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160509 - Santa Fe - Confusa nota y confusos sucesos
narrados por Notifé
Confusos sucesos narrados en esta nota publicada por Héctor M
Galiano de Notife sugieren que, a los archivos que existen y que
pudieran existir, no sólo pueden temerle quienes están
involucrados en procesos por violación de Derechos Humanos.
También le pueden temer aquellos que, como Rafael Bielsa, fueron
acusados por colaborar o por involucrarse, por una razón o por
otra, directa o indirectamente, con las tareas desarrolladas por
funcionarios civiles del proceso militar o por los servicios de
inteligencia policiales o del ejército. Asimismo quienes creen
que, por algún motivo, sus vidas privadas han sido objeto de
intromisiones, seguimientos y controles. Citas amorosas
clandestinas, preferencias sexuales, amistades o relaciones
insospechadas, horarios de encuentros furtivos, vicios,
concurrencia a timbas clandestinas, amenazas... todo puede haber
sido minuciosamente registrado en documentos que envejecen desde
hace décadas. Informes falsos también pueden encontrarse acerca
de personas con el fin de desprestigiarlas o provocarles
seguimientos, detenciones o hasta la muerte; inteligencia
provocada por celos profesionales, viejas deudas o pendencias,
halago a superiores e infinidad de cosas parecidas.
Lo cierto es que, la gobernación de Santa Fe debe encargarse con
urgencia de este tema y asumir el pleno control de esta
documentación que hoy parece estar siendo sometida a manoseo.
Además, la gobernación debe aclarar estos
confusos hechos que parecen indicar la posible comisión de
delitos por parte de Rafael Bielsa y de Mabel Colalongo
Estos documentos son históricos y pertenecen a la memoria de la
provincia y de la nación. Pero no deben ser utilizados o mal
utilizados por ningún individuo o grupo que no sea capaz de
justificar perfectamente su bienintencionado objetivo, so pena
de sanciones penales.
Esta es la nota:
160609 - Un hallazgo que tiene 20 años. ¿A que
no sabés quién vino a buscar archivos de la dictadura?
Rafael
Bielsa
operó junto a la fiscal Mabel Colalongo para el anuncio de la
Procuración sobre los archivos de la policía procesista en Santa
Fe. Cómo comenzó la historia. Los desplantes de la fiscal y
el secuestro de archivos originales protegidos como patrimonio
de la Humanidad. Qué hicieron los gobiernos de la democracia con
esos archivos. El rol de la gestión socialista y el silencio
institucional santafesino frente a una serie de atropellos.
Bielsa vino a apoyar la búsqueda de Colalongo
El jueves por la tarde, un cable de la agencia DyN se
amplificaba en los medios de comunicación, principalmente los
santafesinos. Daba cuenta de una “hallazgo” de la Procuración de
la Nación y de la fiscal rosarina Mabel Colalongo. Lo
descubierto eran fichas de militantes políticos y gremiales
confeccionados por la sección de Inteligencia de la policía
durante los años de plomo. Sin embargo, el grueso de lo
detectado, y anunciado de forma pomposa, ya había sido
localizado a mediados de los años ochenta por las
administraciones provinciales de entonces. Aún más: información
contenida en esos archivos ocultos ya fueron aportados por la
gestión actual a los distintos tribunales federales en Santa Fe,
Rosario y se hará lo propio con una causa en Reconquista.
La Procuración, con el jefe de fiscales a la cabeza,
llamó a conferencia de prensa para anunciar el hallazgo de algo
ya descubierto. La historia señala que En 1987 (al final de la
gestión Vernet) el Archivo Intermedio de la Provincia de Santa
Fe realiza un estudio de selección de las series documentales de
las Secretarías dependientes de Gobernación y releva las que se
conservaban de la Dirección General de Informaciones
estableciéndose la conservación permanente por Decreto N° 2816
del 24 de julio de 1989, sin determinarse los grados de acceso.
Esta documentación quedó en un primer momento en manos de la
secretaría general de la Gobernación, entonces ocupada por
Roberto Bartomioli.
La documental estaba en una oficina oculta del entrepiso
del segundo nivel de la Casa de Gobierno. Estaba elaborada por
la Dirección General de Informaciones a cargo del capitán
Rondello Barbaresi que había ingresado al Gobierno promediando
los años sesenta y tras la llegada al poder de Onganía se
afianza en sus tareas de vigilancia ideológica. Barbaresi creó
la Central de Inteligencia o la Dirección General de
Informaciones que sobrevivió unos meses en democracia, luego de
1983.
La Dirección General de Informaciones, con sede en la
Casa Gris, era como una central de inteligencia paralela.
Acumulaba esencialmente información de empleados públicos
nacionales, provinciales, municipales, judiciales, legislativos,
etc., y tenía caracterizaciones de instituciones, sindicatos,
iglesias, partidos políticos, juventudes, jueces y funcionarios.
En 1987, cuando se descubren esos documentos en el Archivo
Intermedio de la provincia hubo propuestas de todo tipo. Algunos
“progresistas” plantearon quemar todo, sobre todos los que eran
archivos de la vida privada de las personas (gustos sexuales,
infracciones por ebriedad, visitas furtivas a hoteles
alojamiento, etc).
A grandes rasgos en el Archivo Intermedio de la Provincia,
existen (como derivados de los denominados “Archivos
Ideológicos” hallados en 1987 informes de Inteligencia desde
1966 hasta 1978), partes policiales de Santa Fe y Rosario de la
última dictadura militar. Esta como otras documentaciones están
siendo relevadas por personal de la Secretaría de Derechos
Humanos de la Provincia y está desde hace bastante tiempo a
disposición de fiscales y abogados querellantes en causas de
lesa humanidad, para ser presentados a juicio, orden judicial
mediante. En octubre de 1991 la Dirección de Despacho de
Gobernación da intervención al Archivo General poniendo la
documentación a disposición del mismo iniciándose su traslado al
Archivo Intermedio que, luego de una suspensión transitoria, se
concluye en noviembre de 1995 (Decreto 2547/95). Del total de
los Archivos Ideológicos, un 20% pasó provisoriamente como
muestra al Archivo Provincial de la Memoria, cuando se creó a
fines de la segunda gobernación de Obeid, con obligación de
devolución al Archivo Intermedio una vez que se digitalizase.
Existen criterios encontrados sobre quién debe tener y trabajar
investigativamente sobre estos archivos. La Secretaría de
Derechos Humanos de la provincia sostiene que deben pasar
integralmente a su órbita.
A que no sabés quién vino
El lunes de la semana pasada llegó al Archivo de la Memoria de
Santa Fe la fiscal rosarina Mabel Colalongo. Con ella, como
asesor ad hoc e inseparable estaba
Rafael Bielsa,
ex candidato a gobernador de Santa Fe y ex canciller argentino.
“Vengo a poner fin a la canallada socialista que dice que yo
fui colaborador de los militares”, habría dicho en presencia
de varios funcionarios del ministerio de Justicia de Santa Fe el
hermano de la concejala María Eugenia y del DT Marcelo. Bielsa
volvía a poner sobre la superficie un comentario ya archivado,
como cientos de documentos que luego quiso retirar con la
fiscal. En plena campaña electoral de 2007 un grupo de
militantes peronistas le cuestionaron al elegante abogado y
entonces candidato de Obeid, que aclare por qué en plena
carnicería del Proceso Militar él pudo rendir las materias que
le restaban para el título de abogado y partir hacia el exterior
como salvoconducto. Palabras más, palabras menos, la discusión
quedó saldada con el propio olvido. Bielsa volvió a vivir a
Capital Federal y Binner asumió el cargo que le disputó en la
Casa Gris. Colalongo, muy cercana al Procurador Esteban Righi,
confió en Bielsa los buenos atributos de reclamante que ya
acreditó antes. “Rafa caliente es imposible, te da vuelta con
mil argumentos”, apuntan desde su más íntimo circulo de
conocidos. El lunes 8 llegaron para secuestrar documentación del
Archivo de la Memoria. Los funcionarios de la Secretaría de
Derechos Humanos se ofrecieron a cargar toda la documentación en
una camioneta, hacer copias en un centro de copiado rápido y
certificarlas. Bielsa y Colalongo no estuvieron de acuerdo. Al
lugar, alertada sobre el asunto llegó la hija de la
vicegobernadora Griselda Tessio. No dudó en llamarla al Senado.
¿A qué no sabés quién está en el Archivo de la Memoria?, informó
a su madre. La visita de Colalongo y Bielsa terminaba una serie
de hechos desordenados y poco claros, que algunas horas después
se blanqueó con la conferencia de prensa de Righi y sus
colaboradores, anunciando un hallazgo, que ya había sido
descubierto hace 20 años.
La Fiscal
“No puede ser, esos archivos son patrimonio de la humanidad, no
se pueden secuestrar”, se enfureció Rosa Acosta, la secretaria
de Derechos Humanos, cuando se enteró que la fiscal rosarina
Mabel Colalongo había secuestrado el 18 de mayo pasado
información valiosísima del Archivo Intermedio de la provincia.
Quedó labrada un acta acreditando tal circunstancia. La fiscal
argumentó que ella tenía el mismo poder que un juez y que la
documentación era vital para la causa que tramitaba en Rosario.
Lo cierto es que esos documentos originales no pueden ser
secuestrados. Los papeles tienen que ser copiados y es el mismo
Archivo el que certificada esos duplicados, que luego serán
utilizados por las defensas de las víctimas en las audiencias
convocadas por los distintos tribunales orales en la provincia.
Los archivos de la Dirección General de Informaciones de la
provincia, del Fondo de la Policía de la provincia y del
Servicio Penitenciario forman parte de los archivos para la
Verdad, la Memoria y la Justicia frente al terrorismo de Estado
que no pueden ser secuestrados por estar protegidos en su
condición de Patrimonio de la Humanidad. Colalongo podría
haber incurrido en una suerte de coautoría en un delito previsto
por las leyes argentinas y mundiales. La misma situación le
corre a los jefes del Archivo Intermedio que permitieron el
secuestro de los originales.
Después de semejante avasallamiento, el ministro de Justicia,
Héctor Superti y la Secretaria de Derechos Humanos coordinaron
dos entrevistas con Colalongo, una en Santa Fe y la otra en
Rosario. En las dos oportunidades la fiscal faltó. El viernes 5
de junio, tres funcionarios de la Procuración llegaron a Santa
Fe a solicitar más documentos. Jorge Auat y Pablo Parenti
arribaron con la idea de secuestrar más información. La
Secretaría de Derechos Humanos no la negó, por el contrario,
puso a disposición toda la estructura para el copiado de lo que
requirieran. Se fueron con las manos vacías. En el propio
Archivo de la memoria tuvieron un intercambio fuerte de palabras
con dos funcionarios del ministerio de Justicia santafesino.
¿Cuál fue la actitud del gobierno provincial ante este
hallazgo?, le preguntaron a Auat en una entrevista publicada en
Página 12. -Lo desconozco, no hablé con nadie del gobierno. Creo
que siempre lo tuvieron allí. Lo que hicimos es gestionar el
permiso para fotocopiarla. No tuve diálogo con alguien del
gobierno de Santa Fe para ver cómo valoran este hallazgo. Esta
investigación la inició la fiscal Colalongo, y desde la
Procuración fuimos a apoyarla como Unidad, pero nunca nos
pusimos a valorarla junto al gobierno. Pensamos que esa
documental podría ser importante y nos preocupamos en acceder a
ellas como un aporte más a la reconstrucción histórica de los
hechos – contestó.
Auat se había entrecruzado con los funcionarios de la Secretaría
hacía 10 días, por el mismo tema que negó en su respuesta.
Colalongo celebró en Rosario su “participación del hallazgo”,
Esteban Righi lo capitalizó y Rafael Bielsa leyó por la agencia
DyN los resultados de sus buenos servicios, tras una sonrisa
volvió a poner la cabeza en la producción de su programa en el
canal 26 “Café Las Palabras”, junto al encuestador Artemio
López.
A pesar de semejante desplante, ni el gobernador ni el ministro
de Justicia cuestionaron los modos de la Procuración.
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Notife
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