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Alucinantes confesiones de un diputado argentino, Pedro González

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De charlatanes y papelones - De Joaquín V. González a Carlos Menem

Caso Menem - Alsogaray María Julia Condenada - Caso Amia
"Si perdemos van todos presos, desde Reutemann (fue dos veces gobernador de esa provincia) hasta el último barrendero..."Fuente de las declaraciones del diputado González LT3

Pedro González
es un diputado nacional argentino. Antes fue intendente de de la ciudad de Villa Gobernador Gálvez. Integra un grupo de dirigentes que resisten la derogación de la Ley de Lemas que actualmente rige el sistema electoral de la provincia de Santa Fe. Justificó su postura exclamando: "Pero lo más importante es que si perdemos van todos presos, desde Reutemann (fue dos veces gobernador de esa provincia)
hasta el último barrendero que haya estado en un gobierno justicialista, van a aparecer los papeles, porque siempre hay algunos papeles que se hicieron mal, y si, no los van a inventar, y van todos presos"

Además, el diputado nacional declaró que el compromiso del gobernador de derogar la Ley de Lemas fue "una promesa de campaña, y es habitual que en la campaña uno se vaya de boca"
Luego dijo que hay que
"usar la cabeza, ser inteligentes y entender que si derogamos la ley de lemas, es posible que terminemos perdiendo la provincia, y nos va a pasar como en Rosario, que no ganamos por 20 años"

Otras declaraciones-confesiones del diputado argentino Pedro González

El diputado nacional electo por el PJ y actual intendente de Villa Gobernador Gálvez, Pedro González, afirmó que Carlos Reutemann, al haber obtenido "un millón de votos", tiene la "autorización moral" de nombrar a quien quiera. Sin pelos en la lengua, según cita El Consultor Web, dijo que para los cargos de jueces "puso a gente de su confianza" y que, además, "con la desocupación que hay, la gente tiene que trabajar". Consultado sobre la designación del hermano de la supuesta novia del gobernador como juez comunal de Naré (San Justo), exclamó: "No pasa por ahí el tic (sic) de la cuestión. Reutemann no tiene ni novias, ni amantes, ¿o acaso vos le conocés algún punto así al gobernador? Sólo nombró gente de su confianza". "Reutemann obtuvo un millón de votos (en realidad arañó los 800 mil), eso le da autorización moral para hacer estos nombramientos. Además, los cargos hay que ocuparlos, la gente tiene que trabajar", explicó. González se reconoció como un auténtico menemista. En declaraciones a Telenueve Litoral Santa Fe, expresó: "Yo fui y soy leal a Menem. Pero yo soy peronista. Es cierto que jugué con Menem y con Reutemann, y soy leal a ellos. Esto es como en el fulbo (sic), acá hay 2 ó 3 Maradonas, y los demás acompañamos". Luego prometió que no piensa "fracasar" en su labor como legislador y que va a "acompañar a los compañeros peronistas en sus proyectos". Como iniciativa propia, aseguró militar para lograr un replanteo en la "ley de coparticipación", a la que considera "perjudicial para Santa Fe". "No sé si está bien o mal que diga esto, pero creo que no hay que ser serviles a la Nación", concluyó

Ley de Lemas - Juliana De Lorenzo y Martín Mari

En distintas jurisdicciones electorales de nuestro país rige la llamada “ley de lemas”. Su funcionamiento es poco conocido, su aplicación crea confusión entre los votantes, los fines que persigue esta ley contradicen los objetivos de transparencia que busca la ciudadanía. Las provincias argentinas que actualmente utilizan ley de lemas son: Chubut, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Río Negro, Salta, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán.

Aplicación

· Cada partido político constituye un Lema.
· Todas las fracciones internas de ese partido podrán presentarse a elecciones con candidatos propios, los cuales constituyen los Sublemas.
· El total de votos que obtiene cada partido político (Lema), corresponderá a la suma de los votos de todos los sublemas de ese partido o lema. Esto determinará el número de cargos que obtuvo ese lema.
· La asignación de cargos, salvo que sea solo uno, v.g. titular del Poder Ejecutivo nacional, provincial o municipal; se distribuye en forma proporcional a los votos obtenidos por los sublemas. La asignación de bancas se realiza a través del sistema D´Hont de representación proporcional.

Ventajas y Desventajas:

La ley de lemas busca evitar divisiones dentro del partido porque suprime las internas. Originariamente este sistema fue pensado para poner fin las metodologías propias de las internas partidarias y no elegir candidatos a espaldas de la ciudadanía, en favor de aumentar la participación.

Este sistema en lugar de integrar las opiniones y los intereses políticos en torno a los grandes partidos, promueve un fraccionalismo que atenta luego contra la gobernabilidad, dado que el equipo gobernante puede estar integrado por distintas fracciones agrupadas en los sub-lemas. Como consecuencia de la eliminación de las internas, los conflictos partidarios no se resuelven dentro del partido sino que son trasladados al gobierno; reflejándose en decisiones y actitudes que afectan a toda la sociedad. La fragmentación y debilitamiento de los partidos son también consecuencia de la aplicación de la ley de lemas.

Este sistema es apropiado para alentar la presentación de candidatos independientes de la cúpula que, bajo la forma de sub-lemas, agrupan las diversas tendencias no contempladas por la dirigencia tradicional del partido.

Por otro lado, promueve la independencia del candidato hacia su partido respecto de propuestas y aspectos de la plataforma. El riesgo de esto es que el candidato dirija sus acciones proselitistas con ánimo clientelista. La promesa de otorgamiento de puestos de trabajo a cambio de votos es denunciado como consecuencia de las prácticas clientelistas que se potencian con la ley de lemas.

Otro inconveniente que presenta es que el elector no sabe a quien beneficiará en última instancia su voto.
Puede ocurrir que el candidato (sub-lema) más votado no pertenezca al partido que mayor cantidad de votos obtuvo; por lo tanto no gane la elección.

En las provincias donde está vigente esta ley se ha incrementado notablemente el número de lemas y sub-lemas de una elección a otra. Este aspecto no solo ha creado dificultad en la elección por parte del votante, debido a la complejidad de la oferta electoral sino también en la realización de cómputos, produciéndose demoras en el resultado del escrutinio definitivo

Veamos algunos casos recientes:

Elecciones en Tucumán: el 29 de junio pasado se eligieron titular del Poder Ejecutivo provincial, 40 legisladores para renovar por completo la Cámara única de la provincia, intendentes y concejales de 19 municipios y comisionados de 93 comunas. Los empadronados eran 874.000, la cantidad de sub-lemas superó los 1800 lemas.

En la aguda crisis económica que vive la provincia, la actividad política es concebida como una salida, una forma de inserción. La existencia de mecanismos en las constituciones provinciales, como la ley de lemas, permiten que las personas puedan postularse fácilmente. Así es como para las pasadas elecciones legislativas en la provincia de Tucumán, más de 50 mil ciudadanos formaron parte de las candidaturas propuestas en los sub-lemas, es decir uno de cada 23 tucumanos llevó su nombre en alguna boleta.

Elecciones en la provincia de Santa Fe: el 7 de septiembre del corriente año, se eligieron titular del Poder Ejecutivo provincial, 50 diputados, 19 senadores provinciales, 450 intendentes, concejales y presidentes comunales. Se presentaron en esta oportunidad 44.000 candidatos que conformaron los distintos lemas y sub-lemas sobre un total de empadronados de 2.240.000, lo cual implica que hubo un candidato cada 51 electores santafesinos. La cifra actual de candidatos representó un récord, de hecho en las elecciones de 1999, año en que se realizó la última elección local, el total de candidatos llegó a 33.000 aproximadamente.

Por otro lado debemos señalar que en esa fecha coincidieron la elección nacional que no tiene ley de lemas, con la elección provincial que sí la tiene. Cuando el elector ingresó al cuarto oscuro se encontró con una boleta de 80 cm de largo.

El actual intendente de Rosario, Hermes Binner, candidato a la gobernación de la provincia en esta elección, contaba con el 36% de intención de voto. Pero sin embargo este candidato enfrentó el tradicional conflicto que deriva de la ley de lemas, al cual se han visto sometidos otros candidatos ajenos a los partidos mayoritarios: los tres sub-lemas que se presentaron por el Partido Justicialista (Jorge Obeid, Héctor Caballero y Alberto Hammerly) sumaban 37.2 % de la intención de voto: lo cual nos condujo a un empate previo. En definitiva, como ocurrió en otras elecciones, el Partido Justicialista superó la cantidad de votos, respecto de los otros partidos; el próximo gobernador de la provincia resultó de alguno de los sub-lemas del PJ.

Quienes critican la ley de lemas consideran que, como consecuencia de su aplicación, se debilitan las estructuras democráticas, ya que se concibe al partido como corporación y además la impresionante cantidad de candidatos prevalece más por el interés en los cargos que por convicciones políticas. El fortalecimiento de los partidos solamente será posible a partir de la identificación de estos, por parte de la sociedad, como canales legítimos de articulación de valores, intereses y demandas.

Recuperar a la política como herramienta de transformación es el principal desafío; el cual solamente será posible dejando de lado mecanismos que continúen siendo objeto de fuertes cuestionamientos por parte de la sociedad.

Denuncian a un senador argentino por desviar alimentos destinados a inundados de Santa Fe, para la campaña política de su partido


La verdad de Pedro González - El Litoral 250904 - Rogelio Alaniz ralaniz@litoral.com.ar

"La esencia de una caricatura es que ayuda a conocer mejor el original" Jean Cocteau

El diputado nacional peronista Pedro González ha tenido el "mérito" político de expresar con total frontalidad lo que piensan los peronistas que defienden la ley de Lemas. Los argumentos leguleyos acerca de la calidad de los sistemas electorales han quedado desbordados por las palabras. Como le gustaba decir a Freud, "solamente examinando las palabras, se encuentran los pensamientos" y hay buenas razones para creer que el pensamiento de González está en sus palabras y, en todo caso, habrá que ver hasta dónde esas palabras no expresan el pensamiento de los peronistas o, por lo menos, de los peronistas que defienden la ley de Lemas.

Para el diputado nacional, no hay que mantener la ley de Lemas porque es un buen sistema electoral sino porque asegura la continuidad del peronismo en el poder; pero además hay que defenderla, porque si los peronistas pierden el poder irían presos desde el primero al último.

A decir verdad, todo esto se sospechaba, se intuía, pero nunca nadie había expresado con tanto desparpajo los objetivos reales por lo cuales muchos peronistas defienden la ley de Lemas. Ni siquiera el opositor más contumaz se había animado a hablar con tanta crudeza.

Pero lo que más llama la atención no son las críticas elaboradas por los opositores, sino el silencio de los peronistas. Ni una frase, ni una palabra, ni una consideración respecto del dirigente peronista que dijo, que si se deroga la ley de Lemas el peronismo pierde el gobierno y, si el peronismo pierde el gobierno, en la provincia van todos presos, "desde Reutemann hasta el último barrendero".

A veces el ruido de las palabras impide medir exactamente su alcance. Pensemos que si lo que dice González es cierto hay que concluir que desde hace veinte años desde el poder se viene robando o algo parecido y que, además, existe en la provincia un formidable dispositivo encargado de asegurar la impunidad, mientras el peronismo sea gobierno.

Es sorprendente que no haya salido ningún dirigente justicialista a decir que en una república se puede perder una elección pero, eso no quiere decir perder la libertad y mucho menos perder el honor, siempre y cuando, claro está, no se haya robado. ¿Cómo entender ese silencio? ¿Prudencia o aceptación sobre palabras que pueden haber sido inoportunas pero verdaderas?

La otra alternativa es suponer que quien habló carece de entidad política y que por lo tanto no vale la pena responderle. Al respecto, bueno es recordar que González es diputado nacional e integró los primeros puestos de la lista promovida por Reutemann y además, para bien o para mal, es uno de los principales dirigentes peronistas de la provincia.

Digamos que las palabras dichas no fueron expresadas por un inimputable y tampoco fueron proferidas en la esquina del barrio o en boliche de la vuelta, sino en el local del Partido Justicialista en donde estaba acompañado por varios legisladores, intendentes y dirigentes peronistas.

Bueno es saber que todo esto fue expresado en una reunión pública, con periodistas presentes que estaban grabando. Acá no hubo indiscreciones o actos de mala fe por parte de la prensa. González habló sabiendo que lo estaban grabando y los peronistas que lo acompañaban asintieron o se limitaron a hacer silencio, lo cual es otra manera de asentir.

Algunos comentarios escuchados en el mentidero político no cuestionan los contenidos de sus palabras sino la imprudencia. En el lenguaje politiquero, se sabe que ciertas verdades no conviene decirlas, por lo que el pecado del diputado nacional fue haber quebrado esa norma estricta del poder. Si esto fuera así, habría que preguntarse quién es más responsable: el que habla o el que sabiendo lo que ocurre hace silencio.

Pero González no se conformó con defender la ley de Lemas; acto seguido arremetió contra los peronistas que pretenden derogarla y para ello desenterró el discurso ortodoxo de los infiltrados. Como se recordará, en su momento esa palabra fue la preferida de las bandas fascistas montadas por el peronismo para asesinar disidentes, durante la presidencia de Perón, Isabel y López Rega. Hoy sería una exageración decir que González pretende lo mismo. En la actualidad, ciertos políticos no matan personas, matan instituciones y esperanzas; sus comandos no van armados con itakas y pistolas sino con chequeras oficiales y planes sociales. López Rega fue un personaje siniestro... González es grotesco... nada más y nada menos...

Ya veremos si González dijo o no la verdad, pero en principio lo que no podemos desconocer es que la verdad de González es el peronismo y sólo en el peronismo es posible un personaje de estas características. Digamos que sería injusto creer que todo el peronismo se parece a González, pero faltaríamos a la verdad si desconociéramos la identidad peronista del personaje.

González no es sincero, es cínico; no es espontáneo es procaz; no es virtuoso, es vulgar; no busca la luz, pretende que persista la oscuridad; en sus palabras no hay autocrítica, hay impunidad. No es honesto el que dice que reconoce que comete un delito y promete seguir cometiéndolo, además amenaza a quienes pretenden ponerlo en evidencia o impedir que siga haciendo lo único que pareciera que aprendió hacer como militante político.

Las palabras de González evocan espontáneamente las frases de su compañero Barrionuevo, el mismo que dijo que había que dejar de robar por dos años. Es más, comparado con González, las frases de Barrionuevo parecen proferidas por un dulce e inocente querubín o por un sonrosadito pastor quákero. Si ésta es la sinceridad de algunos dirigentes peronistas, habrá que creer como Oscar Wilde en las virtudes de la mentira.

En términos penales, que el delincuente admita que es delincuente no lo transforma en inocente y mucho menos si, además, se ufana de su condición. Para decirlo de manera más clara: González, como Barrionuevo, no se arrepiente, González se jacta, no pide disculpas, promete seguir haciendo lo mismo... González es la unidad básica sin militancia; es la política desplazada por la codicia; la dádiva suprimiendo el ideal redentor; el clientelismo ahogando la justicia social.

González no es un intelectual...ni Dios permita semejante cosa. Sus hábitos, su lenguaje, sus expresiones pertenecen a la cultura popular, pero esa cultura popular está más cerca del barrabrava que del luchador; más conectada al lumpen que al militante. Su filiación cultural no es la de Martín Fierro es la del Viejo Vizcacha; su humildad no es la de Segundo Sombra es la del Laucha. Su peronismo -en versión menemista- es un peronismo en donde la viveza criolla desplazó a las pasión popular; la pulsión de poder al proyecto de cambio; el cinismo y la vulgaridad a la sinceridad militante; el fanatismo privatizador a la redención social; la convivencia resignada con la corrupción a la identificación con los más sufridos.

El peronismo de González no es el de los oprimidos, es el de los privilegiados; no es el peronismo de las víctimas, es el de los victimarios; no es el peronismo de la dignidad es el de la obsecuencia; no es el peronismo de los esperanzados, es el peronismo de los resentidos; no es el peronismo concebido como acto liberador sino como dispositivo de dominación.

González no está del lado de los pobres porque pretende superar la pobreza, sino porque desea perpetuarla. Aunque parezca paradójico, su sensibilidad social está más cerca de las damas de beneficencia que de los militantes que aspiran a que los pobres dejen de ser pobres a través de la educación y la cultura del trabajo. A dirigentes como éstos, Yrigoyen los acusaba de "políticos de ocho por un peso". Y cuando se enojaba, los miraba con desprecio y les decía "mocito palangana".

Se sabe que el peronismo como cultura popular siempre tuvo muchos rostros: el rostro de los luchadores de la resistencia, de los obreros fogueados en plenarios y jornadas militantes, de las mujeres comprometidas con la justicia social, pero también estuvo presente el rostro de los rufianes, de los fascistas, de lo alcahuetes, de los vividores. Es la diferencia entre Jorge Antonio y William Cooke, entre Framini y Juancito Duarte, entre Carrillo y Visca, entre Hugo del Carril y el Soldado Chamamé, entre Felipe Vallese y Sofovich, entre Arturo Jauretche y Carlos Menem. Todos a su manera fueron peronistas; todos a su manera creyeron en esa verdad y en ese mito...dejo librado a la inteligencia o imaginación de los lectores decidir qué lugar de la galería le corresponde a González y qué lugar les corresponde a quienes desde el silencio lo consienten


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