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Santa Fe Al día
-
Rafaela
Al día
Hace 3 años en enero de 2003 después de una serie de conflictos entre la
ciudad de Atlanta en Georgia, EEUU y la empresa de servicios sanitarios
United Water, subsidiaria de la francesa Suez se terminaba el contrato que
debería haber sido la punta de lanza para el ingreso de las grandes
transnacionales del sector en Estados Unidos, donde actualmente el 85 % de
los usuarios reciben agua y saneamiento de empresas públicas.
En 1998 la ciudad de Atlanta firma un contrato por 20 años y 40 millones
de dólares con la United Water, casi inmediatamente de iniciado el
contrato la compañía comienza a pedir mayor dinero a la ciudad y el
gobierno de la ciudad se niega pero paralelamente aparecen cartas con la
firma del alcalde Bill Campbell autorizando los pagos.
La empresa gira una y otra vez facturas a la ciudad por trabajos no
realizados tratando de cobrar un monto extra de 37,6 millones de dólares
por autorización de servicios adicionales, reembolso de capital y
mantenimiento de costos de los cuales la ciudad paga 16 millones ya que el
resto correspondía a trabajos que no estaban terminados o no habían
comenzado.
La empresa reduce la planta de personal de 700 a 300 operarios con la
consiguiente disminución en la calidad del servicio mientras aumentaba el
costo de las facturas hasta que el gobierno de la ciudad gasta un millón
de dólares en inspectores, (bastante menos de lo que gastamos en Santa Fe
en el ENRESS) comprueba los incumplimientos y termina el contrato.
Dos legisladores ultra conservadores de la ciudad de Atlanta que habían
impulsado la privatización, Howard Shook y Claire Muller dijeron lo
siguiente: “mi conservador interno ya no rinde culto al altar de la
privatización”, “yo pienso que nosotros nos escapamos hace cuatro años con
la bala color de plata que iba a resolver todos nuestros problemas.
Nosotros tomamos el camino malo”.
Contamos este proceso porque la ciudad de Atlanta como la provincia de
Santa Fe sufrió del “síndrome del concedente” por el cual quién privatiza
los servicios sanitarios esta poco predispuesto a reconocer su “error”,
pero pudo sobreponerse a el y retomar el camino que la amplia mayoría de
los ciudadanos estadounidenses surcan desde hace un siglo, el de la
empresas públicas de saneamiento.
Recordemos que nuestro gobernador Jorge Obeid tardó 9 años en comprender
que las inversiones nunca vendrían, que las obras de expansión de agua y
cloacas nunca se realizarían, que los medidores nunca se colocarían y que
las obras de infraestructura troncales o las plantas de tratamiento de
efluentes menos, todo esto sin mencionar que la firma sobre endeudó la
empresa llevándola al quebranto, que nos sobrefactura desde el 28 de abril
del 1999 un 13,85 % por obras que no realizó ni realizará y que previo a
la devaluación fugó del país 32 millones de dólares según el informe de la
Cámara de Diputados de la Nación.
Expresiones del Gobernador en el sentido de que la empresa había
“incumplido reiteradamente el contrato” y de que con su retirada
“recobrábamos soberanía” o inclusive el hecho de que repitiera la consigna
de los afiches de la APDA, “que se vayan”, era solamente la expresión mas
fiel del doble discurso del gobierno provincial que mientras decía esto
busco permanentemente primero que la empresa se quedara y luego que un
nuevo operador privado comprara las acciones de la
Suez.
El gobierno provincial justifica su decisión en el chantaje que
representan los juicios en el Ciadi iniciados por la empresa con motivo de
la devaluación pero en este sentido hay que aclarar los siguientes puntos
:
-Las tarifas del contrato de Aguas Provinciales de Santa Fe son en pesos y
nunca se dolarizaron como otros servicios.
-La empresa renunció contractualmente a litigar en cualquier otro tribunal
que no sea el de la Provincia de Santa Fe.
-El único item del contrato que estaba en dólares era el régimen de
garantías y la empresa pidió su pesificación por lo tanto no puede querer
dolarizar la tarifa.
-La decisión de endeudarse en el exterior tomada exclusivamente por la
empresa entra dentro del principio de riesgo empresario que rige el
contrato.
-Los reiterados incumplimientos contractuales están debidamente
comprobados ya que la empresa se retira sin haberlos cumplido y todas las
actas de renegociación postergan los compromisos pero ninguna la autoriza
a no realizarlos.
-Los compromisos de inversión que la empresa fijó en el BID para gestionar
y conseguir créditos en los años 1996 y 1997 por 30 y 55 millones de
dólares, no fueron cumplidos.
-Los últimos créditos fueron pedidos días antes de la devaluación a
empresas del mismo grupo Suez mientras aparece fugando 32 millones de
dólares del país.
-La venta del paquete accionario del grupo Suez – Agbar – Interaguas, 77,5
% de APSF, a un tercero no garantiza la finalización de los reclamos que
pueden ser continuado por el conjunto del consorcio o por alguna de las
partes.
Es de mencionar que “el complejo del concedente” nos privó a todos los
santafesinos de las 15 ciudades concesionadas, de tener un correcto
accionar frente a la retirada de la compañía Suez, esto es, un detalle
administrativo y judicial del haber que nos deja la empresa como
consecuencia de sus diez años de accionar:
-Deuda por las obras de expansión del servicio de agua no realizadas
-Deuda por las obras de expansión del servicio de cloacas no realizadas
-Deuda por el cobro indebido a los usuarios del 13,85%
-Deuda por la no realización de las obras del casco céntrico de Rosario
-Deuda por las obras no realizadas del acueducto Esperanza – Rafaela
-Deuda por el incumplimiento del descuento previsto en la resolución 0078
del ENRESS, sobre niveles de presión de agua.
-Deuda por el no cumplimiento adecuado del régimen de garantías de
contrato y de operación entre muchos otros
En suma el concedente en vez de defender los intereses de los usuarios y
del estado, amparado en el chantaje busca la continuidad jurídica del
contrato a través de la venta de acciones a un tercero, así se presenta la
alternativa de Latinaguas, una empresa que brinda el servicio en las
provincias de Corrientes, Salta y La Rioja, prontamente descartada por las
innumerables denuncias que realizan las asociaciones de usuarios de esas
provincias en los medios de comunicación.
A esta le siguió el Grupo Engasud, una empresa sin ningún antecedente
sanitario y cuyo único mérito era estar ligada al ministro de
planificación de la Nación Julio De Vido. Más tarde se mencionó la
posibilidad de que Agbar, Aguas de Barcelona controlada por la Suez
siguiera con su actual porcentaje accionario, 10,89 % quedándose con la
operación técnica del servicio o el
Grupo
Taselli con mucha experiencia en desmantelar empresas.
Es de mencionar que las alternativas de municipalización o de empresas
públicas metropolitanas presentadas por varios intendentes fueron
sistemáticamente descartadas igual que la propuesta de la empresa 5 de
Setiembre creada por los trabajadores del interior de la provincia de
Buenos Aires después del retiro del grupo Asurix.
El último capitulo de esta novela lo constituye el Grupo conformado por el
Banco de Galicia, actual operador financiero con la empresa Cerámica
Alberdi de Rosario que traería como operador técnico la empresa Passavant
del grupo alemán Bilfinger Berger en una obstinada decisión por continuar
con el modelo fracasado.
Así, en un inesperado giro de la historia quieren hacernos pasar del
perfume francés al acento alemán, país que tiene servicios sanitarios
eficientes, muy bien organizados y en su mayoría públicos desde fines del
siglo XIX, en torno a las Stadtwerke, o plantas locales de agua.
En la actualidad existen 6.700 plantas de tratamiento de agua y 7.000 de
depuración, la mayoría en manos públicas, muchas de ellas han continuado
así debido a la posibilidad que tienen los ciudadanos de influir en las
políticas locales mediante el mecanismo de referéndum, un proceso que se
divide en dos o tres pasos y que exige un cumplimiento obligatorio por
parte de las autoridades locales.
En el 2001, en la ciudad Düsseldorf, aproximadamente un 90 % de los votos
se opuso a la privatización de las Stadtwerke AG. Además de éste, se han
celebrado una docena de referéndum sobre los servicios de aguas, y ninguno
de ellos ha apoyado la privatización. El último tuvo lugar en Hamburgo, en
agosto de 2004, con motivo de la posible privatización de la planta de
agua potable más antigua de Europa Continental. Tras la votación, el 24 de
noviembre de 2004, el ayuntamiento aprobó una resolución que prohíbe todo
tipo de privatización, decisiones similares adoptaron en Munich, Stuttgart,
Aubsburg, Kassel y Viena, Austria en el 2003.
De los 83 millones de alemanes sólo 27 millones reciben el suministro a
través de empresas parcialmente privatizadas, o sea que aún éstas
mantienen una fuerte presencia de los estados comunales, inclusive en el
2002 la ciudades de Dortmund y Bochum adquirieron el 81% del paquete
accionario de la gran empresa de multiservicios EON, con gestión en 138
comunas, demostrando en una iniciativa que criticaron los periódicos de
derecha, que todos los procesos se podían invertir, aún en el país de la
tercera trasnacional en el mundo de servicios sanitarios, la RWE, nacida
en la zona de Renania- Westfalia.
En el consorcio que se nos ofrece como salvador de 10 años de desinversión
está el Banco de Galicia actualmente poseedor del 12,5 % del paquete
accionario y que fue traído al negocio por el grupo Soldati, Comercial del
Plata, encargado de aceitar todos los mecanismos locales, antes, durante y
después de la privatización. En 1997, el grupo Soldati le vendió todas sus
acciones a la Suez por U$S 150 millones, tanto en Aguas Argentinas como en
Aguas Provinciales de Santa Fe con una ganancia neta de U$S 100 millones,
una situación parecida sucedió en la ciudad de Berlín en ocasión de la
venta del 49,9 % de la empresa proveedora de agua y alcantarillado BWB,
con la empresa de seguros Allianz que a poco de entrar en el negocio
vendió las acciones consiguiendo un pago garantizado del 9 % de los
intereses sobre el capital invertido. Esta situación de transferencia de
acciones y de poco compromiso con el servicio es consecuencia directa de
considerar al agua como un negocio y no como un derecho humano universal.
La operadora técnica que se nos ofrece, Passavant España S.A. filial de la
alemana Passavant Roediger es una proveedora de tecnologías para las
empresas de servicios públicas y privadas aportando sus soluciones en el
tratamiento de aguas potable y residuales, en la automatización y control
del proceso, en la evaluación de los parámetros de calidad, y hasta en la
explotación del inicio y/o el final del ciclo urbano del agua, pero tiene
pocos antecedentes en cuanto a hacerse cargo del sistema completo.
Es aquí donde nuevamente se disparan las objeciones que planteamos al
inicio del proceso de privatización: una entidad bancaria y una proveedora
de soluciones tecnológicas que lógicamente buscan obtener una tasa de
rentabilidad por sus servicios, ¿como van a ser para resolver los
problemas sanitarios de nuestras ciudades íntimamente ligados a los
barrios más humildes incapaces de brindar esa rentabilidad, sin modificar
las condiciones del contrato que se pretende continuar jurídicamente con
esta transferencia?.
Si por el contrario el Estado provincial y la nueva concesionaria fueran a
modificar las condiciones contractuales, aumentando las tarifas y
transfiriendo los compromisos de inversión al Estado, estaríamos en
presencia de un verdadero fraude administrativo que viola absolutamente el
principio de igualdad entre los oferentes de la licitación que se hiciera
en su momento y además tendríamos una doble imposición ya que pagaríamos
por las obras en las tarifas de la empresa de agua y además a través de
las erogaciones que haga el Estado.
En suma, si ahora el ejemplo que hay que imitar es el alemán le sugerimos
que imite el de la alcaldía de Munich que en concordancia con los
servicios de alcantarillado forma parte de la iniciativa nacional alemana
contra la privatización llamada Wasser in Bürgerhand, el agua en manos de
los ciudadanos, en vez de seguir apostando al fracaso.
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