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090608 -
Crítica
- Mauro Federico - Cómo se
adulteran los índices de mortalidad infantil
Se comprobó que en Tucumán los nacidos
con un peso inferior a 500 gramos son anotados como defunciones fetales.
Legisladores pidieron informes al Ejecutivo nacional. Y Salud pidió una
investigación.
Las estadísticas de mortalidad infantil en la
provincia de Tucumán son manipuladas. Los números que marcan que
la variable se redujo a la mitad no concuerdan con la realidad.
El procedimiento es simple y sólo depende del trazo de una
birome: hay cientos de bebés, cuyo peso es inferior a los 500
gramos, que habiendo nacido vivos son registrados como
“defunciones fetales” o “egresos por abortos” y por tanto no
forman parte de la estadística.
A los efectos del registro estadístico, en la República
Argentina, se emplea la siguiente definición de nacido vivo
recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS):
“Nacido vivo es la expulsión o extracción completa del cuerpo de
la madre, independientemente de la duración del embarazo, de un
producto de la concepción que, después de dicha separación,
respire o dé cualquier otra señal de vida, tal como latidos del
corazón, pulsaciones del cordón umbilical o movimientos
efectivos de los músculos de contracción voluntaria, tanto si se
ha cortado o no el cordón umbilical y esté o no desprendida la
placenta. Cada producto de un nacimiento que reúna esas
condiciones se considera como un nacido vivo”.
El senador Gerardo Morales presentó un proyecto de comunicación
al Poder Ejecutivo y un pedido de informes al Ministerio de
Salud sobre los indicadores de la situación social en el período
enero 2003 a mayo 2008, en todo el territorio nacional, en
especial en Tucumán, Buenos Aires y Jujuy. “Podría existir una
manipulación de estadísticas y de indicadores sensibles, como la
mortalidad infantil o materna y, ante la falta de respuestas de
los gobiernos provinciales, he solicitado al Poder Ejecutivo
esclarezca la situación. Se estarían violando normas
internacionales establecidas por la Organización Mundial de la
Salud (OMS) y Organización Panamericana de la Salud (OPS).”
“MILAGRO TUCUMANO.” Tucumán es la provincia que
mejor indicador de mortalidad infantil exhibió en los últimos
cuatro años. Según la Dirección de Estadísticas e Información de
Salud (DEIS), que depende de la cartera sanitaria nacional, en
2002 murieron 24,3 menores de cinco años por cada 1.000 nacidos
vivos, mientras que en el 2006 la cifra se redujo a 13,5. En
agosto de 2007, el entonces ministro Ginés González García
elogió el modelo tucumano. “No conozco experiencia más rotunda
donde se haya bajado a la mitad los índices de mortalidad
infantil en cuatro años”, aseguró el hoy embajador argentino en
Chile. Instó a “imitar las metodologías de medición y evaluación
estadística” usadas en la provincia. Lo que omitió en su
discurso fue el dato que echa sombra a los logros de la gestión
sanitaria tucumana: el vertiginoso crecimiento de la mortalidad
fetal. Los informes de la DEIS afirman que “en algunas
jurisdicciones como Tucumán se observa una disminución de la
cantidad de nacidos vivos y, consecuentemente, de las
defunciones infantiles con peso al nacer inferior a 1.000
gramos, a la vez que se registra un aumento de las defunciones
fetales”. Los datos relevados indican que en 2006, la tasa de
mortalidad fetal de Tucumán triplicó la nacional: alcanzó el
23,6 por mil, mientras que a nivel nacional sólo llegó a 8,7.
“Llama la atención que Tucumán registre 158 defunciones fetales
con menos de 500 gramos de peso, cuando Santa Fe en el mismo
período tuvo 86, Córdoba 20 y Buenos Aires 90”, explicaron
fuentes de esa Dirección.
“El método usado es anotar como muertes fetales casos de
mortalidad infantil”, explicó la epidemióloga Evelyna Chapman,
quien dirigió la comisión encargada de revisar las historias
clínicas de los fallecidos menores de un año para registrar los
casos y establecer las causas de muerte. A principios de este
año la removieron de su cargo por denunciar esos hechos. “Los
que ponemos en peligro el discurso oficial basado en el supuesto
descenso de la mortalidad infantil, somos desplazados. Mis
informes fueron detallados y evidenciaron las enormes
diferencias entre la estadística oficial y la realidad”.
Otra de las desplazadas es Ángela Zóttoli, quien fue jefa del
Departamento de Series Demográficas de la Dirección de
Estadísticas dependiente del Ministerio de Gobierno tucumano
hasta el 31 de diciembre de 2007. “Ese día me notificaron que
por mi ‘encomiable labor’ me asignaban tareas de bibliotecaria,
que no tienen nada que ver con mi capacitación específica”,
explicó. Zóttoli no quiso ser cómplice: “No podemos permitir que
se ponga en duda el valor que tienen las estadísticas vitales
como fuente de información”, afirmó. Los análisis realizados por
Zóttoli le permitieron arribar a la misma conclusión que Chapman.
“Notamos que los prematuros de menos de 500 gramos no estaban
apareciendo registrados como muertes neonatales sino como
mortandad fetal”, sostuvo.
Pero esa no es la única arista que llama la atención a los
expertos y genera preocupación en las autoridades nacionales.
Según datos de la Dirección de Estadística de Tucumán, en los
hospitales públicos se observa una tendencia en aumento de los
egresos por aborto en relación a los egresos por parto. Ese
incremento fue más marcado a partir de 2003 y alcanzó un pico en
2006 de 16,7%. “Como la tasa de natalidad bajó, debieron haber
descendido las muertes, los abortos y las defunciones fetales,
pero no fue así: entre el 2004 y el 2006 la tasa de egreso por
abortos, comparada con el total de nacimientos, subió de un
14,2% a un 18,5%. En el mismo período, el número de nacidos
vivos de menos de 500 gramos se redujo de 95 a 7”, detalló. La
explicación está en la metodología: en dos planillas de la
Maternidad de las Mercedes, correspondientes al 2 de junio de
2008, se lee: “Nacido vivo. Peso 498 gramos. Edad gestacional 22
semanas. Aborto”. “Nacido vivo. Peso 476 gramos. Edad
gestacional 20 semanas. Aborto”. Para las especialistas
consultadas “si se volvieran a registrar las muertes de neonatos
según las normas internacionales y leyes argentinas, la
mortalidad infantil tucumana crecería significativamente”. Un
ejemplo: “hasta 2004 se morían 80 bebés prematuros de menos de
500 gramos en toda la provincia. En 2006 las muertes infantiles
de niños menores de 500 gramos bajaron a 14. Ese mismo año se
registraron oficialmente 360 muertes que representaron un 13,3
por mil. Si le sumamos las 80 muertes fetales y abortos no
registrados como defunciones, daría un total de 440
fallecimientos. Por lo que mientras la tasa de mortalidad
infantil oficial fue de 13,3 por cada mil, la real debió
alcanzar el 16,2 por mil”.
VIVOS Y MUERTOS. “El problema no está en el sistema
estadístico sino en el ámbito donde se genera la información”,
explicó la licenciada Elida Marconi, titular de la DEIS. Más del
40% de los nacimientos registrados en Tucumán se producen en un
establecimiento: la Maternidad “Nuestra Señora de las Mercedes”,
donde nacen unos 10.000 niños por año. Crítica de la Argentina
consultó a Rossana Chahla, directora del hospital desde hace
seis años. “Las denuncias me tienen sin cuidado”, respondió. “En
la Argentina nadie se banca los éxitos y hemos llevado a cabo
una gestión exitosa en la tarea de reducir la mortalidad
neonatal”, agregó al tiempo que aseguró: “no tenemos nada que
ocultar”. Sin embargo, parte importante del personal
hospitalario a su cargo no opina lo mismo. Trabajadores del Área
de Identificación, que pidieron resguardo de sus identidades,
relataron que “en 2004 los jefes de guardia reunieron a todos
los identificadores y comunicaron que a partir de ese momento
debíamos registrar como nacido muerto a todo bebé que pesara
menos de 500 gramos”. La orden incluyó la indicación de “no
practicarle ninguna asistencia médica. Se los deposita sobre una
bandeja de instrumental hasta que muere”, explicaron las
fuentes. María Margarita Rosa, jefa del Departamento de
Estadísticas de la Maternidad lo convalidó: “En varias reuniones
de jefatura planteé que a los prematuros de menos de 500 gramos
no podemos dejarlos morir tirados sobre un mármol, aunque no
sean viables desde el punto de vista médico”, algo que “hoy
sigue ocurriendo”. La jefa de Identificadores de la Maternidad,
María Ana Brizuela Quinteros, negó que alguna vez se haya
impartido la orden de registrar a los nacidos vivos como muertes
fetales. “Identificamos a todos los bebés nacidos vivos y se los
registra como tal, independientemente de su peso o edad
gestacional”.
¿METODOLOGIA NACIONAL? “Se ganan o se pierden
elecciones según la tasa de mortalidad infantil, por eso es
importante que las estadísticas sean creíbles”, explicó el
legislador tucumano por la UCR José Cano, quien preside la
Comisión de Derechos Humanos. “Cuando asumió su primera gestión
como gobernador en 2003, Ricardo Alperovich trajo un equipo de
profesionales para conducir el ministerio a cargo de Juan Manzur.
Prometieron que iban a hacer un milagro reduciendo la mortalidad
infantil a menos de la mitad. Pero no dijeron nada del dibujo
estadístico”, afirmó Cano. “Los indicadores mejoraron pero no
pueden alterar las definiciones internacionales de lo que es un
nacido vivo o una defunción fetal para forzar los números en
tiempo récord”, explicó.
Para Elsa Moreno, sanitarista argentina que vive en Tucumán y es
consultora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)
“Hubo errores graves pero no fueron aislados: en 2004, en una
reunión del Consejo Federal que nuclea a los ministros de Salud
de las provincias, se sugirió que, al no existir un desarrollo
científico que garantice la sobrevida de bebés nacidos con menos
de 500 gramos, había que consignarlos como mortandad fetal o
nacidos muertos, por eso las estadísticas dejaron de ser
confiables”. El dato lo confirmó Manzur –hoy vicegobernador
provincial– quien en una charla mantenida hace cuatro años con
el entonces vicepresidente de la Comisión de Salud de la
Legislatura tucumana, Alejandro Sangenis, “me aseguró que la
indicación había sido impartida en una reunión del Cofesa de la
que participó en 2004”, según explicó Sangenis.“Se debió hacer
una investigación de esas denuncias pero se prefirió negar la
realidad y separar de sus cargos a las personas que alertaban
sobre las irregularidades”, opinó Moreno.
Fernando Avellaneda, viceministro de Salud tucumano, explicó que
“las cifras oficiales de mortalidad infantil son verosímiles,
pues tienen coherencia epidemiológica y se han modificado
mediante intervenciones basadas en la evidencia. Puede resultar
llamativo que el descenso de la mortalidad infantil se haya
logrado en un corto período pero se explica porque las acciones
fueron concentradas en la mejoría de la calidad de la atención
del recién nacido”. Acerca de la denuncia por el subregistro de
los nacidos con bajo peso, las autoridades sanitarias tucumanas
negaron las acusaciones y las atribuyeron a “cuestiones de
índole política que no tienen que ver con la salud pública”. En
un documento oficial entregado por Avellaneda se afirma que “las
cifras reportadas por Tucumán de nacidos vivos en 2006 tienen la
misma distribución por categorías de peso que otras provincias,
a excepción del número de menores de 500 gramos, pero Tucumán
reporta una cifra de nacidos vivos en esa categoría tres veces
mayor que la de otras provincias”. Para 2007 la mortalidad
mostrará un nueva reducción, con una tasa de 12,9 por mil.
“Quería enterrar a María Paula, pero no me quisieron dar el
cuerpito”
María Paula nació el 19 de agosto de 2006 en la Maternidad de
las Mercedes. Así consta en el carnet de salud del
establecimiento. Con una edad gestacional de 20 semanas, pesó
apenas 350 gramos. Pero nunca fue registrada como nacida viva.
Así lo prueba una indicación sobreimpresa en ese papel
provisorio donde se lee claramente “S/certificado (no
corresponde por el peso)”, y el testimonio de su mamá, Alejandra
Barrionuevo. Desde su casa en el barrio Marti Coll, a ocho
kilómetros de la capital tucumana, Alejandra le contó a Crítica
de la Argentina: “En la ecografía que me hice a los cinco meses
me enteré de que era una nena y le puse María Paula. La
madrugada del 19 rompí bolsa y me llevaron de urgencia a la
maternidad. Me llevaron a la sala de partos y me pidieron que
empezara a pujar. Yo sabía que mi hijita se podía morir porque a
mi embarazo le faltaban muchas semanas, pero quería que viviera,
con toda mi alma”, describió emocionada.
“Cuando la sacaron, le pedí a la doctora que me la diera pero me
dijeron que no se podía, que había que hacerle unas pruebas. Me
dijeron que estaba bien, que no me preocupara”, contó Alejandra.
“Al rato vinieron a decirme que la bebita se había muerto, que
era muy difícil que sobreviviera tan chiquita.”
Sin embargo, el drama de Alejandra no terminó con la muerte de
su hija. “Yo quería enterrarla en el cementerio con mi abuelita,
que también se llamaba María, pero no me quisieron dar el
cuerpito”, explicó. Tampoco le dieron certificado de nacimiento
–como hubiera correspondido por haber nacido viva– ni de
defunción. La jefa de identificadores de la maternidad, María
Ana Brizuela Quinteros, aseguró desconocer quién había anotado
la indicación en el carnet y facilitó una documentación donde
constan anotaciones de los identificadores y una planilla sin
membrete donde figura su nacimiento y su fallecimiento. Pero
estos papeles –que fueron examinados por los expertos de la
DEIS– “no tienen ningún valor legal, son internos de la
maternidad y no dejan constancia del registro como nacida viva
de la bebé”. Además, entre las planillas entregadas existen
incongruencias de datos sobre el caso: mientras en un papel se
inscribe como fecha de fallecimiento el mismo 19 de agosto, en
el adjunto consta que falleció cuatro días después.
Graciela Ocaña, preocupada
Fuentes cercanas a Graciela Ocaña confirmaron que “se sigue con
preocupación el caso de Tucumán” y que en las próximas horas se
dispondrá una “investigación exhaustiva de las metodologías de
registro para determinar las responsabilidades en la alteración
de las estadísticas que pudieran haberse realizado durante el
período 2003-2007”. El diputado nacional Eduardo Macaluse fue
uno de los primeros que advirtieron en el ámbito nacional las
irregularidades en el registro de la mortalidad infantil
tucumana y presentó un pedido de informes en diciembre de 2007.
“No se encuentra explicación al incremento de nacidos muertos de
menos de 500 gramos y variabilidad con otros grupos de peso en
2005 (52%). La relación entre muertes infantiles y fetales se
mantiene más o menos estable hasta 2004. No se explica el 39% de
exceso en 2005. Tampoco el exceso de egresos por abortos en los
años 2004 y 2005”, aseguró.
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