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180509 -
Germán de los Santos/Luis Bastús
- “Es el modelo de provincia lo que está en juego” - De lleno
en la campaña, Hermes Binner dijo que
Carlos Reutemann “nunca defendió a
Santa Fe”.
A la hora de votar, el socialista dijo que “la gente tiene que
saber lo que hizo esta persona en el pasado”, cuando desguazó el
Estado.
>>Carlos Reutemann y otros: De tránsfugas y conversos>>
Hermes Binner está
sentado en un sillón blanco que está en un extremo de su
despacho de la sede de la Gobernación de Rosario. En una mesita
descansan el mate y un termo, ya destemplados. Es mediodía del
viernes y el gobernador recién vuelve de la inauguración de la
estación transformadora Echesortu, de la Empresa Provincial de
la Energía (EPE). Dice que es una obra importante que
beneficiará a 150 mil rosarinos del centro oeste de la ciudad.
El recurso para precalentar la entrevista no funciona demasiado.
“No lo vi”, responde de manera escueta ante la pregunta zonza de
si vio el programa de Tinelli. Levanta las cejas cuando le
cuentan que Carlos Reutemann tiene imitador en El Gran Cuñado.
“¿Y qué dice?”, pregunta con una sonrisa. Ese personaje, pero el
real, el de carne y hueso, estará presente en cada respuesta de
la charla que el gobernador mantuvo con Crítica de
Santa Fe. Binner lo
pondrá en la vereda de enfrente, en el lado opuesto. Y con un
discurso de campaña dirá que “en esta elección está en juego un
modelo en
Santa Fe”,
y que en su gestión deben hacer una autocrítica, porque –según
remarcó– “no se supo traducir a la gente los cambios que se
encararon en Santa Fe”. También lanzó duras críticas a un sector
del empresariado, encarnado en la Federación Industrial de Santa
Fe (Fisfe), que “no dijo nada cuando se desguazó la EPE para
privatizarla y hoy reclama más energía”.
—Usted afirmó que votar a
Reutemann
es volver al pasado. ¿No cree que corre el riesgo de caer en la
disyuntiva que planteó
Néstor Kirchner cuando habló de que si pierde se podría
volver al 2001?
—No. Lo que planteo es que cuando se eligen representantes
territoriales, como ocurrirá el 28 de junio, los santafesinos
tienen que saber qué hizo esta persona. Por ejemplo, tiene que
saber que esa persona (Carlos Reutemann) eligió a un represor,
como a Rodolfo Riegé, para que se integrara a su gobierno como
subsecretario de Seguridad. Este es un hecho grave, porque está
en juego el tema de los derechos humanos y lo que ha pasado en
este país. O por ejemplo que esa persona privatizó el Banco
Provincial de Santa Fe, el servicio del agua y desguazó la EPE
para que se privatizara. Esas son señales claras de una política
que no compartimos. Y pienso que si esa persona se proyecta
hacia un futuro y usa la banca del Senado como un trampolín ya
sabemos lo que va a hacer. Si llega a presidente lo va a poner
de ministro de Economía de la Nación a Juan Carlos Mercier. Ya
sabemos lo que hizo este hombre en la provincia. Y seguramente
lo va a designar a Daniel Germano, actual candidato a diputado
nacional, como ministro de Educación. Como cuando puso a su
primo (Rafael Gutiérrez), a una ex funcionaria (María Angélica
Gastaldi) y a su abogado personal
(Eduardo
Spuler) como ministros de la Corte Suprema, mientras que
nosotros excluimos al Poder Ejecutivo de la postulación de
jueces en el Consejo de la Magistratura. Y ya vimos lo que hizo
(Reutemann) en la provincia. Por eso tenemos que mirar hacia
atrás para poder comprender lo que hizo esta gente.
>>Bronca ganadera desde San Justo:
Contra Reutemann y contra los Kirchner>>
—¿Cree que en esta elección se dirimen los posibles
presidenciables?
—Eso no está en discusión. La gente tiene que saber que aquel a
quien va a votar va a llevar la representación de la provincia
al Parlamento. Si creemos que ahora estamos votando a un
candidato presidencial para el 2011 creo que nos equivocamos.
Todavía falta transitar el 2009 y el 2010. Y estos dos años, con
el grado de injusticia que está sufriendo Santa Fe, serán
insostenibles. Hay que pensar que si estamos cambiando la
provincia de Santa Fe necesitamos garantizar estos cambios a
nivel nacional. Y el Senado de la Nación es parte de la defensa
que tenemos que hacer los santafesinos de nuestros derechos, a
los efectos de poder mejorar la vida de nuestra población. Por
ejemplo, el desfinanciamiento de la Anses a partir de la
creación de las AFJP se sustentó, entre otras cosas, en una
participación de muchas provincias argentinas, entre ellas Santa
Fe. Decidieron que el 15 por ciento de la coparticipación
nacional iba a estar destinado a cubrir el déficit de una caja
que iba a tener muchos beneficiarios y pocos aportantes. El año
pasado, ese 15 por ciento significó para Santa Fe 2.142 millones
de pesos, un monto con el que se podrían construir 20 hospitales
similares al nuevo Heca. Nos parece una sensación de injusticia
que, si nosotros no defendemos los intereses de Santa Fe donde
hay que hacerlo, esta injusticia va a seguir. Y Reutemann no ha
defendido los intereses de Santa Fe. Cada vez que hubo un pacto
fiscal dio la casualidad que lo firmó él. Y siempre Santa Fe
perdió. Hoy estamos en una provincia con una riqueza
extraordinaria, donde el 30 por ciento de la población vive en
una situación de pobreza estructural que no se modifica con un
plato de comida, ni aún con un trabajo.
>>Pocho Lepratti
y Carlos Reutemann: Como si nada hubiera pasado>>
—¿Qué piensa cuando después de 15 meses de gestión Reutemann
aparece liderando las encuestas?
—Que no le supimos traducir a la gente los cambios que encaramos
en Santa Fe. Es un mea culpa que tenemos que hacer. No es un
problema de prensa, es de nuestra comunicación. Es lo que dice
Guillermo O’Donell: lo que hacen falta son traductores. Cómo le
traducimos a la gente con palabras simples que la reforma
constitucional o la autonomía de los municipios la va a
beneficiar. Cómo le hacemos saber las nuevas posibilidades que
da la Constitución del ‘94, que incluye la posibilidad de
revocatoria de mandato, plebiscito, entre otras cosas. Pero la
gente es la que decide. Pero nos da la impresión que la culpa es
nuestra, que no hemos llegado a la gente con la valoración de
los hechos de gobierno. Y Reutemann, cuando ejerció una función
de gobierno, ha llevado adelante una serie de políticas en
materia educativa, de salud, de energía, de agua, de vivienda,
que dejan mucho que desear, para no decir que uno está
absolutamente en contra de todo eso. Somos lo opuesto. Es una
discusión de modelo.
—Usted dijo que el modelo está en juego en Santa Fe. Cuando
se planteó la reforma impositiva hubo resistencia de cierto
sector del establishment económico. ¿Planean la creación de un
nuevo régimen tributario?
—Es un tema que está en debate. La política tributaria
santafesina es totalmente recesiva e injusta. Siempre se habla
de la Región Centro, pero la falta de sintonía entre la
provincia de Santa Fe y Córdoba es tremenda. Córdoba tiene un
Inmobiliario que supera seis veces al de Santa Fe, y en esa
provincia cobran Ingresos Brutos a todos, no como en Santa Fe
donde muchos están exentos. Al no cobrar Ingresos brutos hay
muchas empresas de diferentes partes del país que vienen a
facturar a Santa Fe, que se ha convertido en una especie de
paraíso fiscal. Esto es lo que hay que corregir. Esto se cambia
con mayor justicia contributiva. Hay que aplicar lo que decía
Juan B. Justo: “Sin impuestos no hay democracia”. Si usted ve
que el sustento básico de la recaudación es el IVA y no
Ganancias, el neoliberalismo goza de buena salud. Por ejemplo,
en Santa Fe es injusto que las empresas petroleras no paguen
impuestos. Con qué cara le exigimos al verdulero de la esquina
que cumpla.
Aunque ya hemos dicho todo lo que pensamos, nos preocupa la
posición que tiene Fisfe, que es totalmente insolidaria.
Nosotros estamos a favor del fortalecimiento de la industria.
Pero vemos que su presidente hace manifestaciones que conducen
más a buscar conflictos que soluciones. Hemos ejercido un rol
muy activo en el Ministerio de Trabajo con los conflictos en las
empresas. Todos son testigos de esto. Todos tenemos que ser
partícipes del momento que estamos atravesando. Es fácil decir
que la culpa la tuvo el otro. Y después uno los llama para
participar en un Consejo Económico Productivo y no vienen. No vi
a mucha de esa gente cuando se privatizó el Banco Provincial de
Santa Fe o el agua, o cuando se estaba desguazando la EPE. Y
ahora se quejan porque falta energía. Pero hay una historia.
Cuando miramos hacia atrás, ¿a quién vemos?: a Reutemann, que,
entre otras cosas, cerró el Banco santafesino de Inversión y
Desarrollo, y ahora no tenemos una herramienta financiera
provincial. Y estos empresarios no dijeron nada cuando pasó todo
esto. Seamos justos. Si nosotros no somos serios con nuestra
realidad, es muy difícil ponerse de acuerdo. Fueron los que
apoyaron y permitieron muchas cosas de las que pasaron en
nuestra provincia.
>>
Los hermanos Rohm y su modus operandi y
Carlos Reutemann>>
“Todas las obras que dejó Obeid están incompletas”
—Esta semana se habló de que la provincia corre riesgo de
ingresar en cesación de pagos. ¿Le preocupa la situación de las
finanzas públicas?
—Hemos firmado el decreto para el acceso a la información
pública. Cualquiera puede ingresar cuando quiera y ver los
números. Ahí dejamos de hablar de subjetividades. La
reprogramación de las obras fue a pedido de los empresarios.
Nosotros hemos tomado todas las obras que vienen de la gestión
anterior, y todas nos vienen dando muchos dolores de cabeza.
Todas fueron licitadas con proyectos incompletos. Esto provoca
que se disparen los números al infinito. Por ejemplo, el caso de
la ruta 1: el pliego es de 30 millones y la empresa pidió 75. Se
olvidaron en el proyecto de colocar nada menos que 14 puentes.
—¿Esta incertidumbre puede generar que al sector privado no
le interese contratar con el Estado?
—Al contrario. Por ejemplo, en la construcción de un centro de
salud en Pueblo Esther se presentaron cuatro empresas que se
pusieron de acuerdo para cotizar un 60% más. Tumbamos esa
licitación y llamamos de nuevo. Se presentaron 14 y el precio
que ganó estaba por debajo del precio oficial. No pueden poner
cualquier precio.
“Al Estado se le hace difícil comprar”
“Estamos ante una gran demanda de la población ante esta
situación de pobreza”, afirmó el gobernador Hermes Binner y
señaló una consecuencia inmediata: “La gente que pierde su
trabajo –sobre todo los que estaban en negro y hacen tareas
temporarias– rápidamente recurren al Estado en busca de ayuda”.
Ante esta creciente demanda de asistencia social, Binner dijo
que muchas veces “al Estado, por su burocracia interna, no se le
hace fácil comprar”. “Debemos lograr que el proceso sea más
eficaz”, señaló el gobernador.
Respecto de la política salarial para el sector público en lo
que queda del año, dijo: “No me atrevería a decir que el tema
está cerrado, todo depende de cómo evolucione la inflación.
Nadie sabe lo que puede pasar en el país. Esperamos que la
inflación sea lógica. Porque cuando entramos en inflación, los
extremos quedan postergados. Las personas que tienen ingresos
fijos son los que más sienten el aumento de precios”. -
Crítica
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