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Esteban
Righi encabeza a partir de ahora la
lista de
Impresentables de Argentina
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Antecedentes de
Esteban Righi
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Amado Boudou, otro "recaudador" de los
Kirchner
081108 - La corrupción administrativa y política en la
Argentina gobernada por los presidentes Kirchner, ha alcanzado
extremos increíbles. Sobrepasan la imaginación más fértil. De la
medida tomada por el Procurador Esteban Righi
(En la foto) podemos conjeturar
algunas cosas interesantes:
1) Los Kirchner y sus obsecuentes recaudadores, están sumamente
preocupados
2) No deben existir muchos casos de corrupción tan ostensibles
como los actuales, en la historia de la Argentina
3) Los actos de corrupción involucran evidentemente a la
justicia
4) Las maniobras para amordazar
las investigaciones son tan groseras, que extraña que la Corte
Suprema de Justicia no intervenga, ya que en tal caso quedaría
bajo sospecha, por simple omisión de actuación.
081108 -
Crítica
-
Damián Glanz
-
"Ahora nadie investiga la
corrupción"
El fiscal Manuel Garrido ha quedado atado de pies
y manos por el Gobierno
El fiscal de
Investigaciones Administrativas no podrá intervenir en causas que no se
hayan iniciado por su denuncia. Y dependerá de otro fiscal para seguir
las que están en curso. Dejará los casos Skanska, Miceli, INDEC y Jaime.
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Ricardo Jaime es una pieza clave en la "recaudación" ilegal
para los Kirchner |
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Felisa Miceli ex ministra de economía de los
Kirchner,
escondía bolsas de dinero en su despacho
Actualmente
asesora a las Madres de Plaza de Mayo |
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Las enormes coimas que pagó la empresa Skanska a los Kirchner
aún no han sido cuantificadas |
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La corrupción de los Kirchner afecta
especialmente a los más pobres y débiles de la sociedad |
“Hay impunidad y ya no queda ningún órgano especializado que investigue
hechos de corrupción en la Argentina.” El fiscal de investigaciones
administrativas, Manuel Garrido, reaccionó ayer con dureza contra la
resolución del Procurador General de la Nación, Esteban Righi, que
limitó drásticamente las funciones de su fiscalía. Y contraatacó:
“Todavía puedo iniciar denuncias. Y voy a terminar los 300 expedientes
que tenemos iniciados. Ahí hay muchos funcionarios que nunca fueron
denunciados”, sostuvo ante Crítica de la Argentina.
La decisión de Righi de restringir la capacidad de la Fiscalía de
Investigaciones Administrativas para actuar en aquellas causas que no
fueron iniciadas por el equipo de Garrido provocó el rechazo unánime de
la oposición y de las organizaciones que se ocupan de la transparencia
de las políticas públicas. Y la interpretación fue una sola: el Gobierno
quiere cerrar los expedientes donde se acusa a sus funcionarios de actos
de corrupción. En cinco años, Garrido impulsó o reactivó unas cincuenta
denuncias penales contra secretarios de Estado, empresarios amigos del
poder, ministros y contra el propio matrimonio presidencial. La decisión
de Righi provocará el archivo inmediato de la mayoría de esos
expedientes.
–¿Cree que la decisión del Procurador apuntó exclusivamente a
paralizar sus denuncias?
–Habría que preguntárselo a él.
–¿Y cómo interpretó la resolución?
–Nosotros, desde la FIA, veníamos pidiéndole que interpretara la norma
para que le pusiera coto a algunos de los fiscales que entorpecían
nuestras denuncias. En especial, al fiscal general ante la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, Germán
Moldes. Pero, claramente, Righi no interpretó la ley como lo venía
haciendo hasta ahora.
–¿Tuvo que ver con la investigación sobre enriquecimiento
ilícito del ex presidente Kirchner y la Presidenta?
–Hay muchísimas causas que son de envergadura. No creo que haya sido por
una sola.
–Cuando estuvo al frente de la Oficina Anticorrupción, también
le limitaban su trabajo.
–Sí. Me decían que me estaba arrogando funciones de la FIA.
Ahora queda claro que no se puede investigar. La consecuencia de la
resolución es que desde ahora no exista un órgano especializado para
perseguir este tipo de delitos. Y eso va en contra del artículo 26 de la
Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción. La Argentina
adhirió a ese tratado internacional. Y no lo hizo en otra era: lo
ratificó Kirchner en el 2006. Hay impunidad.
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Amado Boudou,
otro de los "protegidos" por la justicia argentina, es hoy otro
de los "recaudadores" clave de los Kirchner |
La historia que desembocó en la resolución de Righi comenzó hace poco
más de un año. El propio Garrido le había pedido al procurador general
que interpretara un inciso de la Ley Orgánica del Ministerio Público que
generaba permanentes controversias con algunos fiscales del fuero
federal que se mostraban reacios a seguir las líneas de investigación
propuestas por la FIA. Específicamente, Garrido se había quejado de que
el fiscal general Germán Moldes perseguía hipótesis contrarias a las se
desprendían de las pruebas de una causa sobre irregularidades en la
renegociación del contrato con Aeropuertos Argentina 2000. Righi terminó
la discusión y dictaminó que es el fiscal “común” y no la FIA quien
lleva adelante las investigaciones.
–¿De qué servirá la FIA a partir de ahora?
–No podremos seguir una causa que no iniciemos. O si olfatean
que estamos en algo, pueden mandar a cualquiera a hacer una denuncia y
así inhiben nuestro trabajo para siempre. Pero todavía puedo iniciar
denuncias. Y voy a terminar los 300 expedientes que tenemos iniciados.
Ahí hay muchos funcionarios que nunca fueron denunciados.
En la FIA ya están pensando en reabrir el quincho de la terraza que fue
construido en la década de 1990, cuando esa oficina estaba a cargo de
Néstor Pinzón y en el edificio de la calle Perón al 2455 se hacían más
asados que expedientes. Incluso, bromean con armar una pileta Pelopincho:
el verano todavía no llegó, pero la investigación contra la corrupción
ya está de vacaciones.
Antecedentes de Esteban Righi
-
Perfil -
Rodrigo Alegre
El procurador general de la Nación, Esteban Righi, volvió a la polémica
con una resolución que apunta directo contra la tarea investigativa del
fiscal Manuel Garrrido. Sus aceitados contactos con el universo político
lo convirtieron en un funcionario de extrema confianza del matrimonio
presidencial. Y también en una herramienta clave a la hora del tabicar
el poder de inspección de la Justicia.
En los Tribunales respetan su capacidad académica, pero cuestionan al
poderoso estudio de abogados que él creó y presidió, desde que son
defendidos funcionarios kirchneristas acusados de casos de corrupción.
Righi fue pionero en trabar vínculo con el oficialismo. Su estudio
representó al ex presidente Néstor Kirchner cuando era investigado por
enriquecimiento ilícito durante su gestión en la provincia de Santa
Cruz. Un discípulo suyo en la UBA, Alberto Fernández, lo recomendó para
el cargo en 2004 en reemplazo del procurador Nicolás Becerra.
El estudio jurídico Righi & Asociados, hoy dirigido por su hijo
Federico, asesora legalmente a sindicalistas, intendentes del Conurbano
y funcionarios del Gobierno investigados por la Justicia. Ubicado en la
calle Libertad al 1000, el buffet posee una cartera de clientes
envidiable: desde el jefe de Inteligencia del menemismo, Hugo Anzorreguy,
imputado por el presunto encubrimiento en la voladura de la AMIA, hasta
la esposa del ministro Julio De Vido, Alessandra Minicelli, involucrada
por la venta irregular de YPF. También el secretario de Comercio,
Guillermo Moreno, por la manipulación de los números del INDEC, y el
intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto, por la compra de unos
terrenos del Ejército.
El estudio jurídico Righi también cosechó frutos en territorio
bonaerense. Fabián Musso y Daniel Carral, socios del buffet de abogados,
representaron legalmente al intendente de Malvinas Argentinas, Jesús
Cariglino, preso casi un año por presunto fraude contra la
administración pública. Asesoraron también al jefe comunal de Ituzaingó,
Alberto Descalzo, a quien la Justicia investigaba por la presunta
proliferación de ñoquis en el municipio.
Bebe. En 1973, Esteban Righi era ministro del Interior del ex presidente
Héctor Cámpora. Desde entonces, casi todos sus amigos lo apodan “Bebe”.
Con la dictadura militar, el abogado se exilió en México, pero luego
regresó cuando Raúl Alfonsín ya había sido electo presidente.
El libro Justicia en la Era K describe con precisión el arribo de
Esteban Righi al poder pingüino y su aporte a la Justicia Federal. Se
menciona a Alberto Fernández como el “amigo” que lo persuadió para que
aceptara. “¿No se anima a venir conmigo a una reunión de gente de bien
del PJ?”, cuenta el libro que le habría dicho el ex jefe de Gabinete
cuando reclutaban voluntades para el denominado Grupo Calafate, cantera
del proyecto “Kirchner Presidente”.
En 2004, la designación de
Righi en la Procuración fue objetada por Elisa Carrió, quien le
cuestionó haber recibido una jubilación de privilegio y haber defendido
al gremialista José Rodríguez en una causa por la desaparición de
trabajadores de Mercedes-Benz. Righi sostuvo que sólo había solicitado
al fiscal el estado del expediente.
El caso de
Amado
Boudou
(Lea:
Amado
Boudou y los 20 millones "desaparecidos"
La gota de agua: apenas dos semanas antes de que el procurador general
de la Nación limitara el poder de la Fiscalía de Investigaciones
Administrativas, el fiscal Manuel Garrido había denunciado al
funcionario del momento, Amado Boudou, el director de la ANSES que se
convirtió en estrella del kirchnerismo con la estatización del sistema
previsional. Garrido lo acusó de malversación de caudales públicos,
desobediencia, violación de la Ley de Ética Pública e incumplimiento de
deberes del funcionario público. Después de cinco años de soportar las
denuncias del fiscal, el vaso de la paciencia K rebasó. Ahora, si un
juez de primera instancia desestima la denuncia, la FIA no podrá apelar
y la investigación sobre Boudou se ahogará en el olvido.
La historia que terminó con la resolución de Esteban Righi que
restringió el poder de la FIA para investigar hechos de corrupción
comenzó con una cifra: 1.336.257.806 pesos. Se trata de los fondos que
la Administración Nacional de la Seguridad Social debía enviarle a
Córdoba para financiar la Caja de Jubilaciones provincial y que nunca
depositó. O lo que es peor: se trata de una deuda del Estado nacional
con ese distrito que la ANSES ocultó deliberadamente, según detectó la
auditoría de la Defensoría del Pueblo de la Nación que dio origen a la
denuncia de Garrido.
EL CASO. En abril de este año, el defensor del Pueblo, Guillermo Mondino,
inició un expediente para establecer el estado de las transferencias de
la ANSES a la Caja de Jubilaciones cordobesa. Mondino solicitó la
información, pero Boudou se la negó. En Córdoba afirmaban que les debían
al menos 500 millones de pesos.
El 5 agosto, Mondino envió a un grupo de funcionarios al edificio de la
ANSES para obtener la documentación. Nuevamente, Boudou denegó la
información. La misma escena se repitió al día siguiente con un
agregado: el director ejecutivo de la ANSES aseguró que la Nación no
tenía ninguna deuda con Córdoba, a diferencia de lo que sostenía el
gobernador Juan Carlos Schiaretti, por esos días enemigo declarado de la
Casa Rosada.
El defensor del Pueblo pidió intervención judicial. El juez federal
Norberto Oyarbide habló por Mondino y le ordenó a la ANSES abrir sus
libros. En septiembre, y ya con los papeles en la mano, el equipo de la
Defensoría del Pueblo llegó a una conclusión: entre el 1 de enero de
2000 y el 31 de julio de 2008, la Nación había acumulado una deuda de
2.013 millones de pesos con la provincia. Mondino, entonces, le
recomendó a la ANSES que normalizara las transferencias utilizando los
recursos que para ese fin estaban asignados en el Presupuesto 2008.
Boudou dijo que “ni”: pasó de hablar de la deuda inexistente a admitir
que en realidad le debían a Córdoba 676.994.474 pesos. Pero faltaban
1.336.257.806 pesos que, habiendo sido asignados en el Presupuesto para
ese fin, nunca llegaron a su destino. Las transferencias a la Caja de
Jubilaciones estaban suspendidas desde septiembre de 2007 y, según la
Defensoría del Pueblo, esa decisión “no respondía a fundamento alguno y
era arbitraria”.
La reticencia de Boudou a brindar información de carácter público, su
negativa a girar los fondos y la arbitrariedad para dictar medidas
administrativas, motivaron la denuncia que Mondino presentó ante la
Fiscalía de Investigaciones Administrativas. El defensor del Pueblo
pidió que se indagara al funcionario K por cuatro delitos:
“Desobediencia por la férrea y reiterada negativa de la ANSES en
responder”; “incumplimiento de los deberes de funcionario público” por
no solicitar la remisión del dinero presupuestado; “malversaciones de
caudales públicos”, por destinar el dinero reclamado a una finalidad no
prevista en la ley, y violación de la Ley de Ética de Pública, por
incumplir con su obligación de “mostrar la mayor transparencia en las
decisiones adoptadas sin restringir información”.
El fiscal de Investigaciones Administrativas hizo suya la auditoría de
Mondino y le dio curso a la denuncia. “Existirían elementos de
conocimiento suficientes para suponer la posible comisión prima facie de
delitos de acción pública”, afirmó Garrido. El expediente se abrió en el
fuero Criminal y Correccional Federal el 22 de octubre, un día antes de
que la Presidenta anunciara el fin de las AFJP. Hoy, Amado Boudou está
cerca de heredar los más de 85 mil millones de pesos de ahorros que
administra el sistema de capitalización. La denuncia no se lo impedirá.
La reciente decisión del procurador general, Esteban Righi, de limitar
las funciones de la FIA, restringió las posibilidades de Garrido para
impulsar la causa. Ésa fue la última de las 46 denuncias penales contra
funcionarios kirchneristas que presentó la FIA desde 2004 y que esta
semana fueron condenadas al archivo.
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