2.- Lo que en otros
países sería considerado como una flagrante violación de la
confidencialidad del voto, se sugiere al ciudadano declarar su
preferencia electoral entre el Partido Republicano y el Partido
Demócrata. Esa información, si es expresada, quedará luego accesible
públicamente y se usará incluso para la definición de las
circunscripciones.
3.- Más de cuatro
millones de norteamericanos no pueden votar por estar presos, bajo
libertad vigilada o, simplemente, por tener un antecedente penal de
un delito mayor. Algunos estados prohíben votar de por vida a los ex
penitenciarios.
4.- En cada elección,
miles de votantes, aunque formalmente inscritos, son luego excluidos
de las listas electorales, mediante una serie de trucos como el "caging"
que permite eliminar a un elector si no contesta a una solicitud
hecha por correo a su dirección. Entre las víctimas se encuentran
los soldados estacionados en el extranjero.
5.- En las elecciones
del 2000, en la Florida, Jeb Bush contrató a una empresa llamada
Database, para que "depurara" las listas electorales: decenas de
miles de electores empadronados en ese Estado fueron eliminados de
los padrones. Respetables ciudadanos no pudieron sufragar porque sus
apellidos eran fonética o gráficamente parecidos a los de personas
con antecedentes de delitos mayores.
6.- La gran mayoría de
las víctimas de tales procesos de exclusión son negros, latinos o
miembros de minorías raciales, un sector de la población más
propenso a votar por los demócratas. Un ejemplo: en la Florida, más
del 30% de los hombres negros no pueden votar por tener antecedentes
penales. Sin embargo, el Washington Post calculó en más de seis
millones, en todo el país, la cantidad de personas contabilizadas
más de una vez.
7.- De acuerdo a las
quejas expresadas al terminarse el escrutinio del 2004, las
irregularidades el día de votación son innumerables: además de la
supresión deliberada del voto en zonas cuyos electores apoyan a los
demócratas, de las urnas electrónicas que cambian el voto, de la
anulación arbitraria de sufragios, el cómputo del voto es
deliberadamente manipulado en numerosos distritos. El voto por
correo es constantemente objeto de fraude. En el condado miamense de
Broward, en el 2002, se determinó que 104 000 votos fueron omitidos
por las máquinas y hasta 55 000 boletas perdidas en el correo.
8.- Caso único en el
mundo, cada estado o municipio determina el método de votación:
papel con lápiz, cartón con bolígrafo, tarjeta perforada, aunque
cada vez más se favorece el voto computarizado, manejado por
empresas dominadas por intereses republicanos. Los sistemas de
votación dependen de cada estado y, dentro de éste, de cada condado.
9.- El controvertido uso
de puestos de votación electrónicos que no emite recibos al votante,
resultados de voto obviamente sin relación con la clientela
electoral, fallos técnicos y demás desviaciones de resultados son
constantemente (e inútilmente) objetos de denuncias, en cada
escrutinio, en el territorio entero. En el 2002, en la Florida, un
sistema electrónico de votación registró una tasa de participación
de 900% en un sector de voto.
10.- Cerca del 50% de
los ciudadanos habilitados para votar no votan, y de una elección a
la otra, la tendencia a la abstención es galopante. Según un sondeo
de la Universidad de Harvard y del diario The Wahington Post, uno de
cada cuatro ciudadanos con derecho a voto dice estar disgustado con
la política electoral.
11.- El ciudadano
norteamericano no vota por su candidato preferido sino a favor de un
partido que designará Grandes Electores cuyo Colegio Electoral luego
elegirá al presidente, sin obligación alguna de respetar el deseo
del elector o a dar la presidencia al candidato con más votos. En el
2000, Al Gore tuvo la mayoría de los votos y George Bush recibió la
Casa Blanca por el número de votos en el Colegio Electoral. En el
2004, la victoria republicana en Ohio fue también atribuida al
fraude en la recopilación de los votos.
12.- Cada estado tiene
un número de votos electorales según su población más los senadores
con que cuenta, más el número de representantes a la Cámara Baja.
¿Entendió? ¿No? Normal, la mayoría de los norteamericanos tampoco.
En virtud de esta regla, California tiene 55 Grandes Electores,
siete Estados solo tienen tres. El régimen constitucional concede
igual número de senadores a cada Estado, por despoblado que sea, con
el resultado de que los estados pequeños tienen una representación
desproporcionada en el Colegio Electoral.
13.- Casi nadie conoce a
los Grandes Electores, personajes designados por los propios
candidatos —parece que a nadie tampoco le importa su identidad.
14.- La fórmula "winner
take all" (el ganador se lleva todo) es aplicada a los resultados
del escrutinio en 48 Estados: el partido que más votos recoge en un
Estado adquiere todos los Grandes Electores de este Estado. Esta
regla garantiza a uno de los dos grandes partidos la victoria
absoluta en cada estado y hace virtualmente imposible el acceso a un
tercer partido al poder. Resulta que este sistema anula el voto de
la mayoría de los votantes. Un candidato sólo tiene que recibir más
votos que cualquier otro para llevarse todo el estado; los demás
efectivamente no cuentan. Sólo dos estados (Maine y Nebraska) usan
el sistema proporcional.
15.- El diseño y el
rediseño de las circunscripciones se hace periódicamente en función
de los intereses de los elegidos, según la ubicación de su clientela
electoral, de tal forma que la gran mayoría de los representantes a
la Cámara Baja son reelegidos sistemáticamente.
16.- Las contribuciones
electorales son la base de la sobrevivencia política de los
congresistas y de los partidos. Proceden en su gran mayoría de las
grandes corporaciones que garantizan así la disponibilidad absoluta
de los políticos hacia sus intereses. Las contribuciones de empresas
a través de llamados Comités de Acción Política o manejados por
miles de lobbyistas, alcanzan sumas multimillonarias. Aunque algunas
leyes pretenden limitar el valor de las donaciones individuales, es
conocido que grandes contribuciones se realizan de todas formas a
través del uso de distintas identidades de supuestos donantes.
17.- En quince estados
las elecciones son regidas por un Secretario de Estado, nombrado por
el Gobernador. En el 2004, en la Florida y en Ohio, los secretarios
de Estado fueron a la vez copresidentes de las campañas de Bush en
su área.
18.- En las elecciones
del 2004, miles de votantes demócratas fueron recusados por el
Partido Republicano objetando, sin motivo real, su derecho a votar.
Esta técnica es utilizada por todos los partidos. Fiscales federales
fueron despedidos por negarse a contribuir a este esquema
fraudulento.
19.- Las presidenciales
tienen lugar siempre un martes cuando la mayoría de los electores
están en el trabajo. A pesar de las leyes, no se les permite a
numerosos trabajadores ausentarse de su centro de trabajo ese día.
Los horarios de apertura de los puntos de votación no dejan tiempo a
mucha gente para llegar a su circunscripción a ejercer el voto.
20.- A menudo se
provocan, a propósito, largas colas en determinados puestos de
votación, con la consecuente espera, lo que impide a muchos
ciudadanos expresar su voto. En el 2004, el promedio de espera fue
de 12 minutos en los barrios blancos y de 58 en los barrios negros.
21.- Para ser reconocido
nacionalmente para las presidenciales, un tercer partido tendría que
reunir 73 000 firmas en Oklahoma; 165 000 en California; más de 100
000 en Carolina del Norte y en Florida, según las exigencias
diferentes de cada Estado. El total para el país entero sería de más
de un millón.
22.- Reglamentaciones
locales impiden o restringen, en varios lugares, a candidatos de
tercer partidos manifestarse en lugares públicos. La policía se
encarga de aplicar rigurosamente las voluntades de los funcionarios
y de los politiqueros locales. El Partido Demócrata gasta millones
en abogados para impedir, mediante demandas de hostigamiento, que
terceros candidatos logren estar en la balota de cada estado. Los
dos partidos y los medios de comunicación no permiten que terceros
candidatos participen en ningún debate, excluyendo hasta candidatos
de sus propios partidos que se hayan desviado de la línea de su
monopolio político.
23.- Los medios de
comunicación, que viven de la publicidad comercial de los grandes
consorcios y que se benefician de las campañas millonarias de los
grandes partidos, ignoran sistemáticamente a los candidatos de los
terceros partidos.
24.- Los candidatos a la
presidencia de los grandes partidos concentran su campaña en una
docena de Estados ("swing states"), los únicos cuya votación no es
totalmente predecible y cuyo peso en términos de Grandes Electorales
puede afectar el resultado final.
25.- Según sondeos, una
gran mayoría de los electores desean elegir al presidente en
sufragio universal. De manera evidente, a pocos políticos les
conviene cambiar un sistema que les asegura, en muchos casos,
reelecciones casi automáticas.
¿Hay esperanza de que
los norteamericanos, algún día, tengan un sistema electoral que
respete las normas universalmente reconocidas de voto?
Tan antidemocrático
resulta el actual proceso regido por el obsoleto sistema de los
Grandes Electores que la Corte Suprema de Florida no se molestó al
subrayar que "el ciudadano individual no tiene derecho federal
constitucional a votar por electores del Presidente de los Estados
Unidos", al ser su voto un "privilegio" otorgado por el Estado y no
reconocido por la constitución.
La lentitud del débil proceso de reforma del sistema
electoral, cuyas reglas fundamentales fueron establecidas en 1787,
la corrupción generalizada a través de las contribuciones
millonarias a los fondos de campaña y la enajenación
político-cultural hacen descartar toda esperanza de una elección
presidencial realmente democrática en un futuro previsible.