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El hambre y la muerte campean en Chaco, otra olvidada provincia Argentina

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07 - Al mismo tiempo que en su país hay gente que muere de hambre, Cristina Kirchner quien junto a su marido Néstor, gobiernan Argentina desde hace cuatro años, dijo: "Debemos aprovechar no solo con la producción de materias primas sino además agregando innovación, tecnología, investigación, que son una oportunidad inédita para un país con 38 millones de habitantes y con capacidad para producir alimentos para 400 millones de personas" - (Al disertar en una conferencia organizada por el Consejo de las Américas de EU y la Cámara Argentina de Comercio en Buenos Aires el 7 de Agosto del 2007).
 

050807 - La muerte de Apolinario.

Fuente
Centro Nelson Mandela. Espinillo, Chaco, Argentina - La desnutrición y la muerte tienen nombres de Mabel y Apolinario. Sufrieron y sufren de hambre y de frío. Padecieron y soportan graves enfermedades. Resistieron y se defienden hasta el final. Apolinario Domínguez vive en El Espinillo, en un lugar extremadamente pobre. Danza en medio de los peores indicadores sociales, económicos, sanitarios y educativos de la República Argentina. Comparte esta dolorosa y penosa situación con sus hermanos de las comunidades indígenas y con los criollos pobres de la región.

Apolinario Domínguez

El domingo 22 de julio de este año Apolinario cumplió 52 años. Fue un día de gran alegría. En eso estaba cuando la red de novedades del Impenetrable nos refirió su fallecimiento. La noticia fue muy dura porque ya había muerto Mabel Pino Fernández, que también vivía en Espinillo. Días antes había fallecido el histórico cacique Alberto Gómez, del paraje El Colchón.
 

020807 - Roberto Ramón Silva , Párroco de la Iglesia Catedral de Resistencia, capital de Chaco, envió una carta que fue publicada por Indymedia. Veamos algunos párrafos:

"Una realidad, pues, que no es nueva, que antecede en mucho los ejemplos citados y que es ya demasiado nuestra, en particular cuando nos acercamos a nuestros hermanos aborígenes de cualquiera de nuestras etnias. Y no son los únicos casos. Cada persona que atendemos en Caritas y sus comedores en nuestras comunidades desnuda el problema en toda su crudeza. Pero basta con mirar los índices de los censos más recientes, para ver cómo esas imágenes-símbolos se magnifican aterradoramente. En el Chaco tenemos uno de los valores más altos de mortalidad infantil, de desnutrición, de analfabetismo y desgranamiento escolar del total del país. Largamente superior a la mitad de los habitantes es la cifra de los que viven debajo de la línea de pobreza. Muchos de ellos están bajo la línea de indigencia, lo que hace aún más urgente una atención que arrime soluciones concretas. Y uno de los tantos colmos es el escándalo de los chicos y adultos que merodean los basurales de la Rubita esperando el camión recolector para aportar “algo más” a la mesa familiar."

"Lejos de “elevarse el nivel socio-económico con planes adecuados” a nuestros hermanos aborígenes, tal como lo exige el artículo 37 de la Constitución Provincial reformada en 1994, los antiguos dueños de nuestra tierra ven lesionado este derecho fundamental a cubrir sus necesidades básicas y caen en la peor de las desidias, condenados a la “muerte de los mansos”, la de los que, sin quejarse, ven terminadas sus esperanzas de subsistir y mueren presa de las enfermedades más arcaicas o del mal más grande que hay en nuestra nación: morirse de hambre en la patria bendita del pan."

Ha sido fatídico el mes de julio. La oleada de frío precipitó las muertes de muchos indígenas Qom y algunos criollos pobres del Impenetrable. Frente a esta catástrofe humanitaria, altamente evitable, comenzamos a realizar un monitoreo de muertes, incluyendo historias de vidas y el esclarecimiento epidemiológico de las verdaderas razones de los fallecimientos. Visitamos algunos de los núcleos familiares sobrevivientes de quienes murieron durante el mes de julio.

Fotos de Apolinario Domínguez de 52 años


El monitoreo realizado con Apolinario Domínguez reafirmó que el desarrollo de la zona determinó que los núcleos maternos y paternos anticiparan lo que ahora inexorablemente ocurre y lo que probablemente sucederá. Es que las comunidades indígenas quedaron atrapadas en el sino trágico de la pobreza, de la falta de comida, de la desnutrición y del padecimiento de enfermedades altamente evitables. Al cabo de todo esto, sobreviven en condiciones absolutamente desfavorables, seguidas de muertes indignas.

Desnutrición de III grado

Apolinario presenta una profunda y comprometedora precariedad nutricional. Permanece sentado en su patio. Sigue sin poder trabajar. No tiene energías para caminar. Le falta comida. En el mes de enero pesaba 41 kilogramos; a mediados del mes de mayo, registró 35. Desde ese mes, por solidaridad alimentaria de sus vecinos, recuperó unos pocos kilos. Aún presenta un alarmante índice de masa corporal (IMC), del orden del 16 %. Vale decir que continúa expiando una desnutrición de III grado, la más grave que se conoce.
Su hermana Alicia, de 54 años de edad y también desnutrida, cuida a Apolinario. El sábado 28 visitamos a Apolinario. Dialogamos con su familia, en presencia de vecinos y dirigentes de la comunidad Qom. Comentaron que el puesto sanitario del Espinillo no entregó diariamente la comida a Apolinario, quién solamente recibió alimentos los días 24, 25 y 26 de junio, y volvió a recibir ayuda alimentaria del puesto sanitario desde el viernes 27 de julio, luego de que trascendiera su fallecimiento. Durante el monitoreo surgió que prácticamente no recibió apoyo del sistema sanitario durante los últimos meses. La familia directa tampoco pudo darle la comida que Apolinario necesitaba. Únicamente se le proporcionó mate cocido a la mañana, sopa, guiso y a veces polenta durante el almuerzo; al atardecer, nuevamente se le dio mate cocido; a la noche no le pudieron proporcionar cena porque no tenían mercaderías para hacer la comida. Repetimos que Apolinario sufre desnutrición de III grado desde un largo tiempo y que vive en el radio urbano del Espinillo, de manera que su caso es conocido en esa pequeña población.

Las recomendaciones
Servicio de nutrición y diabetes del Hospital Perrando-Castelán 


Por la evaluación conjunta que se realizó con el servicio de nutrición del hospital Perrando-Castelán de Resistencia, los indígenas que fueron incluidos en el estado de emergencia humanitaria como Mabel Pino Fernández, el cacique Alberto Gómez, Juan y Elida Sosa, Antonio Méndez, Clemente Méndez, Calito Benigno y otros, se determinó que necesitan una alimentación promedio diario no menor de 3000 calorías para sobrevivir; no para acumular grasa, sino para recuperar su aptitud física y espiritual, para nuevamente caminar, hablar, trabajar, amar, evocar sus ancestros y tener proyectos a futuro.

Cualquier persona que coma cuatro comidas (desayuno, almuerzo, merienda y cena) recibe un aporte de 1700 calorías diarias, que es lo que necesita para enfrentar su vida personal, social, laboral y recreativa. Los desnutridos deben consumir el doble, o sea ocho comidas diarias, fraccionadas de tal manera que faciliten su ingesta y alcancen en promedio las 3000 calorías. Como los indígenas no comieron y no se alimentaron bajo estas reglas que científicamente no se pueden discutir, ponemos en evidencia la verdadera razón epidemiológica del alarmante estado de salud/enfermedad de Apolinario, de quienes fallecieron en el curso del mes de julio de 2007 y de aquellos que verán agudizadas sus enfermedades, hasta la muerte.

Es evidente que las familias aborígenes que visitamos, y el propio Apolinario, no tuvieron los tratamientos y las ofertas de alimentación que necesitaban. No fueron beneficiados por las bondades de la atención primaria en salud. No contaron con controles, ni diagnósticos precoces. Fueron y son excluidos del sistema socio-sanitario. Queda claro que son población sobrante.

La muerte de Apolinario Fernández, del Paraje Cabeza de Buey

En el mes de julio murió Apolinario Fernández, aborigen que vivía en el paraje Cabeza de Buey. Vivió en condiciones de total y absoluta precariedad; padecía las mismas enfermedades que afectan a sus hermanos, que son típicas de la pobreza extrema. Siempre le faltó comida.
La red de novedades del Impenetrable confundió a los apolinarios porque los dos vivieron embargados por la misma tragedia de la pobreza extrema, de la exclusión total. Es que Apolinario es nombre de desnutrición, de enfermedades y de muerte. Involuntariamente realizamos la crónica de una muerte aún no ha acontecida, la de Apolinario Domínguez.
Todo esto derivó en la inconsciente elaboración de un complejo campo de sensibilidades que pudieron enhebrar las comunidades aborígenes para la construcción de un duelo colectivo y continuo que se inició en los últimos años. Esperan más enfermedades y muertes porque al hambre y a la pobreza se sumó el intenso frío que se desatara durante las últimas semanas.
Fue como un rayo. Está intacta y asegurada la marcha del genocidio étnico. Mientras tanto, los puestos sanitarios de Villa Río Bermejito y del Espinillo se muestran impotentes. Cómodamente forman parte del genocidio sanitario que se instaló en la región, que tiene como cabecera al hospital Güemes de J.J. Castelli. Parece que la situación que atraviesa Apolinario no tiene remedio. En vida anticipa su propio fallecimiento, ante el fracaso absoluto de la política sanitaria chaqueña, que lo ha abandonado.

Resistencia, 31 de Julio del 2007.

Si desea ponerse en contacto con el Centro Nelson Mandela, envíe su e-mail a las siguientes direcciones:

info@centromandela.com.ar


centromandela@yahoo.com.ar


Avenida Alberdi Nº 338 Resistencia (C.P. 3500) - Chaco República Argentina - Tel. 54-3722-428475

 


 

 

 

 

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