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Educación ambiental y orientación vocacional. Un ejemplo en México
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290908 - Departamento universitario para el desarrollo sustentable. Instituto de Ciencias Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) México

La educación ambiental se plantea como una educación integradora, como una educación para y por la vida. La educación ambiental es un intento de recuperar terrenos perdidos y olvidados en la educación. Es un repunte de humanidad dentro de la educación para hacer de ésta un humanismo real. Al mismo tiempo, la educación ambiental es una oportunidad para lograr empatar los cosmos humano-social y, natural distanciados por los modelos modernizadores y desarrollistas de la existencia.

Uno de los propósitos de la educación en general y de la educación ambiental en particular es facultar a las personas para participar individual y colectivamente en la sociedad y trascenderse a sí mismo. Asociada a esta trascendencia se encuentra esa cualidad del ser humano de buscarle sentido a todas las cosas, cualidad que de tan manifiesta se vuelve una mera necesidad: los humanos necesitamos saber, o al menos, intentar saber la finalidad de las cosas, hechos, fenómenos. En la búsqueda de esas importantes respuestas la educación ambiental, siendo una educación para la vida, tiene mucho que ver.

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En el mundo actual en que vivimos, posmodernidad, una de las características más resaltantes y resultante de los modelos de vida aplicados, es el desencanto general de las grandes masas populares en todo el mundo, debido a los magros logros de esos modelos, fallidos hasta hoy. La posmodernidad en la que habitamos se ve fuertemente matizada por el desencanto proveniente de las promesas no cumplidas por los modelos desarrollistas utilizados uno tras otro. Ese desencanto incluso se llega a expresar como frustración, una frustración que encuentra diferentes formas y niveles de presentación. El mundo de la posmodernidad se ve poblado por enormes ejércitos de seres humanos frustrados: el sistema político-económico actual está diseñado para satisfacer ampliamente al oligopolio basándose en el usufructo del resto de los habitantes del planeta, de las demás especies y de los recursos naturales, en un estilo consumista y agotador del ambiente.

Parte de los grupos humanos frustrados por la situación local, nacional y mundial de “crisis eterna” que enfrentamos son los profesionistas universitarios.

Sólo mencionaremos en este caso como fuentes de tal frustración de los profesionales universitarios al desempleo, al subempleo y a la desorientación vocacional, la cual es el motivo de este escrito.

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No tenemos que ser expertos para saber que al momento de su egreso apenas una minoría afortunada de los universitarios logra un empleo en su área de formación. Pero encontrar empleo puede ser distinto de obtener un empleo digno y, aquí no nos referimos sólo a las percepciones económicas, sino a otras condiciones del trabajo. Ahora, en cuanto al subempleo nos estamos refiriendo a todas esas actividades que difícilmente tienen que ver con la formación universitaria alcanzada, pero igualmente asumimos como subempleo a aquel que aunque tenga vinculación con la profesión cursada, se presta en condiciones desventajosas para el trabajador, tal vez comenzando por los tipos de contratación (si los hay) y los sueldos (o minisueldos) que más bien son salarios.

Reconociendo la importancia del desempleo y del subempleo no entraremos a su análisis ya que lo que nos interesa revisar un poco es lo tocante a la tercera fuente de frustración mencionada, la falta parcial o definitiva de orientación vocacional o bien, la mala orientación vocacional que culminan muchas veces con Químicos administrando hoteles o con Estomatólogos diseñando fraccionamientos habitacionales, como muestras.

Tanto la educación como la educación ambiental establecen como su finalidad última la de generar personas humanas plenas, personas capaces de trascenderse y aportar bienestar a la sociedad. Una persona plena no acarrea frustraciones las vence enfrentándolas satisfactoriamente, pero desde el enfoque de nuestro escrito ¿cómo ser una persona plena cuando se es un profesional universitario frustrado por razones de no haber elegido una carrera distinta u otra profesión, y se vive en la insatisfacción diaria de la rutina agobiante?

Parte de la respuesta apostamos encontrarla en una orientación vocacional adecuada, o sea, mediante el desarrollo y la aplicación convenientes de la información pertinente a las ofertas profesionales del momento, a la toma de conciencia del estudiantado de lo que la sociedad está demandando en profesiones y a las profesiones de que ya no puede ocuparse el colectivo. Pero también de la oferta de cursos, talleres y demás estrategias de orientación profesional incluyendo las ferias profesiográficas.

Es necesario no perder más tiempo ni recursos en alumnos que no desean cursar tal o cual carrera pero tienen inclinación por otra que quizás ni tan sólo saben que existe. Es menester reducir el desencanto de una carrera cursada “a ciegas” por no haber investigado antes los contenidos, los planes curriculares, las tareas complementarias y los campos de trabajo, incluyendo la oferta-demanda laboral del lugar y de la nación o región. Asumiendo un recopilado actualizado de la realidad laboral de cuando menos la localidad donde se ubica la institución universitaria formadora, donde se vea el índice oferta-demanda laboral tanto como las condiciones generales de trabajo (ambiente, horarios, prestaciones, obligaciones, etc.) en los puestos disponibles o potenciales, sin faltar una valoración realista de los sueldos por conseguir para cada puesto laboral para no caer en las “sorpresas” de que no pueden ganar más que un salario en lugar de un verdadero sueldo profesional, origen de múltiples frustraciones laborales y personales que llegan a dañar a las personas y hasta a familias completas enredando a las personas en círculos viciosos y de vicio.

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La orientación vocacional en diferentes niveles, etapas y formas es necesaria. Desde la educación básica es recomendable ir cultivando los intereses profesionales en potencia de los educandos. En la educación a nivel medio no es ya una recomendación, sino una mera obligación, sembrar la cultura vocacional en el estudiantado, tomando muy en cuenta la juventud general del mismo y su alto dinamismo propio del ímpetu juvenil, para entonces encausar sus energías hacia la identificación de lo que quieren hacer con su vida en lo laboral. Si quieren ser profesionales universitarios o si sus intenciones son muy otras y, de los que se interesen por el área universitaria, realizar lo correspondiente para que en combinación con las instituciones de educación superior del lugar, informar amplia y oportunamente a los educandos sobre las carreras disponibles, sus requisitos y los asuntos ya del campo laboral, cuando menos del más inmediato.

Daremos un ejemplo que evidencia la necesidad de una orientación vocacional en México. El ejemplo se funda en la declaración que hacen los alumnos mismos acerca de las razones que tomaron en cuenta para elegir su licenciatura universitaria y esta declaración pone de manifiesto que es necesario ayudar al estudiantado a superar sus criterios para una toma de decisión tan importante, puesto que la elección de una carrera universitaria en muchos casos es una elección de por vida y si no se toma la decisión adecuada, entonces tenemos de nueva cuenta una larga lista de universitarios frustrados o que renuncian a su carrera.

En una de las más importantes instituciones públicas de educación superior de la provincia mexicana se corrió un cuestionario a una muestra de 1200 estudiantes (básicamente adultos jóvenes de clase media regular) de 22 licenciaturas universitarias, desde tecnológicas e ingenierías hasta ciencias sociales y humanidades. Se muestrearon grupos de reciente ingreso y de alumnos ya muy próximos a egresar de su licenciatura. El cuestionario de aplicó en el segundo semestre de 2004. Entre las cosas que se preguntaron estuvieron las razones por las que decidieron tomar su licenciatura. Tenían dos espacios para contestar, es decir, la respuesta podía ser doble y se les pidió que contestaran cada uno de esos espacios con un máximo de tres palabras. La información fue procesada estadísticamente y se les aseguró su anonimato invitándolos a una alta sinceridad en sus respuestas. La información se procesó y se manejó de acuerdo a los principios metodológicos y a la teoría de las representaciones sociales de Moscovici y su escuela.

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En la tabla 1 podemos ver el núcleo central de la representación social (conocimiento socializado, cotidiano o común) que el alumnado de nivel licenciatura exhibe sobre las razones para elegir su carrera universitaria. Esta información es la más importante de toda la recopilada, por ello se constituye como el núcleo central de la representación social, la demás información de acuerdo a la teoría de las representaciones sociales es información secundaria que integra el sistema periférico de la misma representación social.

TABLA 1. NÚCLEO CENTRAL DE LA REPRESENTACIÓN SOCIAL SOBRE LAS RAZONES PARA ELEGIR LICENCIATURA UNIVERSITARIA.
 

CRITERIO FRECUENCIA
GUSTO 522
EL MEDIO AMBIENTE 47
CREAR  22
LOS ANIMALES 22
LA SALUD 22


En esta tabla 1 se aprecia la falta de una cultura vocacional a la hora de seleccionar una licenciatura. En total se obtuvieron 2269 respuestas de las cuales 635, el 28% aproximadamente constituye el núcleo central de la información, esto deja un largo 72% de información que se puede considerar secundaria, es decir, menos relevante en lo cuantitativo y alguna de ella potencialmente desechable puesto que llega a aparecer una sola vez en la lista lo cual viene significando apenas un 0.044% de las respuestas. Este núcleo central aloja cinco respuestas, que no llegan a ser totalmente diferentes, pues “los animales” no es realmente distinto de “el medio ambiente”. Se puede ver con claridad el fuerte dominio de la respuesta “gusto”, ya que ella sola es mayor en frecuencias que las otras cuatro juntas: significa el 23% de la información total recopilada y el 82% de la información nuclear, esto es, su peso es impactante y deja poco espacio para otras razones o consideraciones. Esto implica un desequilibrio en las razones expresadas por el alumnado, ya que no puede ser satisfactorio educativamente que una sola idea cobre tal envergadura, aquí, para este tópico en especial, la toma de decisión acerca del por qué elegir una licenciatura, es recomendable una mayor diversidad de razones: no es sanamente admisible que todo el mundo elija su carrera por la misma y excluyente razón y, menos cuando esta razón es el “gusto” sin mayor especificación.

TABLA 2. NÚMERO DE RESPUESTAS PARA LOS DIEZ PRIMEROS CRITERIOS DADOS POR EL ESTUDIANTADO.
 

CRITERIO FRECUENCIA
GUSTO 522
AYUDAR 170
INTERÉS 98
CAMPO DE TRABAJO 86
CONOCIMIENTO 56
EL MEDIO AMBIENTE 47
VOCACIÓN 42
DINERO 39
SUPERACIÓN 32
TECNOLOGÍA 32


Este panorama de escasa diversidad en las razones de elección de carrera, se refuerza cuando vemos en la tabla 2 que sólo las diez razones primeras suman 1124 respuestas, aproximadamente el 50% del total, lo cual deja apenas el otro 50% para las siguientes 439 respuestas distintas emitidas por el estudiantado. La diferencia entre ambas tablas es en base a la metodología que seguimos para reconocer una representación social.

Como se puede observar, en la información nuclear no figuran criterios que acusen una verdadera cultura vocacional: no se habla de la calidad de la escuela donde se habrá de estudiar, tampoco se dice algo sobre la tabla curricular, no hay consideraciones del tiempo que podrá llevarles el cursar tal o cual carrera. La calidad de las instalaciones, del profesorado, las posibilidades de becas o de intercambios con otras instituciones académicas, las vinculaciones de su universidad con las empresas y gobiernos y en general con otras instituciones para realizar prácticas profesionales, servicios sociales y demás. Todas estas consideraciones no forman parte del “plan mental” del alumnado para decidir su licenciatura universitaria.

La oferta y la demanda de empleo no es parte de la información nuclear. Aparece el criterio “campo de trabajo” como alusión directa a esta oferta-demanda en 86 respuestas que son menos del 4% de las mismas, además muchas de esas 86 menciones son en segundo lugar, por lo cual no forma parte del núcleo informativo central.

Hay una gran diferencia entre las 522 respuestas con que aparece el “gusto” y su inmediato seguidor en el núcleo “el medio ambiente” con apenas 47 menciones, las otras tres razones quedan aun más lejos, cada una de ellas con 22 apariciones, un poco menos del 1% para cada una de ellas, lo cual les da un peso bastante menor que el “gusto”.

Este “gusto” está registrándose como razón en casi la mitad de los encuestados, es decir, que en esta gran parte de los encuestados la razón “gusto” para elegir su licenciatura aparece ya sea en la primera o en la segunda opción de respuesta. Definitivamente es un peso desequilibrado el de esta respuesta, que viene representando una cuarta parte del total de las respuestas obtenidas. Pero si este desequilibrio no fuera suficiente para indicar la carencia de una cultura vocacional en el alumnado, tenemos que ver ahora un poco, lo que este “gusto” podría implicar, para reforzar nuestra aseveración de una incultura vocacional.

El simplificante “gusto” no explica lo suficiente, de hecho más que una razón es un motivo para elegir algo, podría verse como una sinrazón. Una razón está basada en argumentos que requieren una cierta profundización mental, en cambio, un motivo puede ser meramente momentáneo y basado en cuestiones superficiales y hasta sin argumentos.

En el caso del “gusto” por ser algo inefable no puede tomársele como una razón importante. Claro que el “gusto” tiene su valor e importancia, pero el alumnado le está concediendo importancia exagerada y se desentiende de otras razones y motivos para hacer su selección de carrera. El “gusto” puede ser volátil y puede estar basado en nada, sólo como una ocurrencia instantánea y, asumir la profesión que puede durarnos toda la vida es algo trascendente para ser decidido como una “ocurrencia de momento”. Completamos este comentario señalando que el “gusto” debe estar basado en algo menos tenue que un impulso volutivo, o una emoción de momento. El “gusto” debe estar guiado por cierto nivel de conocimiento de lo que se está haciendo y el alumnado conoce bastante poco de las licenciaturas puesto que no ha estado en contacto con ellas y tampoco se ha dado a la tarea de conocerlas, si no fuera así, el mismo estudiantado lo dejaría ver en sus respuestas a esta interrogante y precisamente de observar el total de las respuestas es de donde surge la afirmación de que no conocen suficientemente las licenciaturas y así, el “gusto” no tiene que ver con el contenido real y demás correlatos de las carreras, que finalmente se presentarían más bien como idealizaciones o imaginaciones del alumnado.

Las siguientes respuestas nucleares, “el medio ambiente”, “crear”, “los animales” y “la salud” si bien temáticamente no carecen de importancia cada una de ellas, ésta importancia se torna relativa cuando se ve que la preocupación o interés por “el medio ambiente” sólo está siendo directamente manifestada en un escaso 2% de las respuestas mientras que las tres restantes se encuentran en peor ubicación pues figuran en menos del 1% de éstas y en algunos casos su aparición es como segunda opción de contestación.

Con este ejemplo intentamos dar una idea del panorama que se tiene que afrontar para que la educación y la educación ambiental se den a la tarea de facultar a las personas como seres completos con una calidad de vida alta, que significa también la superación de las frustraciones, parte del desencanto y desorden del mundo posmoderno en que nos encontramos.

Educar es posibilitar para la vida pero asimismo desde la pilastra ambiental, significa magnificar la vida.

BIBLIOGRAFÍA

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Arce, P. 1991. Declaración de Talloires: Universidad y Medio Ambiente. Acta Académica. Universidad Autónoma de Centro América. San José.
Banchs, M. 1984. Aproximaciones procesuales y estructurales al estudio de las representaciones sociales. En: Paper on social Representations. Vol. 9. Venezuela.
Caride, J. A. y P. A. Meira. 2001. Educación ambiental y desarrollo humano. Ariel. Barcelona.
Carvalho, I. M. 1999. La cuestión ambiental y el surgimiento de un campo educativo y político de acción social. Tópicos en Educación Ambiental. Vol. 1. No. 1. México.
Moscovici, S. 1979. El psicoanálisis. Su imagen y su público. Huemul. Buenos Aires.
Muñoz G., H y R. Rodríguez G. 2004. La educación superior en el contexto actual de la sociedad mexicana. UNAM. México.

*José David Lara González es ingeniero civil. Tiene estudios de maestría en hidrología subterránea y, en ciencias ambientales en el área de ambiente y recursos naturales. Actualmente es candidato a doctor en ciencias ambientales en el área de desarrollo sustentable y ambiente. Ha trabajado en proyectos de evaluación, uso, manejo y conservación de recursos naturales con énfasis en los recursos suelo y agua y, en investigaciones en el área de la educación y la educación ambiental. E-MAIL: filobobos2002@yahoo.com.mx


 

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