|
.
Aniversario del atentado
a la Embajada de Israel
.
Alegato del fiscal y penas
. Memoria activa
acusó a Menem de formar parte de la
"conexión local"
0904
- Afrenta Pública
En el país de Kirchner ahora "todos los
ciudadanos están en peligro": el
fallo de la Amia "mató a la justicia".
Así se
expresaron Nelson Castro, periodista televisivo, y algunos de los familiares
de las 85 víctimas del atentado contra la AMIA que sucedió hace diez años, a
quienes entrevistó. El programa se dedicó al tema del fallo emitido por un
tribunal horas antes. Fallo que, además de representar la inmoralidad
que campea en Argentina, burla hasta las más pequeñas cuotas de
inteligencia y dignidad de los argentinos. El tribunal, por su parte,
mencionó tímidamente a varios ex subordinados del ex presidente
Carlos
Menem
(actualmente prófugo de la justicia y radicado en Chile) como sospechosos.
Pero no lo menciona a Menem, presidente por entonces, quien seguramente es
el que más sabe acerca de atentado a la mutual judía
Hay soy sólo una persona, ahora, que tiene la
posibilidad histórica de dar vuelta esta afrenta publica: el actual
presidente argentino Néstor Kirchner
Acerca del fallo
Todos los acusados de complicidad con
el atentado contra la AMIA fueron absueltos ayer, en esencia, porque el
tribunal consideró que en los tres años de juicio oral no se comprobó que
hayan sabido o participado del ataque contra la mutual judía. Los jueces
Gerardo Larrambebere, Miguel Pons y Guillermo Gordo, en un comunicado
en el que adelantaron los fundamentos del fallo, sostuvieron que
efectivamente existió la camioneta bomba, que ese vehículo fue armado por
Carlos Telleldín, pero que no hay ninguna prueba de que El Enano, como le
dicen a Telleldín, haya sabido que esa camioneta se iba a usar para atentar
contra el edificio de la calle Pasteur. Respecto de los policías, el
comunicado sostiene que no se comprobó su participación en el atentado,
aunque se los absolvió por irregularidades en la investigación. La
conclusión más categórica del tribunal es que entre el gobierno de
Carlos
Menem –a través
del ex ministro del Interior Carlos Corach y el ex titular de la SIDE Hugo
Anzorreguy– junto al juez federal Juan José Galeano, los fiscales Eamon
Mullen y José Barbaccia y el principal dirigente de la comunidad judía,
Rubén Beraja, construyeron una pista falsa, pagándole a un imputado y
entregándole así un grupo de culpables ficticios a la sociedad para dejar
una sensación de que la masacre no quedó impune
¿Si así fue, porqué lo
hicieron...? - Antecedentes recientes
180304 - Aniversario. Esta vez no silbaron al
gobierno
Ya van doce
años, pero esta vez no hubo silbidos sino aplausos a los representantes del
Gobierno. Sin embargo, el reclamo de los familiares de las víctimas del
atentado de 1992 contra la Embajada de Israel sigue tan vigente como siempre
porque aún sigue impune.
Continúa
La esquina de Suipacha y Arroyo volvió a ser escenario del acto de
conmemoración de las 22 víctimas del atentado de 1992. No fue uno de los
actos más concurridos, pero estaban significativos representantes del
Gobierno. Entre ellos el canciller Rafael Bielsa y la senadora
Cristina Fernández de Kirchner.
El embajador israelí, Benjamin Oron, agradeció la presencia de ambos,
recién llegados de Brasil. Había otros miembros del Gabinete, el jefe de
Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, y el gobernador bonaerense,
Felipe Solá.
Oron minimizó las recientes declaraciones hechas en Chile por el ex
presidente
Carlos
Menem. El ex presidente admitió la posibilidad de que el atentado
contra la Embajada estuviera relacionado con su decisión de apoyar a Israel
y Estados Unidos en la primera guerra del Golfo.
"Hay raíces más profundas, causas que estaban presentes desde antes", dijo
Oron. Por ejemplo, la existencia desde la década del 80 de
células terroristas promovidas por el Gobierno de Irán que tomó el poder
en 1979 y que se propuso exportar la revolución islámica.
Además, narró lo poco que se sabe sobre el atentado. Recordando que
esto fue establecido el 23 de diciembre de 1999 en una resolución de la
Corte Suprema.
Oron recordó que "no se ha podido señalar a un solo individuo" de la
"complicidad local" que "sin duda" tuvieron los terroristas de la Jihad
Islámica, grupo armado del partido libanés proiraní Hezbollah, al que señaló
la Corte en aquella resolución. "Esa es una frustración", dijo el
embajador
Rafael Bielsa,
por su parte, no prometió ni anunció nada. Habló del "curioso derrotero de
nuestra patria" con "los caminos manchados de sangre". Y luego,
esperanzado:
"Ojalá que la verdad marque un destino colectivo y la verdad sea alcanzada
para todos", se esperanzó el canciller al final de su breve discurso.
Carlos Susevich, padre de Graciela Susevich, muerta en el
atentado, se solidarizó con los familiares de las víctimas de los recientes
atentados en España y cargó contra la Corte, la SIDE y los gobiernos
menemista y de la Alianza.
"Nos resistimos a comprar la historia que nos quieren vender, de que está
esclarecida la autoría del atentado, porque creemos que es una investigación
pergeñada por la SIDE y algunos servicios de inteligencia foráneos", dijo
Susevich.
Sobre la Corte, Susevich sostuvo que "por acción u omisión, convalidó
la negligencia de quienes tenían el deber de descubrir la verdad". Pero
también expresó su "confianza" en "este Gobierno".
Una ceremonia, en fin, que evoca y critica pero que no alcanza ni
alcanzará mientras los que saben mucho más de lo que expresan no hablen
y el atentado siga impune
250104 - Raúl
Kollmann
Los alegatos de Memoria Activa, Familiares, DAIA y AMIA coincidieron en que
se usó una Trafic, en que Telleldín fue cómplice directo y en que Menem
encubrió y Galeano fue su agente. Hubo diferencias en el grado de acusación
a los policías juzgados y a la conducción comunitaria de Beraja
Hubo acuerdos y discrepancias en la voz de las
víctimas. Los familiares de los muertos en el atentado –agrupados en Memoria
Activa y en la agrupación Familiares– más las instituciones que fueron
blanco del ataque –la AMIA y la DAIA– expusieron en sus alegatos finales lo
que consideran las claves de lo ocurrido el 18 de julio de 1994 y la
posterior investigación que encabezó el juez Juan José Galeano. Se vieron
coincidencias en algunos puntos y discrepancias en otros, entre el abogado
Pablo Jacoby por Memoria Activa y los letrados Marta Nercellas, Juan José
Avila y Julio Federik por DAIA, AMIA y Familiares. Y tal vez en esos puntos
clave está lo sustancial de un juicio que ya está en la recta final y en el
que se conocerá el fallo en marzo o, a más tardar, abril.
1 El atentado se cometió con la camioneta Trafic.
Más allá de las dudas que existían antes del juicio y aun cuando sólo dos
personas dijeron haber visto llegar la Trafic, las víctimas estuvieron de
acuerdo en que hay elementos categóricos que prueban la existencia de la
camioneta.
- Los técnicos de la empresa Renault aseguraron que los restos encontrados
corresponden a una Trafic.
- Los forenses que hicieron las autopsias de las víctimas determinaron que
tenían incrustadas partes de la camioneta. Entre otros, se consideró nítido
el caso del portero Ramón Díaz, fallecido, a quien se le incrustó un
amortiguador en el tórax. Los forenses sostuvieron que ese elemento estaba
tan incrustado en el cuerpo del portero que no pudo haber sido “plantado” en
forma falsa. Los técnicos de Renault sostuvieron que el amortiguador era de
una Trafic.
- Se resumieron 16 testimonios de personas que dijeron ante el tribunal que
vieron el cráter dejado por la explosión en la puerta de la AMIA.
- Se mencionaron también 19 testimonios de ciudadanos que recogieron partes
de la Trafic o fueron heridos por elementos del vehículo.
- Se tomaron en cuenta casi una decena de peritajes iniciales, pero además
tres estudios realizados durante el juicio. Uno a cargo del Ejército, otro
hecho por ingenieros tucumanos y un análisis químico ordenado a la
Gendarmería. Los tres peritajes coincidieron en que hubo coche bomba, que se
trató de una Trafic y que no se pudo haber armado una pista falsa simulando
la existencia de una camioneta.
2 Carlos Telleldín fue cómplice del atentado.
- Telleldín dijo que la camioneta que él entregó fue armada en base al motor
de una Trafic quemada y una carrocería robada. Los querellantes sostuvieron
que mintió y que su objetivo fue mencionar una camioneta, pero que en verdad
tuvo dos. Una es la que dice que entregó, pero la que se usó en el atentado
es otra, sobre la que no quiere contar la verdad. Una de las pruebas de esa
maniobra es que la carrocería robada de la que habla Telleldín era del año
90 y los restos encontrados entre los escombros correspondían –por el tipo
de pintura utilizada– a una camioneta fabricada entre el ’87 y el ’89.
También la que menciona Telleldín carecía de puerta lateral, mientras que
los restos de la usada en el atentado indican que sí tenía puerta lateral.
Las víctimas sostienen que las mentiras de Telleldín sólo se explican porque
trató de tapar su colaboración con el ataque.
- Hay varios testimonios de que cuando todavía no se sabía que el atentado
se cometió con una Trafic, Telleldín, mirando un noticiero dijo “estos hijos
de puta me cagaron, es la nuestra”.
- Según los querellantes inventó una coartada: que le había vendido la
Trafic a un tal Ramón Martínez. Los abogados de las víctimas sostuvieron que
Ramón Martínez es el nombre de un amigo de Telleldín y que incluso en el
boleto fraguado de compraventa puso una dirección similar a la de su amigo.
- La camioneta que estalló frente a la AMIA tenía los elásticos reforzados
para que no se notara que cargaba los explosivos. Eso se tomó como evidencia
de que Telleldín sabía para qué se iba a utilizar la Trafic.
- Después del atentado, el acusado huyó hacia la Triple Frontera.
Las mayores dificultades las tuvieron los querellantes para sustentar que
Telleldín sabía que la camioneta se iba a usar para el atentado, pero todos
coincidieron en que sus mentiras sólo se explican porque tuvo un papel de
cómplice. Por ello, coincidentemente, pidieron que se lo condene a reclusión
perpetua.
3 La acusación contra los policías.
Fue el punto de mayor discrepancia, a tal punto que tuvieron posturas
opuestas. Es que en el juicio naufragó la prueba clave contra los policías,
la declaración de Telleldín de que le entregó la camioneta a los
uniformados. Testimonios contundentes de hombres de la SIDE dejaron en claro
que a Telleldín se le pagó por aquella declaración y, en particular, por
señalar la foto de Raúl Ibarra, mano derecha del ex comisario Juan José
Ribelli. Las discrepancias se concretaron de la siguiente manera:
- Memoria Activa no encontró elementos para acusar a los uniformados y
consideró que la imputación contra los policías bonaerenses fue una maniobra
dentro de la guerra entre Carlos Menem y Eduardo Duhalde. El juez Galeano,
que actuaba en alianza estrecha con la SIDE y el gobierno del riojano,
habría orientado falsamente la pesquisa para acusar a los integrantes de lo
que Duhalde llamaba “la mejor policía del mundo”. Por ello, Jacoby, letrado
de Memoria Activa, sostuvo que no se podían pedir condenas para los policías
en base a las groseras irregularidades del trabajo de Galeano.
- Familiares, AMIA y DAIA, en cambio, pidieron reclusión perpetua para tres
policías bonaerenses –Juan José Ribelli, Raúl Ibarra, Irineo Leal– y 20 años
de prisión para el cuarto, Mario Bareiro.
En este terreno hubo una novedad llamativa: la abogada Marta Nercellas
sostuvo que tras el atentado contra la Embajada de Israel, como la SIDE
venía siguiendo al agregado cultural iraní, Moshen Rabbani –al que
consideran como el hombre clave del atentado–, éste delegó en Ribelli parte
del armado del ataque contra la AMIA. Es un punto muy difícil de probar ya
que no existen evidencias –ni llamadas telefónicas ni testigos– que
demuestren que había alguna relación entre Rabbani y Ribelli.
Sin embargo, Familiares, AMIA y DAIA se asientan también en lo que
consideran otros elementos: que Ribelli blanqueó dos millones y medio de
dólares en la época del atentado; que los policías armaron un testigo falso
para desviar la investigación; que hay escuchas telefónicas en las que
manifiestan su preocupación por el avance de la pesquisa, que Ribelli
apareció en el mismo hotel en que estaban los socorristas israelíes y que
Telleldín había dicho que le entregó la camioneta a los policías antes de
que le pagaran.
De todas maneras, Familiares, AMIA y DAIA admitieron, de hecho, que las
evidencias contra los policías no son directas. Por ello, el letrado de la
AMIA, Juan José Avila, trazó un paralelismo con el juicio a las juntas
militares: aseguró que en aquel entonces no se pudo encontrar un papel con
órdenes de torturar o matar detenidos, pero igual los comandantes fueron
condenados. Avila utilizó otra frase: “¿Hasta dónde llega el principio de
presunción de inocencia?” para insistir en que los policías pueden y deben
ser condenados “en base a la lógica y los indicios múltiples”.
4 El caso AMIA y el gobierno de Carlos Menem.
En este terreno hubo acuerdo general de que el riojano no tuvo la menor
voluntad política de que se hiciese una profunda investigación sobre el
atentado. En el juicio fueron nítidas las declaraciones de varios
funcionarios, entre ellos el entonces ministro del Interior, Carlos Ruckauf,
o el secretario de Seguridad, Andrés Antonietti, en el sentido deque no se
hablaba del atentado en las reuniones de gabinete y que el ex mandatario
jamás preguntaba por la investigación. Las evidencias en este punto le
reafirmaron la postura que siempre tuvieron todos los familiares de las
víctimas que desde 1997 denunciaron esa situación, mientras que los máximos
dirigentes de la AMIA y la DAIA de la época mantenían una relación más bien
estrecha con Menem. Esta vez, la querella Familiares-AMIA-DAIA sostuvo:
“Menem nunca tuvo decisión de investigar. La AMIA no fue cuestión de Estado.
Hubo una decisión política de no investigar”.
En el marco de las críticas al riojano, a la posterior gestión de Fernando
de la Rúa y al funcionamiento del Estado argentino, se mencionaron las
irregularidades en la pesquisa cometidas por la Policía Federal, la SIDE, la
Bonaerense y el aparato de justicia. En este punto, Memoria Activa insiste
en una hipótesis alarmante: que la SIDE conocía la existencia del atentado,
tenía infiltrado el grupo terrorista, pero la operación se le fue de las
manos en los días previos al ataque.
5 Apunten a Galeano.
La denuncia del papel del juez Juan José Galeano siempre fue uno de los
puntos centrales de la prédica de Memoria Activa, al punto de que pidió –y
consiguió– su apartamiento de la causa AMIA. Esta vez, también la querella
Familiares-AMIA-DAIA se sumó a la ofensiva contra el magistrado y pidió su
juicio político, o sea su destitución. En la voz de Julio Federik,
representante de Familiares, los querellantes sostuvieron que el pago de
400.000 dólares a Telleldín “fue ilegal y puso en crisis la causa”.
Para Jacoby, de Memoria Activa, el cuestionamiento es más integral: “El juez
actuó en sintonía con el poder, se asoció con un sector de la SIDE,
discriminó a nuestros familiares, ocultó partes del expediente a unos y se
lo mostró a otros, filmó clandestinamente, sin dejar constancia en el
expediente, a testigos e imputados, luego dijo que quemó parte de las
cintas, pero después hizo aparecer alguna en forma irregular y mintió
reiteradamente diciendo que no se le había pagado a Telleldín”.
Todo indica que la suerte de Galeano está echada. Al pedido de juicio
político que hizo hace meses la diputada Nilda Garré, siguió ahora el de
Familiares-AMIA-DAIA y se viene, indudablemente, una durísima imputación que
le hará el tribunal oral en su fallo.
6 Polémica dentro de la comunidad judía.
Este fue un punto señalado por Memoria Activa y dirigido en especial a
quienes fueron entonces dirigentes de la DAIA y la AMIA. “¿Por qué hubo un
débil reclamo de DAIA durante el menemismo y cómo influyeron los negocios
del doctor Rubén Beraja? –se preguntó Jacoby–. Fue condescendiente con Menem
por la mala investigación y en compensación recibió del Banco Central de la
República Argentina redescuentos por casi 298 millones de dólares para su
banco, el Mayo, lo que ahora lo tiene preso.” Jacoby sostuvo que parte de
esa conducta continuó durante el juicio: “La enérgica oposición de DAIA en
el juicio oral al levantamiento del secreto de los agentes de SIDE fue un
hecho vergonzoso. La declaración de los hombres de la SIDE permitió
comprobar el pago a Telleldín”. Por supuesto que los ex dirigentes de la
comunidad judía rechazan estas acusaciones, mientras que los actuales
dirigentes coinciden en el diagnóstico de que hubo excesiva cercanía con el
gobierno de Menem, pero no en que existió trueque de negocios por víctimas.
En cualquier caso, Memoria Activa insiste en que el tema debe ser abordado:
“¿Qué esperan los líderes de nuestra comunidad para iniciar un debate
autocrítico más profundo? Están en deuda con las víctimas del atentado, sus
familiares y con la gente de la comunidad”
15/01/2004 -
Memoria Activa dijo que
el menemismo fue la conexión local.
Culpó al juez Galeano y a la DAIA
-
Hernán Cappiello
El público aplaudió la alocución de Pablo Jacoby
El abogado responsabilizó al magistrado por las irregularidades de la
causa
Dijo que el mayor desvío fue acusar a la policía bonaerense
Con acusaciones al gobierno menemista
de integrar la conexión local del atentado contra la AMIA, feroces críticas
contra el juez federal Juan José Galeano, que investigó el caso, y durísimos
cargos de encubrimiento contra la dirigencia de la DAIA, Memoria Activa
culminó ayer su alegato en el juicio por el ataque contra la mutual judía,
en el que consideró que el Estado argentino privó de justicia a los deudos
de las 84 víctimas mortales.
Entre las denuncias se colaron las lágrimas de medio centenar de amigos y
familiares de los muertos al finalizar las cuatro horas de lectura en las
que el abogado Pablo Jacoby sólo pidió condenar a Carlos Telleldín.
Libró de responsabilidad a los ex policías acusados, al entender que el
mayor desvío de la causa fue la línea de investigación en su contra, y los
defendió: "Se forzaron testimonios en perjuicio de personas que el juez
sabía inocentes del atentado", dijo.
Lo más duro fue el alegato político contra el gobierno de Menem. "No tuvo
la voluntad política para que la causa avanzara; más aún, tuvo la voluntad
política deliberada para que no avanzara", le enrostró Jacoby. Dijo que se
sacó la causa de la órbita del Ministerio del Interior y se la dio al
secretario de Seguridad Andrés Antonietti, "que fue lo mismo que nada".
"El gobierno menemista fue parte de la "conexión local": paró la pista
siria debido a los vínculos que mantenía con esa comunidad en el país; paró
la pista iraní, quizá por temas comerciales, como las exportaciones de
granos por 700 millones de dólares a Irán contra 20 millones de
importaciones a la Argentina, o eventualmente por el temor de un tercer
atentado, como sostenía el canciller (Guido) Di Tella."
Acusaciones a Galeano
Si anteayer definió el encuadre jurídico, ayer Jacoby estableció las
líneas políticas: se dedicó a demoler la actuación de Galeano, sin nombrarlo
con nombre y apellido, excepto una vez. Siempre se refirió a él como el
"instructor" de la causa, para decir que su actuación fue parcial, que violó
el Código Procesal, que la investigación no fue exhaustiva ni independiente.
"¿Qué creían que iba a pasar en el juicio oral?, ¿pensaban que aquel
gobierno iba a durar para siempre?", le enrostró, y hasta criticó que en su
juzgado funcionara un "sistema nepótico" a partir del cual trabajaron allí
familiares de legisladores y agentes de la SIDE ligados al caso. Tras
indicar que para Galeano "el fin justificaba los medios", expresó que "ahora
se ven los resultados, (porque) estas pruebas no sirven ni para imputar el
atentado ni para imputar las extorsiones, porque fueron malhabidas".
Luego destrozó al ex presidente de la DAIA Rubén Beraja y a la entidad
judía por su "actitud complaciente con el juez". Entendió que esa querella
tuvo una "voluntad encubridora".
"Telleldín, hágase cargo; señor instructor del sumario, hágase
cargo; Estado argentino, hágase cargo", concluyó.
|