Todo esto en nombre de una supuesta cruzada moral contra una
conspiración internacional comunista de la que estaban
convencidos los sustentadores de la guerra fría y de la que
convencieron a la población estadounidense, y que en realidad,
diabólica o no, nunca existió.
Estados Unidos efectuó intervenciones realmente graves en más de
70 países en este periodo, destacando entre ellas las
siguientes:
China, 1945-49: Se intervino en la guerra civil al lado de
Chiang Kai-shek en contra de los comunistas, aun cuando habían
sido aliados cercanos de Estados Unidos durante la guerra
mundial. Estados Unidos utilizó a los soldados japoneses
derrotados para pelear de su lado pero los comunistas obligaron
a Chiang a refugiarse en Taiwán en 1949.
Italia, 1947-48: Estados Unidos interfiere en las elecciones
para evitar que el Partido Comunista llegue al poder legalmente
con el fin declarado de “salvar la democracia” en Italia. Los
comunistas pierden. En las siguientes décadas, la Agencia
Central de Inteligencia (CIA), junto con las corporaciones
norteamericanas, continúa interviniendo en las elecciones
italianas inyectándoles cientos de millones de dólares y
utilizando mecanismos de guerra sicológica para bloquear al
fantasma que recorría Europa.
Grecia, 1947-49: Se interviene en la guerra civil tomando el
lado de los neofascistas en contra de la izquierda griega que
había combatido a los nazis valientemente. Los neofascistas
ganan e instauran un régimen sumamente brutal, para el cual la
CIA crea una nueva agencia de seguridad interna (KYA). Por mucho
tiempo, la KYA se ocupó de poner en práctica todas las acciones
propias de las policías secretas de todo el mundo, incluyendo la
tortura sistemática.
Filipinas, 1945-53: Las fuerzas militares estadounidenses
pelean contra las fuerzas de izquierda, Huks, mientras éstas
todavía enfrentaban a los invasores japoneses. Después de la
guerra Estados Unidos continúa peleando en contra de los Huks,
los derrota e instala una serie de gobernantes leales en la
presidencia, culminando con el dictador Ferdinand Marcos.
Corea del Sur, 1945-53: Después de la segunda guerra mundial,
Estados Unidos reprime a las fuerzas populares progresistas
favoreciendo a las conservadoras que habían colaborado con los
japoneses. Esto da lugar a una larga era de corrupción y
gobiernos brutales.
Albania, 1949-53: Estados Unidos e Inglaterra intentan
infructuosamente derrocar al gobierno comunista e instalar uno
nuevo pro-occidental conformado por los monarquistas y los
colaboradores de los nazis y de los fascistas italianos.
Alemania, 1950s: La CIA emprende una amplia campaña en contra
de Alemania del Este. Éste fue uno de los factores que
influyeron en la construcción del Muro de Berlín en 1961.
Irán, 1953: El Primer ministro Mossadegh es derrotado en una
operación conjunta entre Estados Unidos e Inglaterra. Mossadegh
había sido electo por una amplia mayoría en el Parlamento pero
cometió el gravísimo error de encabezar un movimiento para
nacionalizar una compañía petrolera británica, la única compañía
petrolera que operaba en Irán. El golpe restaura al Sha, con
poderes absolutos, dando inicio a un periodo de represión y
tortura que dura 25 años en los que se restaura la propiedad
extranjera de la industria petrolera, concediéndose a los
británicos y los estadounidenses el 40 % respectivamente y a
otras naciones el 20 % restante.
Guatemala, 1953-1990s: Un golpe de estado organizado por la CIA
derroca al gobierno democrático y progresista de Jacobo Arbenz
dando paso a 40 años de escuadrones de la muerte, torturas,
desapariciones, ejecuciones masivas y una crueldad inimaginable
con un saldo de más de cien mil víctimas. Arbenz nacionalizó la
United Fruit Company que tenía vínculos muy estrechos con la
élite del poder estadounidense. Como justificación del golpe
Washington declaró que Guatemala se encontraba al borde de caer
bajo el dominio de los soviéticos cuando en realidad los rusos
tenían tan poco interés en el país que ni siquiera mantenían
relaciones diplomáticas con él. El problema real desde la
perspectiva de Washington, además de lo ocurrido con la United
Fruit, era el peligro de una extensión de la democracia social
guatemalteca hacia otros países de la región.
Medio Oriente, 1956-58: Estados Unidos intentó dos veces
derrocar al gobierno sirio, realizó demostraciones de fuerza en
el Mediterráneo para intimidar a los movimientos opositores a
los gobiernos que mantenía en Líbano y Jordania, instalando 14
mil efectivos militares en Líbano, y conspiró para derrocar o
asesinar a Nasser en Egipto por su inquietante nacionalismo.
Indonesia, 1957-58: Sukarno, como Nasser, era la clase de líder
tercermundista con el que Estados Unidos no podía entenderse. Se
tomó en serio la neutralidad con respecto a la guerra fría,
viajando a la Unión Soviética y China (aunque también a la Casa
Blanca). Nacionalizó muchos holdings privados de Holanda,
antiguo poder colonial, y se rehusó a tratar duramente al
Partido Comunista Indonesio que transitaba hacia una vía legal y
pacífica y registraba impresionantes progresos electorales. Así
fue que la CIA comenzó a unir fuerzas con oficiales militares
disidentes emprendiendo una guerra integral contra el gobierno.
Guayana Británica/Guyana, 1953-64: Cheddi Jagan fue otro líder
tercermundista que intentó permanecer neutral e independiente.
Fue electo tres veces e impulsó la construcción de una sociedad
que podría servir como alternativa al modelo capitalista. Usando
las tácticas más variadas –desde huelgas generales y
desinformación hasta terrorismo-, Estados Unidos e Inglaterra
expulsaron a Jagan en 1964. John F. Kennedy dio directamente la
orden de su expulsión.
Viet Nam, 1950-73 : El declive resbaladizo empezó al unirse a
los franceses, anteriores colonizadores y colaboracionistas de
los japoneses, en contra de Ho Chi Minh y sus seguidores, que
participaron muy de cerca con los aliados y que admiraban todo
lo que era americano. Hoy Chi Minh era, a fin de cuentas, un
comunista y aunque había escrito numerosas cartas al presidente Truman y al Departamento de Estado reclamando la ayuda americana
para lograr independizar a Viet Nam de los franceses y encontrar
una solución de paz, todo esto fue ignorado porque era
comunista. Ho Chi Minh diseñó la nueva declaración de
independencia vietnamita a partir de la americana, empezando con
“Todos los hombres fueron creados iguales. Fueron dotados por el
Creador de...” Pero esto no hizo mella en Washington porque Ho
Chi Minh era comunista.
Después de veintitrés años y más de un millón de muertos Estados
Unidos retiró sus fuerzas militares de Viet Nam. La mayoría de
la gente opina que Estados Unidos perdió la guerra, pero,
destruyendo el corazón de Viet Nam y envenenando la tierra y los
acervos genéticos por generaciones, Washington de hecho
consiguió su principal objetivo, previniendo lo que hubiera
podido ser una buena opción de desarrollo para Asia. Ho Chi Minh
era, después de todo, un comunista.
Camboya, 1955-73 : El príncipe Sihanouk fue otro de los líderes
que no se complacían con ser feligreses de los americanos.
Después de muchos años de hostilidad hacia su régimen, que
incluyeron conspiraciones de asesinato y las infames “cartas
bomba” secretas de Nixon/Kissinger en 1969-70, Washington
finalmente derrocó a Sihanouk con un golpe de estado en 1970.
Esto era justo lo que hacía falta para lanzar al Pol Pot y sus
fuerzas del Khmer Rouge a apoderarse de la escena. Cinco años
más tarde tomaron el poder. Pero cinco años de bombardeos
estadounidenses desaparecieron la economía tradicional de
Camboya. La vieja Camboya quedó destruida para siempre.
De manera increíble el Khmer Rouge provocó una miseria aún mayor
en este infeliz territorio. Y para aumentar la ironía, Estados
Unidos sostuvo al Pol Pot militar y diplomáticamente frente a
sus subsecuentes derrotas con Viet Nam.
Congo/Zaire, 1960-65: En junio de 1960, con la independencia de
Bélgica, Patricio Lumumba asumió como Primer ministro del Congo.
Sin embargo como Bélgica mantuvo su enorme explotación mineral
en la provincia de Katanga, y prominentes funcionarios del
gobierno de Eisenhower tenían vínculos financieros con este
negocio, el día de la celebración de la independencia Lumumba,
frente a los dignatarios extranjeros que le acompañaban, hizo un
llamado por la liberación económica y política de la nación e
hizo un recuento de las injusticias cometidas por los
propietarios blancos del país contra la población nativa. Este
pobre hombre era obviamente un “comunista”. Y obviamente este
pobre hombre fue condenado.
Once días más tarde la provincia de Katanga se secesionó; en
septiembre Lumumba fue removido por el Presidente instigado por
Estados Unidos y en enero de 1961 fue asesinado por una petición
expresa de Dwight Eisenhower. Siguieron varios años de
conflictos civiles y caos y la ascensión al poder de Mobutu Sese
Seko, hombre que no era desconocido por la CIA. Mobutu ha
gobernado al país por más de treinta años, con niveles de
corrupción y crueldad que chocan hasta a sus mismos asesores de
la CIA. La población de Zaire ha vivido en la más abyecta
miseria a pesar de las inmensas riquezas naturales mientras que
Mobutu se hacía multimillonario.
Brasil, 1961-64: El presidente Joao Goulart era culpable de los
crímenes habituales: adoptó una posición independiente en
política externa estableciendo relaciones con los países
socialistas y oponiéndose a las sanciones contra Cuba, su
administración aprobó una ley que limitaba el monto de ganancias
repatriadas por las empresas multinacionales; nacionalizó una
subsidiaria de la ITT; promovió reformas económicas y sociales.
Y el procurador Robert Kennedy estaba inconforme con Goulart por
permitir que “comunistas” ocuparan puestos en agencias
gubernamentales. El hombre no era realmente radical; se trataba
de un terrateniente millonario y católico que traía colgada en
el cuello una medalla de la Virgen. Eso, sin embargo, no era
suficiente para salvarlo. En 1964 fue derrocado por un golpe
militar en el que Estados Unidos tuvo una cobertura e
involucramiento profundos. La línea oficial de Washington era:
...sí, es desafortunado que la democracia haya sido derribada en
Brasil....pero, por lo menos, el país fue rescatado del
comunismo.
Durante los siguientes 15 años todas las características de las
dictaduras militares que América Latina conoció se
institucionalizaron: el Congreso fue disuelto, la oposición
política se redujo hasta su virtual extinción, se suspendió el
habeas corpus para los “crímenes políticos”, se prohibieron
legalmente las críticas al Presidente, los sindicatos fueron
intervenidos por el gobierno, las crecientes protestas fueron
sometidas por la policía y las fuerzas militares disparando a
las multitudes, las viviendas de campesinos fueron incendiadas,
se brutalizó a sacerdotes...desapariciones, escuadrones de la
muerte, un impresionante grado de depravación en las prácticas
de tortura.....El gobierno tiene un nombre para este programa:
la “rehabilitación moral” de Brasil.
Washington estaba muy complacido. Brasil rompió relaciones con
Cuba y se convirtió en uno de los mejores aliados de Estados
Unidos en América Latina.
República Dominicana, 1963-66: En febrero de 1963 Juan Bosch se
convierte en el primer Presidente electo democráticamente en
República Dominicana desde 1924. Aquí por fin estaba el
anticomunismo liberal de John F. Kennedy para contradecir el
señalamiento de que Estados Unidos apoyaba sólo dictaduras
militares. El gobierno de Bosch era la largamente requerida
“demostración de democracia” que dejaba como mentiroso a Fidel
Castro y se le concedió trato especial en Washington desde un
poco antes de tomar posesión.
Bosch era consecuente con sus convicciones. Propuso la reforma
agraria, viviendas de alquiler bajo, una modesta nacionalización
de los negocios y que la inversión extranjera no explotara
demasiado al país; y otras políticas que integraban un programa
de cambio social como el de cualquier líder liberal serio del
Tercer Mundo. Igual de serio era con respecto a las llamadas
libertades civiles: los comunistas, o los etiquetados como
tales, no serían perseguidos al menos que realmente violaran la
ley.
Cantidad de congresistas y funcionarios norteamericanos
expresaron su inconformidad con los planes de Bosch, así como
con su posición de independencia con respecto a Estados Unidos.
La reforma agraria y las nacionalizaciones eran asuntos de mucha
sensibilidad en Washington: la materia prima que da sustancia al
“socialismo reptante”. Para varios periódicos de Estados Unidos
Bosch era un señuelo rojo.
En septiembre las botas militares marchan y Bosch es expulsado.
Estados Unidos que hubiera podido disuadir el golpe militar sólo
frunciendo el ceño no hizo nada.
Diecinueve meses más tarde un levantamiento intentó restablecer
a Bosch en el poder trayendolo del exilio. Estados Unidos envió
23 mil efectivos militares para sofocarlo.
Cuba, 1959 a la fecha: Fidel Castro asciende al poder a inicios
de 1959. Una reunión del Consejo de Seguridad Nacional de
Estados Unidos el 10 de marzo de 1959 incluyó en su agenda la
posibilidad de poner “otro gobierno en el poder en Cuba”.
Siguieron 40 años de ataques terroristas, bombas, invasiones
militares abiertas, sanciones, embargos, aislamiento,
asesinatos......Cuba ha sido culpable de la Revolución
Imperdonable y de la seria amenaza de dar un “buen ejemplo” al
resto de América Latina.
La parte más triste de esta historia es que el mundo nunca supo
qué clase de sociedad hubiera podido generar Cuba de no haber
estado permanentemente bajo la mira de las armas y bajo amenaza
de invasión; si le hubiera sido permitido relajar su control
interno. El idealismo, la visión, el talento, el
internacionalismo, estaban todos presentes. Pero nunca lo
podremos saber y esa, por supuesto, era la intención.
Indonesia, 1965: Una compleja serie de eventos, incluyendo un
supuesto intento de golpe de estado, un contragolpe, y tal vez
un contra contragolpe, con la mano norteamericana impresa en
diversos puntos, dio como resultado la salida del poder de Sukarno y su reemplazo por una junta militar encabezada por el
general Suharto. La masacre que inició inmediatamente –de
comunistas, simpatizantes de los comunistas, sospechosos de ser
comunistas, sospechosos de ser simpatizantes y de ninguno de los
anteriores- fue calificada por el New York Times como “una de
las más salvajes matanzas masivas de la historia política
moderna”. El número estimado de muertos durante unos pocos años
iba de medio millón hasta más de un millón.
Se supo después que la Embajada estadounidense había elaborado
listas de “agentes comunistas”, desde la más alta escala hasta
los operadores de barrio, alcanzando los cinco mil nombres, y se
las había entregado al ejército que se dedicó a cazarlos y
asesinarlos. En seguida los norteamericanos cotejaban los
nombres de los muertos con los de sus listas. “Realmente fue una
gran ayuda para el ejército. Ellos probablemente mataron
muchísima gente y yo probablemente tengo mucha sangre en las
manos” decía un diplomático estadounidense. “Pero esto no es tan
malo. Hay momentos decisivos en que es necesario golpear
fuerte”.
Chile, 1964-73: Salvador Allende era el peor escenario posible
para el imperialismo de Washington. La única cosa peor que un
marxista en el poder era un marxista en el poder electo
democráticamente, que honraba la Constitución y se volvía
crecientemente popular. Esto golpeaba los más sólidos pilares
sobre los que se había construido el anticomunismo: la doctrina,
concienzudamente cultivada por décadas, de que los “comunistas”
sólo podían tomar el poder mediante la fuerza y la decepción, y
sólo podían mantenerlo aterrorizando a la población y lavándole
el cerebro.
Después de sabotear el esfuerzo electoral de Allende en 1964, y
de fracasar en el mismo intento en 1970 a pesar de sus mejores
empeños, la CIA y el resto de la maquinaria norteamericana de
política exterior no dejó piedra sin remover en su afán de
desestabilizar el gobierno de Allende en los siguientes tres
años, poniendo particular énfasis en fomentar la hostilidad
militar. En septiembre 1973 finalmente los militares derrocan al
gobierno asesinando a Allende en el proceso.
Cerraron el país frente al exterior durante una semana en que
los tanques rodaban por las calles y los soldados derribaban las
puertas; los estadios repicaban con los sonidos de las
ejecuciones y los cuerpos se apilaban a lo largo de las calles y
flotaban en el río; los centros de tortura estaban en auge; los
libros subversivos ardían en las hogueras; los soldados rasgaban
los pantalones de las mujeres al grito de “¡en Chile las mujeres
usan vestidos!”; los pobres regresaban a su estado natural; y
los hombres de mundo en Washington y en los vestíbulos de los
centros financieros internacionales abrían sus chequeras. Al
final, más de tres mil personas fueron ejecutadas, miles más
torturadas y desaparecidas.
Grecia, 1964-74: El golpe militar se efectuó en abril de 1967,
justo dos días antes de empezada la campaña por las elecciones
nacionales ya que parecía evidente que llevarían a George
Papandreou nuevamente al puesto de Primer ministro. Papandreou
fue electo en febrero de 1964 por la única mayoría total de la
historia electoral moderna en Grecia. Las exitosas maquinaciones
para echarlo abajo iniciaron inmediatamente mediante un esfuerzo
conjunto de la Corte Real, los militares griegos, y los
militares norteamericanos y efectivos de la CIA estacionados en
Grecia. El golpe de 1967 fue seguido inmediatamente de la
tradicional ley marcial, censura, arrestos, golpes, tortura y
asesinatos, con un total de ocho mil víctimas en el primer mes.
Todo esto acompañado por la también tradicional declaración de
que todo se hacía para salvar a la nación del “peligro
comunista”. Las influencias subversivas y corruptas debían ser
erradicadas de Grecia y, entre ellas, las minifaldas, el pelo
largo y los periódicos extranjeros. La atención religiosa hacia
los jóvenes debía ser obligatoria.
Fue sin duda la tortura la que marcó indeleblemente los siete
años de pesadilla en Grecia. James Becket, un abogado
norteamericano enviado a Grecia por Amnistía Internacional,
escribía en diciembre de 1969 que “un cálculo conservador
estimaría en no menos de dos mil” el número de personas
torturadas, habitualmente de las maneras más horripilantes y con
frecuencia usando equipo proporcionado por Estados Unidos.
Becket reportó lo siguiente:
Cientos de prisioneros escucharon el pequeño mensaje del
inspector Basil Lambrou sentado tras su escritorio desplegando
el símbolo rojo, blanco y azul de las manos cruzadas de la ayuda
americana. Trató de mostrar a los prisioneros la absoluta
inutilidad de la resistencia: “Sólo se ponen en ridículo
pensando que pueden hacer algo. El mundo está dividido en dos.
De aquel lado están los comunistas y de este el mundo libre. Los
rusos y los americanos, nadie más. ¿Qué somos nosotros?
Americanos. Detrás de mí está el gobierno; detrás del gobierno
la OTAN; detrás de la OTAN está Estados Unidos. Ustedes no
pueden luchar contra nosotros, somos americanos”.
George Papandreou no era de ninguna manera radical. Era un
liberal anticomunista. Pero su hijo Andreas, su supuesto
heredero, a pesar de que era solamente un poquito más a la
izquierda que su padre deseaba sacar a Grecia de la guerra fría
y había cuestionado la permanencia de Grecia en la OTAN o al
menos su posición de satélite de Estados Unidos.
Timor del Este, 1975 al presente: En diciembre de 1975
Indonesia invade Timor del Este, que se ubica en el extremo este
del archipiélago, y cuya independencia de Portugal lo sacó de su
control. La invasión se efectuó un día después de que el
presidente Gerald Ford y el secretario de estado Henry Kissinger
salieran de Indonesia, no sin conceder permiso a Suharto para
usar el armamento norteamericano que, de acuerdo con la
legislación de Estados Unidos, no puede ser usado para agresión.
Indonesia era la herramienta de mayor valor para Estados Unidos
en el Sureste asiático.
Amnistía Internacional estimó que en 1989, con el propósito de
anexarse por la fuerza a Timor del Este, las tropas indonesias
mataron a 200 mil personas de una población de entre 600 y 700
mil. Estados Unidos apoyó decididamente los reclamos de
Indonesia a Timor del Este (contrariamente a las Naciones Unidas
y la Unión Europea), minimizando una carnicería de dimensiones
escandalosas y proveyendo al mismo tiempo a Indonesia de todo el
equipo y entrenamiento que requería para realizar la operación.
Nicaragua, 1978-79: Cuando los sandinistas derrocaron la
dictadura de Somoza en 1978, estaba claro para Washington que
representaban una nueva bestia indeseable: “otra Cuba”. Bajo la
presidencia de Carter, los intentos de sabotaje adoptaron formas
diplomáticas y económicas. Bajo la de Reagan, la violencia fue
el método escogido. Durante ocho terribles años la gente de
Nicaragua estuvo bajo el ataque de los Contras, grupo armado
cercano a Washington, formado a partir de la viciosa Guardia
Nacional de Somoza y algunos otros de sus apoyadores. Era una
guerra total que se proponía destruir progresivamente todos los
programas económicos y sociales del gobierno quemando escuelas y
hospitales, secuestrando, torturando, colocando minas y
bombardeando violentamente. Estos eran los “luchadores de la
libertad” de Ronald Reagan. No habría revolución en Nicaragua.
Granada, 1979-84: ¿Qué haría a la más poderosa nación del mundo
invadir un país de 110 mil habitantes? Maurice Bishop y sus
seguidores habían tomado el poder en el golpe de 1979, y aunque
sus políticas no eran tan revolucionarias como las de Castro,
Washington mantenía su miedo a “otra Cuba”, particularmente
cuando las apariciones públicas de los líderes granadinos eran
recibidas con gran entusiasmo en otros países de la región.
Las tácticas desestabilizadoras de Estados Unidos contra el
gobierno de Bishop empezaron luego después del golpe y
continuaron hasta 1983, con cantidad de acciones de
desinformación y juegos sucios. La invasión americana en octubre
de 1983 encontró una resistencia mínima aunque Estados Unidos
sufrió 135 bajas entre muertos y heridos. Hubo también 400
granadinos victimados y 84 cubanos, principalmente trabajadores
de la construcción. Por qué propósito humanamente concebible
habrá muerto esta gente no ha sido revelado.
A finales de 1984, en una elección muy cuestionable resultó
vencedor un hombre apoyado por la administración Reagan. Un año
después, la organización de derechos humanos Consejo de Asuntos
Hemisféricos reportó que la nueva fuerza policíaca entrenada por
Estados Unidos y las fuerzas de contrainsurgencia de Granada se
habían destacado por su brutalidad, arrestos arbitrarios y abuso
de autoridad y la erosión de los derechos civiles.
En abril de 1989, el gobierno publicó una lista de más de 80
libros de los que prohibía la importación. Cuatro meses más
tarde, el Primer ministro disolvió el Parlamento para evitar que
emitiera su voto de no confianza contra él, como parte de lo que
sus críticos llaman “un estilo crecientemente autoritario”.
Libia, 1981-89: Libia rehusó ser un estado aliado de Washington
en el Medio Oriente. Su líder, Muammar el-Qaddafi, era arrogante
y debía ser castigado. Los aviones estadounidenses derribaron
dos aviones libios dentro de lo que Libia consideraba como su
espacio aéreo. También bombardearon el país matando por lo menos
40 personas entre las que se encontraba la hija de Qaddafi. Hubo
varios intentos de asesinato contra él, operaciones para
derribarlo, una enorme campaña de desinformación, sanciones
económicas y la culpabilización de Libia, sin ninguna evidencia
clara, por la bomba puesta en el avión Pan Am 103.
Panamá, 1989: Los bombarderos de Washington atacan de nuevo. En
diciembre de 1989 un gran barrio residencial en la ciudad de
Panamá fue destruido y 15 mil personas quedaron sin hogar.
Después de varios días de enfrentamiento directo con las fuerzas
panameñas el saldo oficial fue de alrededor de 500 muertos,
admitido por Estados Unidos y por el nuevo gobierno panameño
instalado por Estados Unidos. Otras fuentes, con no menos
evidencias, insistían en que habían muerto miles y que había
alrededor de tres mil heridos. Veintitrés americanos muertos,
324 heridos.
Pregunta del reportero: ¿Era realmente importante mandar a la
gente a morir por esto? ¿Por pescar a Noriega?
George Bush: Cualquier vida humana es preciosa pero aun así
tengo que responder que sí, que era importante.
Manuel Noriega fue un aliado e informante americano durante años
mientras resultó útil. Pero prenderlo no era el único motivo del
ataque. Bush quería mandar un claro mensaje a los nicaragüenses,
que tenían programadas sus elecciones dos meses más tarde, de
que sería su ruina si reelegían a los sandinistas. Bush quería
también doblar algún músculo militar para ilustrar al Congreso
sobre la necesidad de tener lista una fuerza de gran combate
(para guerras de amplio escenario), aun después de la disolución
muy reciente de la “amenaza soviética”. La explicación oficial
del despojo perpetrado por los americanos fue que Noriega era
narcotraficante, lo que Washington sabía desde hacía años y
nunca le incomodó.
Irak, 1990s: Implacables bombardeos por más de 40 días y noches
a una de las más avanzadas naciones del Medio Oriente,
devastando su antigua y moderna ciudad capital; 177 millones de
libras de bombas cayendo sobre la gente de Irak, la más
concentrada arremetida aérea en la historia del mundo; armas que
vertían uranio incinerando a la gente, causando cáncer;
explosión de los almacenes de armas químico biológicas y de los
campos petroleros; envenenamiento de la atmósfera a un grado
quizás nunca alcanzado en ninguna otra parte; enterrando
soldados vivos deliberadamente; la infraestructura destruida,
con repercusiones terribles en la salud; sanciones permanentes
hasta el día de hoy multiplicando los problemas de salud;
alrededor de un millón de niños y muchos más adultos muertos
hasta hoy por estas causas.
Irak era la más fuerte potencia militar en el mundo árabe. Este
debe haber sido su crimen. Noam Chomsky escribió: La línea
dominante en la doctrina de política exterior de Estados Unidos
desde los años 40 era que los vastos e inigualables recursos
energéticos de la región del Golfo fueran efectivamente
dominados por Estados Unidos y sus aliados y, fundamentalmente,
que ninguna fuerza autóctona independiente pudiera tener una
influencia sustancial en la administración de la producción y el
precio del petróleo.
Afganistán, 1979-92: Todo mundo sabe acerca de la increíble
represión hacia las mujeres en Afganistán, realizada por los
fundamentalistas islámicos aún antes del Taliban. ¿Pero cuántos
saben que durante los setenta y la mayor parte de los ochenta
Afganistán tuvo un gobierno encargado de colocar a esta nación
increíblemente atrasada en el siglo XX, incluyendo el
establecimiento de la igualdad de derechos para las mujeres? Lo
que pasó, no obstante, es que Estados Unidos inyectó miles de
millones de dólares en una terrible guerra en contra de este
gobierno, simplemente porque había apoyado a la Unión Soviética.
Antes de esto, las operaciones de la CIA deliberadamente
estimularon la probabilidad de una intervención soviética, que
fue lo que ocurrió. Al final Estados Unidos ganó y las mujeres,
y el resto de la gente de Afganistán, perdieron. Más de un
millón de muertos, tres millones de incapacitados, cinco
millones de refugiados, en total, alrededor de la mitad de la
población.
El Salvador, 1980-92: Los disidentes de El Salvador trataron de
trabajar dentro del sistema pero, con el apoyo de Estados
Unidos, el gobierno lo hizo imposible, reiterando los fraudes
electorales y asesinando cientos de opositores y manifestantes.
En 1980 los opositores tomaron las armas y se inició la guerra
civil.
Oficialmente, la presencia de las fuerzas militares de Estados
Unidos se limitaba a actividades de capacitación, pero en
realidad los militares y el personal de la CIA jugaron un papel
mucho más importante. Alrededor de 20 americanos murieron o
fueron heridos en accidentes de avión o helicóptero mientras
sobrevolaban las áreas de combate en misiones de reconocimiento
y hay muchas otras evidencias sobre la intervención de las
fuerzas americanas directamente en el campo de batalla. La
guerra terminó oficialmente en 1992: 75 mil civiles muertos y el
tesoro americano vaciado en seis mil millones de dólares.
Cambios sociales significativos fueron ampliamente frustrados.
Un puñado de ricos seguían poseyendo el país, los pobres
siguieron como siempre y los disidentes tuvieron que seguir
acosados por los escuadrones de la muerte de la ultraderecha.
Haití, 1987-94: Estados Unidos sostuvo la dictadura de la
familia Duvalier durante 30 años, cuando le opuso al cura
reformista Jean-Bertrand Aristide. Mientras tanto, la CIA
trabajó muy de cerca con los escuadrones de la muerte, los
torturadores y los traficantes de drogas. Con estos
antecedentes, la administración de Clinton se encontró en la
embarazosa posición de tener que pretender –por su retórica
“democrática”- apoyar el regreso de Aristide al poder en Haití
después del golpe militar de 1991. Habiendo retrasado su regreso
por más de dos años, Washington finalmente hizo a sus militares
restaurar a Aristide en su puesto, pero sólo después de obligar
al sacerdote a garantizar que no favorecería a los pobres a
expensas de los ricos y que no se opondría a la economía de
libre mercado. Esto significó que Haití continuaría siendo
planta ensambladora para el hemisferio occidental y sus
trabajadores seguirían recibiendo salarios literalmente de
hambre.
Yugoslavia, 1999: Estados Unidos está bombardeando el país
regresándolo a una era preindustrial. Le gustaría convencer al
mundo de que su intervención es sólo por motivos “humanitarios”.
Tal vez la historia de las intervenciones norteamericanas
contada arriba nos ayude a decidir sobre la credibilidad de esta
declaración.