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Hoy que en nuestra
Patria, la República Argentina, estamos mirando con esperanza al futuro,
es fundamental tener presente esos conceptos, no sólo por una cuestión
conceptual de democracia, constitución y voluntad popular, sino también
por comprensión histórica. Muy mal les fue a las Fuerzas Armadas, y
mucho peor al país y a sus ciudadanos, cuando se olvidaron de estos
conceptos.
Hoy nuestra economía crece de manera continuada y enérgica; los
beneficios de ese crecimiento han disminuido notablemente la pobreza, la
indigencia y el desempleo; se ha recuperado el valor del salario y de
las jubilaciones; el consumo nacional ha salido del pozo al que el
derrumbe del 2001 lo había sepultado; estamos impulsando un importante
incremento en el presupuesto de educación para garantizar su calidad y
goce a todos los ciudadanos; hemos sorteado con éxito la difícil
renegociación de la deuda externa y aumentamos la autonomía de nuestras
decisiones al cancelar préstamos con organizaciones financieras
internacionales; estamos desarrollando una política internacional
soberana, afirmada en la región y especialmente en el MERCOSUR, con
espíritu de integración y cooperación con nuestros pueblos hermanos.
Es claro entonces que de la reconstitución económica, cultural, social y
política de nuestra Patria deben participar las Fuerzas Armadas,
específicamente en el área de Defensa y en el marco de la Constitución.
Por ello nos disponemos a iniciar un proceso de revisión, reconversión y
modernización integral del sistema de defensa nacional. Por imperio de
la Constitución y las leyes la defensa nacional tiene por finalidad
garantizar de modo permanente la soberanía e independencia de nuestra
integridad territorial y nuestra capacidad de autodeterminación, así
como la protección de la vida y la libertad de nuestros ciudadanos.
La integración y la acción coordinada de las Fuerzas Armadas para
solucionar aquellos conflictos que requieran el empleo de la fuerza en
forma disuasiva o efectiva para enfrentar las agresiones de origen
externo, constituyen elementos que son centrales en el cumplimiento de
su misión básica.
Debemos avanzar de manera sostenida en un proceso que permita readecuar
y establecer nuevas bases, sobre las cuales se debe ordenar el sistema
de Defensa y las propias Fuerzas Armadas. Primero, aplicando
efectivamente los criterios de organización militar establecidos en la
Ley de Defensa Nacional y estableciendo las autoridades civiles el
ejercicio efectivo de la conducción de política de defensa; luego,
estableciendo directivas de nivel político dirigidas a organizar y
enmarcar el desarrollo de las Fuerzas Armadas.
Esta revisión requiere una efectiva función de la conducción civil de la
gestión y planificación presupuestaria conjunta y un incremento de la
transparencia en la exposición y posterior ejecución de la misma.
El objetivo que se persigue es disponer de unas Fuerzas Armadas
racionalmente organizadas, financieramente sostenibles en el marco de
los presupuestos asignados, adecuadas en su organización a las normas y
a la institucionalidad vigente, que garanticen un nivel de eficiencia
que se corresponda al gasto público comprometido con el sector. Ello
posibilitará a los hombres y mujeres que eligen servir al país en la
carrera de las armas tener un horizonte profesional promisorio que les
permita cumplir sus actividades personales y profesionales.
Como es público, el equipamiento y reequipamiento de las Fuerzas Armadas
constituye un objetivo de nuestro Gobierno, para cobertura de las
necesidades propias de la defensa, pero también con el objetivo
subsidiario de concurrir al incremento de la producción nacional.
Vemos como muy promisoria en este sentido la producción por el Ejército
Argentino, en asociación con el brasileño, del vehículo Gaucho y la
repotenciación de diversos transportes y ambulancias.
También entendemos que las tareas de remodelación de media vida de la
fragata Libertad, buque escuela de nuestra Armada, efectuadas en el
astillero Río Santiago, constituyen parte del esfuerzo por auxiliar a la
reconstrucción de la industria naval nacional, en tanto se trabaja en
los proyectos de construcción de los patrulleros de alta mar.
Queremos mejorar de manera decisiva la vigilancia en nuestro cielo. En
una primera fase estamos procediendo a la contratación de un prototipo y
10 radares secundarios monopulso argentinos, desarrollados y fabricados
por la empresa INVAP, cuyas patentes han sido cedidas al Estado
Nacional. Este contrato en pleno desarrollo pretende consolidar la
presencia de un proveedor local de tecnología de avanzada en materia
aeroespacial, que permita no sólo abastecer al mercado interno sino
también abrir nuevos mercados para la exportación de productos con un
significativo valor agregado.
Se encuentran también adicionalmente finalizadas las especificaciones
técnicas requeridas por el llamado a licitación pública internacional
que habrá de convocar la Fuerza Aérea para la provisión de tres radares
móviles contemplados en el sistema y se espera que puedan estar
operativos a principios del año próximo.
Nos interesa que en adelante la industria argentina pueda participar
activamente en la provisión de nuevos radares de triple dimensión,
desarrollados y fabricados en nuestro país y que sean necesarios para
avanzar en las otras etapas del plan de desarrollo de nuestro sistema de
vigilancia aeroespacial.
El equipamiento material constituye un instrumento significativo para el
desempeño de las Fuerzas Armadas. Entendemos, no obstante, que
necesitamos paralelamente un esfuerzo decisivo para la superación
personal en la orientación y en la disposición de los oficiales
superiores, oficiales jefes, oficiales, suboficiales y soldados.
Es nuestra preocupación utilizar de manera sistemática los recursos del
Estado para la defensa, por ello el Ministerio de Defensa ha firmado un
convenio con el INTI para que oficie como evaluador global del área de
Defensa; se han firmado convenios de cooperación con las universidades
nacionales de La Plata y Buenos Aires, con el objetivo específico de
evaluar el estado de los equipos aéreos de las tres fuerzas; estamos
estimulando el desarrollo de CITEFA y de los otros institutos
científicos de investigaciones, corazón tecnológico de las Fuerzas
Armadas, para incrementar los desarrollos nacionales de defensa.
El Gobierno que encabezo ha definido de manera meridiana la orientación
de la defensa en el marco constitucional de la vigencia de los derechos
humanos y del derecho internacional humanitario. La revisión crítica del
pasado está siendo acompañada por la necesaria capacitación de los
cuadros castrenses en esta materia. En el día de hoy comienza en el
Ministerio de Defensa un curso dirigido a jefes, oficiales y
suboficiales, que durante una semana trabajarán en el más alto nivel
para que la tarea futura nos permita superar definitivamente los
oprobios del pasado. Aspiramos a que como ciudadanos soldados los
hombres del Ejército participen de su tarea específica, la de
profesionales de la guerra en el marco de la estrategia defensiva que
adoptamos. Queremos Fuerzas Armadas prestigiadas por el cumplimiento de
su rol y comprometidas con el futuro de la Nación.
Esto no es para nosotros un discurso de ocasión, debemos señalar aquí,
forzosamente, que han ocurrido hechos que no ayudan a la construcción de
aquel prestigio. Me refiero a las denuncias de espionaje interno
realizadas en Trelew y a la participación de integrantes de estas
fuerzas en un acto público, en el que no sólo se ha agredido a
periodistas que realizaban su labor sino que se ha incurrido en
conductas, acciones y palabras a las que no sería temerario calificar de
rayanas con la apología del delito al reivindicar el terrorismo de
Estado, tal como ha ocurrido el pasado 24 de mayo en la plaza San
Martín.
Queremos avanzar en la construcción de una Argentina con crecimiento,
empleo, producción, integrada en un proyecto nacional que nos contenga a
todos. La inclusión, la equidad, la igualdad que Argentina necesita
requiere Fuerzas Armadas comprometidas con el destino de la Nación y
subordinadas al poder de origen popular.
Quiero que quede claro que como presidente de la Nación Argentina no
tengo miedo ni les tengo miedo, que queremos el Ejército de San Martín,
Belgrano, Mosconi y Savio, y no de aquellos que asesinaron a sus propios
hermanos, que fue el de Videla, Galtieri, Viola y Bignone. Hay un nuevo
país, necesitamos soldados comprometidos con el destino de la patria, y
como presidente de la Nación Argentina vengo a reivindicar un Ejército
nacional, comprometido con el país y alejado definitivamente del
terrorismo de Estado.
Señores oficiales y suboficiales, les pido fuertemente ese concepto y
esa filosofía que definitivamente nos incorpore a la construcción de la
patria que los argentinos necesitamos. Muchísimas gracias |