|
090110 -
Raúl Degrossi
-
Martín Redrado, el comodín que compró el kirchnerismo, sabe
que no tendrá acuerdo del congreso para seguir en el cargo,
especialmente porque perdió apoyo en el kirchnerismo.
Cuando reemplazó a Alfonso Prat Gay, Redrado tomó decisiones más
audaces que la que ahora cuestiona: con menos reservas, destinó
un monto mayor al pago al contado al
Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los pronósticos agoreros de los economistas de la derecha,
resultaron fallidos. No pasó nada.
Y el kirchnerismo, además de acumular reservas, ha ido pagando
deudas que no contrajo. En plena crisis internacional, esto
ayudó a que la argentina no se vea tan afectada como otros
países. Aunque, con distintas intensidades, en toda sudamérica
-y el tercer mundo- se dio antes de la crisis este proceso de
desendeudamiento.
Quiero decir: la discusión no es (ya) tan importante. El
problema es político. Pero, ojalá dispare discusiones más
relevantes y estructurales (que lamentablemente no se dieron
años atrás, cuando el humor social no había virado a la derecha)
como la autonomía del Banco Central (bueno, hoy escuché a uno de
Poliarquía y a Graciela Rommer decir los más osados disparates:
comparaban al banco central con un poder del estado, con la
Corte Suprema, juaz) y la disponibilidad y el uso de las
reservas.
Y debates más técnicos, sobretodo en derredor de ciertos decires
sobre la base monetaria y, en suma, construcciones teóricas
heredadas de la convertibilidad.
Pero, políticamente, Redrado no tiene sustento. Mañana huirá al
cobismo o al radicalismo, y le deseamos suerte.
Si el recambio es por Mario Blejer, sinceramente, es una cagada.
Blejer (no me acuerdo si va con J o con G, y me da fiaca
buscarlo) es un tipo ideológicamente tan primitivo y brutal como
Redrado, pero, se me hace, menos maleable. Redrado, total, es un
saltimbanqui y obedece órdenes (como debe ser un presidente de
un Banco Central, claro que yo preferiría ahí a un economista
serio y más afín al pensamiento kirchnerista); pero Blejer
ingresaría en el momento más débil del kirchnerismo, quedaría
como herencia del próximo gobierno (una de las "bombas de
tiempo", la más real: tenerlo a Blejer) y además ingresaría con
ciertas ínfulas. Nada más peligroso que un reaccionario con
ínfulas.
La reacción de Redrado -amén de un poco ridícula- es
racionalmente previsible: irse haciendo pucheritos para que lo
reciban sus nuevos empleadores (Cobos encabeza la nómina). El
tipo, si fuera parte de un proyecto político, debería renunciar.
No lo es. Lo fue. (Y, sí: el kirchnerismo no es sólo Hebe de
Bonafini o Luis D Elía, de hecho, ellos no son funcionarios.
Amado Boudu y Martín Redrado no tienen, apenas, un contrato de
obra).Ya no.
La presidente, desde la política, puede pedirle la renuncia,
como bien sabe el Escriba, en ésa el tipo no mide. Pero, Redrado,
desde la juridicidad, puede no renunciar. Entonces, se le
debería hacer un juicio político (es imposible, porque los
radicales que ayer le querían hacer un juicio político, hoy lo
defenderán; y así: los peronistas que ayer lo defendían, hoy lo
quieren crucificar. Claro que el que se zarpó del barco es
Redrado) y no creo que se llegue a esa instancia, porque lo
fortalecería, en cualquier escenario, a Redrado.
Lo más probable es que termine renunciando después de quedar
huérfano de apoyos. Saltando al cobismo, con la ambulancia que
maneja Alberto Fernández (que descolla con sus columnas en
Crítica de Antonio Jaime, pero que, lamentablemente, no ha
logrado juntar muchos heridos).
Y asuma Blejer. Y a mí me de por las pelotas.
Pero, bueno, la presidente hoy no me llamó para consultarme, y
encima, me debe todavía lo del mes pasado. Hice diecisiete post
contra Pino Solanas y solamente me pagaron tres.
¿Alguien tiene el teléfono de Gerardo Morales o el de Alberto
Fernández?
|