|
100508 -
Sigue siendo notable la capacidad de los
políticos criollos peronistas de darse vuelta cuando los
acontecimientos indican, seriamente, que "la cosa" va para otro
lado. Sin ideología, sin conducta cívica, con dudosos
antecedentes éticos, estos verdaderos tránsfugas, han mostrado
un sentido del olfato privilegiado para advertir que, hoy por
hoy, el barco de los Kirchner está haciendo agua y que si el
matrimonio no lo "achica" rápidamente, puede tener un inesperado
e indeseable final en procelosas aguas.
Carlos Reutemann, Jorge Busti y otros, han comenzado a abandonar
el averiado barco de los Kirchner, ya que advierten que
las mieles del pasado reciente se están acabando.
Otros han comenzado a contestar "ni" ante el imperioso embate de
los cónyuges patagónicos: "O estás con nosotros o estás en
contra nuestro"
Otros, algunos aún pichones y/o empachados de los "favores"
conyugales recientes, por ahora, al campo le dicen "no". Cuanto
durarán estos "ni" y estos "no" es difícil saberlo.
Lo cierto es que la historia peronista de la inmensa mayoría de
sus políticos nos indica que éstos no se destacaron,
precisamente, por haber seguido a sus jefes circunstanciales,
cuanto éstos traspusieron la puerta del cementerio.
100508 - Página
12 - Mar de fondo en las provincias
- Martín Piqué
El regreso de los
productores a las rutas, la amenaza de realizar un tractorazo en las
ciudades del interior y el acto convocado para hoy en la ciudad chaqueña
Roque Sáenz Peña volvieron a instalar la protesta en el terreno de los
gobernadores. Un conflicto en sus propias narices no es algo que
entusiasme demasiado a los que mandan en las provincias, sobre todo en
las provincias que viven el boom sojero. Allí no están de acuerdo con la
estrategia de confrontación y desgaste impulsada por Néstor Kirchner.
Los desacuerdos son profundos y empiezan a producir fisuras en el mapa
nacional del PJ. El desafío más grande al liderazgo de Kirchner volvió a
partir de Córdoba, la patria chica de José Manuel De la Sota: ayer se
difundió un documento firmado por unos cincuenta legisladores peronistas
de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos en el que se expresaba un apoyo
contundente a las cámaras patronales del campo. Los ideólogos del
documento fueron el gobernador cordobés, Juan Schiaretti, y el titular
de la Cámara de Diputados de Entre Ríos, el ex gobernador Jorge Busti.
La postura de Schiaretti y Busti tendría
el apoyo del gobernador de Santa Fe, Hermes Binner; también del ex
mandatario de esa provincia Carlos Reutemann. El senador y ex piloto de
fórmula uno ya habría anticipado su decisión de reunirse con Schiaretti
este fin de semana. La posición de Schiaretti y Busti asimismo habría
encontrado eco en el ex gobernador bonaerense, hoy diputado, Felipe Solá.
Asumido como portavoz de esta corriente de opinión, el entrerriano Busti
no dudó en defender el reclamo de que se levanten las retenciones
móviles. “Nosotros creemos que las protestas son legítimas. En cada una
de nuestras propuestas damos la cara frente a los productores, vamos por
las rutas y estamos con ellos. Creemos que las retenciones tienen que
existir, ya que sirven, pero tienen que tener un nivel que no les haga
perder la rentabilidad al productor agrario y que le permitan hacer
negocios a futuro”, dijo Busti.
Como era de esperar, en la Casa Rosada
las declaraciones de Schiaretti y Busti cayeron mal. Aunque no hubo
respuestas de funcionarios de primera línea, el kirchnerismo se encargó
de acusar recibo. Uno de los dirigentes jóvenes vinculados a La Cámpora,
Federico Martelli, quien tiene muy buena llegada con el secretario
general de la Presidencia, Oscar Parrilli, cargó contra Busti y
Schiaretti. “La ambición de los propietarios del campo no tiene límites
y la deflexión de algunos dirigentes tampoco. A la Argentina no le
sirven tipos como Busti o Schiaretti, que anteayer eran menemistas, ayer
kirchneristas y hoy se van con los sojeros”, dijo Martelli con venia
oficial. Al margen de las críticas quedaron el gobernador de Entre Ríos,
Sergio Urribarri, y el chaqueño José Capitanich.
Aunque llegó a su cargo asumido como el heredero y el
delfín de Busti, Urribarri se manejó hasta ahora con bastante cautela.
Su provincia es el foco más fuerte de las protestas, con Gualeguaychú
como emblema, pero Urribarri se movió con prudencia. “Como el gobierno
nacional es de mi signo político, eso me obliga a ser responsable y a no
emitir declaraciones disonantes”, dijo. Una postura similar viene
asumiendo Capitanich en el Chaco. Hoy recibirá en Roque Sáenz Peña a los
productores que movilizarán las cuatro entidades.
|