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060508 - Cambio -
La
catástrofe que vivió Santa Fe fue un símbolo de una época que puede
estar terminando para siempre. En esa tragedia inmensa que causó
innumerables víctimas se manifiestan todos los vicios, los errores, la
ineptitud y la degradación de una clase política nacional y provincial
que gobernó a los argentinos durante más de un decenio con amplios
respaldos populares. Su final anunciado en las últimas elecciones con el
retiro de la candidatura del ex presidente Menem no fue precisamente un
final de fiesta sino una catástrofe absoluta. Con el espíritu de que
sepamos extraer experiencias de todo lo ocurrido se redactó este pequeño
documento del Grupo de Reflexión Rural
Una
cuenca fluvial no es simplemente un río, sino un complejo sistema que
comprende todo el territorio que abarcan los afluentes y factores geológicos,
biológicos y culturales que tienen que ver con el aporte y la absorción
de las aguas de ese río. La ciudad de Santa Fe se encuentra enclavada en
la desembocadura del río Salado, curso de agua que tiene sus nacientes en
el Aconquija y las Sierras sub-andinas en Tucumán y Salta, cruza Santiago
del Estero y Santa Fe, recibiendo a lo largo de su curso el aporte de
afluentes que drenan los excesos de agua locales. Una cuenca fluvial no
solo es un complejo sistema ecológico, también es una historia de bio-regionalidad. Todavía es fácil encontrar pobladores que recuerdan
que a mediados de los años 70 la cuenca del Salado era una sucesión de
bañados y un hilo de agua intermitente. Sorprende aquella imagen que se
encuentra en las cartas geográficas con este monstruo desatado que es hoy
el río Salado, producta sin duda de los cambios climáticos pero también
y sobre todo de los modelos agropecuarios y de la expoliación de los
recursos naturales
En
la desembocadura de un río es donde se manifiestan siempre con mayor
intensidad los fenómenos propios del amplio territorio de la cuenca que
inciden en el régimen hídrico. La fuerza de esas manifestaciones suelen
sorprendernos cuando se sincronizan una serie de hechos que sumados pueden
producir verdaderos desastres. Generalmente se echa la culpa de esto a la
naturaleza pero muy a menudo es el resultado de procesos de cambios o de
intervenciones llevados a cabo por el hombre sobre la cuenca
Es
necesario entender que un desastre como el ocurrido es el resultado de la
incidencia conjunta de una serie de factores. Cuando se deja apenas
goteando una canilla por un tiempo prolongado en una casa que no tiene
desagüe, se produce una pequeña inundación; si a eso se agrega una
lluvia copiosa, seguramente el desastre cobra una magnitud inesperada. ¿Cuál
es la causa? “La lluvia inesperada dirá el dueño” para no admitir su
descuido
En
el caso de Santa Fe, la recurrencia de las torpes políticas implementadas
y los descuidos imperdonables en que se ha incurrido han hecho que todos
estos factores negativos operen conjuntamente magnificando su incidencia.
Nos encontramos ante un colapso ecológico como consecuencia de numerosos
factores
No
tener en cuenta el concepto de cuenca como un sistema complejo.
El manejo sustentable de una cuenca implica el conocimiento de todos los
factores que pueden incidir y su control simultáneo. Este concepto
integral no existe porque se impone un interesado paradigma mecanicista
que desconoce la complejidad de los ecosistemas quedando, de esta manera,
abierto el camino hacia los colapsos inevitables
La
deforestación descontrolada y la sustitución de los montes y del tapiz
herbáceo natural por monocultivos.
El ampliar la frontera de la soja en Santiago del Estero condujo a la
eliminación de montes nativos y de grandes áreas de cobertura vegetal
que significaban un poderoso factor de retención de aguas en la zona
intermedia de la cuenca. La técnica de siembra directa que se promueve
como supuesta reductora de emisiones, produce daños por compactación del
suelo, lo que trae como consecuencia
la disminución de la infiltración y el aumento del escurrimiento,
amén de que cada año se use más agrotóxicos y herbicidas. El
predominio del monocultivo hace que en una parte del año el suelo
permanezca desnudo en lo que se llama barbecho químico, y de esa manera
tremendamente vulnerable a la erosión hídrica y eólica
Cambio
climático y humidificación de tierras antes áridas.
Las modificaciones climáticas globales provocaron fenómenos como el del
Niño que desplazó o la línea de lluvias o isoieta hacia el oeste. En
lugar de tomar medidas para moderar su efecto negativo, se lo potenció al
extender a vastas zonas cultivos de soja. Se impuso un modelo agrario
extensivo, con pérdida de biodiversidad y de coberturas por la desaparición
de la vegetación permanente y con ello capacidad de absorción del suelo
y emergencia de las napas freáticas
El
modelo agrario dominante creó conflictos sociales y acorraló a la
agricultura de autoconsumo y vinculada al mercado alimentario.
La onda expansiva de los monocultivos se hizo insoportable sobre los
territorios del MOCASE en Santiago del Estero, Lomas Sené en Formosa, los
barrios periféricos de la ciudad de Córdoba, la Colonia Tirolesa y otras
colonias ahogadas por los monocultivos, en vías de extinción en la misma
provincia de Córdoba
El
modelo de cultivos no tiene alternativas de manejo
La
siembra directa impuso un instrumental y una monotecnología que eliminó
las múltiples herramientas y aperos agrícolas tradicionales, también
las estrategias de manejo y los conocimientos con que contaba el antiguo
agricultor. Este patrimonio le permitía responder eficientemente con
diversas prácticas culturales a las fluctuaciones climáticas que, además
tenía la capacidad y la sabiduría de prever
No
existe planificación territorial.
La mala organización del uso del suelo ha conducido a que la región más
importante del país desde una perspectiva agrícola ganadera, sea azotada
periódicamente por inundaciones. Se han construido, por otra parte,
terraplenes viales y ferroviarios que actúan como diques e impiden
el escurrimiento. Pareciera que los funcionarios no tuvieran plena
conciencia de la responsabilidad de gobernar sobre un territorio dado y
suelen demostrar un irresponsable interés por los datos de la realidad
sobre los que se debería ajustar una estrategia. Resulta en verdad
asombroso que le llamen gobernar a lo que hacen y que estas prácticas
perduren y sean sostenidas por el voto mayoritario. Gobernar significa
planificar la ocupación y el uso del territorio, decidir el destino
productivo de los suelos y el desarrollo urbano. En el caso de Santa Fe,
da la impresión de que en el gobernador (Carlos Reutemann) primaban,
por encima de toda responsabilidad de gobierno, sus 40.000 has de soja
transgénica y en el vicegobernador (Ing Marcelo Muniagurria) su rol de
lobbista de las empresas de biotecnología
Ausencia
de conciencia y de voluntad de manejo de la problemática hídrico-ambiental.
Existe en todo el país falta de implementación o inoperancia absoluta de
los Comités de Cuencas y desinterés de las autoridades municipales y de
las provincias por todo lo ambiental, inclusive por el concepto de
prevención de desastres. En este sentido Santa Fe lamentablemente no fue
una excepción
Existe
una ley (decreto No 07317/67) que dispone:
2.-
No se admitirán extensiones de usos urbanos en áreas comprendidas en
antiguos lechos de ríos o arroyos, no exentas de inundaciones
3.-
Tampoco se admitirán extensiones de usos urbanos en lechos de crecidas
ordinarias o extraordinarias, ni áreas afectadas por posibles
inundaciones cíclicas. Igualmente, en las franjas marginales de erosión
de ríos y arroyos
El
crecimiento urbano sin embargo se hizo justamente sobre esas tierras
inundables
El
asistencialismo, el aparato clientelar y el discurso hegemónico
incrementaron la vulnerabilidad en los sectores populares.
La población de la ciudad de Santa Fe afectada se asienta en zonas
de alto riesgo por ser valles de inundación del río o sitios que
cincuenta años atrás fueron bañados, resulta por ello inadmisible que
carezca de educación o entrenamiento en prevención y en defensa civil.
Asimismo, y según lo demuestra el modo en que los sorprendió la catástrofe
y el tipo de bienes personales extraviados, se halla notoriamente
disminuida su capacidad personal de afrontar las amenazas existiendo una
irracional confianza en la palabra de las autoridades municipales o
provinciales que negaron los riesgos
Ausencia
del Estado y de toda política de Estado. La
imposición del mercado como único soberano eliminó durante años la
irremplazable función del Estado en el mantenimiento del bienestar
general. La gestión de María Julia Alsogaray al frente de la Secretaría
de Recursos Naturales demolió toda la política existente de seguimiento
hidráulico y estructuras de Comité de Cuenca a nivel nacional. Esa
situación se mantiene y desde entonces no se hace monitoreo del Río
Salado. Los pozos freáticos de Santa Fe en los día anteriores a la
inundación preanunciaban claramente la catástrofe
La
laguna de Mar Chiquita en el límite entre Córdoba y Santa Fe, una nueva
y colosal amenaza. La
laguna ha aumentado su nivel más de 9 metros en los últimos 20 años y
la cuenca del Río Dulce arrastra cada año mayores caudales de agua. Las
imágenes satelitales de la laguna muestran claramente que una tercera
parte de su superficie, donde desaguan los riegos y napas de los nuevos
grandes monocultivos, amenaza convertirse en un gran lodazal como producto
de los depósitos de limo que la creciente erosión y los lavados del
suelo arrastran. También es claramente apreciable que las aguas
desplazadas avanzan por un paleocauce en dirección al Río Salado que
dista menos de cincuenta kilómetros en zona llana y sin posibles obstáculos
para su marcha. De volcarse las aguas de
la laguna al Río Salado sus efectos sobre la ciudad de Santa Fe
podrían ser mucho más catastróficos que en la última inundación
JorgeEduardo Rulli (*)
Grupo de Reflexión Rural
Junio 2003
Director
: Dr. LEOPOLDO MEDRANO MORISOT, Analista en Temas Sociales
Italia
7701, CP 3000 Santa Fe, Argentina, Tel: 0342 4601464
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