140208 - La soja
que se produce en la Argentina y que distribuye el gobierno a los
comedores populares es una soja forrajera no apta para el consumo
humano, además es transgénica
Salta, 25 de enero de 2008 (Norte del Bermejo).- Sabemos que muchos
comedores populares están utilizando soja en la preparación de sus
comidas, por eso pensamos que la información que les daremos a
continuación puede resultarles de gran utilidad. Estos consejos y
recomendaciones resumen la opinión de expertos y profesionales de
instituciones de todo el país, reunidos por el Consejo Nacional de
Coordinación de Políticas Sociales en julio del 2002 para analizar el
tema de la soja en la alimentación, así como las experiencias del GRR
(Grupo de Reflexión Rural) y diversos núcleos de médicos pediatras y
nutricionistas a lo largo de estos últimos años.
Siempre que se la deje en remojo durante un par de días y se la
hierva durante más de una hora, podría formar parte de la alimentación
de todas las personas mayores de 5 años en buen estado de salud, o sea
que se exceptúan los enfermos, los indigentes con defensas bajas, los
ancianos y las embarazadas.
No debe utilizarse en la alimentación de niños y niñas menores de 5
años y especialmente en menores de 2 años bajo ningún motivo. Debe
saberse que la Soja contiene fuertes cantidades de fitroestrógenos o sea
hormonas vegetales, que pueden producir manifestaciones femeninas en los
varones, tales como crecimiento de mamas, y anticipar la regla en las
niñas.
Debe saberse que el jugo o bebible de soja (mal llamado "leche de
soja") no reemplaza de manera alguna a la leche. El poroto de soja no
reemplaza a la carne. Las proteínas que contiene son de origen vegetal
y, por lo tanto, de menor calidad que las proteínas animales (leche,
carnes y huevo).
No es un alimento nutricionalmente adecuado para la recuperación de
niños, niñas o personas adultas desnutridas, todo lo contrario, puede
agudizar la desnutrición y conducir a situaciones muy graves y muchos
consideramos que la ingesta de soja en los comedores infantiles está
directamente ligada a la creciente mortalidad infantil.
La soja que se produce en la Argentina y que se distribuye en los
comedores populares es una soja forrajera no apta para el consumo
humano, además es transgénica, o sea que ha sido manipulada por
ingeniería genética, lo cuál permite sospechar que puede provocar
alergias o tendencias al desarrollo de cáncer en aquellas personas que
la consuman con cierta intensidad.
Sería conveniente que la
población se sustraiga a la muy fuerte publicidad de las empresas
multinacionales que aconsejan su ingesta y opten por volver a los
alimentos sanos, maíz, zapallo, lácteos, legumbres y carnes rojas que
constituyeron por siempre la alimentación de los argentinos. Grupo de
Reflexión Rural