|
301106 - Fuente
Rosario Net - No tienen demasiado tiempo para juguetes, chocolates o
rondas catongas en la ciudad capital del segundo estado argentino. Miles
de pibes menores de catorce años no tienen cosas mínimas para vivir
El 54 por ciento de los chicos santafesinos es pobre, según dicen las
cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. No
tienen demasiado tiempo para juguetes, chocolates o rondas catongas en
la ciudad capital del segundo estado argentino. Miles de pibes menores
de catorce años no tienen cosas mínimas para vivir. Son los famosos
números que suelen aparecer detrás de las tres letras NBI, necesidades
básicas insatisfechas. NBI, números del bastardeo de la infancia. NBI,
números básicos de la impunidad. NBI, sigla que, en realidad, muestra
las consecuencias de las riquezas para pocos y la no vida para las
mayorías.
En esta geografía monumental del segundo estado argentino, en la
provincia de Santa Fe, se juró por primera vez la Constitución Nacional
en el lejano 1853, cuando el estado argentino prometía ser un lugar de
justicia para todos y cada uno de los habitantes de este suelo. No quedó
ni el último viento de aquel pacto de origen. Apenas un hermoso cuadro
en el que los constituyentes parecen prometer que la letra del libro
reglamentará el futuro esplendoroso para el país. Y en la Plaza de los
Constituyentes, allí en Santa Fe capital, donde el 54 por ciento de las
pibas y pibes son pobres, decenas de chicas y chicos venden diarios,
flores y lo que pueden mientras ya no se sabe qué quisieron hacer
aquellos legisladores que juraron la Constitución Nacional. Santa Fe
capital es una ciudad que todavía no pudo resurgir de la inundación de
mayo de 2003. Hay una tristeza que flota en las miradas de las pibas y
los pibes, dicen periodistas, psicólogas y religiosos.
Santa Fe capital, sin embargo, es capaz de remarcar que la provincia
genera riquezas extraordinarias a través de las empresas radicadas en su
territorio y eso es verdad. Una quincena de firmas facturan entre mil y
dos mil pesos cada sesenta segundos. Allí, en el mismo lugar que miles
de pibes son pobres y no pueden contar con lo mínimo para vivir. Pero el
problema no solamente concierne a Santa Fe, su realidad niña y las
cifras que difunden sus funcionarios.
El presidente y los voceros del Ministerio de Economía de la Nación
Argentina, la misma que nació con aquella constitución jurada en Santa
Fe, informaron que “las reservas del Banco Central marcaron un registro
histórico al superar los 30.000 millones de dólares”. Frente a estos
números de bonanza, entonces, ¿por qué sigue creciendo el número de
pibas y pibes pobres en Santa Fe y en otros arrabales del mapa
argentino? Los integrantes de la cartera de hacienda del país
reafirmaron que "es una política de Estado; no algo coyuntural". Con lo
que hay que pensar que la política de estado es exactamente esa: grandes
dineros y riquezas para pocos, ausencia de sentido de la palabra futuro
para las hijas e hijos del pueblo. Mientras las cajas se llenan de
dinero, las principales ciudades del país multiplican chicas y chicos
sin lo mínimo material para pelear por sus sueños. De tal manera, las
buenas cifras de las cajas oficiales parecen relacionarse más con las
pesadillas que con los ideales de pibas y pibes. Un contraste feroz y
cínico.
Fuentes de datos: Diario Digital NOTIFE - Santa Fe 21-11-06 / Diario
Página/12 22 y 23-11-06 |
|