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. La era Menem

0104 - Hugo Alconada Mon - La Nación - Por lavado, Suiza abrió una causa contra Menem

Ginebra- La jueza ginebrina Christine Junod ya investiga al ex presidente Carlos Menem por presunto lavado de dinero en territorio suizo. La causa es independiente de las abiertas en la Argentina por diversos jueces federales a raíz de depósitos bancarios sospechados de provenir de hechos de corrupción.

La investigación criminal se inició aquí con una denuncia radicada por las autoridades federales suizas, luego de que la Oficina de Informes Monetarios recibió un informe de un banco local en el que se consignaban extraños movimientos en una cuenta vinculada al ex presidente.

Si prosperara la investigación, Menem podría ser condenado por la justicia de Ginebra a una pena máxima de 15 años de prisión por el delito de blanqueo agravado de divisas provenientes de actividades delictivas. La denuncia se radicó por orden del ahora ex fiscal general del cantón Bérnard Bertoza.

(Ver:
Argentina hundida en un mar de corrupción)

La jueza Junod así lo indicó a LA NACION en una entrevista que se desarrolló por casi dos horas ayer en su despacho, en el cuarto piso del edificio Saint Antoine del Palacio de Justicia, en el casco antiguo de esta ciudad. Llegar a ella, sin embargo, no es fácil: concertar la reunión tomó dos meses. "Mi trabajo lo tengo dividido en tres grandes bloques. El primero se refiere a las investigaciones que hacemos aquí por los exhortos enviados por la voladura de la AMIA; el segundo concentra las investigaciones por requerimientos de su país vinculados al tráfico ilegal de armas; y el tercer bloque es la investigación criminal que abrimos aquí por el presunto lavado de dinero. Allí figura Menem", dijo Junod.

El ex presidente sabe que la justicia local lo investiga por la presunta violación de la ley federal de blanqueo de fondos. "Puedo darle esta información porque (Menem) ya fue notificado de la apertura del expediente criminal", afirmó la magistrado.

Junod remarcó, no obstante, que "hasta el momento nadie figura formalmente como procesado ni como imputado en la investigación. Por ahora buscamos corroborar las sospechas preliminares que desembocaron en la denuncia del Gobierno, tras revisar los datos presentados por el banco", explicó.

En tres "bloques"

Pero la propia jueza remarcó de inmediato que la investigación se concentra en Menem. "Está ligada a los exhortos argentinos, aunque se decidió la apertura de un sumario por separado por los problemas que presentaban las requisitorias. Así nosotros podemos investigar por nuestra cuenta, determinar si se cometieron aquí delitos e informar a la justicia argentina todo aquello que nos pidan", subrayó Junod.

"El nombre de Menem en la investigación sobre blanqueo de fondos trascendió pese al secreto de sumario porque, como usted sabe, es un ex funcionario muy conocido y de gran repercusión mediática, que integra el Grupo PEP", dijo, en alusión a la docena de ex líderes políticos investigados por la cancillería y la Oficina Federal de Justicia (OFJ) suizas, que reveló ayer LA NACION.

El ex presidente figura en los tres "bloques" que instruye la jueza ginebrina. En el "bloque" referido al caso AMIA, porque el testigo "C", Abogashem Mesbahi, dijo que Menem cobró 10 millones de dólares para encubrir la participación de Irán en la voladura de la mutual judía en Buenos Aires y que el dinero estaría depositado en la sucursal del Banco Luxemburgo.

"No encontramos nada, por ahora. Ya envié una respuesta oficial, pero preliminar, a la justicia argentina para informar que en esa sucursal no había tal cuenta. Pero también informé que Mesbahi había sido citado dos veces para que compareciera y no vino. Y ya lo cité por tercera vez, por medio del Régimen de Colaboración Judicial Europeo", señaló la jueza.

Menem también figura en el segundo grupo de exhortos que instruye Junod, el "bloque" sobre tráfico de armas. El ex presidente estuvo bajo arresto domiciliario por orden del juez federal Jorge Urso en 2001, hasta que después de unos meses lo liberó la Corte Suprema.

Pero para entonces Urso había enviado un exhorto a Suiza para requerir datos.

Cuenta sospechosa

"En esa investigación se identificó ya una cuenta bancaria sospechosa, vinculada con una persona citada en la comunicación judicial (alude al exhorto). Los datos ya están en manos de las autoridades argentinas en diciembre", afirmó Junod, en alusión al informe que envió el 16 de diciembre último sobre la cuenta abierta en Zurich con US$ 205.000 a nombre de Alberto Barrenechea, el ex cuñado del intermediario Diego Palleros.

"El sumario por el tráfico de armas es muy sensible. Incluye otras investigaciones en trámite y para nosotros es como un "ovillo de lana". Se tira de una punta y no se sabe hasta dónde puede llegar", aventuró.

Junod sólo confirmó, no obstante, la existencia de una cuenta bancaria a nombre del ex presidente. "No puedo dar información sobre lo que aparece en nuestra investigación. Es de acceso restringido incluso para las autoridades argentinas. Sólo puedo confirmar lo que monsieur Menem reconoció: tiene una cuenta abierta en el UBS por cerca de 600.000 dólares, no recuerdo bien la cifra", se disculpó.

Menem sorprendió a funcionarios, jueces, fiscales, políticos y familiares cuando el 22 de julio de 2001 reconoció durante una entrevista a la CNN que tenía una cuenta, pero a nombre de su ex esposa Zulema Yoma y la hija de ambos, Zulemita Menem, quienes siempre negaron saber algo sobre el asunto.

El juez federal Norberto Oyarbide desestimó en octubre de 2002, sin embargo, procesar al ex presidente por el delito de "omisión maliciosa" de bienes patrimoniales en una declaración jurada impositiva. El 19 de diciembre último, la Cámara Federal porteña revocó la falta de mérito y lo procesó en el mismo acto.

El tercer y último "bloque" judicial que impulsa Junod sobre Menem es la denuncia local por presunto lavado de dinero, un delito no excarcelable.

"La pena por blanqueo simple (de fondos) es de 7 años de prisión. Pero por los montos millonarios de los que estamos hablando (no clarificó más que eso) y por tratarse de una banda delictiva armada para lavar el dinero, el eventual delito sería agravado, por lo que pueden corresponder hasta 15 años de prisión", detalló.

Junod evitó mostrarse demasiado exitista, al tiempo que apuntó a la justicia argentina. "Tampoco estoy diciendo que el sumario (por presunto lavado de dinero) esté muy avanzado. Hay información recolectada, pero no la suficiente -admitió-. Las autoridades argentinas también podrían colaborar más con nosotros, si así quisieran."

La era Menem

Corría el año 1983 cuando el Dr. Raúl Alfonsín, en la cúspide de su carrera política, se hacía cargo de la Presidencia de una República Argentina abrumada por la horrible herencia de una dictadura como no se recordaba desde mediados de siglo pasado: deuda externa, desaparecidos, una clase media agotada, un empresariado altamente dependiente de un Estado quebrado y endeudado, una Iglesia retraída por su pasado cómplice con la dictadura, unas Fuerzas Armadas despreciadas y humilladas por el grueso de la ciudadanía...

Esa misma noche, en el medio del festejo de los partidarios radicales del alfonsinismo, Buenos Aires era empapelado por afiches donde aparecía la imagen graciosa, rayano a lo ridículo, del gobernador electo de la provincia de La Rioja, el Dr. Carlos Saúl Menem y que se acompañaba de una frase que produjo risa y burla al ciudadano medio: "Menem, el próximo Presidente de los argentinos". Hoy, quince años después, quedó confirmado que la política dejó de ser el arte de lo posible para pasar a convertirse en un puro acto de magia, al menos en la Argentina. Había nacido la era Menem

Seis años mas tarde, al abrigo de una fuerte hiperinflación, toma de supermercados, inquietud militar, objeciones de la Iglesia, Fuerzas Armadas deliberativas, un empresariado disconforme y sindicatos en ebullición, llegaba a la primera magistratura ese hombre de cómicas patillas sin haber anunciado ni una sola idea política concreta, sin haber presentado una acción de gobierno, ni una plataforma. Solo frases huecas, dignas de la más clásicas del populismo argentino, como aquellas de "síganme, que no los voy a defraudar", "prometo una revolución productiva", "vamos por el salariazo" o "cirugía mayor sin anestesia"

El legado Menem

A lo largo de estos años, el ciudadano argentino ha recibido una imagen muy variada de lo que ha sido el accionar político del menemismo. Para algunos ha significado la finalización de la crónica inflación argentina que había marcado pautas de conducta sociales y económicas inmorales a varias generaciones. Para otros, el encumbramiento de la desfachatez, la estafa y la coima. Hay quienes identifican este gobierno como la vuelta de la Argentina al concierto de las naciones desarrolladas o con niveles de crecimiento reconocidos internacionalmente. Y también la instauración de un poder "snob", amante del "jet – set", de la frivolidad y del descaro. Es posible que todas estas descripciones definan el actual gobierno y que cada una de ellas sea parcialmente válida.

Es muy cierto aquel aforismo que determina al periodismo como la primera versión de la historia pero, como tal, se ve afectada por las subjetividades de quienes participaron de un proceso histórico. Suele ser complicado tomar noción de todo aquello que queda a las futuras generaciones como recuerdo del decenio de la "era Menem" y las valoraciones tomarán un abanico de variantes como analistas se presenten.

Para ilustrar esta idea, valga como ejemplo pensar lo que podría sentir un hombre de los Países Bajos, Alemania o Italia en pleno siglo XV cuando, en medio de terribles guerras de religión, pestes y desgracias, estaba él mismo inmerso en un proceso histórico, artístico, cultural, social y político que hoy reconocemos como el Renacimiento y del cual era absolutamente inconsciente. Con esta misma consideración para con nuestros días, podemos determinar algunas premisas básicas con que podría ser recordado el presente decenio.

La destrucción de la Argentina Corporativa.

La República Argentina ha vivido a lo largo de los últimos cincuenta años un proceso de manejo de sus valores sociales, políticos, culturales y económicos a través de lo que se llamó comúnmente la "Patria Corporativa". Iglesia, Fuerzas Armadas, Sindicatos, Asociaciones Empresarias, Asociaciones Profesionales, etc., han determinado el destino de la frágil democracia en forma autoritaria y absoluta. Ni siquiera gobiernos fuertes y dictatoriales como el del tristemente recordado Gral. Onganía se salvó de ello: encumbrado por las grandes corporaciones (Iglesia, Fuerzas Armadas, etc.), cayó en desgracia al ser abandonado a su suerte en medio de un clima hostil al régimen.

Este proceso de destrucción de ese modelo no es solo mérito del Dr. Menem ya que, en el mandato previo de Raúl Alfonsín, se había percibido acciones que aprovechaban la depreciación de las Corporaciones: a las Fuerzas Armadas con el juicio y castigo a las Juntas del Proceso, a la Iglesia con los intentos de apartarla de todos los asuntos políticos y sociales respecto del Estado, a los Sindicatos con el intento de democratizarlos y generar otros de distinta bandería, empresarios y asociaciones profesionales viendo limitados en parte sus privilegios, prebendas o beneficios por la debacle del Estado, etc. La reacción no se hizo esperar y surgieron sorpresivamente las asonadas militares de Carapintadas, la Iglesia se apropió del Congreso Pedagógico Nacional armado por el gobierno alfonsinista, los Sindicatos realizaron trece paros generales y a los grupos financieros y empresariales habría que preguntarles cuanto colaboraron en la caída y destrucción del gobierno radical del ´83.

A su vez, no cabe duda de que Menem, como buen descendiente de árabes, se ha tomado su tiempo y aprendió esta lección de la historia: si no puedes con las Corporaciones, úneteles y luego destrúyelas desde adentro. Como ejemplo, bastan ver los sueldos y financiamiento que reciben hoy las Fuerzas Armadas que, en otras épocas nefastas, hubiesen sido motivo suficiente para una asonada; la crisis social y otras circunstancias religiosas hubiesen alcanzado para una "reprimenda y santo juicio" por parte de las autoridades eclesiásticas y todos los argentinos sabemos lo que ello significa.

En un juego político impecable el menemismo se alió a todas estas corporaciones, las llevó a su terreno, las infiltró con sus acólitos y les restó toda capacidad de reacción al dividirlas.  Es decir, divide y reinarás...

La desaparición del Estado Benefactor.

Los argentinos somos testigos de la desaparición de aquel Estado que nos proveía de los servicios de Salud Pública, a través de sus hospitales, donde nacieron varias generaciones, eran controlados médicamente y vacunados. Luego asistían a las Escuelas Públicas de enseñanza básica donde se hacían los primeros avances en el conocimiento, las artes, la cultura y la tan recordada "socialización". Luego, con las particularidades de cada individuo, se podían perfeccionar a través de la Escuela Superior Pública, ya sea en un oficio, en la formación intelectual o en una profesión. Finalmente, la Universidad pública, estatal, laica y gratuita, como medio para escalar en los niveles sociales de la sociedad. Ya en el ejercicio de la actividad laboral, empresaria o profesional, el Estado seguía presente brindándonos servicios públicos monopólicos básicos como el agua, la electricidad, el gas, los teléfonos, gran parte de los medios de transporte, de comunicación radiales y televisivos. El devenir del ciudadano medio argentino transcurría en una convivencia obligada a lo largo de toda su vida con el Estado, incluso hasta su muerte: todos eran enterrados en Cementerios Municipales (estatales) sin ninguna distinción o miramiento. Los precios eran mayormente fijados por el Estado (el llamado "precio político"), como así parte de los sueldos, retenciones y beneficios de retiro. Algunas veces, incluso, el Estado nos obligó a ahorrar nuestros magros ingresos y a fijar las pautas de vida y culturales cuando era manejado por los nunca ausentes uniformados de turno.

Esa Argentina, la del Estado Benefactor, ha muerto y no hay síntomas de su resurrección, al menos por ahora. No debemos aquí entrar en las valoraciones de lo positivo o negativo que esto representa; esto es así y no hay remedio para ello mas que el acomodamiento o la supervivencia a la buena de Dios. Ha sido muy duro para miles de argentinos que dependían laboral o financieramente del Estado durante los últimos cincuenta o sesenta años adaptarse a la situación actual en que, finalmente, los estafaron, les mintieron o sencillamente descendieron a la escala social mas baja solo superada por el nuevo lumpen internacional: el homeless, el sin hogar (o el clásico linyera argentino).

La conversión del Estado Empresario al Estado Empresariado

Continuando el hilo del punto anterior, el Estado argentino ha sido definido acertadamente como un Estado Empresario. Las decisiones acerca de la producción de grandes servicios y bienes estaban a cargo de funcionarios estatales elegidos por el poder político de turno, sin miramiento de sus condiciones profesionales e intelectuales. Muchos de estos funcionarios pasaron sin gloria por las oficinas o despachos de empresas como YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), ENTEL (Empresa Nacional de Telecomunicaciones), etc., quedando para el Estado la pena de sus desatinos. Así, en la segunda mitad de la década de 80, no había argentino que no deseara agredir verbalmente o de hecho al pobre empleado público de esas empresas que tenía que dar la cara en nombre de burócratas fracasados devenidos en empresarios.

Ahora bien, la era Menem deja la herencia de un Estado sin empresas pública deficitarias pero también de empresas privadas privilegiadas por los monopolios, con la presencia de presidentes, gerentes, administradores, profesionales o técnicos salidos de la entraña misma del poder privatizador. El monopolio estatal con manejo político fue reemplazado por monopolios privados con beneplácito estatal estando el usuario aún preso de unos pocos, más allá de las notables mejoras de los servicios brindados que indudablemente se pueden apreciar. Podemos afirmar que, nuevamente, el capitalismo ha demostrado su eficacia a la hora de generar bienes y ganancias pero nada aún respecto del reparto de ellos. Nada nuevo bajo el sol...

El nuevo afianzamiento del Estado verticalista y presidencialista.

Decreto presidencial. Estas dos palabras han determinado la forma de hacer política en la era menemista. Y no es solo una inculpación a su poder sino que puede ser una excusa a la vez: cientos de veces hemos sido testigos de la ausencia de la oposición partidaria o independiente que cimentara de una vez por todas y para siempre una forma de hacer política en forma democrática. Nuevamente, el presidente de turno argentino ha perdido la oportunidad de abrir el juego político y producir un cambio en la forma de gobernar mas participativa y transparente, y la oposición no ha estado a la altura de las circunstancias permitiendo alegremente la perpetuación en los mandatos establecidos constitucionalmente.

Como ha sido costumbre en los políticos del peronismo, sus dirigentes se han destacado a la hora de la toma de decisiones, en forma unilateral e inconsulta, con resultados a veces brillantes, a veces funestos. No cabe duda que el estilo menemista hereda de las más profundas entrañas del peronismo esta forma de actuar.

El fin de la inflación y el cierre económico.

Lejos ha quedado aquel libro de Aldo Ferrer, el recordado "Vivir con lo nuestro" y cuyo título determinó el estilo de economía que detentó la Argentina desde hace sesenta o setenta años a esta parte. Economía interna, creciendo para adentro y fuera de toda valoración exterior, los ciudadanos de este país vivían (para bien o para desgracia) su propio mundo, ajeno a todo efecto mundial político o económico. Esto también ha dejado de ser así, a tal punto que, una inoportuna e imprudente relación sexual en el Salón Oval de la Casa Blanca, repercute de manera terrible en la Bolsa de Valores de la ciudad de Buenos Aires. Por supuesto, no es solo mérito de nuestro Presidente y de nuestro país, pero no cabe duda que esta incorporación "al mundo real" empezó con la guerra de Malvinas, se acentuó con el gobierno alfonsinista y terminamos "incrustados" en la problemática del mundo globalizado.

El fin de la inflación, por otro lado, orgullo del aparato menemista, ha sido un logro de los cuales pocos detractores del sistema pueden criticar pero aún falta que los historiadores económicos analicen si este fue un efecto por   arrastre en todo Hispanoamérica o si la inflación, como síntoma de un mal tal como lo es la alta temperatura, ha derivado a otros males como la desocupación, una incipiente desintegración social o el terrible aumento de la impagable deuda externa.

La degradación moral y social de la República.

Ahora bien, todas las consideraciones anteriores pueden ser vistas o valoradas en forma partidaria o personal. Hay personas a las que les ha desagradado el fin de la "Patria Corporativa" y otros que aún lo festejan; algunos extrañan con nostalgia aquel "Estado Benefactor" que tanto los protegía y otros recibieron con beneplácito su caída; el fin de la inflación ha sido una bendición para el grueso de los argentinos y otros recuerdan que bien lo pasaban haciendo rápidamente el canje de sus ingresos a dólares y viviendo "barato" en pesos. Todo es válido, todo es opinable, todo es discutible. Lo que no permite ningún tipo de análisis partidario ni subjetivo es la caída vertiginosa en los valores morales y sociales en que ha caído la República. Han sido una vergüenza algunas actitudes autoritarias y que demuestran una impunidad y desprecio por la leyes que sus consecuencias se sentirán a lo largo de los próximos años. La manipulación de la Corte Suprema de la Nación, órgano vital para el funcionamiento y credibilidad para cualquier país que se precie de democrático, republicano, representativo, significa un golpe que se puede sentir en la conducta de los ciudadanos, en el llamado "costo argentino", en los hábitos de nuestros empresarios, en la imagen que dan sus autoridades. El descaro de políticos y funcionarios, cualquiera haya sido el signo partidario que los represente, que pusieron sus pies en la función pública con la sola intención de enriquecerse y satisfacer su vanidad de poder, no solo sorprende por sus condiciones sino por su cantidad e impunidad. El sentimiento de los argentinos es muy significativo a la hora de las valoraciones ya que en general se preguntan si vale la pena ser decente. Es muy llamativa la tapa de la revista La Maga, que en la edición contemporánea a este artículo, se pregunta en la portada si "vale la pena ser honesto".

Con esto no debemos afirmar que los gobiernos anteriores estuvieron libres de pecado. Lo sorprendente del actual período son los niveles de degradación y la falta de respuesta de un órgano como el Poder Judicial que debe mediar entre los particulares, donde se hacen valer los derechos y garantías de la Constitución, donde se convalidan los contratos e inversiones que realizan los argentinos e inversores extranjeros y donde teóricamente se frenan los abusos de poder del Estado sobre los ciudadanos. Valga como ejemplo el listado muy incompleto de las deudas de nuestros poderes para con los ciudadanos de esta República, algunos de ellos producidos en gobiernos anteriores:

  • El Caso del Frigorífico Swift.

  • La muerte de los obreros en Galerías Pacífico.

  • Caso de los Frigoríficos del ex diputado Samid.

  • Las denuncias de la monja Marta Pelloni del tráfico de niños en Corrientes.

  • Las denuncias de la monja Marta Pelloni sobre la corrupción del poder en Catamarca.

  • La muerte de Carlos Menem Jr., denunciado como asesinato por su madre.

  • El atentado al ex diputado Pino Solanas

  • Los gases venenosos en Avellaneda, que matarion varias personas.

  • El caso de las valijas de Amira.

  • Los atentados a López Echague.

  • El robo de los boqueteros.

  • Los atentados al ex fiscal Lanusse.

  • Las interferencias en aeroparque.

  • El desfalco de los juguetes de la gobernación de Santa Fé.

  • El secuestro extorsivo de Mauricio Macri.

  • Las quiebras de Argentina Televisora Color (ATC).

  • El caso Yabrán.

  • Las innumerables excepciones municipales del ex Concejo Deliberante.

  • La Aduana paralela.

  • El caso Bru.

  • La escuela shopping del ex Concejo Deliberante.

  • El atentado a José Luis Cabezas.

  • El caso Jubileo

  • El incendio de la disco Keybis.

  • El caso del Shopping Avellaneda.

  • Los billetes recordados como los Menemtruchos.

  • La mayor estafa de la historia según el actual Presidente: Yacyretá.

  • Los atentados a Coto.

  • El falso Diputado que determinó la votación a favor de ciertas privatizaciones (el caso Diputrucho)

  • El tiroteo entre las dos Centrales Obreras Argentinas.

  • El desfalco impositivo de varios Frigorificos.

  • El caso Bulascio.

  • La llamada mafia del Mercado Central.

  • El caso IBM – Banco Nación.

  • El caso Ibraim al Hibraim

  • Las miles de denuncias de desfalco al P.A.M.I.

  • El atentado a la Embajada de Israel

  • El atentado a la A.M.I.A.

  • El caso Jimena Hernández.

  • La venta ilegal de armas a Ecuador.

  • El caso Al-Kazar

  • La venta ilegal de armas a Croacia

  • El caso Mirabete

  • El caso Regino Maders.

  • El caso Petroquímica Bahía Blanca.

  • La denuncia de Jueces corruptos (llámese la servilleta de Corach)

  • Las jubilaciones de privilegio.

  • El caso Poli Armentano.

  • El caso Guillermo Coppola.

  • Las dudosas concesiones de la Costanera de Buenos Aires.

  • El robo de las manos del cadáver de Juan D. Perón.

  • Denuncias de corrupción en la quiebra del Banco Extrader.

  • La quiebra de la Cooperativa del Hogar Obrero.

  • La expropiación de los depósitos bancarios.

  • La caída del balcón de Pinamar.

  • Los derechos de importación de autos para discapacitados.

  • Los desfalcos con los juegos televisivos del programa de Susana Gimenez.

  • La niña muerta por la estatua en el Paseo de la Infanta.

  • Los alzamientos de Aldo Rico.

  • Etc., etc., etc.

Y la cantidad de dudas, denuncias, entredichos respecto de la conducta de funcionarios (o ex funcionarios), extraños y rápidos enriquecimientos o la labor deficitaria de varios miembros del poder político como:

  • El ex diputado José Luis Manzano.

  • El gobernador Rodríguez Saa.

  • El ex gobernador Saadi.

  • El ex intendente de Buenos Aires, Carlos Grosso.

  • Las denuncias sobre el miembro de la Corte Suprema, el Juez Beluscio.

  • La ex diputada Adelina de Viola.

  • El ex ministro y actual diputado Domingo Cavallo.

  • El sindicalista Jorge Triaca.

  • El diputado Jorge Alasino.

  • El sindicalista Luis Barrionuevo.

  • Matilde Menéndez.

  • Claudia Bello.

  • El ex diputado Jorge Pirra.

  • El ex Ministro de Justicia Barra.

  • El ex gobernador de Córdoba César Angeloz.

  • El ex Secretario de Turismo Fassi Lavalle.

  • El ex Ministro de Defensa Oscar Camilión.

  • El actual Ministro de Trabajo Erman González.

  • El ex intendente Rousselot.

  • El ex director de ATC, Argentina Televisora Color, Gerardo Sofovich.

  • Etc., etc., etc.


 

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