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Sociedad Rural Argentina:  evasión y empleo en negro

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Hugo Biolcati, Presidente de
la Sociedad Rural Argentina

. Ruralistas que aprietan, gremios que dan calor
. Retenciones que pagan otros
. Discurso de Hugo Biolcati

090810 - Raúl Dellatorre - El informe técnico al que tuvo acceso Página/12 da cuenta de una evasión cercana al 70 por ciento en el impuesto a las Ganancias para los tres cultivos principales. Y un porcentaje similar de trabajo en negro en el sector rural. (Ver: Al gran Campo Argentino ¡Salud!)

Según estimaciones de un informe reservado realizado por la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos), la evasión en el impuesto a las ganancias en el sector agropecuario correspondiente al último ejercicio fiscal, 2009, alcanza a no menos de 6500 millones de pesos. El trabajo interno del organismo fiscalizador deja en claro que el alto nivel de evasión impositiva se corresponde con una marcada irregularidad en la registración laboral (alta proporción de trabajadores en negro, del orden del 70 por ciento, y salarios promedio inferiores al resto de la economía). (Ver:
Esclavitud rural Argentina. Estado y Justicia miran a otro lado)

Todo ello sugiere que, al menos, una proporción importante de la actividad agropecuaria se maneja en un circuito “negro” y que la presión tributaria sobre el sector resulta, en consecuencia, notablemente más baja que la que soporta el resto de sectores económicos.

De acuerdo al mencionado informe, “la hipótesis de evasión se confirma por el resultado de los operativos de fiscalización” que viene realizando el organismo encabezado por Ricardo Echegaray. El comentario se refiere a los operativos en lugares de acopio de granos y los controles en ruta, que el último año y medio han permitido detectar 7 millones de toneladas de granos comercializados “en negro”, valuadas en cinco mil millones de pesos, con una evasión calculada en 600 millones de pesos. Como resultado de las denuncias de dichas operaciones, se concretaron 211 allanamientos, que derivaron en la imputación de 271 personas, que van desde detenidos a los simplemente denunciados. En su mayoría, se trata de profesionales (abogados, contadores, escribanos, martilleros, médicos, etc.) con inversiones especulativas en campos que, en la medida en que obtuvieron altas ganancias, buscaron multiplicarlas a través de anexarles actividades no declaradas. Tal como un apostador compulsivo, terminaron “cebados” por la ganancia fácil y perdieron todo cuidado por la prolijidad de sus operaciones. De los 600 millones de pesos determinados como evasión fiscal producto de estos operativos, 570 millones corresponden a comercialización de soja “en negro”.

El trabajo interno de la AFIP estima que sólo la producción de trigo, maíz y soja generó una obligación fiscal por el citado tributo en el último ejercicio superior a los 10 mil millones de pesos. En cambio, todo el sector agropecuario en su conjunto apenas declaró por el mismo tributo 3500 millones de pesos. En esta última agrupación entran desde cría e invernada de ganados, aves, animales de granja y otros destinados a la producción de pieles; producción de leche, lanas, huevos y miel, y todo tipo de cultivos de campo (cereales, oleaginosas y forrajeras, frutales, hortalizas y legumbres, flores y plantas, té, café, tabaco, yerba mate, algodón, etc.) así como las tareas y servicios de fumigación, recolección, trilla, empacado, esquila, siembra y cosecha, entre otros.

Márgenes e impuesto

El informe económico fiscal sobre el comportamiento tributario del sector se basa en un cálculo del margen neto de ganancias por hectárea para cada cultivo. Dichos márgenes, para la campaña 2008/2009, fueron calculados en los siguientes valores:

- 623,59 pesos para el trigo;

- 578,88 pesos para el maíz, y

- 740 pesos para el poroto de soja.

En base a la información sobre superficie cultivada en el ejercicio (4,7 millones para el trigo, 3,4 millones para el maíz y 17 millones de hectáreas para la soja), se estimó el impuesto que hubiera correspondido ingresar por producto en esa campaña:

- 7350 millones de pesos por el trigo;

- 109 millones de pesos por el maíz, y

- 2611 millones de pesos por la soja.

El impuesto estimado para estos tres rubros asciende, en consecuencia, a 10.070 millones de pesos. Considerando que, en su conjunto, toda la actividad agropecuaria declaró impuestos por nada más que 3500 millones de pesos, la evasión se ubicaría en el orden del 70 por ciento como mínimo. Teniendo en cuenta que, de los 25 millones de hectáreas cuyo cultivo principal es el trigo, el maíz o la soja, una parte importante es arrendada por sus propietarios a los que la explotan y la trabajan, el informe reservado agrega además una estimación del impuesto que debió haber pagado quien cobró el alquiler del campo. Para el año 2009, dicha cifra fue calculada en el trabajo en 2500 millones de pesos. Es decir que la evasión por la actividad económica de los tres cultivos principales estaría superando los 9000 millones de pesos en el último ejercicio.

Un cálculo adicional incluido en el mismo trabajo señala que la presión tributaria para el sector agropecuario es, respecto a otros, muy inferior, contrariamente a lo que suele manifestar a menudo la dirigencia rural. Frente al carácter “confiscatorio” que sus dirigentes –en particular, Hugo Biolcati, titular de la Sociedad Rural– suelen atribuir al tratamiento fiscal que recibe el sector de parte del Estado, el estudio de la AFIP revela que mientras el rubro “Agricultura, ganadería, caza y silvicultura” paga por impuesto a las ganancias menos del 5 por ciento del Producto Bruto que genera, el denominado “Explotación de minas y canteras”, que incluye hidrocarburos, paga el 16 por ciento de su PIB; “Intermediación y otros servicios financieros”, aproximadamente el 11 por ciento y “Electricidad, agua y gas”, el 8 por ciento.

Otra conclusión del informe económico fiscal interno de la AFIP es que “el sector agropecuario es uno de los que menos participa” en la recaudación del impuesto al valor agregado (IVA). Esto es así por los beneficios que registra el sector: además de una alícuota diferencial, del 10,5 por ciento, posee la facultad de una devolución automática de siete puntos del impuesto. “En definitiva, el IVA devengado es del 3,5 por ciento”, señala el estudio reservado.

Peones con tizne

En base a datos del sistema integrado previsional más información propia del organismo, los técnicos de la AFIP concluyeron que el sector agropecuario mostró, tanto el año pasado como en el primer trimestre del corriente, un comportamiento inverso al producido en el resto de la economía en cuanto a la evolución del personal ocupado. Mientras el resto de las actividades económicas aumentó 0,5 por ciento el nivel de empleo en el año 2009, y aproximadamente 1,5 por ciento en el primer trimestre de 2010, en Agricultura, ganadería, caza y silvicultura el resultado ha sido, en la medición para ambas fechas, negativa. En 2009, el empleo registrado del sector cayó el 1,5 por ciento respecto de 2008. Pero lo más sorprendente es que en el primer trimestre de este año vuelva a caer, en el uno por ciento respecto de igual período de 2009. Para los fiscalizadores, estos resultados se vinculan más a una tendencia a la contratación irregular de personal que a una pérdida real de puestos de trabajo.

Un reflejo de esa situación, expuesto en el mismo trabajo, es el del nivel de informalidad (trabajo no registrado) por sector, tomando en cuenta tres actividades habitualmente caracterizadas por la presencia de esa irregularidad. Para el rubro Comercio, en base a datos oficiales, la informalidad laboral se ubicaría por encima del 30 por ciento, en el rubro Construcción sería cercana al 40 por ciento, mientras que en Agricultura se eleva al 70 por ciento, en base a datos del Indec, la propia AFIP y el Renatre, un organismo del que participan empleadores y sindicato.

Otro indicador elocuente de la informalidad o no registración del empleo rural surge, según el trabajo, de la verificación que, de los 70 mil productores registrados como tales ante la Oncca (oficina en la que se tramitan las compensaciones y subsidios), menos de 10 mil declaran tener empleados a cargo. Es decir, pese que se trata de explotaciones con varias decenas de hectáreas, no declaran puestos de trabajo para realizar tareas de siembra, pulverización, seguimiento de implantación o cosecha de cereales.

De ese conjunto de “productores”, el 60 por ciento (poco más de 40 mil) está inscripto como “personas físicas”, un 25 por ciento como “personas jurídicas” (sociedades, más de 17 mil) y el 15 por ciento, monotributistas. La cantidad de explotaciones que reconoce tener personal a cargo (9710) es menor que la de las que dicen estar a cargo de una “persona jurídica” o sociedad (17.110). Pero, además, entre las más de 40 mil personas físicas titulares de explotaciones hay una alta proporción que se desempeña en profesiones liberales y las que –se descuenta– no realizan las labores agropecuarias con sus propias manos. Sin embargo, sólo el 14 por ciento de las 70 mil explotaciones reconoce tener empleados.

Con todo, los empleados declarados no podrían ser calificados precisamente como privilegiados. El salario promedio en el sector agropecuario, según los registros oficiales, es de 2037 pesos, que equivale al 54 por ciento del salario promedio de toda la economía: 3763 pesos.

El estudio encargado a los técnicos de la AFIP no revela una realidad desconocida en el organismo, sino que buscó ordenar la información y corroborar el diagnóstico que iba surgiendo de datos parciales, como la detección de comercialización “en negro” en puntos de acopio y en las rutas. En sentido inverso a lo que se suponía sucedía originalmente, la mayor evasión no se da en áreas marginales sino en la llamada “zona núcleo”, las áreas de cultivo más rentables por su alto rendimiento. A partir de esta comprobación, en la AFIP aseguran que se intensificarán los procedimientos de control, pese a las dificultades de operar en un territorio demasiado extendido. “Sabemos que la evasión efectivamente está ahí, ahora vamos con todo”, aseguran.

Ruralistas que aprietan, gremios que dan calor

“Hay mucha resistencia de ciertos productores a que se hagan las inspecciones, especialmente en el Noreste. La zona del sur de Corrientes y norte de Entre Ríos es muy difícil, a un equipo de inspección del ministerio le dieron vuelta la camioneta en Chajarí”, recordó la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, esta semana al ser consultada por el nivel de empleo en negro en el norte del país. Se refería a un hecho ocurrido en mayo de 2004, que en los últimos días cobró actualidad.

El martes último, en la misma zona, tres inspectores de Trabajo y un representante del Sindicato de la Fruta fueron “encerrados” a la salida de un establecimiento de campo, donde acababan de verificar la existencia de personal en negro. El hecho no pasó de un acto intimidatorio, cruzándole un tractor delante de la camioneta para impedirle el paso, en la zona de Colonia La Matilde. Pero el delegado de Trabajo del Departamento Federación recordó que “son los mismos que hace seis años nos dieron vuelta la camioneta, con los inspectores adentro, en la rotonda de Chajarí”.

El secretario general de la CTA, Hugo Yasky, denunció que en el Norte el empleo no declarado llega al 75 por ciento y no se respeta el salario mínimo, que “termina siendo una ficción”. Rial compartió los dichos de Yasky, pero advirtió que, “cuando lo denunciamos, resulta que el gremio del sector, en vez de respaldarnos, nos manda cartas documento para que nos retractemos”. El gremio al que hace referencia es Uatre, que agrupa a los peones rurales. Lo conduce Gerónimo “Momo” Venegas, titular de las 62 Organizaciones. Está alineado con Luis Barrionuevo, de la CGT Azul y Blanca. A Venegas se lo vincula a CRA y a su titular, Mario Llambías. El sábado 31 estuvo en el palco de la Sociedad Rural, junto a Hugo Biolcati, el día de su discurso “memorable”. Al ser mencionado por el anfitrión, Venegas fue aclamado por los estancieros, ganaderos y dirigentes rurales que compartieron el acto.

Retenciones que pagan otros

Un análisis sobre los derechos de exportación, o retenciones, que pagan los distintos sectores de la actividad económica permitió verificar que no son los productos primarios los que más aportan a esa vía de ingresos para el fisco. El estudio que realizó la AFIP sobre dichos ingresos aduaneros revela que, para todo el año 2009, sobre los 8720 millones de dólares aportados por las retenciones, tan sólo 1465 millones, el 17 por ciento, correspondió a los denominados productos primarios. El rubro combustibles y energía, con 1875 millones de dólares, superó la contribución de los primarios agrícolas, con el 22 por ciento del total.

Vale aclarar que dentro de lo que se define como productos primarios no entran los elaborados a partir de aquellas materias primas, como el aceite de soja o los pellets de soja, que se clasifican como manufacturas de origen agropecuario. Pero también es cierto que estos rubros pagan una tasa de retención inferior a la que corresponde al poroto sin elaborar, que alcanza al 35 por ciento.

Ni siquiera en el año 2008, con precios record y alto nivel de exportaciones, las retenciones correspondientes a los productos primarios tuvieron la relevancia que suelen adjudicarse los voceros del capital agrario más concentrado. En ese año, la proporción de retenciones provenientes de los primarios sólo equiparó a las aportadas por combustibles y energía, ambas con el 28 por ciento. - Página 12

Discurso de Hugo Biolcati con motivo de la Inauguración de la "124° Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria 2010", en Buenos Aires, Argentina, el 31 de Julio de 2010

"RURAL BICENTENARIO"


Todo comenzó una fría y lluviosa mañana.

El escenario fue el lugar donde Garay había plantado el símbolo de la justicia y fundado por segunda vez esta ciudad.

Se la llamaba plaza de la victoria porque allí, culminó la reconquista, y los invasores ingleses finalmente se rindieron.

Era una fría mañana de mayo, hace 200 años.
Fue llegando la gente.

Comerciantes, artesanos, profesionales, vecinos de los alrededores y otros de barrios más lejanos, convocados por el fervor de French y de Beruti.

Allí estaba el pueblo reunido, queriendo saber...
Y nueve hombres jurando en el tenso clima del cabildo.

Desde niños hemos imaginado la escena, y con mayor o menor habilidad
Todos hemos dibujado aquellos paraguas en alguna página del cuaderno escolar.

Estoy seguro que muchos de nosotros, de haber vivido en ese tiempo, hubiéramos estado allí, participando de los orígenes de la patria.

Yo hubiera estado allí, y estoy seguro que mis amigos de la mesa de enlace: Eduardo Buzzi, Carlos Garetto y Mario Llambías hubieran estado conmigo.

Hubiéramos estado allí; apoyando a Manuel Belgrano en su tarea de promoción de la agricultura, a la que consideraba un pilar fundamental del progreso económico de las naciones.

Hubiéramos estado allí; participando, redactando alguna nota en aquel semanario de agricultura que editaba Juan Hipólito Vieytes, y por supuesto en su jabonería, alumbrando las ideas de mayo.

Hubiéramos estado allí; junto a moreno.

Hablo de mariano moreno, el de los altos y fogosos ideales, el que escribiera la "representación de los hacendados".
Acompañándolo en su lucha por la libertad de comercio, contra los altos gravámenes exigidos por el cabildo virreinal.

Pero estamos aquí, 200 años después.

Luchando contra otros gravámenes, exigidos por otros mandatarios.
200 años después defendiendo los mismos ideales.

Estamos aquí en el bicentenario de la patria junto al señor jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Don Mauricio Macri;
Al señor ex presidente de la Nación Don Eduardo Duhalde;
Al señor subsecretario del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos Don Edward Avalos;
Señor secretario ejecutivo del Ministerio de Agricultura de Brasil Don Gerardo Fonteles;
Al señor jefe de gabinete del Ministerio de Agricultura de Chile Don Eduardo Portilla;
Junto a los señores legisladores nacionales y provinciales;

A los presidentes de:
La Sociedad Nacional de Agricultura de Chile Don Luis Mayol;
De la Sociedad Rural Brasileña Don Cesario Ramalho da Silva;
De la Asociación Rural del Paraguay Don Juan Néstor Núñez;
De la Asociación Rural del Uruguay Don Manuel Lussich;
De la Federación de Agricultura del Estado de Rio Grande do Sul Don Carlos Sperotto;
Y al vicepresidente de la Federación Rural del Uruguay Don Miguel Sanguinetti;
Junto al Secretario General de UATRE Don Gerónimo Venegas;
Estamos aquí junto a
Los Señores Embajadores;
A los representantes de las entidades colegas;
A los expositores;
A los socios de la sociedad rural;
A los productores y trabajadores rurales; amigos ...

Estamos aquí compartiendo con ustedes, este honor que la historia nos regaló. Inaugurar la 124° Exposición de Agricultura, Ganadería e Industria, Internacional; nada más ni nada menos que:
"La Rural del Bicentenario".
Hace un siglo, aquí en Palermo, esta Sociedad Rural que me enorgullece presidir, también exhibió ante los ojos del mundo el trabajo del campo y sus frutos, tal vez el perfil más auspicioso de la argentina.

A pesar del colosal esfuerzo que les demandó organizar aquella muestra; Nuestros predecesores no se detuvieron.

Sabían que trabajar por el progreso del campo era una excelente forma de celebrar el primer Centenario de la Patria.

Los tiempos, las circunstancias, la realidad del país son otros, pero puedo asegurarles que 100 años después, seguimos trabajando con la misma pasión.

Nadie podrá decir que nos hemos quedado quietos o en silencio.

Junto a las instituciones que conforman la Mesa de Enlace, hemos hecho oír la voz del campo.

Hemos participado activamente en el devenir político e institucional de la Nación.

Hemos mantenido con firmeza nuestros reclamos.

Hoy más allá de esta tarea incesante, la Mesa de Enlace es un símbolo.

Símbolo de la resistencia frente a la voracidad, la ineficiencia y las políticas equivocadas.

Símbolo de la unidad en la diversidad.

Porque la diversidad de las ideas siempre potenció el objetivo común.
Y hay algunos temas que no admiten diferencias.

Frente a la pobreza, a la injusticia y a la exclusión;
No hay diferencias en la Mesa de Enlace.
La opinión es una sola, unánime y contundente:
¡Basta!

Ninguno de los que estamos sentados en esta mesa quiere un país sin equidad, sin educación, sin integración social.

La Mesa de Enlace es un modelo de confianza en el que la vocación de diálogo es permanente.

Opinamos, discutimos, disentimos y acordamos.

En ese diálogo, fructifica la unidad.

Nos reunimos para confrontar ideas e imaginar consensos.

Y nos seguiremos reuniendo, edificando desde cada entidad, un universo de colaboración;

Incorporando al debate una nueva generación de dirigentes para recibir el aporte de sus jóvenes y renovadoras ideas.

La Mesa de Enlace es también un ejemplo.
Un ejemplo del diálogo que construye y no descalifica.

Un paradigma que debieran imitar nuestros actuales gobernantes.

Solo los autoritarios, los soberbios, los egoístas descalifican al otro para dominar la escena.

Es que el egoísmo es pariente cercano de la ambición, la avaricia y el poder.

Esperábamos de las autoridades nacionales un pequeño gesto en el Bicentenario de la Patria, quizás que se acercaran hasta aquí.

Que comprendieran que la sociedad ya no admite ese estilo crispado, arrogante y confrontativo.

Que abandonen por un instante el sesgo autoritario, la mirada soberbia y el gesto intemperante.

Hace falta abrir una ventana en esa muralla de intolerancia

Que sople el aire fresco del respeto, la convivencia y el diálogo.

Al fin y al cabo son sólo un episodio pasajero, de esta historia de 200 años.

Dijo Juan Bautista Alberdi: "el Gobierno no ha sido creado para hacer ganancias, sino para hacer justicia; no ha sido creado para hacerse rico, sino para ser el guardián y centinela de los derechos del hombre".

Cuantas veces en estos dos siglos, el estado dejó de ser guardián de esos derechos para convertirse en un predador de vidas, bienes o libertades.

Cuantas veces los gobernantes se instalaron en el poder e hicieron del bien público su botín.

Y aquí estamos más de 40 millones de argentinos,
Todos protagonistas de esta historia.

Somos lo que fuimos como Nación durante estos 200 años.

Y las próximas generaciones serán el resultado de lo que hagamos con ésta nuestra nación.

Los aniversarios de cifras contundentes son circunstancias que invitan a reflexionar; a evaluar y comprender lo que hicimos, a proponernos lo que haremos.

Con casi 3.000 kilómetros cuadrados de tierras fértiles...
Un clima perfecto para la agricultura,
Caudalosos ríos y una orografía que guardaba minerales suficientes para soñar grandes industrias, la argentina despertó la admiración del mundo que la consideraba más que una promesa...

Cuando cumplió su primer siglo de vida era uno de los principales exportadores del mundo.
Contaba con adelantos tecnológicos de avanzada:
Maquinaria agrícola,
Electricidad,
Tranvías y automóviles de combustión.
En 1912 se inauguró el subterráneo.

Fuimos el primer país latinoamericano en tener ese medio de transporte.

En 1919, las exportaciones superaban los mil millones de dólares, récord recién superado en 1946.

El 50% por ciento del comercio exterior de toda América del Sur, era argentino.

¿Dónde equivocamos el camino?
¿Por qué perdimos el rumbo?

Cada vez que rompimos el orden institucional, nos perdimos.
Cada vez que castigamos al campo, Nos equivocamos.

En estos 200 años desperdiciamos grandes oportunidades.

En el centenario éramos el granero del mundo y una de las naciones más prósperas del planeta.

En el bicentenario somos un país vapuleado por la corrupción, la imprevisión, la exclusión y la pobreza.

Desde la segunda mitad del siglo XX en adelante las disputas, los condicionamientos externos, los seis golpes de estado que reemplazaron

Gobiernos constitucionales por dictaduras, el obsceno endeudamiento público,

Algunas desatinadas privatizaciones y algunas malintencionadas nacionalizaciones destruyeron lo construido hasta ese momento.

El resultado es un país donde:
El 36% de los hogares no tiene cloacas,
El 27% habita en zonas inundables.
El 11% no tiene un baño con descarga de agua,
El 12% sufre hacinamiento
El 16% está en riesgo alimentario
El 22% sufre de exclusión laboral severa
El 27% no tiene un proyecto de vida más allá del día a día.

Una de cada tres familias esta excluida, marginada de los parámetros básicos económicos y sociales.

Esta Nación, pródiga y diversa en su riqueza geográfica, tiene cientos de miles de familias hacinadas en bolsones de sometimiento.

Esclavos de territorios electorales que conforman el feudo de una "federación" de gobernantes, intendentes, caudillos y punteros políticos que se hacen fuertes y poderosos a medida que los pobres son cada vez más pobres y dependientes de sus favores.

Le llaman "clientelismo".
Se trata de una humillante manipulación de las conciencias,

Votos a cambio de favores, de ayudas indispensables para la vida cotidiana de los más humildes.

Hay que ser pobre para saber que cuando llega la inundación,
Cuando un hijo está "volando de fiebre", o al borde de la desnutrición, cuando se está a punto de parir; se necesita ayuda.

Entonces, con el Estado ausente, aparece la ayuda del puntero y su miserable negocio político.

Es imposible con tantas urgencias, con tantas necesidades, ejercer libremente los derechos ciudadanos.

Hay que terminar con la miseria para terminar con el clientelismo.
Hay que terminar con la pobreza para que más de un millón de argentinos
Recuperen su condición de ciudadanos y puedan votar por quién se le dé la gana.

Esta es la Argentina del Bicentenario:
Un país inmensamente rico, que está lleno de pobres.

En el primer centenario, la Argentina ocupaba el 8° lugar entre los países del mundo.
Cien años después, estamos disputando el puesto 57.

Hace 200 años discutíamos decisiones fundamentales:
Ser españoles o ingleses, monárquicos o republicanos.
Hace 100 años, el debate era si debíamos ser como los grandes países de Europa o como Estados Unidos.
Hoy, compartimos con los países más humildes y castigados de la tierra los últimos puestos del ranking de calidad institucional.

En un empinado tobogán se fueron deslizando las expectativas, los sueños, los proyectos de aquellos que bajaron de los barcos para echar raíces en esta tierra y unirse a su destino.

Hoy, algunos descendientes de esos hombres y mujeres piensan que su destino inevitable está en otras tierras.

Como casi todas las naciones, hemos transitado la gloria y la derrota, el éxito y el fracaso, la esperanza y la desilusión.

Hemos fundado y refundado la Patria.

Nos hemos dormido en la paz y amanecido en la guerra.

Creíamos que éramos los mejores del mundo y de pronto descubrimos que estábamos fuera de la copa.

Por eso, a estos 200 años de la patria, no sólo hay que celebrarlos, también hay que meditarlos.

Quizá sea más importante entender que recordar.

Si el Bicentenario solo es celebración y recordación, va a pasar sin que nos demos cuenta.

Llamar "fondo del Bicentenario" a uno de los decretos de necesidad y urgencia más arbitrarios jamás promulgados, es quitarle a la palabra Bicentenario todo su simbolismo; todo su significado.

El Bicentenario no es una marca,
Es una oportunidad para reflexionar de verdad.

Debemos conocer lo que fuimos,
Entender donde estamos y meditar por qué estamos aquí.

Para ello hay que atreverse a descorrer los velos y tabúes del pasado.
Es cierto que hay personajes en nuestra historia
Que como fantasmas, aparecen y no nos dejan dormir en paz.

Pero también es cierto, hay otros que no descansan en paz,
Advirtiendo que hemos olvidado sus ideales, su pensamiento, su ejemplo moral.

Sin desconocer nuestro pasado, sin olvidar nuestros errores;
Éste es el momento de mirar hacia adelante e imaginar los próximos 100 años.
Sabemos que pronosticar el futuro en la argentina es una tarea muy difícil y riesgosa.

Más aún si tenemos que planear el futuro de esta Nación, basándonos en las cifras del Indec, con sus encuestadores barra bravas y sus funcionarios mitómanos.

Pero no importa, dicen que el futuro
No es "lo que todavía no sucedió"
Sino lo que construiremos para que suceda.

Somos responsables de la historia del país y seremos los responsables de su futuro.
De todo lo bueno, de todo lo malo...

En estos 200 años aprendimos que queremos vivir en democracia y sostener sus instituciones.

Algunas están funcionando:
Custodia y reaseguro de la Constitución, la Corte Suprema ha tenido una saludable renovación.

Y el Congreso está asumiendo su protagonismo, y comienza a expresar la voluntad de los ciudadanos y de las provincias.

Pero hay temas pendientes...
El 25 de mayo de 1810 la sociedad se pronunció por un cambio,
200 años después debemos volver a pronunciarnos.

Hace falta un cambio profundo que nos saque de esta situación de vaciamiento moral que involucra a dirigentes, políticos y a gran parte de la sociedad argentina.

No se cambia a la Argentina, si no cambiamos los argentinos.

La mejor forma de honrar al Bicentenario será despertar al ciudadano que tenemos dentro para emprender una tarea imprescindible:
Poner de pie los valores morales de la Nación.

Con educación, con una sociedad mas solidaria, preocupada por el bien común y que audite a los representantes que eligiera con su voto, se irán gestando los objetivos patrióticos de los años venideros.

Y cuando los objetivos son patrióticos los ciudadanos no tardan en comprometerse con ellos.

Por eso el reclamo del campo tuvo la adhesión que tuvo.
Porque era la tierra, la historia, nuestros recursos, nuestra esencia, la Patria la que estaba reclamando.

En esta reconstrucción de los valores éticos, no hay lugar para el "no te metas porque es peligroso"

En los próximos años no habrá nada más peligroso que no meterse.

Debemos dotar a esta democracia de la plena vigencia de sus instituciones para que la Argentina sea auténticamente representativa y federal.

Una República de verdad donde el poder legislativo no delegue su poder y ejerza las atribuciones que la constitución le ha asignado como un deber ineludible.

Un federalismo real, donde los gobernadores no tengan que ponerse de rodillas frente a la todopoderosa autoridad central y mendigar algo de la riqueza que ha generado el trabajo de los hombres de su provincia.

Hoy no tenemos esa Nación.

Hoy tenemos administradores a los que parece les gusta tener a nuestros productores sometidos, encadenados llenando un montón de formularios.

Haciendo cola en los mostradores de la Oncca.

Todo para que le devuelvan un poco de lo que le retuvieron de su cosecha o de su trabajo.

¡Qué manera de hacerles perder el tiempo!

Si no, pregúntenle a los productores de trigo que todavía están esperando que les devuelvan las retenciones del año pasado!

Seguramente ahora, antes que finalice el período de vigencia de las facultades delegadas, utilizando el más ortodoxo de los gatopardismos, intentarán engañarnos anunciando una segmentación, que simule la eliminación de las retenciones.

¡Si nadie quiere que le quiten
Con la promesa que le van a devolver!
¡Qué poco saben del campo esos funcionarios!
¡Qué poco lo conocen!
¡Habría que pedirles que averigüen cómo hace el campo
Para producir alimentos para más de 300 millones de personas!

Que lo recorran a pie y vean esa gigantesca fábrica sin techo que trabaja sin cesar.

Que no insistan con políticas equivocadas...

¿Todavía no se dieron cuenta que con esas políticas tuvimos la peor cosecha de trigo del último siglo,

No pudimos cumplir la cuota Hilton y falta carne en la Argentina?
Pero si los argentinos,
Somos responsables de la historia que viene, tendremos una nueva oportunidad.
¡No renunciaremos a ser grandes!

La Argentina del Bicentenario debe sellar un compromiso con el futuro.
Debe impulsar un proyecto agroindustrial que haga crecer la producción a niveles nunca alcanzados.
Que convierta a esta Nación en el principal proveedor de alimentos del planeta.

No queremos un país que deposite cada vez más pobres y desocupados en las villas miserias del conurbano de esta gran ciudad.

Tampoco queremos un desierto verde de soja que produzca riqueza para pocos.

Queremos agricultura con agricultores,
Trabajadores arraigados a su tierra, a su pueblo.

Pueblos que crezcan y se desarrollen al ritmo de la actividad de las pequeñas y medianas industrias locales.

Productores rurales, fabricantes de alimentos, de maquinaria agrícola que desde todos los rincones del campo argentino, incorporen tecnología, procesos innovadores, inviertan y multipliquen los puestos de trabajo.

Ése será el fin de la pobreza y la exclusión.
La posibilidad de bienestar y trabajo para millones de argentinos.

Más allá de avatares políticos, más allá de circunstancias desfavorables,
El futuro fijó su residencia en el campo argentino.

Hace 200 años, un puñado de patriotas
Comenzó a escribir esta historia.

Celebremos este bicentenario
De la mano de sus más bellas utopías.

Que los hombres de mayo con su pensamiento y sus ideas guíen nuestra acción en el futuro.

Los tiempos que vienen, serán tiempos promisorios si asumimos el compromiso de poner de pie a nuestra nación.

Ése es el deber y el derecho de esta generación de argentinos.
Así nuestros hijos o nuestros nietos podrán vivir coronados de gloria
Y ver en su trono a la noble igualdad.

Hay unas bellas palabras del antiguo testamento que quiero recordar ahora.

Dice "el libro de los libros":
Los hombres pasan..., pero la tierra permanece...

Y allí está la tierra argentina,
A 200 años de la revolución de mayo, sustentando un gigantesco conglomerado de sectores productivos.

El más dinámico y poderoso de la economía nacional.

En el Bicentenario de este maravilloso suelo, donde se asienta nuestra Patria

Deseo que todos los argentinos se comprometan a respetar la tierra y a los hombres que en ella trabajan.

Necesitamos la tierra no sólo para respirar y vivir,
También para progresar, crecer y desarrollarnos.

Esta maravillosa tierra argentina, la tierra que nos da el pan nuestro de cada día.

Porque los hombres pasan, los gobiernos son un mero episodio,
Pero la tierra..., como la patria,
La tierra permanece.

Los invito a formar un coro de voces que se escuchen desde el fondo de la historia.

Decía Santa Catalina de Siena:
"¡Basta de silencios!
¡Gritad con cien mil lenguas,
Que por haber callado
El mundo está podrido!"

Seamos miles gritando.

Los invito a exclamar un "Viva la Patria" que sea una invocación a nuestras esperanzas, a nuestros proyectos, a nuestra templanza, a nuestras ilusiones.

Un deseo de grandeza para la Argentina de los próximos 200 años.

Seamos miles de voces gritando al unísono:

¡Viva la Patria!

Muchas gracias.

Eduardo, Carlos, Mario, vengan conmigo...
Inauguremos juntos esta Exposición del Bicentenario


 

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