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160309 -
OPI/Santa Cruz -
Compradas a 50 mil dólares y vendidas a casi 2 millones y
medio de dólares, el
ex presidente hizo un negocio de alto vuelo con los terrenos
del viejo aeropuerto. Estos son los terrenos que producen el
gran negocio de la familia presidencial. Un dato: el valor de
las casi 200 hectáreas que Méndez le “vendió” al poder de Santa
Cruz, ronda en valores actualizados, al 70% de los fondos por
regalías que la provincia tiene en el exterior.
El Calafate, por estos días objeto de la enorme crisis
financiera que preocupa a todo el mundo, no muestra el
acostumbrado movimiento turístico de otros años y será por ello
tal vez que los terrenos comprados por el ex presidente
Néstor Kirchner a $ 7,50 en el aeropuerto viejo, luzcan más
amplios que lo que en realidad son; lo cierto es que estas 2
hectáreas que muestran nuestras fotografías y la ubicación
geográfica de la Manzana 820 que detallamos, le generaron al ex
mandatario una ganancia de 2 millones 300 mil dólares, teniendo
en cuenta que lo compró en unos 50 mil y los vendió para un
emprendimiento privado en 2 millones 400 mil de la moneda
estadounidense.
Hoy en el Departamento de Tierras de la Municipalidad de El
Calafate hay un cartelito que dice “Suspendidas las
adjudicaciones” y todo se debe al enorme escándalo que se armó a
partir de la difusión, durante el 2007, de los irrisorios
precios a los que el ex Intendente Néstor Méndez había
“regalado” las tierras del ejido urbano de la villa turística
que a criterio de las fuentes consultadas hoy “están agotadas,
no hay lugar para sacar tierras, a menos que se parcelen
terrenos sobre dominios de las estancias lindantes”, aseguran
los pobladores.
“En El Calafate agotaron la entrega de tierras a los amigos del
poder y vendiéndola a un precio de oferta cortaron las
posibilidades de que la gente común pueda tener un terreno”, nos
decía el Dr Álvaro de Lamadrid esta mañana cuando lo consultamos
sobre la paradójica muestra de incongruencia jurídica donde
aparece la Fiscal Natalia Mercado siendo juez y parte en un
proceso a todas luces incompatible con su función toda vez que
por un lado sobre ella recae la causa interpuesta por Lamadrid y
ella misma es adquirente de un terreno a precio vil y forma
parte de la troupe del poder que se vio favorecida por el
vendaval de terrenos repartidos por el inefable Méndez, hoy
diputado provincial en Santa Cruz.
Lo llamativo de todo esto es que el valor total de las
aproximadamente 200 hectáreas que mal vendió Méndez, si se
actualiza el valor al precio que el ex presidente vendió
recientemente la hectárea de los terrenos del aeropuerto viejo,
arroja una suma cercana a los 300 millones de dólares, un 70%
aproximadamente de lo que la provincia tiene en el exterior como
producto del pago de regalías mal liquidadas y que se han
convertido en los últimos años en un elemento clave de crítica y
cuestionamiento.
Otro dato no menos curioso es que el total de las tierras
vendidas por Néstor Méndez durante sus tres mandatos, de acuerdo
a lo declarado oficialmente, suma aproximadamente 3 millones de
dólares (unos 9 millones y medio de pesos) y solo las 2
hectáreas que vendió Kirchner al grupo chileno Cencosud se hizo
por un valor inmobiliario de plaza de 2 millones 400 mil
dólares.
Hoy el Intendente Javier Belloni de El Calafate ha suspendido
formalmente la entrega de terrenos y ha recuperado algunas
tierras fiscales que previo a dejar el cargo Néstor Méndez (ex
Intendente), había otorgado mediante Decreto “En reserva” un
conjunto de tierras que serían entregadas “oficialmente” por
Julián Osorio (su virtual sucesor) cuando se hiciera cargo de la
Municipalidad, dado que era el número puesto de Méndez para
ganar las elecciones.
Osorio perdió y los terrenos “en reserva” volvieron al
patrimonio municipal, dado que en este marco era inocultable el
escándalo que se generaría si esas tierras eran adjudicadas tal
como se habían comprometido las autoridades municipales que
durante tanto tiempo facilitaron el tráfico de influencia y el
negocio inmobiliario del matrimonio presidencial y todos sus
amigos, a costa del erario público.
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