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230509
- Vicenç Navarro - ¿Quiénes han asesorado al Presidente Zapatero?

Una característica del gobierno Zapatero ha sido el de haber propuesto cambios importantes en las áreas sociales, siguiendo la tradición socialdemócrata bien establecida en Europa (y en la cual
España sufría un retraso considerable), ganándose un aplauso bien merecido en áreas importantes que afectan a la calidad de vida de la ciudadanía española.

Reformas tales como las del Cuarto Pilar del Bienestar (con la aprobación de la Ley de Dependencia, entre otras medidas) han merecido un reconocimiento nacional e internacional. Ahora bien, esta faceta positiva de su mandato se ha visto limitada por su política económica y fiscal, que ha disminuido el potencial que tienen aquellas medidas sociales adoptadas por el gobierno. Y ello se debe al pensamiento económico que ha guiado gran parte de estas políticas económicas y fiscales, el cual queda bien definido en el libro de Jordi Sevilla (el economista más influyente en el nacimiento de la sensibilidad conocida como Nueva Vía), titulado El nuevo socialismo, prologado por el entonces candidato José Luis Rodríguez Zapatero. En este libro, Jordi Sevilla escribía (p. 73) que “¿Alguien puede defender a estas alturas del siglo que un programa socialdemócrata debe estar a favor de más impuestos y más gasto público e introducir rigideces normativas en la economía?” (para ver una crítica del libro de Jordi Sevilla, ver el capítulo “El debate sobre la estrategia socialista: el nuevo socialismo” en mi libro El subdesarrollo social de España: causas y consecuencias, Editorial Anagrama, 2002). Considero sorprendente que esta postura sea promovida por un autor que se define como socialdemócrata y que escribe sobre el país de Europa que tenía, en el momento en que tal libro se escribió (2002), los ingresos al Estado más bajos de la UE-15, el gasto público más deficiente de la UE-15, y el gasto público social más insuficiente de la UE-15. Una consecuencia de esta austeridad de gasto público es que el tiempo promedio de visita al médico de la sanidad pública era en el año 2002 de cuatro minutos, la más baja con mucha diferencia, de la UE-15. De esta filosofía se deriva la expresión utilizada por el candidato Zapatero de que “bajar los impuestos es ser de izquierdas”. Era, hablando claro, la incorporación del ideario liberal en el partido socialdemócrata mayoritario del país. La sensibilidad de Nueva Vía, en el campo económico, era la versión española del socioliberalismo.

Una vez Presidente, Zapatero nombró ministro de Economía al Sr. Solbes, que fue durante la época 1993-1996, el responsable de que España viera las mayores reducciones del gasto público (incluyendo gasto público social) conocidas en la época democrática. Solbes fue responsable, más tarde, cuando fue Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Monetarios de la Unión Europea, de garantizar la aplicación de las políticas de austeridad del gasto público (mandadas en el Pacto de Estabilidad) en la UE-15, reduciendo la tasa de crecimiento de tal gasto público social en el promedio de los países miembros de la UE-15 durante el periodo de su mandato en la Comisión Europea (1996-2004).

Solbes, nombrado Ministro de Economía del Sr. Zapatero, indicó, al final de su primer mandato, que la medida de la cual él estaba más orgulloso era “la de no haber aumentado el gasto público”, El País (22 de julio de 2007), todo ello, dicho y hecho, en el país que continuaba teniendo el gasto público más bajo de la UE-15, lo cual daba gran satisfacción al mundo financiero y empresarial que le canonizó como el mejor Ministro de Economía que España había tenido. Su compromiso con el ideario socioliberal, sin embargo, le imposibilitó que respondiera a la enorme crisis económica y financiera que golpeó España y su énfasis en no rebasar el 3% del PIB, como límite máximo del déficit del estado, fue causa de su inoperancia frente a la crisis y su dimisión.

Como director de la oficina económica de La Moncloa, Zapatero nombró al economista Miguel de Sebastián, que había sido director del gabinete de estudios del BBVA, y que en un artículo en El País (14 de mayo de 2003) titulado “Bajar los impuestos y de verdad”, afirmaba que no debía aumentarse el gasto público como porcentaje del PIB. Es más, a la pregunta que le hizo un corresponsal de El País sobre si confiaba en el intervencionismo público, Miguel de Sebastián respondió “En absoluto. Soy defensor de esta idea de los demócratas estadounidenses, de un estado dinamizador frente a un estado del bienestar”. EEUU, por cierto, tiene el gasto público y el gasto público social más bajo del club de países ricos, la OECD (para ver una crítica del pensamiento económico de Miguel de Sebastián, ver mi capítulo “El modelo del Partido Demócrata como propuesta para la izquierda española. Debate con Miguel de Sebastián”, en mi libro citado anteriormente).

Más tarde, cuando Miguel de Sebastián dejó de ejercer la dirección de la oficina económica, pasó a ocupar su cargo (a sugerencia suya), el economista David Taguas, también procedente del gabinete de estudios del BBVA, que había escrito en la revista de las Cajas de Ahorro, que la seguridad social era inviable, y que lo que tenía que hacerse era privatizar toda la seguridad social, tal como hizo en su día el General Pinochet en Chile (para ver una crítica de las posturas privatizadoras de la Seguridad Social, de David Taguas, ver mi artículo “¿La seguridad social es España es inviable? Respuesta a David Taguas, Director de la Oficina Económica en el Palacio de la Moncloa”, publicado en la revista Temas para el debate, nº 151, Junio 2007).

Como sucesor de Solbes, Zapatero ha nombrado a Elena Salgado, que tiene fama de buena gestora, pero que ha nombrado como su mano derecha al economista Jose Manuel Campa, economista liberal reconocido, uno de los firmantes del manifiesto a favor de la transformación de los contratos fijos en temporales con descenso de la indemnización por despido, quien, en un artículo reciente, escribió que “la reducción de los salarios es la medida más eficaz para mejorar el bienestar social en esta crisis” (véase artículo del 15 de Mayo de 2009, EL PAÍS, sección de ECONOMÍA).

¿Economistas liberales para fines socialdemócratas?

De esta larga lista de nombramientos puede deducirse que el Presidente ha estado recibiendo un asesoramiento económico liberal, que no ha facilitado el desarrollo de las políticas sociales socialdemócratas que ha propuesto. El mejor ejemplo es la enorme subfinanciacion de la Ley de Dependencia. En realidad, la lista de excelentes programas sociales iniciados por el gobierno Zapatero que están subfinanciados es muy larga. Por lo visto, el Presidente (de cuyo compromiso social no dudo un instante) no es consciente de que no pueden llevarse a cabo programas socialdemócratas financiados por políticas públicas de corte liberal. La economía no es un área de conocimiento neutro, que pueda ser utilizada por dirigentes de izquierda o de derechas indistintamente. Hay economistas liberales y economistas keynesianos de izquierdas. No hay economistas neutros. Creer que economistas liberales pueden utilizarse para fines socialistas (la social democracia es el proyecto que aspira al socialismo a través de la democracia) es erróneo, y la experiencia en la UE y en España así lo confirma. Hoy España continúa con el gasto público social por habitante más bajo de la UE.

Las limitaciones de llevar a cabo políticas progresistas con economistas liberales se vieron claramente en la Administración Clinton. Como bien ha dicho el que fue Ministro de Trabajo en aquella administración, el Sr. Robert Reich, “el talón de Aquiles de la Administración Clinton fue la excesiva proximidad de su equipo económico al capital financiero de Wall Street. Esta fue una de las causas más importantes de que no se desarrollaran un gran número de promesas progresistas electorales.”. De ahí que cuando el Presidente Obama nombró al Sr. Lawrence H. Summers (que había sido Ministro de Economía y Hacienda durante el gobierno Clinton, y muy próximo a la banca) como asesor económico suyo, hubo una protesta generalizada entre las bases del Partido Demócrata y muy en especial entre los sindicatos, que forzó al Presidente Obama a nombrar al economista keynesiano Jared Bernstein, del Economic Policy Institute (próximo a los sindicatos), como director de su equipo encargado de desarrollar el programa de estímulo económico de la Administración Obama, un programa altamente popular de claro contenido keynesiano. ¿Por qué los sindicatos y las bases progresistas del PSOE no le exigen a Zapatero que nombre a economistas keynesianos de izquierda, que posibiliten los cambios que desea?

Es más, la orientación socioliberal del equipo económico del gobierno socialista, facilita que la derecha española, el PP, marque el territorio donde se desarrolla el debate económico, hecho facilitado en gran manera por el dominio liberal en los medios (ver mi artículo “La avalancha mediática liberal”, Público, 14.05.09). De ahí que frente a la avalancha liberal de bajar los impuestos y reducir el gasto público, la respuesta del gobierno socialista ha sido, en ocasiones coincidente (en las bajadas de impuestos) y en otras resistente (como en la bajada del gasto público). Pero no ha propuesto lo que claramente se necesita, es decir, un aumento de los impuestos de las rentas superiores (con corrección del escandalosamente alto fraude fiscal) y una subida muy marcada del gasto público. Es muy importante que el Sr. Zapatero se asesore por economistas socialdemócratas de clara formación keynesiana, que han estado continuamente marginados por este gobierno. Espero y deseo que el Sr. Zapatero sea tan educable (y sensible a la presión a su izquierda) como lo ha sido el Sr. Obama. Pero para ello es necesario que haya una presión por parte de la izquierda de la comunidad socialista. ¿Dónde está esta izquierda y dónde está su presión?

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra
 


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