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Escrache a los Rossi
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Escraches -
Roberto Gargarella
020209 -
Alonso Quijano - Relación
de Causa y efecto - ¿Qué se
dice, invariablemente, cuando un político, propiedad de los
Kirchner, es escrachado?
Más o menos esto:
- "Claramente no fue una protesta espontánea"
-
"A este grupo minúsculo..."
-
"Es preocupante y grave
que algunos elijan el camino de la agresión"
- Fue una agresión, absolutamente injustificada”
También se dice:
- "Hay que
repudiar toda violencia, provenga de donde provenga"
- "Se trata de una operación política"
- "Son grupos de inadaptados"
- "Los buenos no agredieron, sólo fueron los malos"
etc.
Siempre lo mismo y ahí queda. Por qué no hacemos un ejercicio de
pensamiento e intentamos otro análisis. Lo que ocurrió no tiene
que ver sólo y únicamente con el conflicto del campo, es mucho
más complejo.
Si un diputado es elegido y pagado por los ciudadanos de una
provincia, este diputado debe estar sólo al servicio de
la provincia que lo votó, no debe obedecer otro mandato. Más que
eso, ante cada proyecto enviado por el ejecutivo al legislativo,
el diputado en cuestión, antes de aprobarlo o no, debe consultar
a todos los ciudadanos de su provincia.
Hacer lo contrario, es traicionar la voluntad popular
Bien,
Agustín Rossi (elegido
diputado por Santa Fe) no representa a los santafesinos en la
práctica, sólo es un, lo que en política criolla se llama -desde
la época de Roberto J Payró-, "levantamanos" y "todoterreno" kirchnerista.
Un diputado de estas características, cada vez que se exhibe,
encarna la figura viva de aquellos para los que trabaja -en este
caso para Néstor y
Cristina Kirchner-
Si
Néstor Kirchner es uno de
los políticos peronistas sobre el cual pesan los más
graves
casos imaginables por corrupción administrativa, y su mujer esta
puesta ahí, simplemente para nada, todo aquel que los represente
es, en principio, cómplice.
La gente del campo lo agrede arrojándole bosta (mierda) de
caballo y huevos porque
Agustín Rossi, su hermano Alejandro "Fratacho"
Rossi y decenas como ellos, son los responsables de agresiones
enormemente más violentas y que sufren todos los argentinos,
sobre todo, los más pobres. Esas agresiones se llaman:
matar de
hambre a 8 niños diarios, incrementar la desocupación, mentir
descaradamente adulterando cifras del INDEC, hacer la vista
gorda ante la inmoral corrupción del gobierno en la realización
de obras públicas, no denunciar la pésima calidad institucional
que campea en Argentina, por ejemplo la
composición y el
funcionamiento del Consejo de la Magistratura (que se dedica a
mantener los jueces a raya y al servicio de los Kirchner). Etc
Si siembras viento, cosecharás
tempestades, se lee en la Biblia. Conocida frase, casi un lugar común, pero
absolutamente cierta.
"Qué buen vasallo si hubiera buen señor" dicen en el Mio Cid.
¿Qué pasa cuando el señor no es bueno y el vasallo lo sabe?
Una sociedad no puede funcionar con dignidad si se la somete a subsidios
humillantes y decretos a puerta cerrada, si
sus legisladores (los que
hacen las leyes) están pintados, sin pensamiento propio, atorrando en sus bancas y malgastando discrecionalmente el
dinero que necesitan los que tienen hambre, los que no tienen
trabajo, los que están enfermos, los que viven en inmundas
viviendas...
Finalmente:
Pregunta: ¿Quién desea violencia, agresión, escraches, insultos,
subestimaciones, humillaciones, etc?
Respuesta: Nadie
Pero nadie quiere decir: Ni los ciudadanos argentinos, ni
el diputado Rossi. ¿No es así?
Sr Diputado Agustín Rossi... ¿No le parece que lo que le pasó a Ud y a su hermano es una perfecta relación de causa y efecto?
020209 - Escrache a los
Rossi - Los diputados nacionales del Frente para la
Victoria, Agustín Rossi, y su hermano Alejandro, sufrieron un
violento escrache de productores rurales a la salida de la
municipalidad de la ciudad de Laguna Paiva, cercana a la capital
de la provincia de Santa Fe.
Los Rossi, férreos defensores de la política agraria K, fueron
hasta esa sede comunal para entrevistarse con el intendente,
pero a la salida un grupo de ruralistas enardecidos con carteles
con consignas contra el Gobierno nacional y contra las
retenciones a las exportaciones del agro, se congregó en la
puerta y le arrojaron huevos, tomates y bosta (mierda) de
caballo. De manera violenta y ante la pasiva actitud de los
pocos policías que estaban en el lugar, atacaron a golpes y
patadas a los autos en que viajaban.
Tras los incidente, el jefe de Gabinete, Sergio Massa, al
referirse afirmó que el ataque "es preocupante y grave que
algunos elijan el camino de la agresión".
Massa se preguntó sobre "cuál era el sentido de la agresión
hacia Rossi si éste estaba trabajando por subsidios y obras para
distritos rurales, se había reunido con productores y les había
ofrecido atenderlos".
Por su parte, el ministro del Interior, Florencio Randazzo,
opinó que fue "armada" la agresión que sufrió el jefe de los
diputados oficialistas y sostuvo que "toda la sociedad debería
reaccionar" ante este tipo de situaciones.
"A este grupo minúsculo no hay que identificarlo con el campo",
advirtió Randazzo, en declaraciones a radio Mitre, sobre quienes
atacaron a "huevazos" a Rossi y se identificaron como
productores agropecuarios.
LA AGRESIÓN. Agustín Rossi, titular del bloque kirchnerista en
Diputados, iba a bordo de un Bora gris metalizado. Alejandro en
un Toyota, también gris. En ningún momento respondieron los
embates e insultos. Según relató el periodista local Gustavo
Vega a un canal de noticias de cable, “la presencia policial era
escasa ante la gran cantidad de productores agropecuarios que se
acercaron”. Uno de los manifestantes explicó que "la
convocatoria se realizó por mensaje de texto".
El ultra K en la Cámara baja describió que “nunca había pasado
una situación como esta”, y aseguró que “claramente no fue una
protesta espontánea”.“Siento mucha impotencia. Fue una agresión,
absolutamente injustificada”, agregó.
Rossi contó que llegó hasta Laguna Paiva para reunirse con el
intendente, representantes de una cooperativa agrícola y otros
jefes comunales. “Antes de salir, -continuó- algunos
funcionarios de la municipalidad se acercaron a los productores
para saber si querían dialogar, pero las respuestas siempre
fueron negativas. Yo tenía voluntad de charlar y hablar sobre
sus inquietudes, pero ellos no”.
El diputado anticipó que va a denunciar las agresiones ante la
Justicia y reveló que “la policía ya está actuando de oficio”.
“El auto es propiedad de la Cámara de Diputados y resultó con
roturas el parabrisas y un espejo retrovisor”, comentó.
Cuando fue consultado si conocía a los manifestantes dijo:
“Algunos productores que me insultaron están cobrando los
subsidios que el Gobierno nacional destinó para la provincia
para el ganado ovino y bovino, por los problemas de la sequía”.
“Estas agresiones empiezan de una manera, pero terminan mal para
todo el conjunto de la sociedad”, finalizó.
El portal datasantafe.com reveló que la manifestación fue
“espontánea”. “Esto fue por el descontento generalizado por la
actitud que tuvo Rossi durante la crisis. (…) Le queremos
recordar al diputado que llegó a la cámara gracias a los votos
de la provincia de Santa Fe y la representa, y no es lo que esta
siendo”, aseguró un productor de la zona de apellido Barboza,
según el sitio.
Vega relató que ante las imputaciones, Alejandro respondió con
una mirada sobradora y los ruralistas enloquecieron. El
automóvil de Agustín partió rumbo a Rosario con un espejo
retrovisor menos.
El jefe de los legisladores K ya había sido escrachado por
ruralistas. Una vez en la puerta de su casa en Santa Fe y otra
en julio del año pasado, cuando cenaba en un restauran de la
zona de Congreso, en la ciudad de Buenos Aires. "Fue una
cuestión personal por el resultado de la votación" en la Cámara
de Diputados de la ley de retenciones móviles, relató la
concejal marplatense, Verónica Beresiarte, que lo acompañaba en
ese momento.
040209 -
Seminario Gargarella -
Escraches - Roberto Gargarella
En La Nación de hoy (040209), además de una preocupante nota de
su jurista especializado, favoreciendo la postergación, por
parte de la Corte, de la decisión sobre el consumo de
estupefacientes (acá), hay dos notas de sus dos principales
editorialistas (ay!) sobre los escraches. Otro tema sobre el que
hay mucho que discutir, pero que para quien esto escribe es
bastante obvio, aunque supongo que pienso lo contrario que
muchos colegas (y, ciertamente, lo contrario que los dos
editorialistas, pongo solamente
uno de los editoriales acá por razones varias digamos). Mi
posición es, finalmente, la misma que la del amigo Owen Fiss: en
la medida en que el sistema representativo funcione mal; y que
reconozcamos que la democracia no se agota con votar, no es malo
sino saludable que se busquen formas de expresión alternativas y
cotidianas, que pueden incluir el ir a buscar a alguien a su
domicilio y abuchearlo, o hacer guardia frente a tal lugar con
carteles de protesta. Ese tipo de expresiones deben ser
bienvenidas, y me resulta insoportable que las equiparen al
nazismo, simplemente porque los nazis hacían escraches (los
nazis comían salchichas, y yo que soy anti-nazi lo mismo, aunque
como pocas porque mucho no me gustan). El tema, claro, es cuando
la temperatura sube y la expresión toma otros caminos. Si debo
dar mi opinión (deberé?), me parecía feo pero finalmente
tolerable que, pongamos, en Inglaterra le tiraran huevos a la
Thatcher o a Blair -no por la ideología de ambos, sino porque
son los riesgos del trabajo que habían escogido; por la
radicalidad de los programas que avanzaban; y la dificultad
de los votantes para expresarse por otros medios de modo de
poder razonablemente torcer la voluntad de sus representantes.
Por supuesto que la agresión física me parece mal, pero eso, por
un lado, ya lo cubrimos con la figura de las lesiones, y por
otro lado, ni el diputado Rossi (recientemente escrachado) ni,
pongamos, los ex jueces de la Corte, en su momento, fueron
objeto de agresión física, aunque si de repudio en sus
domicilios. La propuesta es: no asimilemos indebida y
tramposamente escrache a nazismo; aceptemos, como diría Fiss,
que la democracia no es sólo voto periódico, y que bien
puede incluir manifestaciones de protesta frente a los
domicilios de los representantes, por ejemplo; y –como siempre-
lo más importante, distingamos, porque no es todo lo mismo: un
silbido o un abucheo no es lo mismo que un cascotazo, no, y no
necesitamos estudiar derecho para poder hacer y aplicar este
tipo de distinciones, aunque algunos estén interesados en
mezclarlo todo.
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