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AMIA: Aniversario 2006. Memoria Activa

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Diana Malamud,
de
Memoria Activa

180706 - Néstor Kirchner, el presidente argentino, después de tres años de gobierno prometiendo justicia, aperturas de archivos clave, fin de la impunidad... como todos sus antecesores, aún no ha cumplido con su palabra.
Kirchner no ignora lo que pasó. Ningún político y funcionario de alto rango ignora lo que sucede en los laberintos más deshonrosos del poder.
Todo lo que ha dicho y hecho su gobierno es insuficiente y burla la paciencia de los familiares de las víctimas, de todos los argentinos  y de toda la humanidad.

Kirchner y varios de sus funcionarios de primera línea, saben exactamente lo que pasó y quienes son los culpables externos e internos.
¿Cuál es el miedo o el interés del presidente Kirchner y de sus funcionarios, para no decir la verdad?

Memoria Activa, integrada por familiares y amigos de víctimas del ataque contra la AMIA, se reunió a las 9.53 frente a Tribunales. Bajo la consigna de “12 años de tristezas, 12 años de denuncias, 12 años de certezas”, la agrupación se reunió –como cada lunes– un día antes de cumplirse un nuevo aniversario de la explosión que acabó con la vida de 85 personas.

 

Discurso de memoria Activa en el 12 aniversario de la masacre en AMIA – 1994-2006 – Plaza Lavalle - Buenos Aires - Pronunciado por Diana malamud (En la foto de la derecha)

Tengo tristezas.
Tengo la tristeza de venir acá cada año y saber que desde que llego sólo tengo ganas de irme, de escapar, de huir del pasado, de los escombros y de la muerte.

Tenemos hipótesis. Hipótesis de cómo y por qué ocurrió el atentado. De cómo y por que comenzó el encubrimiento.

Tenemos certezas. La primera: un coche bomba voló, el 18 de julio de 1994 a las 9:53, el edificio de la AMIA. Y junto con la maldita bomba volaron los sueños y los futuros de mucha gente. De mi gente, de mi familia.

Tengo tristezas.
Tengo la tristeza cuando trato de imaginar toda esa vida que no pudo ser. Y me pregunto por qué. ¿Qué paso? ¿Qué pasó conmigo en estos 12 años? ¿Qué pasó con nosotros? ¿Que pasó en tantos años?
La tristeza de esa foto que uno mira una y otra vez y trata de buscar un secreto, una palabra, una frase de despedida. La tristeza de la mirada en la foto. Cuando miro las fotos siempre encuentro una mirada de tristeza y después me doy cuenta de que seguramente es la mía. Mi tristeza. Mi mirada de tristeza al ver la foto.

Tenemos hipótesis.
El gobierno de Menem sabía que ocurriría un atentado. La SIDE sabía. La policía sabía.
Posiblemente algún agente encubierto estaba involucrado.
Sabían que iba a ocurrir. Los seguían. Los fotografiaron. Les pincharon los teléfonos.
Y finalmente el sábado 16 de julio la traffic se les perdió. Salió del estacionamiento y se les escapó.
La buscaron con helicópteros por la noche. Buscaron en los techos por la noche.

Tenemos certezas: un coche bomba cargado de explosivos con una persona que lo manejaba voló la AMIA. El conductor se inmoló.
Estas prácticas son comunes en grupos terroristas de medio oriente.

Tengo tristezas.
La tristeza del abrazo que no se va a dar nunca.
La tristeza de los besos perdidos. Esos besos que uno nunca termina de saber a qué parte del infinito llegan. Los besos que no pudimos dar. Los que no pudimos recibir. Esos besos que nos quedaron volando en el aire para siempre.
La tristeza de esos hijos que no tuvimos.
El tiempo. El tiempo que no nos pudimos regalar.
 

Tenemos certezas.
Menem había cancelado un gran negocio con Irán. Negocios relacionados con la venta de uranio enriquecido. Menem había visitado Israel. Menem había cancelado la entrega del misil cóndor a Siria. Menem estaba alineado con Estados Unidos.
Menem mandó a las tropas argentinas a la guerra del Golfo.
Por lo tanto Menem sabía que nuestro país era un blanco probable.
Menem debió habernos protegido.

Tengo Tristezas. Cómo se contabilizan las tristezas.
¿Cuál es la mayor tristeza? ¿La nuestra de los que estamos vivos o la de los muertos?
Cargo con mi tristeza y con la tristeza del que no está.
Lo miro a Jorge y pienso en Agustín. La veo a Adri y pienso en Noemí. La miro a Sofía y pienso en Andrea. Pienso en María. Pienso en Humberto. Pienso en Salo. Pienso en Andrés. Pienso en muchos. Pienso en Sebastián. Pienso en sus 5 años Y la verdad es que no puedo pensar en Sebastián. Es demasiado terrible pensar en Sebastián.

Tenemos hipótesis.
Se les escapó la traffic. Habían metido la pata. La AMIA había volado y había que tapar. Había que esconder que alguien o alguienes lo sabían o tal vez había que esconder algo que va más allá de nuestra lógica y nuestras hipótesis.
Entonces empezaron a armar el encubrimiento.

Tenemos certezas. Desde hace doce años que tenemos la certeza de que esta masacre se encubrió.
El gobierno menemista necesitaba terminar el tema y no existió mejor ayuda que de los dirigentes de la comunidad judía.

Tengo tristezas.
Y no siempre es tristeza por la ausencia del otro, a veces es tristeza por el otro, por lo que el otro no pudo tener o vivir. Lo que el otro, el que está muerto, se perdió.

Tenemos hipótesis.
Todos queríamos respuestas. El gobierno necesitaba dar respuestas. Entonces se empieza a armar la trama del encubrimiento, que consiste en pagarle a Telleldín para que mienta culpando a los policías. ¿Quién iba a dudar de la culpabilidad de la corrupta maldita policía de Duhalde?
La mentira oficial empieza a rodar.
Entonces qué pasó. Riva Aramayo, con el acuerdo de Galeano, visita a Telleldín en la cárcel. Mientras tanto, tal vez Corach caminaba por el country Highland Park con su buen amigo Rubén Beraja, construyendo su alianza. Su otro amigo, un tal Domingo, le retribuiría con algunos favores.
Todo era creíble. Era fácil. Comenzaba a actuar la gran cofradía.
Quién no le iba a creer a Beraja, a él que era el principal auspiciante de una querella unificada, al salvador de la comunidad judía si junto a él estaban nada más ni nada menos que la AMIA y los familiares.
De esta manera el gobierno encuentra el aliado indispensable para cerrar la mentira.

Tenemos certezas.
Pudieron encubrir porque tenían y todavía tienen las espaldas muy anchas.
En estos días hay reuniones entre amigos. Beraja, Galeano, Mullen, Barbaccia, Nercellas y Downievsky se encuentran y traman cómo zafar. Todo esto bajo el abrazo de una querella unificada, que aún no está satisfecha con su fracaso.

Tengo la tristeza del olvido. Me da miedo olvidar su cara y sin embargo se me desdibuja. Ya no recuerdo el timbre de su voz y lo que es peor ya no puedo acordarme de lo maravilloso que se sentían sus abrazos. Ya no me acuerdo de cómo era tenerlo. No me acuerdo de cómo era sentirlo. Mi piel no lo recuerda. Nunca, nunca imaginé que uno podía olvidar la sensación del abrazo.

Tenemos hipótesis.
Necesitaban de algunos títeres para terminar el tema. Los negocios eran más importantes que la justicia y la verdad. Entonces usaron a Galeano. Nadie puede pensar que Galeano puede ser el cerebro de este plan macabro, pero fueron tan hábiles que hasta le hicieron creer que él lo pensó.

Tenemos certezas. Tenemos la certeza de que estos personajes son delincuentes. Durante años denunciamos uno por uno a todos.
Y no nos equivocamos. El tribunal oral federal nos dio la razón.
El veedor internacional de la OEA nos dio la razón.
El Tribunal de Casación nos dio la razón.
Intentaron que pareciéramos locos. Pero no estamos locos. Nada es casual. No por nada nos prohibieron hablar en Pasteur mañana. No quisieron que digamos nuestras certezas. Porque son cómplices del encubrimiento.
Siempre nos dijeron que los trapitos sucios se lavaban en casa. ¿Cuál casa? Nos volaron la casa.

Tengo tristezas. Tengo la tristeza de tantos años sobre mis espaldas.
Tengo la tristeza de conocer cada una de las baldosas de esta plaza. Tengo la tristeza de las mañanas de lluvia. De esos lunes de frío en que sólo quería quedarme en la cama.
Tengo la tristeza de saber que estos 12 años de injusticia cuentan como 24. Porque caminaron para atrás. Porque hicieron todo lo posible para ir para atrás y casi lo lograron.

Tenemos hipótesis. Tenemos la hipótesis de que a Galeano y a sus fiscales y a sus secretarios los usaron. Y que ellos felices, se dejaron usar, porque pensaron que eran Gardel. Porque hacían y deshacían a su antojo, porque sentían que el mundo se les arrodillaba a sus pies.

Tenemos la certeza de que muchos se arrodillaron a sus pies.

Tenemos hipótesis. Siguen operando. Están zurciendo la segunda mentira. Así como nos quisieron callar y cerrar la causa AMIA con los policías, hoy nos quieren callar entregando a Anzorreguy, Galeano y Beraja, que se caen solos.
Pero no nos van a callar. Queremos a las cabezas del encubrimiento. Queremos a Menem y a Corach. Es responsabilidad del juez Lijo llegar a todos los encubridores. Queremos a los autores materiales e intelectuales de la masacre de la AMIA. Es responsabilidad del juez Canicoba Corral esclarecer la masacre de la AMIA.
Es responsabilidad del gobierno de Kirchner terminar con la impunidad en la causa AMIA.

Tengo la tristeza de que me vendieron, me engañaron, me burlaron, me amenazaron.
Tengo la hipótesis de que lo hicieron por negocios y poder.
Tengo la certeza que la mentira y la impunidad no duran para siempre.
Qué bronca que las tristezas y las certezas se funden en el dolor.
Qué tristeza no tener certezas de quién los mató.
Qué tristeza no tener certezas de por qué los mataron.
Qué tristeza no tener la certeza de que algún día los veremos pagando por lo que hicieron.
Qué tristeza construir un futuro sobre un crimen impune.
Qué tristeza tener la certeza de que siento tanto dolor.

Siguen pasando los gobiernos y hoy, doce años después, estamos igual que el primer día. Todos juntos, parados aquí, exigiendo justicia.
 

 

 

 

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