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Kirchner, el partido justicialista y el peronismo

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120608 - Merched Antonio Mitre - “Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”, fue el apotegma con el que peronismo convoco hace mas de treinta años la voluntad de millones de argentinos mas allá de banderías partidarias, a la unidad nacional para un proyecto de emancipación y reconstrucción de la Nación, para alcanzar nuestro destino de Argentina Potencia, de frente a las asechanzas y desafíos que nos planteaba el año 2000, de encontrarnos “unidos o dominados”.

Desde ese momento histórico las banderas de justicia social, independencia económica, y soberanía política del peronismo pasaron a ser propiedad de todos los argentinos.

Los millones de compañeros peronistas que participamos con aciertos y errores pero sin especulaciones, de las luchas de esa epopeya nacional emancipadora, que fuimos derrotados sangrientamente por  fuerzas armadas coloniales y  minorías nativas reaccionarias al servicio del imperio, que ha pesar de todas las adversidades vividas no se ha quebrado nuestra voluntad, que no hemos vendido nuestra conciencia y las convicciones en aquellos principios, tenemos el derecho de preguntarnos y de exigir que nos expliquen, que tiene que ver el partido justicialista, el “ PJ” de hoy ( y de los últimos 20 años), con el peronismo.

Sin temores, ni eufemismo digo lo que muchos piensan y no se animan a decir: el PJ que preside Néstor Carlos Kischner, no explica, ni representa en filosofía, ideología y doctrina al peronismo; y esto viene siendo así desde épocas del menenismo.

El PJ, hoy es un artefacto político decadente, en vía de extinción, que ha sido vaciado de su ideología y de su proyecto nacional liberador , por una “dirigencia claudicante y acomodaticia” que en nombre del “pragmatismo” ha reemplazado aquélla por la ideología del capitalismo global : el liberalismo, al tiempo que ha desdibujado la histórica determinación del peronismo de autonomía e identidad nacional, principios y constantes indispensables para conformar un Modelo de país en el que cada argentino que ama a su patria se reconozca.

Hoy han transformado a un partido de mayorías nacionales , herramienta electoral del movimiento nacional y popular mas grande de la historia, en un partido de minorías, faccioso, sectario, provocador que hace de la confrontación una herramienta para dividir y fragmentar aun más a la sociedad, cuando el peronismo siempre hizo de la convocatoria a la coincidencia política, al acuerdo social y la concertación sin especulaciones las herramientas esenciales para poder trazar una política nacional al servicio de los intereses de la Nación y su pueblo.

El relanzamiento de un PJ kichsnerista, sin un debate de ideas clausurado desde los noventa, sin un pensamiento estratégico, es un recurso tardío que pretende tener bajo control a los peronistas y  colocarlos en un apoyo sin criticas a las políticas de un gobierno que pierde imagen y poder de manera vertiginosa.  Es la pretensión de legitimarse en el peronismo.  Suponen que por una disciplina partidaria fundada en una lealtad nostálgica a una historia, a una simbología o a la invocación de “eslóganes huecos” los peronistas vamos a convalidar las decisiones lesivas al los intereses  populares, que esta “elite gobernante” toma de  espaldas de las mayorías. No se equivoquen muchachos, la lealtad peronista no es “seguidismo” a individuos o intereses oscuros y mezquinos, es un compromiso profundo e insobornable con sistema de valores, principios e ideas que componen el cuerpo doctrinario de la Nación, que nos permite distinguir donde está el interés nacional y quien lo defiende. Por supuesto que no lo hicieron los “muchachos menenistas”, ni lo hacen los “muchachos kichsneristas”. 

Constantemente esta dirigencia política apela a la legalidad que les otorga el triunfo electoral  para justificar que pueden hacer lo que quieren (aun en contra de lo que prometieron) e imponer sus decisiones al pueblo aunque lesionen su interés. Confunden la “legalidad” circunstancial que les otorga una democracia procedimental, con la verdadera legitimidad política que viene de la totalidad del pueblo, que va madurando día a día una mayor capacidad de intervención política que va mas allá de la sola participación  en las urnas. El pueblo ya no se conforma con ser un mero convalidante de las decisiones de los gobiernos de turno, sino que hoy aspira a participar en forma activa a través de sus organizaciones en la elaboración de las decisiones  que toma el estado. Esta es la diferencia angular entre la concepción política del peronismo y el liberalismo  de “nuestra dirigencia”, sobre el pueblo y la soberanía popular.

Desde el consejo directivo del PJ (no podemos llamarlo conducción), una “dirigencia”  desgastada, con un doble discurso que exaspera genera una gran confusión histórica e ideológica que busca dividir a la sociedad en bandos y enfrentarlos entre si, mientras oculta la cadena de intereses de los grupos concentrados y las minorías del privilegio. A los peronistas nos convocan apoyar el proyecto kirchnerista (el que nunca fue explicitado) y a defender el modelo del gobierno, “un modelo de acumulación, inclusión y redistribución de la riqueza”.

En todo esto hay una enorme dosis, por partes iguales, de ignorancia e hipocresía. Uno se pregunta quien, y para que acumula. Sin necesidad de ser muy perspicaz , todos sabemos que los están haciendo la gran diferencia ( y la vienen haciendo desde la época menenista), son las grandes transnacionales de los agronegocios( exportación de granos, venta de semillas, agrofertilizantes, agroquímicos, aceites, biocombustibles): Cargill, Dreyfus, Bunge y Borns, Adm, Monsanto, Bayer, Basf , Down, Syngenta, financistas internacionales, como George Soros ( dueño del banco Hipotecario, de empresas lácteas, y del mayor “pool” de siembra),algunos “nacionales” como el senador “oficialista” de la nación Roberto Urquia ( dueño de AGD, además de una aduana seca, concesionario de un ferrocarril y de un puerto), Gustavo Grobocopatel ( dueño del segundo “pool” de siembra, dueño de esta “tecnología”, que la replica en países como Venezuela de mano del gobierno), Sancor, Serenisima, junto a las transnacionales beneficiarias de las escandalosas privatizaciones del “ menenato”, como Telecom, Telefónica, Repsol YPF, Aerolíneas, las empresas extranjeras concesionarias del petróleo, gas, minerales, aeropuertos (Eurnekian) ferrocarriles, de servicios( como los peajes), los grandes multimedios como Clarín. Estos son los aliados y amigos de este gobierno. ¿Será porque son la nueva “burguesía nacional”?. Como consecuencia directa de esto, el otro actor que viene “acumulando” sin prisa pero sin pausa, es la “clase dirigente justicialista”,  que se ha enriquecido de manera obscena, que no tienen forma de justificar los patrimonios personales que exhiben. Esta “dirigencia” traicionando sus convicciones (si es que las tuvieron) y al pueblo, han actuado con la representación política que este les ha dado, facilitando los negocios  de aquellos genuinos representantes del capitalismo global y sus socios locales y se ha constituido en la nueva “oligarquía” argentina.

Esta es la dirigencia que fue funcional a Menem, le aprobó (dirán que por “disciplina partidaria”) las leyes mas aberrantes, que entregaron el patrimonio de la Nación configurando un nuevo estatuto del coloniaje. Como se han transformado en un elenco estable de la política, hoy son el nuevo gobierno “progresista” de la Argentina e integran (con alguna excepción) el consejo directivo del nuevo PJ.

Con el “doble discurso” que los caracteriza, denostan constantemente al neoliberalismo de la década del noventa, se constituyen en el cuerpo acusador de ese modelo y sus males. Sin embargo, pregunto, ¿porque no derogan la estructura jurídica, el cuerpo de leyes que dejo Menem, Dromi, Cavallo y compañía; porque no revisan las escandalosas privatizaciones; porque no revisan la oprobiosa deuda externa?

Porque el menenismo tiene un correlato hoy, y es el “progresismo de pizzería” que nos gobierna. Porque la matriz del modelo colonial no ha cambiado; lo que ha cambiado es la “gerencia” del modelo, ayer el menenismo, hoy el progresismo.

Son los responsables que el extraordinario crecimiento económico producto de la devaluación del 2002 no haya seguido otra lógica que los intereses de las inversiones del capitalismo global, y no la lógica del interés nacional. Esto ha generado el crecimiento de una sociedad desigual, no inclusiva, generadora de ruptura, violencia, discriminación. El producto es una sociedad fragmentada, que no genera lazos solidarios

Este modelo, con una dinámica propia que se hace incontrolable, va  produciendo una escandalosa concentración de la riqueza. Hoy el 30% de la población se apodera del 65% de la renta nacional y el 10% más rico se gana 30 veces más que el 10% más pobre. Pensar que la “acumulación” producida por este modelo, se va ha derramar  de forma “virtuosa” en el pueblo, es una perversión. Pensar  con este modelo en  la inclusión social es otro disparate. La pobreza crece de manera inocultable; y no me refiero a la pobreza extrema que es obvia, que llama la atención, sino también a la de aquellos que tienen un trabajo y que con gran esfuerzo apenas pueden orillar la marginalidad sin caer en ella.  Hoy  tener trabajo no es un salvoconducto para no caer en la pobreza.

Estos son claros indicadores de una inequitativa distribución de la riqueza, que solo se puede corregir si la pobreza se piensa en términos de desarrollo humano, deja de medirse por una  línea fijada por un nivel de ingreso arbitrario medido estadísticamente y empieza a verse y a medirse también en términos de calidad de vida, de acceso a la cultura, a la educación, a la salud, al trabajo digno, a la vivienda digna, al esparcimiento, porque todos estos son derechos. Nos vamos a dar cuenta entonces que los pobres somos muchos más. Eva Perón decía que donde hay una necesidad hay un derecho conculcado. ¡Vaya! Quiere decir que en la Argentina de hoy hay fácil varias decenas de millones de derechos conculcados. Yo pienso de este modo porque soy peronista, no solo pienso también siento como tal.

Todo esto debe enfocarse como un problema de justicia social, bandera política que justifica históricamente el nombre de justicialismo. Yo les preguntaría a los muchachos de la cúpula de PJ como piensan resolver esta situación de injusticia, de flagrante desigualdad producida por una inequitativa distribución de la riqueza?  Como piensan mejorar esa distribución tan anunciada? Con una orgía de subsidios de todo tipo, que disparan el espiral de la corrupción hacia la estratosfera (subsidios a los alimentos, al transporte, a los combustibles, que finalmente engordan el bolsillo de empresas y empresarios amigos del poder mientras los precios suben)? ¿Con la paradoja de subsidiar el consumo de productos básicos de la canasta familiar y a su vez grabarlo con el impuesto mas regresivo, el IVA? Con cientos de programas sociales (muchos de los cuales se financian con prestamos internacionales), que nutren  “cajas políticas”,  incrementan el patrimonio de algunos funcionarios y mejoran el nivel de vida de punteros políticos y “piqueteros oficiales”?.  ¿Transformando al Estado en un gigantesco estado “asistencialista” que trata de corregir los efectos perversos de un  modelo injusto que profundiza día a día nuestra dependencia del globalismo, acrecentando la desigualdad y la injusticia? ¿Acaso pretenden con el asistencialismo consolidar la pobreza, transformando a los pobres (víctimas sociales del modelo) en rehenes de un sistema político clientelar?

Los peronistas, en cambio, pensamos en un Estado de justicia, un Estado que administre la justicia social, nivelando las oprobiosas asimetrías entre los sectores sociales  brindando a todos los argentinos una base de igualdad de oportunidades promoviendo la creación de trabajo decente pero con salarios dignos y justo. Un Estado que proteja a los más débiles, a través de la ayuda social (herramienta de la solidaridad) que promueva la movilidad social ascendente. Queremos superar las desigualdades igualando hacia arriba, no hacia abajo, proletarizando la sociedad.

Redistribuir la riqueza, significa, elevar significativamente el ingreso de los trabajadores. Porque el salario para que sea digno, debe alcanzar para satisfacer las demandas esenciales del ser humano, que no solo es comer, es también acceder a bienes culturales, al conocimiento, a la vivienda propia, a la educación, a la salud, al esparcimiento, única forma de alcanzar niveles adecuados de desarrollo humano, sino la inclusión social es un verso. La distribución de la riqueza en Argentina, no se hace con un salario medio para la canasta familiar de u$s 800 devaluados ($2.400), ajustado por pauta inflacionaria.                                                                                                                   

La distribución de la riqueza no se logra declamando a diario un discurso “progresista”; se consigue con una decisión política del gobierno, que garantice al trabajo igual participación en la renta nacional que el capital, como fue en los verdaderos gobiernos peronistas, en 1952 el 53% para el trabajo, en 1975 el 48% para el trabajo. Por eso siempre hubo un golpe militar que nos sacó del poder ¿no? ¿ Cuánto es hoy la participación del trabajo en este proceso de concentración económica?. Me van a responder que esto hoy no es posible, que no están dadas las circunstancias, que hay que resignarse.

Pasa que para realizar la justicia social en serio hay que tener independencia económica (y bolas) para que el Estado Nacional se apodere de la enorme renta que genera la venta de los “commoditis”  de nuestros recursos naturales y alimentos (petróleo y derivados, minerales, granos, carnes) en esta situación “internacional favorable” como dicen,  que hoy la disponen las grandes empresas extranjeras que giran hacia fuera sus utilidades sin ningún control. Renta que el Estado pueda  volcarla hacia adentro del país con un sentido de justicia, invirtiendo en promover el desarrollo humano de nuestro pueblo, el desarrollo de tecnologías propias para agregar valor a nuestra producción, el desarrollo y expansión del conocimiento clave en esta nueva etapa del mundo, única manera derrotar a la pobreza. ¿Habrá llegado el momento de recrear la Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes, que destruyo el menenismo, para que los argentinos volvamos a manejar el comercio exterior de granos y carnes y disponer de sus beneficios.  ¿Argentina tiene hoy independencia económica?¿ Puede tenerla cuando mas allá del clásico doble discurso, nos enteramos que la deuda externa , se acuerdan , ha vuelto a superar los u$s 170.000 millones, nivel que tenia cuando dijeron que la habían arreglado?; cuando el país debe pagar este año compromisos solo por intereses de la deuda de u$s 6.100 millones que se succionan de las venas del país productivo, postergando y condenando a pueblos, provincias y regiones, cuando el FMI sigue monitoreando nuestra economía y es la referencia obligada a las que nos remiten los piases desarrollados ( club de Paris) previo a cualquier arreglo, a pesar de las criticas y el cacareado desendeudamiento, cuando seguimos contrayendo deuda con los organismos mundialistas de crédito.¿ Podemos ser independientes cuando nuestro crecimiento económico es determinado por el capital extranjero en función de sus inversiones en áreas de su interés, sin condiciones y sin control de sus utilidades. ( estado ausente) o  cuando países desarrollados “amigos” nos imponen sus empresas para realizar emprendimientos  no prioritarios, no decididos ni planificados por nosotros, de dudosa utilidad ( tren de alta velocidad, subterráneos.)

No existe independencia económica cuando el perfil productivo de país agro pastoril, exportador de granos, carne y subderivados, sin industrias de punta, nos es impuesto desde afuera  desde 1955. Sin desconocer la importancia enorme del campo, es difícil hacer un país sustentable, solo sobre un modelo agropecuario de cara a los desafíos del mundo futuro. Mas aun con un modelo de soja transgenica que acentúa nuestra dependencia, porque concentra la producción con una explotación industrial a escala del campo, que expulsa chacareros, que destruye el arraigo a la tierra, que destruye la producción diversificada, que nos hace dependientes de las patentes de semillas genéticas y de agro tóxicos, que destruye y contamina nuestro ecosistema y que concentra la exportación  en pocas manos.

Ocurre que para tener independencia económica, primero hay que ser soberanos, poseer soberanía política. Algo que la dirigencia “pejotista” ha olvidado, desde el momento que se transformaron en gerentes del globalismo y no respetan y desconocen la soberanía del pueblo y su participación organizada, único reaseguro de poder nacional frente al avance arrollador de aquel.

Esta es la dirigencia que en un “acto de supremo” de pragmatismo en los noventa  compro a libro cerrado la teoría del “pensamiento único”  y “el fin de las ideologías”. Por eso archivaron y enterraron el pensamiento político peronista porque sostiene con fuerza la autodeterminación de los pueblos y el antiimperialismo y procedieron a demoler y saquear el Estado Nacional, último vallado de la soberanía política del país 

Había que destruir el peronismo, desnaturalizándolo con el pretexto que había sido superado por la evolución de los tiempos, porque siendo el nacionalismo popular más evolucionado políticamente del continente, era y es una referencia insoslayable para los pueblos iberoamericanos en un proceso de emancipación e integración continental.

Esta dirigencia pejotista cumplió muy bien esta misión y cobró por ello. Hoy los vientos del “travestismo político” los ha llevado a los puertos del “progresismo y los derechos humanos”, que es el nuevo ropaje político (bien socialdemócrata) con el  que se convalidan los emprendimientos del globalismo.

Pero ya no pueden proclamar, ni sostener en acciones el principio de soberanía política, ni aun en discursos mentirosos, porque al ser un valor popular muy fuerte inherente a la libertad y autodeterminación de los pueblos, es peligroso agitarlo y es contradictorio con su condición de agentes de la ideología global.

Un gobierno  “nacional y popular” encima “progresista” ,si es realmente soberano, no puede  : aprobar a libro cerrado en el congreso la ley antiterrorista que les remite George Busch y asumir en la ONU posiciones que son funcionales a la política agresiva de  “guerra preventiva” de EEUU;  ejercer una defensa pálida, poco convincente frente a los ilegítimos reclamos del imperio ingles sobre enormes extensiones de mar (mas allá de la zona de exclusión) islas del sur y Antártida y frente al estatuto de territorio europeo de ultramar que pretenden darle a las islas Malvinas, la Unión Europea e Inglaterra; permitir que empresas extranjeras que tienen permisos de explotación de recursos naturales en Malvinas y mar aledaño, otorgados por los ingleses sean las mismas que tienen explotaciones en territorio continental argentino.

No puede permitir la escandalosa extranjerización de tierras, (mas de 25 millones de hectáreas) sin una ley que lo impida o al menos que la limite.

No puede carecer de una POLÍTICA decidida de afirmación de nuestros derechos soberanos en el sur argentino, frontera “caliente” con Inglaterra, con una fuerte voluntad nacional movilizada.

Un gobierno que tardíamente se asume como peronista  y su partido (PJ), no pueden no tener opinión (el que calla otorga) sobre el creciente despliegue militar norteamericano en el continente suramericano: instalación de bases militares en Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay; la continua presión sobre la Triple Frontera; la campaña de desestabilización permanente de la Republica de Venezuela, la campaña de desestabilización y “balcanización” de la Republica de Bolivia. Esta escalada político militar es conducida en forma centralizada por el Comando Sur de las Fuerzas Armadas Norteamericanas, que busca disimular con programas de ayuda humanitaria el desembarco y emplazamiento de  los “marines”, y  se apoya en la  IV Flota Norteamericana del Caribe y el Atlántico Sur reinstalada recientemente con el pretexto de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.

¿Guardan silencio porque temen enojar a la embajada americana en Bs. As. la “meca” de los políticos argentinos? ¿O porque son funcionales a esa política? .Mientras el ubicuo y oportunista gobernador del Chaco y vicepresidente del PJ  y dueño de un “pool” de siembra (según el diario Critica), ya ha firmado un acuerdo con el Comando Sur, para llevar un programa de ayuda humanitaria para los pobres y aborígenes de su provincia.

Cito estos datos que son objetivos y comprobables, para explicar porque el gobierno no tiene una política exterior objetivable, definida y soberana. Su política exterior es tibia, oportunista, ambigua, especulativa, hipócrita, gestual. La relación con Venezuela tiene que ver mas con la “billetera” de Chávez que con su política continental, con colocar amigos en la cadena de negocios energéticos, y arrimar empresarios cercanos al poder para que hagan negocios como Grobocopatel con la soja de la misma manera que con Techin (Roca) en Ecuador.

Y con Brasil no mucho más que sacar algunas ventajas de su gran mercado, sin realizar aportes importantes a la integración, sin articular al menos una asociación mas profunda con esta potencia emergente que nos arrastre en su expansión. Son objetivos menores y mezquinos para una verdadera política exterior.

Esto es así porque este gobierno no tiene un pensamiento estratégico, por ignorancia u omisión deliberada, que ubique a la Argentina en esta nueva reconfiguracion del mundo de hoy en nuevos bloques políticos y económicos y le marque con claridad un rumbo y un objetivo geopolítico que la inserte con una presencia fuerte, decidida, con identidad y protagonismo en el cono sur, que tenga relación con la rica historia del peronismo en este sentido.

El objetivo geopolítico de Argentina para realizar su destino debe ser integrar en un espacio histórico común junto a otros pueblos hermanos de la misma raíz iberoamericana, no un mercado comercial, sino una unidad política, económica, cultural y militar, con un sistema energético y de defensa común, sin EEUU.

La Unión Suramericana que ya esta en marcha Para  esto es necesario consolidar, fortalecer prioritariamente el eje geopolítico, Brasil, Argentina y Venezuela.

Esta debería ser una política de Estado prioritaria para el gobierno, explicitada y concertada con todos los sectores de la sociedad sin dilaciones, transmitida con meridiana claridad al pueblo para que se movilice la voluntad nacional detrás de este objetivo, que es el objetivo estratégico prioritario de la Argentina, de cuyo logro depende en el futuro nuestra existencia como país sustentable y soberano.

El gobierno y el PJ poco o nada comunican de esto. Yo digo que quien transforma este objetivo en subalterno y secundario, quien lo desnaturaliza convirtiéndolo en un discurso vacío, quien no lo convierta en una política activa participando y esclareciendo al pueblo para movilizar su conciencia y voluntad, quien lo desdibuja y lo relativiza con actitudes tibias y ambiguas, quien lo oculta,  quien desinforma, quien no lo encarna públicamente con decisión, es aquel que  ha asumido la geopolítica del enemigo, EEUU.

Solamente una Argentina unida, con armonía social, con vigor institucional, político  y económico puede avanzar en un proceso de integración continental.

Un país con una sociedad dividida, confundida, distraída en temas menores, debilitada en sus valores nacionales esenciales o enfrentada como hoy por un conflicto sectorial que ha tomado una dimensión injustificada e incomprensible, no puede hacer ninguna contribución seria al proceso de integración en marcha.

Todo lo dicho me afirma en la idea que el país es viable, sustentable solo si se funda en  principios de justicia social, independencia económica y soberanía política. Principios que  no se deben declamar, sino que se tienen que realizar en una acción mancomunada del gobierno, estado y el pueblo organizado. De no ser así estamos simulando la Nación.

Estas reflexiones las hago desde la amargura, la bronca, la rebeldía de ver como una banda de irresponsables improvisados, oportunistas, incapaces, ignorantes o con un designio oculto y nefasto, rifan este país haciendo un culto de la mentira y una institución del doble discurso.

Por eso le digo a Néstor Carlos Kirchner y al consejo del PJ que preside (coro de alcahuetes y genuflexos) que no expliquen sus conductas, ni justifiquen su apoyo a las  decisiones y actos del gobierno desde el peronismo, sino que tengan las pelotas de hacerlo asumiendo públicamente la convicción “liberal” que tienen, socialdemócrata de unos, neodesarrollista de otros, mercantilista y mercenaria de algunos.

No lo hagan en nombre de Perón, de Evita, de los peronistas y de una historia rica en luchas y generosa en sangre que merece respeto. No lo hagan en nombre de nosotros porque es una perversión y una canallada. A los que están en el seguidismo del “proyecto kirchnerista” por interés, oportunismo o de buena fe engañados por la “liturgia peronista” que enarbola, les digo que después nadie podrá alegar en su defensa su propia estupidez o ignorancia.

A los millones de peronistas les digo que una Argentina justa, libre y soberana todavía es posible  y merece el esfuerzo.

A los compañeros veteranos que abrazamos, sin especulaciones la lucha por la causa nacional desde jóvenes, les pido que redoblemos hoy nuestro esfuerzo  y convoquemos a la voluntad y la conciencia de todos los argentinos por encima de banderías mezquinas; hagámoslo por la memoria de muchos compañeros que hoy no están y por el futuro de nuestros hijos.

A los compañeros jóvenes les digo que para tener una Argentina grande y un pueblo feliz  deberán involucrase cada día mas con actitud militante, en la lucha política, entendiendo la política  no como una “carrera de negocios”, sino como la mas alta expresión de la ética humana, que  exige el sacrificio por el otro y un compromiso moral fuerte con la gente.

El maravilloso pueblo argentino del que somos parte, que desde 1976 ha sido perseguido, reprimido, engañado, utilizado, que se fue retirando, hoy comienza a volver con una conciencia nacional creciente y una decidida voluntad de intervenir en política

  más allá de la participación en las urnas , para exigir cuentas por tanta mentira, hipocresía, entrega, y por tanto sufrimiento; es la hora del pueblo que retorna para hacer tronar el escarmiento.

Perón, el único estadista que tuvo Argentina, nos dejo la herencia mas valiosa, un pensamiento político que nos ha hecho hombres libres de mente y espíritu, y que aun hoy esta vigente. Aprovechémoslo.

Córdoba, Junio de 2008

Merched Antonio Mitre - DNI 6448437 - Peronista

 

 

 

 

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