitos y Nanay (Perú), Mariscal
Estigarribia (Paraguay), Guantánamo (Cuba) y Vieques (Puerto Rico).
Según datos del Pentágono, hay más de 735
instalaciones militares norteamericanas en 130 países. El Comando Sur
opera desde Key West (Florida) y dispone en América Latina de una
dotación de empleados que supera a la suma del personal de los
Departamentos de Estado, Agricultura, Comercio, Defensa y Tesoro.
|