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El asco argentino. Donde se habla de la bolsa de Miceli, Kirchner, Lavagna y la Madres de Plaza de Mayo

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040208 - Perfil - Darío Gallo - Por qué la bolsa de Miceli está detrás del acuerdo entre el ex presidente Néstor Kirchner y Roberto Lavagna

La historia de dos hombres que nunca se estimaron, pero jamás van a denunciarse por corruptos. Los motivos por los que Felisa jamás atacó a su ex jefe y Kirchner nunca dejó de apoyarla a pesar del escándalo.

La revelación pública del acuerdo entre el ex presidente y su primer ministro de Economía, no surgió durante los últimos días como cuenta la versión oficial del anuncio en Clarín. Nació mucho antes.

Semanas después de que el Diario Perfil revelara que la sucesora de Lavagna, Felisa Miceli, se "olvidó" una bolsa de dinero en el baño del ministerio, nació este pacto que pretende tener tapa de diarios por varios días. Para entender cuál es el motor de este acuerdo entre dos hombres que nunca se estimaron, hay que caer en la bolsa de Miceli.

Y ni siquiera es necesario que la Justicia compruebe que ese dinero fue fruto de prácticas corruptas. Lo que todos los argentinos saben sobre la bolsa de Miceli, también lo saben Kirchner y Lavagna. Por eso, jamás el ex ministro de Economía criticó a Felisa por su estupidez. Ni siquiera en plena campaña electoral cuando la inconsistencia del lavagnismo requería actitudes fuertes para crecer. Pegarle a Felisa por la bolsa, hubiese obligado a la ex discípula de Lavagna a ponerse dura con su maestro y antecesor.

Durante años, Miceli trabajó en la consultora de Lavagna, la misma a la que el ex ministro "renunció" al asumir con Kirchner. Y la misma consultora que muchos kirchneristas -que creyeron que Kirchner y Lavagna era irreconciliabrles- salieron a denunciar en su momento porque decían que a través de ella el equipo económico de Lavagna canalizaba negocios.

Kirchner y su ex ministro jamás van a denunciarse por corruptos. Salvo una vez, en el medio de la pelea cuando el presidente terminó expulsando al economista, Lavagna habló de la "cartelización" de la obra pública. Un término rebuscado para señalar que parte del gobierno se hace su agosto en el área de Julio De Vido. Después, el silencio total.

Felisa también sabe mucho de ambos. Por eso, jamás la atacó Lavagna y Kirchner no le quitó jamás su apoyo. Hasta le dejó la custodia y las camionetas del ministerio cuando ella tuvo que huir por el escándalo. Incluso, no sería raro que haya sido el propio Kirchner quien le pidiera a Hebe de Bonafini un puestito para Felisa.

Más que reorganizar el PJ, la nueva sociedad entre Kirchner y Lavagna da a entender que están cuidando un campo más fértil que el ideológico. Y que detrás del "todos unidos triunfaremos", aparece el nuevo estandarte del partido portado por su musa actual Felisa Miceli. Pero no es una bandera. Es una bolsa que flamea sedienta, insaciable.

 

 

 

 

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