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160411 - La idea
de que el
Grupo de Bilderberg es un embrión de gobierno mundial ha
venido extendiéndose desde hace años. Por haber tenido acceso a
los archivos de ese club tan secreto,
Thierry Meyssan
señala que esa imagen es una pista falsa destinada a enmascarar
la verdadera identidad y la real función del Grupo: el
Bilderberg es una creación de la
OTAN. Su objetivo es convencer a los líderes y manipular a
través de ellos a la opinión pública para llevarla a aceptar los
conceptos y acciones de la alianza atlántica.
Desde 1954, un centenar de eminentes personalidades de Europa
Occidental y de Norteamérica se reúnen anualmente –a puertas
cerradas y bajo condiciones de estrecha protección– en el seno
del
Grupo de Bilderberg. La reunión dura 3 días y nada se
publica sobre los temas tratados.
(Ver:
Elites que aspiran a ser los amos del mundo)
Después de la desaparición de la
Unión Soviética, algunos periodistas comenzaron a
interesarse por el
Grupo de Bilderberg. Varios autores han visto en él el
embrión de un gobierno mundial y de las principales decisiones
políticas, culturales, económicas y militares de la segunda
mitad del siglo XX, una interpretación que
Fidel Castro ha retomado. Nada permite, sin embargo,
confirmarla o desmentirla ([ver artículo al respecto sobre el
Nuevo Orden Mundial para tener una
idea de lo que esto implica).
En aras de saber lo que realmente es y lo que no puede ser el
Grupo de Bilderberg, me di a la tarea de buscar documentos y
testigos. Tuve acceso a todos sus archivos correspondientes al
periodo que va desde 1954 hasta 1966 y a muchos documentos
posteriores y he podido conversar con uno de sus antiguos
invitados, a quien conozco desde hace mucho tiempo. Ningún
periodista, ni ciertamente los exitosos autores que han
popularizado los actuales clichés, ha tenido acceso a tantos
documentos internos del
Grupo de Bilderberg.
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Primera reunión del Grupo en el hotel
Bilderberg (1954) |
He aquí lo que he logrado descubrir y
comprender.
La primera reunión
Setenta personalidades provenientes de 12 países participan
en 1954 en la primera reunión del Grupo, un seminario de 3 días,
del 29 al 31 de mayo, que se desarrolla cerca de Arnhem, en los
Países Bajos. Los invitados se reparten entre dos hoteles
cercanos pero los debates se desarrollan en el establecimiento
principal con cuyo nombre se conocerá el Grupo.
Las invitaciones, que llevan el membrete del
Palacio de Soestdijk [Una de las cuatro residencias oficiales de
familia real de los Países Bajos. Nota del Traductor.], resultan
bastante oscuras: «Apreciaría muchísimo su presencia en el
congreso internacional, sin carácter oficial, que tendrá lugar
en los Países Bajos a finales del mes de mayo. Este congreso
desea estudiar cierto número de cuestiones de gran importancia
para la civilización occidental y tiene como objetivo estimular
el goodwill [en español, “buena voluntad”] y el entendimiento
recíproco gracias al libre intercambio de puntos de vista». Las
invitaciones llevan la firma del príncipe consorte de los Países
Bajos, Bernhard zur Lippe-Biesterfeld, y van acompañadas de
varias páginas informativas de índole administrativa sobre el
transporte y el alojamiento. Lo más que permiten saber es que
habrá delegados de
Estados Unidos
y de 11 Estados de Europa Occidental y que se realizarán 6
sesiones de trabajo de 3 horas cada una.
Dado el pasado nazi del príncipe Bernhard, quien fue miembro de
la caballería SS hasta su matrimonio, en 1937, con la princesa
Juliana, y el contexto del mccarthysmo de aquella época, resulta
evidente que las «cuestiones de gran importancia para la
civilización occidental» tienen que ver con la lucha contra el
comunismo.
Ya en el lugar del encuentro, los dos presidentes de la reunión
–el empresario estadounidense John S. Coleman y el ministro
saliente de Relaciones Exteriores de Bélgica Paul van Zeeland–
mitigan la impresión de los invitados. Coleman es un militante
del libre mercado mientras que el ministro Van Zeeland es un
partidario de la Comunidad Europea de Defensa (CED) [1].
Finalmente, los participantes verán, en un extremo de la
tribuna, a Joseph Retinger, la eminencia gris de los británicos.
Todo ello parece indicar que las monarquías holandesa y
británica apadrinaron la realización de la reunión en apoyo a la
Comunidad Europea de Defensa y al modelo económico del
capitalismo de libre mercado en oposición al antiamericanismo
que promueven comunistas y gaullistas.
Las apariencias, sin embargo, son engañosas. No se trata de
hacer campaña a favor de la CED, sino de movilizar a las élites
a favor de la
Guerra Fría.
La personalidad escogida para convocar a los invitados fue Su
Alteza Real el príncipe Bernhard porque su condición de príncipe
consorte le confiere un carácter estatal, sin ser por ello
oficial.
Tras él se esconde el verdadero promotor del encuentro: una
organización intergubernamental interesada en manipular a los
gobiernos de algunos de los Estados que la conforman.
Por aquel entonces, John S. Coleman no se ha convertido aún en
presidente de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, pero
acaba de crear el Comité de Ciudadanos por una Política Nacional
de Comercio (Citizen’s Committee for a National Trade Policy,
CCNTP). Afirma que la libertad de comercio absoluta, o sea la
renuncia a todos los derechos de aduana, permitirá a los aliados
de
Estados Unidos
acrecentar sus propias riquezas y financiar la Comunidad Europea
de Defensa, léase emprender el rearme de
Alemania e
integrar su potencial militar a la
OTAN.
Los documentos que obran en nuestro poder demuestran, sin
embargo, que el CCNTP lo único que tiene de “ciudadano” es el
nombre. Se trata en realidad de una iniciativa de Charles D.
Jackson, el consejero de la Casa Blanca a cargo de la guerra
sicológica. A la cabeza de la operación se encuentra William J.
Donovan, el ex jefe de la OSS (el servicio de inteligencia
estadounidense creado durante la
Segunda Guerra Mundial), ahora encargado de crear la rama
estadounidense del nuevo servicio secreto de la
OTAN, el Gladio [2].
Paul van Zeeland no sólo es el promotor de la Comunidad Europea
de Defensa. Es además un político de mucha experiencia. Al
término de la ocupación nazi presidió la Liga Independiente de
Cooperación Europea (LICE) que tenía como objetivo la creación
de una unión aduanera y monetaria, organización que fue
instaurada por el ya mencionado Joseph Retinger.
(Ver:
La historia
secreta de L’Oréal)
El propio Retinger, quien funge como secretario en el encuentro
de Bilderberg, sirvió durante la guerra en los servicios
secretos ingleses (SOE) del general Colin Gubbins. En el
Reino Unido,
Retinger, un aventurero polaco, fue consejero del gobierno de
Sikorski en el exilio. En Londres, protagonizó el microcosmo de
los gobiernos creados en el exilio, lo cual le proporcionó
múltiples contactos en la Europa liberada del fascismo.
Su amigo Sir Gubbins abandonó oficialmente los servicios
secretos británicos y el SOE fue disuelto. Dirige entonces una
pequeña empresa de tapices y productos textiles que le sirve de
«pantalla». En realidad, Gubbins está a cargo de la creación de
la rama inglesa del Gladio. Después de haber participado en
todas las reuniones preparatorias del congreso de Bilderberg, se
encuentra entre los invitados, sentado al lado de Charles D.
Jackson.
Los participantes ignoran que son en definitiva los servicios
secretos de la
OTAN quienes realmente dan origen al
encuentro de Bilderberg. El príncipe Bernhard, Coleman y Van
Zeeland sirven de fachada.
Aunque periodistas imaginativos hayan creído encontrar en el
grupo de Bilderberg la voluntad de crear un gobierno mundial
oculto, este club de personalidades influyentes no es más que
una herramienta de cabildeo que la
OTAN utiliza para promocionar sus
propios intereses. Esto es mucho más serio y mucho más peligroso
ya que es la
OTAN la que ambiciona convertirse en
un gobierno mundial oculto capaz de perpetuar el statu quo
internacional y la influencia de
Estados Unidos.
Además, en las siguientes reuniones la seguridad del
Grupo de Bilderberg no estará en manos
de la policía del país donde se organiza el encuentro sino que
será cuestión de los soldados de la
OTAN.
Entre los 10 oradores inscritos se destacan dos ex primeros
ministros –el francés Guy Mollet y el italiano Alcide de Gasperi–,
tres responsables del Plan Marshall, el halcón de la
Guerra Fría Paul H. Nitze y, sobre
todo, un poderosísimo financiero, David Rockefeller.
Según los documentos preparatorios, una veintena de
participantes están al tanto del secreto. Conocen más o menos en
detalle quiénes son los que realmente manejan el show y han
redactado de antemano sus intervenciones. Hasta los menores
detalles están previstos y no se deja ni el más mínimo espacio a
la improvisación. Por su parte, los demás participantes, unos
cincuenta, ignoran por completo lo que se está tramando. Han
sido escogidos para que ejerzan su influencia sobre sus
respectivos gobiernos y sobre la opinión pública de sus países
respectivos. Así que el seminario ha sido organizado para
convencerlos y para llevarlos a que se impliquen en la
propagación de los mensajes que se quiere divulgar.
En vez de abordar los grandes problemas internacionales, las
intervenciones analizan la supuesta estrategia ideológica de los
soviéticos y explican el método a seguir para contrarrestarla en
el «mundo libre».
Las primeras intervenciones evalúan el peligro comunista. Los
«comunistas conscientes» son individuos que pretenden poner su
patria al servicio de la Unión Soviética para imponerle al mundo
un sistema colectivista. Y hay que combatirlos. Pero se trata de
una lucha difícil ya que estos «comunistas conscientes» están
diseminados por toda Europa dentro de una masa de electores
comunistas que nada saben de sus siniestros propósitos y que los
siguen con la esperanza de obtener mejores condiciones sociales.
La retórica se endurece poco a poco. El «mundo libre» debe
enfrentar el «complot comunista mundial», no sólo de forma
general sino dando también respuesta a problemas concretos
vinculados a las inversiones estadounidenses en Europa y la
descolonización.
Finalmente, los oradores abordan el problema principal que,
según afirman ellos, los soviéticos están explotando en su
propio beneficio: por razones culturales e históricas, los
responsables políticos del «mundo libre» emplean argumentos
diferentes en
Estados Unidos
y en Europa, argumentos que a veces se contradicen. El caso más
emblemático es el de las purgas que organiza el senador McCarthy
en Estados Unidos. Estas resultan indispensables para salvar la
democracia, pero el método utilizado es visto en Europa como una
forma de totalitarismo.
El mensaje final es que no hay negociación diplomática ni
compromiso posible con los «Rojos». Hay impedir, cuesto lo que
cueste, que los comunistas logren desempeñar un papel en Europa
Occidental. Pero habrá que actuar con astucia. Como no podemos
arrestarlos y fusilarlos, habrá que neutralizarlos con
discreción, sin que los electores se den cuenta. O sea, la
ideología que se desarrolla en el encuentro es la de la
OTAN y el Gladio. Nunca se dijo allí
que se recurriría al fraude electoral ni que los indecisos
serían asesinados, pero todos los participantes admitieron que,
para salvar el «mundo libre», había que poner las libertades
entre paréntesis.
Aunque el proyecto de la Comunidad Europea de Defensa (CED)
fracasó 3 meses más tarde debido a los golpes que le asestaron
tanto diputados comunistas como «nacionalistas extremistas», o
sea los gaullistas, su objetivo no era en realidad apoyar la
creación de la CED ni ninguna otra medida política en particular
sino divulgar una ideología en el seno de la clase dirigente y
transmitirla después, a través de dicha clase, al resto de la
sociedad. Objetivamente, los ciudadanos de Europa Occidental
disponían cada vez más de información sobre las libertades que
no tenían los habitantes de Europa Oriental, pero tenían cada
vez menos conciencia de las libertades que ellos mismos iban
perdiendo en Europa Occidental.
|

Étienne Davignon, Secretario General del
Grupo Bilderberg |
El
Grupo de Bilderberg se
convierte en una organización
Un segundo congreso se organiza entonces en Francia, del 18 al
20 de marzo de 1955, en la localidad de Barbizon.
Poco a poco va imponiéndose la idea de que estos congresos van a
realizarse cada año y de que es necesario conformar una
secretaría permanente. El príncipe Bernhard se aparta luego
evidenciarse su participación en un caso de tráfico de
influencia –el escándalo Lockheed-Martin). Cede entonces la
presidencia al ex primer ministro británico Alec Douglas Home
(de 1977 a 1980). La presidencia del Grupo de Bilderberg será
ocupada posteriormente por el ex canciller y presidente de la
RFA Walter Scheel (de 1981 a 1985), el ex gobernador del Banco
de Inglaterra Eric Roll (de 1986 a 1989), el ex secretario
general de la
OTAN Peter Carrington (de 1990 a 1998)
y finalmente por el ex vicepresidente de la Comisión Europea
Etienne Davignon (desde 1999).
El presidente del
Grupo de Bilderberg contó durante
mucho con la ayuda de dos secretarios generales, uno para Europa
y Canadá –los Estados vasallos– y otro para
Estados Unidos –el
monarca. Pero actualmente existe un solo secretario, desde 1999.
De un año a otro, los debates son muy repetitivos. Es por eso
que no son los mismos invitados. Hay siempre un núcleo central
que se encarga de preparar el seminario de antemano y otros
personajes que vienen por primera vez, a los que se les inculca
la retórica atlantista del momento.
Los encuentros anuales reúnen actualmente más de 120
participantes, un tercio de los cuales son miembros del núcleo.
La alianza atlántica los selecciona según la importancia de sus
contactos y su capacidad de influencia, independientemente de
las funciones que ejerzan en la sociedad, y siguen siendo
miembros del núcleo central cuando cambian de ocupación.
Veamos la lista exacta de dicho núcleo, incluyendo a los
miembros del Consejo de administración, que sirven de vitrina
para los invitados, y algunos de los miembros que se mantienen
menos visibles para no asustar a los nuevos.
Consejo de
administración
|
Josef Ackermann |
Banquero suizo,
director del Deutsche Bank,
vicepresidente del Foro de Davos. |
|
Roger C. Altman |
Banquero
estadounidense, ex consejero de
las campañas electorales de John
Kerry y de Hillary Clinton,
director del banco de negocios
Evercore Partners Inc. |
|
Francisco Pinto
Balsemao |
Ex primer
ministro socialista de Portugal
(de 1981 a 1983), presidente
fundador del principal grupo
portugués de televisión SIC. (T) |
|
Fran Bernabe |
Banquero
italiano, actual propietario de
Telecom Italia (T) |
|
Henri de Castries |
Presidente-director general de
la compañía francesa de seguros
AXA |
|
Juan Luis Cebrián |
Director del
grupo español de prensa escrita
y audiovisual Prisa. |
|
W. Edmund Clark |
Banquero
canadiense, Presidente del
Toronto-Dominion Bank Financial
Group |
|
Kenneth Clarke |
Ex vicepresidente
de British American Tobacco (de
1998 a 2007), canciller y
ministro británico de la
Justicia, vicepresidente de
Movimiento Europeo UK. |
|
George A. David |
Presidente-director general de
Coca-Cola. |
|
Etienne Davignon |
Hombre de
negocios belga, ex
vicepresidente de la Comisión
Europea (de 1981 a 1985), actual
vicepresidente de Suez-Tractebel. |
|
Anders Eldrup |
Presidente-director generak de
la compañía danesa de gas y
petróleo DONG Energy. |
|
Thomas Enders
|
Director de
Airbus. |
|
Victor
Halberstadt |
Profesor de
economía en la universidad
holandese de Leiden, funge como
consejero de diversas empresas
como
Goldman Sachs y Daimler-Chrysler. |
|
James A. Johnson
|
Financiero
estadounidense, fue uno de los
principales responsables del
Partido Demócrata
y estuvo entre los artífices de
la investidura de
Barack Obama.
Es vicepresidente del banco de
negocios Perseus. |
|
John Kerr of
Kinlochard |
Ex embajador del
Reino Unido en Washington,
vicepresidente del grupo
petrolero Royal Dutch Shell (T) |
|
Klaus Kleinfeld |
Presidente-director general
alemán del gigante
estadounidense del aluminio
Alcoa. |
|
Mustafa V. Koç |
Presidente-director general del
holding Koç, la empresa más
importante de Turquía. |
|
Marie-Josée
Drouin-Kravis |
Editorialista
sobre temas económicos en la
prensa escrita y audiovisual de
Canadá. Investigadora del
extremadamente militarista
Hudson Institute. Es la tercera
esposa de Henry Kravis. |
|
Jessica T.
Mathews |
Ex directora de
asuntos globales en el Consejo
de Seguridad Nacional de Estados
Unidos. Actual directora de la
Fundación Carnegie. |
|
Thierry de
Montbrial |
Economista,
director fundador del Instituto
Francés de Relaciones
Internacionales (IFRI) y de la
World Policy Conference. |
|
Mario Monti |
Economista
italiano, ex comisario europeo
para la competencia (de 1999 a
2005), cofundador del Spinelli
Group por el Federalismo
europeo. |
|
Egil Myklebust |
Ex presidente del
patronato noruego, director de
Scandinavian Airlines System
(SAS). |
|
Matthias Nass |
Director adjunto
del diario alemán
Die Zeit |
|
Jorma Ollila
|
Hombre de
negocios finlandés, ex
presidente-director general de
Nokia, actual presidente del
grupo petrolero Royal Dutch
Shell. |
|
Richard N. Perle |
Ex presidente del
Consejo de Consulta de Defensa
del Pentágono, es uno de los
principales líderes de los
llamados straussianos (los
discípulos de Leo Strauss) y,
por lo tanto, importante figura
de los neoconservadores. |
|
Heather Reisman |
Mujer de negocios
canadiense, Presidenta-directora
general del grupo de edición
Indigo-Chapters. |
|
Rudolf Scholten |
Ex ministro de
Finanzas de Austria, gobernador
del Banco Central. |
|
Peter D.
Sutherland |
Ex comisario
europeo irlandés para la
competencia. Fue posteriormente
director general de la
Organización Mundial del
Comercio (OMC). Actual
presidente de
Goldman Sachs International.
Ex presidente de la sección
europea de la Comisión
Trilateral y vicepresidente de
la European Round Table of
Industrialists, actual
presidente de honor del
Movimiento Europeo en Irlanda.
|
|
J. Martin Taylor |
Ex diputado
británico, Presidente-director
general del gigante de la
química y de la actividad
agroalimentaria Syngenta. |
|
Peter A. Thiel |
Jefe de empresa
estadounidense,
Presidente-director general de
PayPal, presidente de Clarium
Capital Management y, debido a
esa posición, accionista de
Facebook. |
|
Daniel L. Vasella |
Presidente-director general del
grupo farmacéutico suizo
Novartis. |
|
Jacob Wallenberg |
Banquero sueco,
es administrador de numerosas
compañías transnacionales. |
|
|
|
|

Henry Kissinger, principal responsable de
las personas a invitar en el seno del Groupo Bilderberg |
Miembros
disimulados del núcleo
|
Carl Bildt |
Ex primer
ministro liberal de Suecia (de
1991 a 1994), ex enviado
especial de la
Unión Europea y
posteriormente de la
ONU en los Balcanes (de 1995
a 1997 y de 1999 a 2001), actual
ministro sueco de Relaciones
Exteriores. (T) |
|
Oscar Bronner |
Presidente-director general del
diario austriaco Der Standard. |
|
Timothy C.
Collins |
Financiero
estadounidense, director del
fondo de inversiones Ripplewood.
(T) |
|
John Elkann |
Presidente-director general del
grupo automovilístico italiano
Fiat (su abuelo Gianni Agnelli
fue durante 40 años uno de los
promotores del
Grupo de Bilderberg.
Heredó la fortuna familiar luego
del deceso, por causas
naturales, de su abuelo Giovanni
y de la prematura muerte de su
tío Edoardo, quien se había
convertido al Islam chiíta.
Existe la convicción, en fuentes
policiales, de que Edoardo fue
asesinado para que la fortuna
volviera a la rama judía de la
familia). |
|
Martin S.
Feldstein |
Ex consejero
económico de
Ronald Reagan (de 1982 a
1984) y actual consejero
económico de
Barack Obama.
Fue también consejero de
George W. Bush para la
inteligencia exterior. Imparte
clases en Harvard. (T) |
|
Henri A issinger |
Ex consejero de
seguridad nacional de
Estados Unidos y ex
secretario de Estado,
personalidad central del
complejo militaro-industrial
estadounidense, actual
presidente de la firma de
consejería
Kissinger Associates. |
|
Henry R. Kravis |
Financiero
estadounidense a cargo del
manejo del fondo de inversiones
KKR. Es uno de los principales
recolectores de fondos del
Partido Republicano. |
|
Neelie Kroes |
Ex ministra
holandesa de Transporte,
comisaría europea para la
competencia y actual comisaría
para la sociedad numérica. |
|
Bernardine Léon
Gross |
Diplomática
española, secretaria general de
la presidencia del gobierno
socialista de
José Luis Rodríguez Zapatero. |
|
Frank McKenna |
Ex miembro de la
Comisión de Vigilancia de los
servicios de inteligencia
canadienses, embajador de Canadá
en Washington (de 2005 a 2006),
vicepresidente del Banco
Toronto-Dominion. |
|
Beatriz de los
Países Bajos |
Reina de Holanda.
Es la hija del príncipe Bernhard. |
|
George Osborne |
Ministro
británico de Finanzas. Este
personaje neoconservador es
considerado como un
euroescéptico, lo cual implica
que se opone a la integración
del Reino Unido a la
Unión Europea,
aunque sí es partidario de la
organización del continente en
el seno de la
Unión Europea. |
|
Robert S.
Prichard |
Economista
canadiense, director del grupo
de prensa escrita y audiovisual
Torstar. |
|
David Rockefeller |
Es el patriarca
de una larga dinastía de
financieros y el más antiguo
miembro del núcleo del
Grupo de Bilderberg.
Es también presidente de la
Comisión Trilateral,
organización similar en la que
participan personajes asiáticos. |
|
James D.
Wolfensohn |
Financiero
australiano que adoptó la
nacionalidad estadounidense para
convertirse en presidente del
Banco Mundial (de 1995 a 2005).
Actual director de la firma de
consejería Wolfensohn & Co. |
|
Robert B.
Zoellick |
Diplomático
estadounidense, ex delegado de
Comercio de Estados Unidos (de
2001 a 2005), actual presidente
del
Banco Mundial. |
|
|
|
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David Rockefeller, consejero del Grupo
Bilderberg |
Los
miembros del
Grupo de Bilderberg no implican en el Grupo a las
empresas o instituciones en las que trabajan. Es, sin embargo,
interesante observar la diversidad de sectores en los que
desarrollan sus actividades.
El grupo de influencia de la organización militar más poderosa
del mundo
La cantidad de temas abordados en los encuentros anuales del
Grupo de Bilderberg ha ido en aumento en los últimos
años, en función de la actualidad internacional. Pero eso no nos
dice nada nuevo, ya que esas discusiones no tienen en sí mismas
ningún objetivo. No pasan de ser pretextos para comunicar
mensajes. No hemos tenido acceso, por desgracia, a los
documentos preparatorios más recientes, por lo que sólo podemos
entonces inferir las consignas que la
OTAN trata de divulgar a través de estos líderes de
la opinión.
La reputación del
Grupo de Bilderberg ha llevado a algunos a atribuirle
capacidades de nominación. Se trata de una tontería, que esconde
además la identidad de quienes realmente manejan los hilos en el
seno de la alianza atlántica.
Se dice, por ejemplo, que durante la más reciente campaña para
la elección presidencial estadounidense,
Barack Obama y
Hillary Clinton desaparecieron durante todo un día, el 6 de
junio de 2008, para negociar el fin de su rivalidad. En realidad
se fueron al seminario anual del
Grupo de Bilderberg, en la localidad estadounidense
de Chantilly, Estado de Virginia. Al día siguiente, la señora
Clinton anunciaba su salida de la carrera presidencial. Algunos
autores concluyeron entonces que la decisión se había tomado
durante la reunión del
Grupo de Bilderberg, lo cual es ilógico en la medida
en que aquella decisión ya era un hecho desde 3 días antes
debido a la cantidad de votos que el senador Obama había
obtenido en el comité de investidura del
Partido Demócrata.
Según nuestra fuente, lo que sucedió aquel día fue otra cosa.
Barack Obama y
Hillary Clinton se reunieron en privado para concluir
un acuerdo financiero y político. El senador
Obama reinyectó fondos en la caja de su rival y le
ofreció un puesto en su administración –la señora Clinton
rechazó la vicepresidencia y escogió el Departamento de Estado–
a cambio de su activo apoyo en la campaña contra el candidato
republicano. James A. Johnson presentó después a los dos líderes
en el seminario de Bilderberg, donde ambos aseguraron a los
participantes que trabajarían juntos. Ya desde mucho antes,
Barack Obama era el candidato de la
OTAN. El señor
Barack Obama y su familia siempre trabajaron para la
CIA y el
Pentágono [3]. Además, los primeros fondos para su campaña
electoral fueron proporcionados por la corona de Inglaterra a
través del hombre de negocios Nadhmi Auchi. Al presentar al
senador negro ante los participantes del encuentro de Bilderberg,
la alianza atlántica estaba organizando a escala internacional
las relaciones públicas del futuro presidente de los
Estados Unidos.
También se reportó que el
Grupo de Bilderberg organizó entonces una cena que no
estaba prevista, fuera del marco del seminario, y que se
desarrolló el 14 de noviembre de 2009 en el castillo de Val
Duchesse, propiedad del rey de Bélgica. El ex primer ministro
belga Herman van Rompuy pronunció un discurso en aquella
ocasión. Cinco días después, Van Rompuy fue electo presidente
del Consejo Europeo. También en este caso varios autores
concluyeron erróneamente que el Grupo de Bilderberg lo había
«puesto en el cargo».
En realidad, el presidente de la
Unión Europea no puede ser una personalidad que no
forme parte de los círculos de la
OTAN ya que –y es importante recordarlo– la propia
Unión Europea es fruto de las cláusulas secretas del
Plan Marshall. Y la persona escogida debe contar, por lo
tanto, con el aval de los Estados miembros de la
OTAN. Se trata, por consiguiente, de una decisión que
exige largas negociaciones y que no se toma simplemente durante
una cena entre amigos.
También según nuestra fuente, el presidente del
Grupo de Bilderberg, Etienne Davignon, convocó
aquella cena imprevista para propiciar la presentación de Van
Rompuy ante sus vectores de influencia. Aquello se hacía más
indispensable aún en la medida en que el hombre escogido para
convertirse en el primer presidente de la Unión Europea –cargo
que acababa de ser creado– era un perfecto desconocido fuera de
su propio país. Durante aquella cena, el señor Van Rompuy expuso
su programa de creación de un impuesto europeo destinado a
financiar directamente las instituciones de la Unión Europea sin
tener que depender de los Estados miembros. El papel de los
participantes en el encuentro del
Grupo de Bilderberg no era otro que decir después en
todas partes que ya conocían a Herman Van Rompuy y que eran
testigos de sus cualidades como presidente de la
Unión Europea.
La realidad sobre el
Grupo de Bilderberg es por lo tanto menos romántica
de lo que algunos autores de éxito han imaginado. El increíble
despliegue de fuerzas militares que garantiza su seguridad no
está tan destinado a protegerlo como a impresionar a los propios
participantes. No expresa el poderío de estos últimos sino que
les demuestra que el único verdadero poderío en Occidente es el
de la
OTAN. Queda por parte de los participantes decidir si
la apoyan para que ella los apoye a ellos o si la combaten y se
exponen así a ser aplastados.
Además, a pesar de haber desarrollado en sus comienzos una
retórica anticomunista, el
Grupo de Bilderberg no era antisoviético, como
tampoco es hoy antirruso. Lo que hace es seguir una estrategia
de la alianza atlántica que no constituye un pacto contra Moscú
sino que está destinada a defender –y de ser posible a extender–
la zona de influencia de Washington. En el momento de su
creación, la
OTAN concibió la esperanza de lograr que la
Unión Soviética se integrara a ella, lo cual hubiese
implicado un compromiso de Moscú a mantener la distribución del
mundo que había resultado de las conferencias de
Postdam y de Yalta. La alianza atlántica acogió
recientemente al presidente ruso
Dimitri Medvedev en la cumbre de Lisboa y le propuso que
Rusia se uniese a
ella. No se trataría entonces de una relación de vasallaje sino
del reconocimiento del
Nuevo Orden Mundial, en el que toda Europa Central y
Oriental ha caído en la órbita estadounidense. Una adhesión rusa
sería en cierta forma como una especie de tratado de paz: Moscú
reconocería así su derrota en la
Guerra Fría y la nueva repartición del mundo.
En ese caso, el Grupo de Bilderberg invitaría a personalidades
rusas a sus reuniones anuales. No les pediría que influyeran en
la opinión pública rusa para americanizarla, sino para
convencerla de que renuncie definitivamente a los sueños de
grandeza del pasado.
Thierry Meyssan: Analista
político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de
la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español:
La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los
medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).
Notas
[1] La CED es un proyecto que tenía como objetivo la creación de
un ejército europeo integrado a la
OTAN.
Fue rechazado en 1954 por el parlamento francés, a instancias de
los seguidores del general Charles de Gaulle y del Partido
Comunista Francés. Habrá que esperar hasta 2010-2011 para que
aquel proyecto comience a concretar gracias a la connivencia
franco-británica en el seno de la OTAN que da inicio a la guerra
contra Libia.
[2] «Ver Les armées secrètes de l’OTAN», por Daniele Ganser.
Este libro está publicado por capítulos en Voltairenet.org.
[3] «La biographie cachée des Obama: une famille au service de
la CIA» (2 partes), por Wayne Madsen, Réseau Voltaire, 30 de
agosto y 20 de septiembre de 2010.
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