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Cristina Fernández y su corte de adulones hablaron de la pobreza con el Papa alojados en un hotel que cuesta 2300 euros por día

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El Papa Ratzinger

. Hotel Edén, sitio ideal para meditar sobre la pobreza
.
"Los Kirchner rechazaban el acuerdo"
. Fotos de la estadía en Vaticano
. El Vaticano y los genuflexos

291109 - Perfil -La lujosa residencia de CFK en Roma

La comitiva argentina ultima los preparativos para la cita con Benedicto XVI en un bello y ostentoso paraje romano, el Hotel Eden

 

Con una extensa comitiva que incluye al presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, a la gobernadora de Tierra del Fuego Fabiana Ríos, y hasta al líder de la CGT Hugo Moyano, la presidenta Cristina Fernández partió hoy hacia Roma donde, junto a su par de Chile, Michelle Bachelet, conmemorarán el sábado con el papa Benedicto XVI el vigésimo quinto aniversario de la firma del Tratado de Paz y Amistad entre los dos países logrado con la mediación del Vaticano.

(Ver:
Cristina sueña con realizaciones y, por qué no, con el bronce)

Mientras tanto, desde el entorno del diputado radical electo Ricardo Alfonsín informaron a Perfil.com que él no viajará con la misma comitiva, pese a que ayer circuló la información de que así sería. "Alfonsín está hace una semana en Europa. Primero fue a España para tener algunas reuniones con dirigentes del PSOE, y ya viajó a Roma para participar del encuentro", comentó uno de sus allegados. Y agregó que "Bachellet fue la primera en proponerle viajar al Vaticano, después llegó el Gobierno". Según la misma fuente, Alfonsín no viajó con la comitiva oficial por una decisión personal, y no piensa alojarse en el mismo hotel que los Kirchner. Sólo compartirá el acto en recuerdo a la mediación del Beagle.

La jefa de Estado partió desde el sector militar del aeroparque metropolitano acompañado de una nutrida comitiva que incluye, además de Moyano, Lorenzetti y Ríos, al canciller Jorge Taiana, el secretario de Culto Guillermo Oliveti, los sindicalistas Omar Viviani y Juan Carlos Schmid, y el titular de la CAME, Osvaldo Cornide.

Además viajarán en el avión presidencial el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, brigadier Jorge Chevallier; el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, los ministros de Industria y Turismo, Débora Giorgi, de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica, Lino Barañao, y de Educación, Alberto Sileoni, y el párroco de El Impenetrable, provincia del Chaco, el padre Juan Carlos Molina.

El Congreso nacional estará representado por la senadora Nélida Vigo (FPV Misiones) y la diputada Patricia Vaca Narvaja (FPV-Córdoba).

La audiencia con el Santo Padre se realizará el sábado por la mañana en El Vaticano, luego de lo cual la primera mandataria partirá a la ciudad portuguesa de Estoril para asistir el lunes y martes de la Cumbre Iberoamericana.

(Ver:
La esclavitud de la deuda)

Hotel Edén, sitio ideal para meditar sobre la pobreza

La visita oficial de la presidente Cristina Fernández de Kirchner al Vaticano y al Papa Benedicto XVI reviste no sólo la grandiosidad del encuentro, sino también un lujo extraordinario y costoso en el Hotel Eden de Roma, donde la primera mandataria y su séquito esperan el feliz suceso.

“Vinieron conmigo lo más representativo de la institucionalidad argentina”, refirió Cristina en una rueda de prensa celebrada en las suntuosas locaciones del hospedaje, que “brinda el ambiente cultural perfecto para sumergirse en las vistas, los sabores y los sonidos de esta ciudad encantadora”, según refiere la página del hotel.

Una veintena de funcionarios, entre los que se encuentran la gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos; el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, acompañan a Kirchner y disfrutan de las bondades edilicias.
 


La Terrazza dell’ Eden, el restaurante situado en la terraza, ofrece platos italianos y una lista de vinos para connoisseurs mientras los comensales aprecian el paisaje: las siete colinas históricas de Roma. (Fotos: sitio oficial Hotel Eden)


En su visita oficial a Italia, y a la espera de la cita con el Papa Benedicto XVI, la presidente Cristina Férnandez de Kirchner pasa sus horas en el Hotel Eden, ubicado en el centro de la ciudad de Roma. (Fotos: sitio oficial Hotel Eden)


Magníficas instalaciones para reuniones en el centro del distrito de negocios de Roma, un gimnasio y servicios de spa se completan con La Terrazza dell’ Eden, un restaurante que sirve deliciosos platos italianos y ofrece una lista de vinos para connoisseurs al cobijo de un ventanal que ofrece una vista panorámica de las siete colinas históricas de Roma.
 


Sala Ludovisi a disposición de los mandatarios. La Presidente está escoltada por el canciller Jorge Taiana, el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, y otros miembros de la comitiva presidencial.  (Fotos: sitio oficial Hotel Eden)


Entre las comodidades del Hotel Eden se encuentran las magníficas instalaciones para reuniones en el centro del distrito de negocios de Roma, un gimnasio y servicios de spa. (Fotos: sitio oficial Hotel Eden)

 
Mientras tanto Cristina evoca la reunión con el máximo referente de la Iglesia Apostólica Romana."Va a ser un momento muy especial, para mí y para todos los argentinos también porque podemos vivirlo como un mérito en un mundo donde lo más fácil normalmente es terminar en un conflicto armado como lo vemos en el mundo a diario en distintos lugares", concluyó la Presidente.

"Los Kirchner rechazaban el acuerdo" - Nicolás Wiñazki

La presidenta Cristina Kirchner participará hoy, en Roma, de la ceremonia que recordará el 25 ° aniversario de la mediación papal que evitó la guerra con Chile por el conflicto del Beagle, una acción diplomática a la que ella se opuso en aquel momento.

Cristina, al igual que el resto de sus compañeros del PJ, liderados por Vicente Leónidas Saadi, cuestionaba la idea de que el Papa Juan Pablo II mediara entre Buenos Aires y Santiago. Lo recuerda uno de sus dirigentes de mayor confianza en aquel entonces, el ex diputado Rafael Flores: "Los Kirchner rechazaban el acuerdo, y así se pronunciaban, igual que lo hacía yo", contó a Clarín.

En noviembre de 1984, Néstor Kirchner acababa de renunciar a su primer cargo público, el de titular de la Caja de Previsión Social, un lugar en el que aprendió de legislación previsional (algo que todavía hoy usufructúa), y desde el cual impuso un manejo de la caja para premiar y castigar a sus amigos y enemigos. Según recuerda Flores, los Kirchner criticaban la mediación papal, alineándose con el peronismo orgánico, pero a la vez mantuvieron cierta posición de indiferencia sobre la cuestión: "Yo era presidente de bloque del PJ y con el gobernador, Arturo Puricelli, estábamos en contra del acuerdo. Los Kirchner se pronunciaron en el mismo sentido que nosotros, acompañándonos, pero no tuvieron mayor protagonismo. Nosotros impulsamos un gran debate que se pasó por televisión para la toda la provincia: participamos yo, el entonces senador Juan Melgarejo, y Ramón Granero, por el MID (es el actual secretario de Lucha contra el Narcotráfico)". Flores, viejo conocedor de la personalidad de Kirchner y de sus método de concebir la política, dice que Néstor prefirió mantenerse al margen porque "jamás iba a seguir una idea en el que otro, en este caso yo, había tomado la delantera".

Ayer, desde Roma, la Presidenta mencionó ante la prensa sus recuerdos de aquel entonces, y contó, como ya lo había hechos otras veces, el temor que sintió cuando en Río Gallegos corrió el rumor de que se habían "prendido los motores de los aviones" militares para atacar la localidad chilena de Punta Arenas. Frente a la prensa, Cristina elogió varias veces el acuerdo papal que en su juventud había rechazado. Hasta al cierre de esta edición, no había hecho ninguna autocrítica al respecto
.

(Ver:
Fin del "capitalismo")

El Vaticano y los genuflexos

Vaticano - Sylvina Walger

La Presidente, que siempre se ha presentado como una intelectual formada en la izquierda, se inclinó ante uno de los pontífices más retrógrados de los que se tenga memoria. No sorprenden estos saltos mentales de una Cristina sabelotodo y agresiva. Sylvina Walger.

Qué pasó para que una mujer como CFK, que siempre se ha presentado como una intelectual formada en los conceptos de la izquierda, una especie de Petete de las ciencias sociales, llegara a inclinarse ante el Papa. De golpe decide anudar lazos con Benedicto XVI, uno de los pontífices más inteligentes y retrógrados de los que se tenga memoria.

El equipo Fernández-Bachelet participó ayer de la ceremonia que recordó el 25º aniversario de la mediación que evitó la guerra con Chile por el conflicto del canal de Beagle (en el verano de 1978 las dictaduras de Videla y Pinochet estuvieron a punto de entrar en guerra).

La comitiva que la acompañó incluyó, además del canciller Jorge Taiana, a Hugo Moyano y a Estela de Carlotto, entre otros, pero dejó en tierra a quien debía haber sido el primero en subir: Dante Caputo, verdadero artífice del tratado. No fuera cosa que la opacara. La Iglesia, que en general está al tanto de todo, no debía ignorar que en aquellos años la pareja gobernante, junto al PJ liderado por Vicente Leónidas Saadi, rechazaba el acuerdo. Preguntado Caputo acerca del tema, se limitó a contestar: “Será un consenso tardío”. Preguntada Cristina por el periodismo, negó haber asumido aquella actitud y –como es habitual– ni se le cruzó por la mente la idea de una autocrítica. Para Cristina, la paz con Chile se la debemos agradecer al Papa Juan Pablo II y al cardenal Samoré. Pareja temperamental como pocas, en los primeros años de su gobierno, cuando el vicario castrense Antonio Baseotto amenazaba con arrojarnos al mar con una piedra en el cuello –al mejor estilo ESMA–, los presidentes –Néstor y Cris– embistieron contra la jerarquía católica con la misma fruición con que hoy se la toman con Clarín y los periodistas y antes con los de la Sociedad Rural.

No ha pasado tanto tiempo como para olvidar que eran tales los roces que en las fechas patrias la pareja presidencial prefirió siempre las homilías de los tedeums de la provincia a la que les podría dispensar el cardenal Jorge Bergoglio en la Capital.

Pensándolo bien, no deberían sorprender a nadie estos saltos mentales –y mortales– que Cristina es capaz de realizar. Sabelotodo y agresiva, siempre impresiona como alguien que pierde potencia si no encuentra un enemigo a tiro. La Presidente no conoce las relaciones igualitarias. Las suyas son siempre de subordinación, de los demás a ella, claro. Salvo con Néstor que, según los mentideros, la mira fijo y la paraliza; es más, la vuelve invisible.

Ahora que los odios marchan por otros caminos, tal vez haya llegado la hora para que esta señora de La Plata haga las paces con la fe. Mostró ser una buena católica y le prometió a su amigo monseñor Matteo Zuppi, asistente eclesiástico de la Comunidad de San Egidio, asistir al encuentro de la próxima Oración por la Paz que el año que viene se realizará en Barcelona.

A la Presidente siempre le ha gustado que la vean como una mezcla de aspirante a Miss Belleza y sobrina de Simone de Beauvoir. Lamentablemente, los porteños nunca han sabido valorar sus dotes y no han parado de darle disgustos.

En cambio, en la paz de los salones vaticanos, Cristina pudo lucirse a todo trapo, enfundada en un abrigo negro a rayas horizontales blancas –soportable solamente si uno pesa 10 kilos– debajo del cual asomaba una falda de tweed con cuadros gruesos y la cabeza tocada con un símil cloche negro adornado con un moño al tono.

La impenetrable Cristina, la burguesa deliciosa que recibe los honores que pertenecen a otros, parecía tranquila. Atrás dejó un país cada vez más difícil de vivir. Una sociedad que la rechaza y la culpa de todos sus males, particularmente de la inseguridad. Tal como lo expresó el padre de una maestra asesinada en Derqui hace unos días cuando dijo: “Esta tipa protege a las basuras que nos matan”. Un tema que el Poder Ejecutivo debería afrontar con entereza y aliviar la paranoia de la gente. Pero no, los presidentes están más ocupados viendo cómo siguen aferrados a un poder que en 10 días se les licuará en las manos cuando cambie la composición del Congreso.

Éste es uno de los grandes “logros” de los K, la manipulación que han hecho con los derechos humanos. Un tema completamente devaluado para la gente en general. La clase media detesta todo lo que significa el pasado y los derechos humanos tal como los entiende Cristina. La gente pide por los derechos humanos del presente. Será difícil volver a reinstalarlos en el respeto.

Hace meses que los argentinos estamos siendo azotados por l a omnipotencia de la pareja. Que nunca se dio por enterada que el referéndum al que llamaron de apuro en junio –adelantando de golpe las elecciones– sobre su gestión de la crisis lo perdieron. Hicieron campaña aterrorizando con todo lo que iba a pasar si ellos perdían, y perdieron.

En septiembre, explotó el hambre y, pese a que las cifras oficiales dibujadas por los “técnicos” arrojaban un 15% de pobres, la Presidente se vio obligada a reconocer que el 23% de la población vive en la pobreza. Pobreza que el mismo Benedicto XVI denunció como escandalosa. El Ejecutivo respondió con un plan que puede llegar a emplear 100 mil personas, pero en unos años. Y, mientras tanto, hay que mantener a 11 millones de pobres.

Frívola cultora de las frases rimbombantes, Cristina explicó un día que “la democracia está incompleta en la medida en que no garantice a todos el acceso a los bienes fundamentales”. Una frase que no aludía ni a la educación, ni al trabajo ni a cualquier derecho fundamental. Se refería a la posibilidad de que todos los argentinos pudieran ver los partidos de fútbol por los canales abiertos y sin pagar. Omito la comparación con los secuestros y los goles, que ha dado la vuelta al mundo y no hemos salido particularmente airosos. Alguien resumió esta cualidad presidencial como “talento para banalizar no el mal sino la tragedia”. A nadie se le escapó que este regalo que ha destruido los contenidos de la televisión –los pocos que se podían aprovechar– es una buena ración de pan y circo.

En el apuro por conservar el poder, los Kirchner lograron sancionar una ley de medios que destruye la libertad de prensa en el país. Así, lo que empezó como una batalla contra el grupo Clarín por los derechos del fútbol, y que se presentó después como una medida estratégica para evitar la concentración de los medios, ha terminado por convertirse en una propuesta estatizante que atomiza el sector privado y lo obliga a depender de los deseos del Poder Ejecutivo que tiene la palabra en última instancia.

Mientras, cabe la posibilidad de que la Justicia siga investigando el pavoroso aumento de la fortuna presidencial. La riqueza del matrimonio se ha multiplicado por siete en los seis años que llevan gobernando. Pero ellos siguen como si nada
 - Crítica - Perfil - Clarín

Fotos de la estadía en Vaticano
 


Hugo Moyano, Cristina Fernández y el Papa Ratzinger


Michele Bachelet y Cristina Fernández


Ricardo lorenzetti, Cristina Fernández y el Papa Ratzinger


Estela Carlotto, Cristina Fernández y el Papa Ratzinger


Cristina Fernández y el papa Ratzinger


 

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