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Santa Fe - Argentina / Argentine
Inundaciones en Santa Fe
Jorge Eduardo Rulli (*)

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060508 - Cambio - La catástrofe que vivió Santa Fe fue un símbolo de una época que puede estar terminando para siempre. En esa tragedia inmensa que causó innumerables víctimas se manifiestan todos los vicios, los errores, la ineptitud y la degradación de una clase política nacional y provincial que gobernó a los argentinos durante más de un decenio con amplios respaldos populares. Su final anunciado en las últimas elecciones con el retiro de la candidatura del ex presidente Menem no fue precisamente un final de fiesta sino una catástrofe absoluta. Con el espíritu de que sepamos extraer experiencias de todo lo ocurrido se redactó este pequeño documento del Grupo de Reflexión Rural

Una cuenca fluvial no es simplemente un río, sino un complejo sistema que comprende todo el territorio que abarcan los afluentes y factores geológicos, biológicos y culturales que tienen que ver con el aporte y la absorción de las aguas de ese río. La ciudad de Santa Fe se encuentra enclavada en la desembocadura del río Salado, curso de agua que tiene sus nacientes en el Aconquija y las Sierras sub-andinas en Tucumán y Salta, cruza Santiago del Estero y Santa Fe, recibiendo a lo largo de su curso el aporte de afluentes que drenan los excesos de agua locales. Una cuenca fluvial no solo es un complejo sistema ecológico, también es una historia de bio-regionalidad. Todavía es fácil encontrar pobladores que recuerdan que a mediados de los años 70 la cuenca del Salado era una sucesión de bañados y un hilo de agua intermitente. Sorprende aquella imagen que se encuentra en las cartas geográficas con este monstruo desatado que es hoy el río Salado, producta sin duda de los cambios climáticos pero también y sobre todo de los modelos agropecuarios y de la expoliación de los recursos naturales

En la desembocadura de un río es donde se manifiestan siempre con mayor intensidad los fenómenos propios del amplio territorio de la cuenca que inciden en el régimen hídrico. La fuerza de esas manifestaciones suelen sorprendernos cuando se sincronizan una serie de hechos que sumados pueden producir verdaderos desastres. Generalmente se echa la culpa de esto a la naturaleza pero muy a menudo es el resultado de procesos de cambios o de intervenciones llevados a cabo por el hombre sobre la cuenca

Es necesario entender que un desastre como el ocurrido es el resultado de la incidencia conjunta de una serie de factores. Cuando se deja apenas goteando una canilla por un tiempo prolongado en una casa que no tiene desagüe, se produce una pequeña inundación; si a eso se agrega una lluvia copiosa, seguramente el desastre cobra una magnitud inesperada. ¿Cuál es la causa? “La lluvia inesperada dirá el dueño” para no admitir su descuido

En el caso de Santa Fe, la recurrencia de las torpes políticas implementadas y los descuidos imperdonables en que se ha incurrido han hecho que todos estos factores negativos operen conjuntamente magnificando su incidencia. Nos encontramos ante un colapso ecológico como consecuencia de numerosos factores

No tener en cuenta el concepto de cuenca como un sistema complejo. El manejo sustentable de una cuenca implica el conocimiento de todos los factores que pueden incidir y su control simultáneo. Este concepto integral no existe porque se impone un interesado paradigma mecanicista que desconoce la complejidad de los ecosistemas quedando, de esta manera, abierto el camino hacia los colapsos inevitables

La deforestación descontrolada y la sustitución de los montes y del tapiz herbáceo natural por monocultivos. El ampliar la frontera de la soja en Santiago del Estero condujo a la eliminación de montes nativos y de grandes áreas de cobertura vegetal que significaban un poderoso factor de retención de aguas en la zona intermedia de la cuenca. La técnica de siembra directa que se promueve como supuesta reductora de emisiones, produce daños por compactación del suelo, lo que trae como consecuencia  la disminución de la infiltración y el aumento del escurrimiento, amén de que cada año se use más agrotóxicos y herbicidas. El predominio del monocultivo hace que en una parte del año el suelo permanezca desnudo en lo que se llama barbecho químico, y de esa manera tremendamente vulnerable a la erosión hídrica y eólica

Cambio climático y humidificación de tierras antes áridas. Las modificaciones climáticas globales provocaron fenómenos como el del Niño que desplazó o la línea de lluvias o isoieta hacia el oeste. En lugar de tomar medidas para moderar su efecto negativo, se lo potenció al extender a vastas zonas cultivos de soja. Se impuso un modelo agrario extensivo, con pérdida de biodiversidad y de coberturas por la desaparición de la vegetación permanente y con ello capacidad de absorción del suelo y emergencia de las napas freáticas

El modelo agrario dominante creó conflictos sociales y acorraló a la agricultura de autoconsumo y vinculada al mercado alimentario. La onda expansiva de los monocultivos se hizo insoportable sobre los territorios del MOCASE en Santiago del Estero, Lomas Sené en Formosa, los barrios periféricos de la ciudad de Córdoba, la Colonia Tirolesa y otras colonias ahogadas por los monocultivos, en vías de extinción en la misma provincia de Córdoba

El modelo de cultivos no tiene alternativas de manejo

La siembra directa impuso un instrumental y una monotecnología que eliminó las múltiples herramientas y aperos agrícolas tradicionales, también las estrategias de manejo y los conocimientos con que contaba el antiguo agricultor. Este patrimonio le permitía responder eficientemente con diversas prácticas culturales a las fluctuaciones climáticas que, además tenía la capacidad y la sabiduría de prever

No existe planificación territorial. La mala organización del uso del suelo ha conducido a que la región más importante del país desde una perspectiva agrícola ganadera, sea azotada periódicamente por inundaciones. Se han construido, por otra parte,  terraplenes viales y ferroviarios que actúan como diques e impiden el escurrimiento. Pareciera que los funcionarios no tuvieran plena conciencia de la responsabilidad de gobernar sobre un territorio dado y suelen demostrar un irresponsable interés por los datos de la realidad sobre los que se debería ajustar una estrategia. Resulta en verdad asombroso que le llamen gobernar a lo que hacen y que estas prácticas perduren y sean sostenidas por el voto mayoritario. Gobernar significa planificar la ocupación y el uso del territorio, decidir el destino productivo de los suelos y el desarrollo urbano. En el caso de Santa Fe, da la impresión de que en el gobernador (Carlos Reutemann) primaban, por encima de toda responsabilidad de gobierno, sus 40.000 has de soja transgénica y en el vicegobernador (Ing Marcelo Muniagurria) su rol de lobbista de las empresas de biotecnología

Ausencia de conciencia y de voluntad de manejo de la problemática hídrico-ambiental. Existe en todo el país falta de implementación o inoperancia absoluta de los Comités de Cuencas y desinterés de las autoridades municipales y de las provincias por todo lo ambiental, inclusive por el concepto de prevención de desastres. En este sentido Santa Fe lamentablemente no fue una excepción

Existe una ley (decreto No 07317/67) que dispone:

2.- No se admitirán extensiones de usos urbanos en áreas comprendidas en antiguos lechos de ríos o arroyos, no exentas de inundaciones

3.- Tampoco se admitirán extensiones de usos urbanos en lechos de crecidas ordinarias o extraordinarias, ni áreas afectadas por posibles inundaciones cíclicas. Igualmente, en las franjas marginales de erosión de ríos y arroyos

El crecimiento urbano sin embargo se hizo justamente sobre esas tierras inundables

El asistencialismo, el aparato clientelar y el discurso hegemónico incrementaron la vulnerabilidad en los sectores populares.  La población de la ciudad de Santa Fe afectada se asienta en zonas de alto riesgo por ser valles de inundación del río o sitios que cincuenta años atrás fueron bañados, resulta por ello inadmisible que carezca de educación o entrenamiento en prevención y en defensa civil. Asimismo, y según lo demuestra el modo en que los sorprendió la catástrofe y el tipo de bienes personales extraviados, se halla notoriamente disminuida su capacidad personal de afrontar las amenazas existiendo una irracional confianza en la palabra de las autoridades municipales o provinciales que negaron los riesgos

Ausencia del Estado y de toda política de Estado. La imposición del mercado como único soberano eliminó durante años la irremplazable función del Estado en el mantenimiento del bienestar general. La gestión de María Julia Alsogaray al frente de la Secretaría de Recursos Naturales demolió toda la política existente de seguimiento hidráulico y estructuras de Comité de Cuenca a nivel nacional. Esa situación se mantiene y desde entonces no se hace monitoreo del Río Salado. Los pozos freáticos de Santa Fe en los día anteriores a la inundación preanunciaban claramente la catástrofe

La laguna de Mar Chiquita en el límite entre Córdoba y Santa Fe, una nueva y colosal amenaza. La laguna ha aumentado su nivel más de 9 metros en los últimos 20 años y la cuenca del Río Dulce arrastra cada año mayores caudales de agua. Las imágenes satelitales de la laguna muestran claramente que una tercera parte de su superficie, donde desaguan los riegos y napas de los nuevos grandes monocultivos, amenaza convertirse en un gran lodazal como producto de los depósitos de limo que la creciente erosión y los lavados del suelo arrastran. También es claramente apreciable que las aguas desplazadas avanzan por un paleocauce en dirección al Río Salado que dista menos de cincuenta kilómetros en zona llana y sin posibles obstáculos para su marcha. De volcarse las aguas de  la laguna al Río Salado sus efectos sobre la ciudad de Santa Fe podrían ser mucho más catastróficos que en la última inundación

JorgeEduardo Rulli (*)
Grupo de Reflexión Rural
Junio 2003

Director : Dr. LEOPOLDO MEDRANO MORISOT, Analista en Temas Sociales
Italia 7701, CP 3000 Santa Fe, Argentina, Tel: 0342 4601464
 

 

 

 

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