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181108 -
Crítica -
Mariano Martín
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Despedidos, indemnizados y reincorporados
El rédito de cubrir puestos en el Estado
Juan Horacio
González Gaviola se mudó de la Superintendencia de AFJP a la de las ART.
Se duplicó el sueldo y en diciembre llegó a cobrar $46 mil.

El sistema privado de jubilaciones demostró ser muy rentable no sólo
para los gerentes de las AFJP sino también para algunos funcionarios
encargados de controlarlas. El ex superintendente del área Juan Horacio
González Gaviola casi duplicó su salario en el ejercicio de ese cargo:
cuando se retiró en diciembre pasado, ganaba 46.180 pesos. Repitió esa
misma modalidad en su siguiente destino, la Superintendencia de ART, que
actualmente encabeza. El funcionario mendocino, además, se llevó consigo
a cinco gerentes que cobraron indemnizaciones de hasta 400 mil pesos al
pasarse de un área a la otra, ambas bajo la órbita del Ministerio de
Trabajo.
González Gaviola, que al inicio de la gestión de Néstor Kirchner actuó
como interventor del PAMI –donde fue cuestionado por nombramientos que
realizó, entre ellos el de su propia esposa como asesora–, recaló luego
en la Superintendencia de Administradoras de Fondos de Jubilaciones y
Pensiones (SAFJP). A fines del año pasado, poco antes de saltar de una
superintendencia a la otra, elevó su salario de 25.000 a 30.260 pesos,
más 1.040 pesos en tickets, pero con una sutileza: incorporó el ítem
“adicional por ejercicio de función superior” con un valor de 14.880
pesos, lo que redondeó una remuneración total de 46.180 pesos.
La cifra casi duplicaba el salario que entonces percibía el presidente
de la Unión de AFJP, Sebastián Palla, con un promedio mensual de $25.000
en 2007. Consultado por Crítica
de la Argentina, González Gaviola reconoció haberse aumentado el
salario en ese monto y justificó la decisión en que “se habían
‘destopeado’ las remuneraciones de los funcionarios”. En rigor, la
eliminación del tope había sido resuelta en junio de 2006, más de un año
antes. Los salarios y gastos de la SAFJP se cubren con aportes de las
administradoras, que obtienen esos fondos de las comisiones que cobran a
los futuros jubilados.
Gaviola explicó que, a diferencia de otras áreas del Ejecutivo, en la
SAFJP los salarios se ajustan en función del promedio de las mejores
remuneraciones de las administradoras privadas, como prevé la ley
24.241, que creó el sistema de capitalización. “Cuando se ‘destopearon’
los sueldos no había una encuesta actualizada de las remuneraciones en
las AFJP, así que la hicimos y adaptamos los montos”, alegó. Y en cuanto
al adicional, equivalente a 50% del sueldo, argumentó que era “un
componente para cumplir con la ley y llegar a los valores” promedio en
el ámbito privado.
El ajuste fue breve, porque dos meses después el funcionario pasó a la
otra Superintendencia, la de Riesgos del Trabajo (SRT). Pero resultó muy
conveniente para el gerente general de la SAFJP Fabián Báez, segundo de
Gaviola, que se fue junto con su jefe pero consiguió una generosa
indemnización computada con los nuevos valores salariales. En el momento
de su salida de la SAFJP, Báez cobraba 25.990 pesos más 14.040 por el
ítem de “función superior”; en total, 40.030 pesos.
Báez no fue el único funcionario que pasó de una superintendencia a la
otra con una indemnización bajo el brazo: también lo hicieron los
gerentes Daniel Marcó, Lorenzo Domínguez, Sergio Ranchilio y Ana Carina
Rodríguez. Los cinco gerentes acudieron al mismo tiempo, el 7 de enero
de este año, al Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria (SECLO) del
Ministerio de Trabajo, de donde se llevaron acuerdos de retiro
voluntario. Por caso, Marcó hizo pesar sus 14 años de antigüedad en el
cargo y se llevó más de 400 mil pesos.
Para Gaviola, el hecho de haber cobrado sumas altas no era impedimento
para retomar a los cinco gerentes en su nuevo destino, donde revisten en
la actualidad con salarios de 18.593 pesos. “Hubo algunos gerentes a los
que despidieron y cobraron la indemnización. Después,
circunstancialmente, fueron retomados en la Súper de Riesgos porque se
les reconoció una capacidad que no había reconocido el superintendente
que los echó”, indicó el mendocino en referencia a su sucesor en la
SAFJP, Carlos Weitz.
Cuando este diario le recordó a Gaviola que los gerentes no habían sido
despedidos sino que habían gestionado un acuerdo de retiro voluntario,
intentó otra explicación: “En la práctica eran despidos incausados y se
llegó a un arreglo para evitar un juicio. Para mí eran personas útiles
que no debieron ser removidas, y si hubieran seguido en la función
pública las hubiera trasladado a la otra Superintendencia sin pagarles
nada”, agregó.
Los milagros de la capitalización no terminaron ahí para González
Gaviola. Una vez en la SRT, juzgó insuficiente el sueldo de su
antecesor, Héctor Verón, que cobraba 12.000 pesos mensuales, y
nuevamente optó por duplicárselo. Según los registros oficiales, el
mendocino cobra en la actualidad 24.278,71 pesos sólo de remuneración,
sin computar adicionales. Lo acompaña en la gestión el mismo equipo que
se mudó de la Súper de AFJP: Báez (gerente general), Marcó (control de
entidades), Ranchilio (operaciones), Domínguez (prevención y salud
laboral) y Rodríguez (comunicaciones). Gaviola concretó el pase de una
Superintendencia a otra en menos de un mes (renunció a la Súper de AFJP
el 28 de diciembre de 2007 y asumió en la SRT 20 días después), al igual
que los gerentes que se beneficiaron de los retiros voluntarios que les
pagó el mismo Estado para el que todavía trabajan.
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