Fuente
Sitio de
Jaime Zalles Asin
Marcelo Quiroga Santa Cruz, Mirko Orgaz
y Gildo Angulo
34 AÑOS DE LA NACIONALIZACIÓN DE LA GULF OIL
COMPANY
Del Periódico
“Comunicación y Educación”Del Instituto Normal Superior Simón Bolívar.
UMSA Octubre-noviembre 2003 J.M.O.G
Marcelo Quiroga Santa Cruz el año 1969 fue el artífice
de la recuperación del gas de la transnacional Gulf Oil Company. Los
beneficios para el país de la nacionalización de esta empresa fueron
importantes para la economía nacional. Bolivia dejó de comprar petróleo a
una empresa extranjera: ganó reservas gasíferas y petrolíferas del orden
de 5 mil millones de dólares, recuperó el mercado argentino para YPFB y,
sobre todo, recuperó la dignidad para un país expoliado y vilipendiado por
el poder petrolero transnacional.
E1 17 de octubre de 1969 se decidió la nacionalización
de los bienes de la Gulf -la segunda medida antiimperialista más
importante de la historia-, demostrando que era posible quebrar el poder
petrolero transnacional en el país. La nacionalización de la Gulf, en
perspectiva, no fue un hecho esporádico o aislado por el contrario, fue el
corolario de un largo proceso político de reconquista del patrimonio
nacional y el fin del antinacional Código de Petróleo aprobado en 1956.
Marcelo Quiroga Santa Cruz, ministro de Minas y
Petróleo, y Sergio Almaraz, estratega y pensador nacional, fueron los
principales ideólogos de esta medida. Esta determinación soberana
dictaminada en el Gobierno del General Alfredo Ovando Candia recuperó para
el país el 90% de las reservas de gas que estaban en manos de la Gulf Oil,
ganando para YPFB el mercado argentino, como lo había planteado Sergio
Almaraz. A pesar de los 80 millones que costo la indemnización a la Gulf,
Bolivia dejó de comprar petróleo a una empresa extranjera; ganó reservas gasíferas y petrolíferas del orden de 5 mil millones de dólares y recuperó
la dignidad para un país expoliado y vilipendiado por Bolivian Gulf Oil
Company.
Antecedentes históricos
La Gulf Oil ingresó al país el 23 de mayo de 1956, un
año después de promulgado el Código de Petróleo, mediante contratos de
financiación de oleoductos y contratos de operación que desvalijaron
rápidamente a YPFB y al Estado boliviano.
En 1961-62 esta compañía norteamericana descubre los
pozos petrolíferos de Caranda, Colpa y Río Grande. Así queda abierta la
pugna: la Gulf exigirá a partir de ello condiciones absolutas (respeto y
garantías a la inversión privada, se dice ahora) al gobierno del MNR y de
Barrientos para adjudicarse el derecho de propiedad del gas y los
oleoductos de YPFB. Lo curioso del caso, dice Andrés Soliz Rada, consistió
en que el antinacional Código Davenport no determinó con suficiente
claridad si el gas descubierto en las concesiones petroleras pertenecía al
Estado o a las compañías.
Para dejar clara la sumisión del gobierno ante la
concesionaria, en 1964 Paz Estenssoro condecoró con el Cóndor de los Andes
al presidente de la Gulf. Sin embargo, este gesto simbólico del poder
sería insuficiente para definir la situación a favor de la transnacional.
El golpe de Estado pro-norteamericano del general René Barrientos, aseguró
por otros medios la "propiedad" de los recursos hidrocarburíferos a la
concesionaria, iniciando la aplicación del "Sistema Mayo", es decir el
plan que contemplaba la entrega total de los recursos naturales del país.
Vale decir, vía soborno de la Gulf, Barrientos reinterpretó el Código de
Petróleo aprobado por el MNR en sentido de que también comprendía el gas,
aparte de los hidrocarburos líquidos. En esta línea, el 12 de septiembre,
Barrientos dicta el Decreto Supremo 8093, por el que crea la empresa de
Gas y Petroquímica, a la que faculta, ADQUIRIR toda la producción nacional
de gas natural de petróleo, provenga éste de entidades privadas o
nacionales. Desde ese momento el gas boliviano era "propiedad" de la Gulf
Oil.
Más aún. Este proceso desnacionalizador alcanzó su
clímax al adjudicarse a la empresa norteamericana Williams Brothers la
construcción del gasoducto a la Argentina. La empresa mencionada ganó la
licitación el 28 de abril. Un día más tarde Barrientos moría en Arque en
accidente de helicóptero. Afirma Soliz Rada que la prepotencia de la Gulf
comenzaría a declinar a partir de ese mismo instante.
Mercado Argentino y reservas
Cabe señalar que en 1967, durante el Gobierno de
Barrientos, se inician conversaciones para la venta del gas a la República
Argentina. E1 intento por conservar el negocio en manos del Estado
boliviano terminó en una desilusión, porque la Gulf detentando "su
propiedad", evitó que el acuerdo prosperara. Posteriormente, con el 90 por
ciento de la producción en sus manos y con idéntico porcentaje de acceso
al mercado argentino, las negociaciones se desarrollaron viento en popa
para la transnacional. Como era de prever, el contrato con la República
Argentina en 1968, tenía la participación casi total de la Gulf. Ese mismo
año, se inicia la construcción del gasoducto y en 1972 comienza la
exportación de gas a la Argentina. El contrato estableció un ciclo de
veinte años, que se prorrogó siete años más, hasta 1999, generando para el
país en el período un total de 6.000 mil millones de ingresos para el TGN.
En ese contexto desnacionalizador de los recursos
hidrocarburíferos del país Sergio Alcaraz lanza la consigna de “no perder
el gas y ganar el mercado argentino para YPFB”, para fundamentar luego que
esta consigna alienta la venta de gas por el país y en beneficio del país
y no de las transnacionales. Este es un argumento clave para comprender el
proceso de nacionalización de la Gulf, ocurrido en 1969.
El 17 de octubre de 1969 se decide la nacionalización de
los bienes de la Gulf, demostrando que era posible y necesario quebrar el
poder petrolero. Marcelo Quiroga Santa Cruz, ministro de Minas y Petróleo
y principal impulsor de la medida, afirmó a propósito de la indemnización:
“a Bolivian Gulf no se le pagará ni un centavo de indemnización por el gas
ni por el petróleo, porque ambas riquezas son del pueblo boliviano.
Tampoco se pagará indemnización alguna por las inversiones que la compañía
hubiera efectuado en el país, ya que no nos interesa los gastos en que
hubiera incurrido. El problema se reduce a cancelar el monto relativo al
activo fijo que la empresa petrolera deja en Bolivia, vale decir,
indemnizarla por la maquinaria y vehículos que se quedarán en el país, por
sus bienes inmuebles, bombas y plantas de reinyección”.
El decreto histórico de la nacionalización de la Gulf
Oil Company
El decreto que estableció la nacionalización de la Gulf
Oil Company fue resultado del poder político que se fue acumulando en
torno a la idea de nacionalizar los bienes de la transnacional petrolera
Gulf Oil, desde la promulgación por Paz Estenssoro de antinacional código
del Petróleo en 1956. En este decreto no se habla de expropiación que
hubiera significado reconocer la propiedad a la transnacional de los
recursos hidrocarburíferos, sino de la reversión al Estado de todas las
concesiones otorgadas y la nacionalización de todos los bienes de la Gulf
Oil.
En sus partes considerativas este instrumento legal
establece:
Considerando:
Que la empresa Bolivian Gulf Oil Company se ha constituido en un nuevo
SUPERESTADO, que dispone de un poder económico y político superior al del
Estado boliviano, incompatible con el principio y la práctica de la
soberanía nacional. Que el gobierno revolucionario ha derogado el Código
del Petróleo, norma legal reguladora de la explotación de los
hidrocarburos nacionales redactada por abogados dependientes de las
empresas petrolíferas privadas extranjeras e impuestas al país a través de
gobiernos seudonacionalistas para asegurar a la empresa Bolivian Gulf Oil
Company un margen de utilidad y de impunidad que compromete gravemente el
interés económico y la dignidad nacional (...) Que el pueblo boliviano, en
todas sus actividades y sectores sociales han tomado conciencia de la
necesidad de proceder a la nacionalización de los bienes de Bolivian Gulf
Oil Company y ha exigido la adopción inmediata de esta medida.
Decreta:
Artículo 1.- La reversión al Estado de todas las
concesiones otorgadas a Bolivian Gulf Oil Company, y la nacionalización de
todas las instalaciones, inmuebles, medios de transporte, estudios,
planos, proyectos y todo otro bien, sin excepción alguna.
Artículo 2.- El inmediato control por las Fuerzas
Armadas de la nación, de todos los campos, instalaciones, y demás
pertenencias de Bolivian Gulf Oil Company (...)
El directo responsable del control y toma de los campos
petrolíferos de la Gulf Oil fue el General Juan José Torres.
Las amenazas del poder petrolero
Las amenazas del poder petrolero contra esta medida
histórica no se dejaron esperar. La Gulf Oil desarrolló una fuerte campaña
de intimidación contra el país en sentido de que el gas y petróleo
bolivianos “no encontrarían mercados, lo que provocaría mayor miseria para
el pueblo”. Sin embargo, según Quiroga Santa Cruz, si la Gulf impedía la
venta del gas en el mercado internacional, el país no sería perjudicado ya
que sólo con el cierre del parlamento se había ahorrado siete millones de
dólares anuales, en tanto que las regalías miserables de la compañía
norteamericana sólo ascendían a seis millones de dólares al año, y el país
-que compraba su propio petróleo a la Gulf por valor de siete millones-
dejaría de gastar esta suma al haber recuperado sus hidrocarburos.
Una intentona de golpe militar contra Ovando, que
llevaba adelante este proceso político nacionalizador, posibilitó el
ascenso al poder -en hombros de la Central Obrera Boliviana y partidos de
izquierda- del general nacionalista Juan José Torres, quien profundizará
estas medidas.
Sin embargo en 1970, el coronel Hugo Banzer Suárez,
apoyado por las principales fracciones derechistas del país, consolida el
golpe de Estado contra el general Juan José Torres. Banzer demostrará
pronto las filiaciones políticas del golpe favoreciendo los intereses
petroleros de los Estados Unidos y el Brasil. El 28 de marzo de 1972, el
dictador desnacionaliza el gas mediante la Ley General de Hidrocarburos,
medida que otorga nuevamente privilegios a las transnacionales. Ese mismo
año se firma un acuerdo de venta de al Brasil y se inicia la exportación
de gas natural a la Argentina pero a través de las contratistas
norteamericanas Tesoro y Occidental. A partir de 1974, estas empresas se
beneficiarán con el 40% del mercado brasileño.
Es decir, Hugo Banzer y Emilio Garrastazu inician el
proceso de venta de gas al Brasil en condiciones onerosas para el país; el
31 de enero de 1972 firman en Corumbá una declaración conjunta para el
aprovechamiento de los recursos naturales. Dos años después, el 22 de mayo
de 1974, Geisel-Banzer sellan el "Acta de Capitulación Nacional", a pesar
de la resistencia de organizaciones sociales y políticas y de las Fuerzas
Armadas. En síntesis, la nacionalización del petróleo y la exportación de
gas al mercado argentino se convirtieron en los siguientes 7 años del
gobierno del general Banzer en el principal aporte económico al Tesoro
General de la Nación. Como señaló Quiroga Santa Cruz; “El mismo gobierno
formado por los mismos que intentaron impedir la nacionalización de
petróleo, la madrugada del 17 de octubre de 69, se ha servido (de la
nacionalización) para sostener económicamente y financieramente un régimen
que repudio aquella medida. Por lo demás, un régimen dictatorial –el
banzerista- nefasto para los intereses nacionales. (J.M.O.G.)
EL PAÍS MÁS OLVIDADO DE LATINOAMÉRICA
El “día de la dignidad nacional” cuando las masas dieron
su apoyo rotundo a la nacionalización de la Gulf Oil, el año 1969, el
Ministro de Minas y Petróleo –Quiroga Santa Cruz- pronunció desde los
balcones del Palacio Quemado una corta y vibrante arenga. Debo alentar al
pueblo sobre una campaña de intimidación sutilmente lanzada a través del
rumor, por la que se quiere intimidar a la opinión pública con la idea de
que si el petróleo que hoy día es nuestro no encuentra comercialización
vendría una situación de miseria para el pueblo de Bolivia. Esto no es
verdad. Este es su texto.
Marcelo Quiroga Santa Cruz
Bolivianos: Por segunda vez en cuatro días han acudido
ustedes voluntariamente a esta pequeña plaza, del país, más olvidado y
dependiente de Latinoamérica, para expresar un apoyo decidido. Lo digo
también por segunda vez, no a una persona ni a muchas, ni siquiera a un
gobierno, sino a la decisión que en nombre del pueblo de Bolivia, hemos
tomado nosotros, culminando una lucha casi interminable donde muchos han
caído y donde muchos hombres deberían estar hoy día en el bronce, ya han
sido olvidados por nosotros mismos.
El día 26 de septiembre, nos llegó a través de una
agencia noticiosa la opinión del departamento de Estado de los Estados
Unidos sobre lo ocurrido aquella madrugada. Decía que la democracia a
sufrido un retroceso. ¿Qué democracia? Esa que se nutre de los dividendos
y de las coimas de las empresas explotadora, de nuestras riquezas,
riquezas naturales.
Esa democracia que alimenta a quienes escriben
editoriales al servicio del imperialismo. Esa democracia que distribuye
dinero para corromper al dirigente sindical, para comprar la conciencia
del parlamento en la sanción de una ley, como la Ley del Petróleo. ¿De qué
democracia nos hablan? Nosotros tenemos un concepto de democracia que no
está en los libros, por que ha sido escrita con sangre en las calles de
nuestra tierra. Ustedes son la democracia. Ustedes y nosotros somos los
protagonistas de un proceso revolucionario que no ha hecho sino comenzar y
que no se detendrá. Nos amenazan con la Enmienda Hickenlooper. Nos acaban
de decir también que ha empezado a correr el plazo para la aplicación de
la Enmienda Hickenlooper. También nuestro pueblo en este instante ha
decidido que comience a correr el plazo de nuestra paciencia. No
retrocederemos.
Debo alentar al pueblo sobre una campaña de intimidación
sutilmente lanzada a través del rumor, por la que se quiere intimidar a la
opinión pública con la idea de que si el petróleo que hoy día es nuestro
no encuentra comercialización vendría una situación de miseria para el
pueblo de Bolivia. Esto no es verdad, solamente seis millones de dólares
se quedaban en Bolivia de la explotación de nuestras riquezas naturales y
de estos seis millones pasarán tres a formar parte del presupuesto
nacional, de modo que aunque no saliera un litro más de petróleo de
Bolivia, no dejaríamos de recibir como parte del presupuesto nacional, más
de tres millones de dólares.
Bolivianos: Un orden social que no es revolucionario,
una revolución que no es moral, no es revolución. Quienes estamos
comprometidos con ustedes a no cejar en el empeño de hacer una revolución
profundamente honesta e intransigente, tampoco permitiremos que el efecto
intimidatorio de esa campaña psicológica provoque nuevamente colas y
distribución de cupos y especulaciones de comerciantes. A esa campaña de
intimidación, el gobierno responderá con energía y el que trafique con el
hambre del pueblo, tendrá que ir a la cárcel. He oído decir esta tarde,
"el pueblo al poder". Sí, los trabajadores, los hombres de la clase media,
los universitarios, los oficiales revolucionarios de ese ejercito nacional
también pero con dirigentes que no se han manchado las manos recogiendo
dinero de todos los gobiernos. Con dirigentes que no han ensuciado sus
manos firmando el decreto que desnacionalizó el petróleo. El pueblo al
poder con sus FF.AA., pero con hombres de manos y mentes limpias. Es
verdad que hasta este momento la revolución es vertical y que no puede
seguir siéndolo indefinidamente a menos de que se resignen a entregarse
inermes al imperialismo y a la oligarquía nativa. Debemos consolidar una
amplia base popular, un nuevo instrumento político que lleve un nuevo
proceso revolucionario y ustedes, los que han venido esta tarde a esta
plaza, no en busca de trabajo en la administración pública, ni del reparto
de dinero, son ya los militantes de este partido del presente y el futuro.
(Tomado de Cuadernos de Marcha, Nro. 30).
LOS BENEFICIOS ECONÓMICOS DE LA NACIONALIZACIÓN DE
LA GULF OIL
Marcelo Quiroga Santa Cruz
Es bueno recordar por ejemplo, que antes de la
nacionalización del petróleo, el 90% de las reservas gasíferas del país
estaban en poder de la Gulf.
Es bueno recordar que Y.P.F.B. (hoy es el sostén de la
Economía Nacional), comparada a la Gulf el petróleo necesario para poder
abastecer al mercado interno; y es bueno recordar que esa empresa Gulf,
ingresó al país, gracias a la aprobación de un Código del Petróleo,
aprobado durante el gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario
(MNR), y elogiado por el "New York Times", como el Código más liberal y
beneficiado para la compañías privadas que se hubiese dado en occidente.
Ahora bien, cuando procedimos a la nacionalización del petróleo, se
lanzaron críticas, muchas de ellas violentas. Se decía que era una medida
imprudente que traería consecuencias económicas negativas a corto plazo.
Dije en aquel entonces: que la ocasión para proceder a la reversión, al
dominio del Estado de una riqueza natural, como esa de carácter
estratégico debía ser la ocasión en la que se tenga el poder político
necesario para decidir una medida así. Y que si los autores de la Reforma
Agraria hubiesen dudado o vacilado en resolver esta medida, por las
consecuencias negativas de corto plazo, habría incurrido en un acto de
miopía política.
Cuáles los beneficios de esta medida En primer término:
tanto Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (Y.P.F.B.), como
Bolivian Gulf habían conformado una empresa mixta para vender gas a la
Argentina.
En una de las cláusulas, establecía que si una de las
dos entidades, no aportaba con el 50% del volumen de gas; sería desplazada
por la otra, y la otra asumiría la provisión del total. Como las reservas
gasíferas estaban en un 90% en poder de la Gulf era absolutamente seguro
que el gasoducto tendido a la Argentina y la vigencia del contrato eran
dos medidas que se habían adoptado en beneficio de la Gulf.
A partir de la nacionalización del petróleo (Y.P.F.B.)
no sólo no necesita comprar petróleo a una empresa extranjera; sino que
comienza a exportar una cantidad importante; lo que se ha recuperado para
el país sumando las reservas gasíferas y petrolíferas supera el valor de 5
mil millones de dólares.
De hecho, el petróleo en estos 7 años de gobierno del
general Banzer, se ha constituido en el principal rubro en la formación
del presupuesto nacional, es el principal aporte al Tesoro Nacional. El
mismo gobierno formado por los mismos que intentaron impedir la
nacionalización del petróleo, la madrugada del 17 de octubre del 69, ha
servido para sostener económicamente y financieramente a un régimen que
repudió aquella medida (la medida de la nacionalización) (Tomado de
"Bolivia en la mente y en el corazón")
ASPECTOS GEOPOLÍTICOS GRAVITANTES DEL PROYECTO
PACIFIC – LNG
Del Periódico “Comunicación y Educación”Del Instituto
Normal Superior Simón Bolívar. UMSA Octubre-noviembre 2003 C. Almte. Gildo
Angulo
Sostiene el autor que el concepto de SEGURIDAD NACIONAL
está relacionado a aquellas medidas activas o pasivas que deben tomar una
nación para prevenirse del peligro de su subyugación por parte de otra.
Nada de esto está en manos del Estado ni de los bolivianos, gracias al
fraude de la Capitalización.
Las características geográficas
Bolivia ENCLAUSTRADA, obligada por Chile a FORZOSO
ENCIERRO GEOGRÁFICO, está ubicada en el centro de la América del Sur, lo
que le confiere una peculiar POSICIÓN GEOGRÁFICA DESFAVORABLE desde el
punto de vista del TRANSPORTE a los puertos fluvio - marítimos sobre el
Pacífico y el Atlántico. Por otro lado. Bolivia está contactada
PERIMETRALMENTE a cinco países. Esta posición alejada de los océanos nos
provoca un handicap negativo en función de los costos de producción y los
costos para el transporte de cargas, debido a LAS GRANDES DISTANCIAS A
RECORRER Y A LA FALTA DE PUERTOS PROPIOS. Sin embargo, estas
características bien miradas las cosas, nos asigna una POSICIÓN FAVORABLE
DE VENTAJA desde el punto de INTERCAMBIO COMERCIAL INTEROCEÁNICO (Pacífico
- Atlántico), en función de una hipotética consolidación de los aún
PROYECTOS DE CORREDORES DE TRANSPORTE DE LA INTEGRACIÓN SURAMERICANA ESTE
- OESTE Y NORTE - SUR.
La ubicación de los CAMPOS DE GAS NATURAL en el extremo
sur del país, hace del departamento de Tarija el HINTERLAND BOLIVIANO DE
RIQUEZA HIDROCARBURIFERA. Esta POTENCIALIDAD ENERGÉTICA junto a los
comentarios anteriores, hacen que Bolivia sea un país GEOPOLÍTICAMENTE EN
DESVENTAJA.
Los requerimientos del Proyecto Pacífico – LNG para
facilitar la exportación de gas al mercado norteamericano, exigen
facilidades e infraestructura de alta de alta tecnología contigua a un
terminal portuario sobre el pacífico (Chile o Perú) para licuificar el gas
natural y comprimirlo criogénicamente para su transferencia a buques
metaneros y su transporte al mercado comprador en ultramar. Lo anterior y
la ubicación del departamento de Tarija plantea dos salidas del gas
boliviano vía gasoducto a un puerto en territorio Chileno o Peruano.
A pesar de la menor distancia (aprox. 200 km. menos) de
un terminal en la costa de Chile con relación al Puerto de ILO ( Perú) la
alternativa portuaria en Chile presenta dificultades para su construcción
por la inevitable transposición de tres (3) cordilleras de alta montaña
(Cordilleras Sub-Andina. Oriental y Occidental) cuyo EFECTO OROGRAFICO
incide en un mayor costo del tendido del gasoducto. Por otro lado, éste
gasoducto atravesaría regiones por el extremo Sur de Potosí carentes de
infraestructura, sin población y con alto potencial turístico. Esta
característica GEOGRÁFICA Y POBLACIONAL constituye en la práctica una
injustificada desventaja para Bolivia, es un desperdicio de las
capacidades del Proyecto.
El gasoducto por el sur potosino es una EXTREMA
DEBILIDAD por los vastísimos vacíos económicos y poblacionales de la
frontera, marginales y aislados, territorios a los que debemos preservar
de los riesgos de quedar disgregados del territorio nacional como
resultado de la penetración chilena.
E1 extremo Sur de Potosí es un ÁREA CRITICA desprovista
de medios y servicios para desarrollar un gasoducto a un puerto chileno,
que se traduce en costos adicionales debido al efecto orográfico. Lo
propio ocurre con la ECONOMÍA DE TRANSPORTE MARÍTIMO por la mayor
distancia de navegación desde un puerto chileno con respecto de ILO (750
km. dos días más de navegación ida y vuelta).
La vía Tarija - Chuquisaca - Potosí - Oruro - El Alto -
La Paz - ILO fortalece cualquier enfoque inteligente de gran visión de
futuro, al pasar el gasoducto por los POLOS DE DESARROLLO de cinco grandes
regiones densamente pobladas que abarcan una extensa área de influencia
física y de oportunidades convirtiéndola en un GRAN ESPACIO GEOPOLÍTICO de
afianzamiento de la Integración Binacional.
Este trazado confiere a Bolivia un mejor poder de
negociación, con un país con el que NO TENEMOS PROBLEMAS PENDIENTES Y
SOMOS MAS AMIGOS, y que además, ha ofertado a Bolivia públicamente en
calidad de CESIÓN tres (3) puertos: Callao para nuestro COMERCIO EXTERIOR,
Ilo (Enersur) para la transferencia del GAS LICUIFICADO AL MERCADO
NORTEAMERICANO (proyecto Pacífico-LNG) y otro en esta misma ubicación para
la PESCA COMERCIAL, además de otros emprendimientos binacionales.
LA PROPUESTA PERUANA ES DETERMINANTE CLARA Y
CONVENIENTE, SIN CONDICIONAMIENTOS por 99 años (renovables) con PLENA
AUTONOMÍA administrativa y operativa bajo la legislación boliviana (1100
hectáreas). En nuestra opinión, y cuando corresponda tratar el terna
portuario el puerto de ILO sería la solución al Proyecto Pacifico - LNG,
porque confiere a Bolivia UN SISTEMA DE INTEGRACIÓN ENERGÉTICA POR CINCO
POLOS DE DESARROLLO, COMPLETANDO LA MATRIZ ENERGÉTICA NACIONAL con el
Sistema Interconectado Nacional (SIN) que es el sistema de transmisión
eléctrica instalado por la Empresa Nacional de Electricidad ENDE S. A.
Esta alternativa confiere potencialidades y ventajas
estimables en TRANSFORMACIÓN Y DESARROLLO antes que en dinero a favor de
Bolivia, es un discernimiento inteligente que va más allá de argumentos
técnicos y económicos, ¡Es pensar Bolivia! ¡es pensar nuestro futuro! ¡Es
pensar la utilización múltiple del gas empezando por casa!
La servidumbre de puertos chilenos después de la Guerra
del Pacífico a pesar de los tratados siempre fue conflictiva, por las
inusitadas unilateralidades que siempre han echado por tierra la
reciprocidad y los compromisos con Bolivia. La transferencia a través de
puertos Chilenos de RECURSOS ESTRATÉGICOS COMO EL GAS NATURAL CODICIADO
POR CHILE, es un alto riesgo para la SEGURIDAD Y DEFENSA NACIONAL. La
creación de un polo de desarrollo en territorio chileno en base al gas
boliviano, no sólo es una servidumbre al Proyecto de Exportación a
Norteamérica, sino es como ENTREGAR LA LLAVE DEL GAS A CHILE, ES COMO
ANEXAR BOLIVIA A ESTE PAÍS, ES COMO LLEVAR LOS POZOS DE GAS A SU
TERRITORIO. Bolivia no PODRÁ CONTROLAR NUNCA el uso múltiple del gas en
beneficio de la economía y bienestar de Chile, INCLUYENDO LA EXPORTACIÓN
del gas boliviano y la venta de energía a otros países incluyendo el
nuestro.
La exportación por Perú tiene menos riesgo político -
militar, por la estabilidad de las relaciones con Bolivia y la no
existencia de problemas aún sin resolver; en cambio con Chile existen
muchos problemas primarios que resolver, como el minado contra personas en
la frontera, el desvío de las aguas del Río Lauca y del Río Mauri y el uso
arbitrario de las aguas de las vertientes del Silala. Pero más que todo,
debemos en la medida de lo posible, abstraernos de la apetencia chilena
por nuestros recursos mineros, hídricos y otros en la frontera, y
sobretodo, no debemos despertar oportunidades a la generosidad y
predilección de nativos alineados con los intereses chilenos. El Proyecto
Pacífico - LNG por el procedimiento "inapropiado" al que ha sido sometido
y los inaceptables términos pre - contractuales, es una flagrante
supeditación de los INTERESES PÚBLICOS NACIONALES a los intereses de
personas, camarillas, gobiernos, partidos corruptos y empresas
transnacionales. Las pretensiones chilenas de dominar la frontera Sur -
Occidental de Bolivia, tuvo su origen en la Guerra del Pacífico (1879) con
la conquista bélica del Litoral Boliviano. Esta guerra abrió a Chile la
ambición de un Proyecto Continental por la presencia de recursos-hidro-energéticos-mineros
en la frontera, que se acrecienta con la disponibilidad de GAS NATURAL
tierra adentro en Tarija. La ambición por el gas boliviano es natural, al
no disponer Chile de este energético, pues lo importa de Argentina que
solo tiene reservas para 10 a 12 años más. El gas geopolíticamente
confiere poder económico al país que lo posee, un poder disminuido al
máximo por la aplicación de la Ley de Capitalización y de Hidrocarburos
que transfiere a título gratuito el dominio y administración del recurso a
empresas transnacionales. La Geopolítica Chilena y su Política en materia
de SEGURIDAD NACIONAL, sostiene que: "El desarrollo económico implica y
debe estar protegido por el ROBUSTECIMIENTO MILITAR, PUES LA DEBILIDAD DE
ESTE ATRAE LA CODICIA EXTRANJERA".
Este es un concepto de la evolución histórica de la
Defensa Nacional. Otro concepto chileno es que: "Las Fuerzas Armadas de
Chile son un complejo orgánico de hombres y armas para defender el
desarrollo económico y cultural del país" "Su accionar en el exterior
implica la guerra y esta sola eventualidad constituye su razón de ser y la
perdurabilidad de su futura existencia". Chile es una potencia militar en
América.
Estas definiciones debieran ser asimiladas y compartidas
en "cierto modo" por Bolivia, sobre todo en lo concerniente al
POTENCIAMIENTO MILITAR escaso o nulo en nuestro caso.
La SEGURIDAD NACIONAL está relacionada muy estrechamente
con el concepto de SOBERANÍA que es el "PODER TÁCITO DE UNA NACIÓN PARA
CONSTITUIRSE, GOBERNARSE ASÍ MISMA Y SER CONSIDERADA INDEPENDIENTEMENTE".
El concepto de SEGURIDAD NACIONAL, está relacionado a aquellas medidas
activas o pasivas que debe tomar una nación para prevenirse del peligro de
su subyugación por parte de otra: A la Seguridad Nacional contribuyen
todos los recursos humanos, naturales, tecnológicos, políticos, económicos
y otros, pero EN PRIMER TÉRMINO, LA HABILIDAD DE SUS CIUDADANOS PARA
EXPLOTARLOS.
NADA DE ESTO ESTA EN MANOS DEL ESTADO NI DE LOS
BOLIVIANOS, GRACIAS AL FRAUDE DE LA “CAPITALIZACIÓN”, DEBEMOS MEDITAR Y
DESCONFIAR AL HACR TRANSACCIONES Y TRATADOS CON CHILE, CONSIDERANDO ADEMÁS
LOS REFERENTES HISTÓRICOS INCUMPLIDOS UNILATERALMENTE POR ESTE PAÍS EN
MATERIA DE RECIPROCIDAD Y CONVIVENCIA (Falta de confiabilidad). La
desconfianza, la falta de credibilidad será el común denominador de lo que
haga o deje de hacer el nuevo gobierno.
Lo más aconsejable es no intentar nada SERIO QUE
COMPROMETA NUESTRA SOBERANÍA CON CHILE. Si bien es más razonable negociar
el tema portuario con el Perú, DEBE ENTENDERSE que este objetivo por el
momento no es prioritario. Este razonamiento es oportuno toda vez que
hasta ahora, el Proyecto Pacífico - LNG no ha sido evaluado en los
términos naturales y secuenciales que definan la conveniencia o no del
Proyecto. Al final de cuentas el tema portuario no nos debe conducir a un
falso debate antes de conocerse las ventajas, potencialidades y
capacidades del proyecto en pro del mejor beneficio para Bolivia y su
aceptabilidad por el pueblo boliviano a través de un REFERÉNDUM.
Factores de debilidad
Muchos de los males que sufre Bolivia no hubiesen
ocurrido sin las complicidades y traiciones internas, de aquellos malos
bolivianos que vendieron su alma y entregaron el país a la voracidad de
las fuerzas del sistema corrupto de dominación.
La premeditada manipulación de la información para
distorsionar la buena fe y el discernimiento de la opinión pública
nacional.
Vías de comercio exterior controladas por países
vecinos. Poder global muy limitado
El Proyecto LNG sólo confiere privilegios a las
transnacionales. Bolivia sólo provee la materia prima. Las transnacionales
negocian, deciden e imponen el precio del gas en boca de pozo única
expectativa para Bolivia en materia de impuestos, regalías y
participaciones. La falta de sentimientos patrióticos de grupos, partidos
y gobiernos. Presiones de las transnacionales para que vendamos el gas a
precios de regalo, al precio que éstas quieren.
La vigencia de la Ley de Capitalización y la de
Hidrocarburos es una traba que impide a Bolivia decidir soberanamente
(urge revisarlas totalmente). El ominoso tratado de 1904 que confiere a
Chile el derecho perpetuo de dominio sobre nuestro Litoral. La
indiferencia y ninguna importancia de los gobiernos en la solución de las
agresiones de Chile aún sin resolver como: la arbitraria utilización de
las aguas de las vertientes del Silala, el desvío y uso unilateral no
razonable de las aguas de los ríos Lauca y Mauri, el sembrado de minas de
guerra antipersonales en nuestra frontera y otras. Escasa capacidad
negociadora.
Tendencia histórica de los gobiernos a favorecer los
intereses chilenos. Pese al gran potencial gasífero, el enclaustramiento
geográfico y la falta de puertos propios obliga a Bolivia a negociar en
condiciones de desventaja con los países de la periferia.
Altos costos de transporte y producción por las largas
distancias a recorrer por tierra y por mar, así como, el alto costo de la
operación de producción y transformación del gas y su reconversión.
La disparidad de opiniones, la desinformación a
propósito (medios de comunicación) y las serias dudas sobre las bondades
del Proyecto Pacífico en pro del mejor beneficio a la Economía Nacional,
provoca crisis recurrentes sobre su viabilidad en las actuales condiciones
de prevalescencia de la Ley de Hidrocarburos.
Incertidumbre de la situación política y económica que
se refleja en la falta de determinación y definición entre lo que es bueno
o malo para el país (falsa información y ninguna información a la sociedad
civil)
. Ninguna participación de la sociedad civil en las
decisiones y ningún control ni fiscalización sobre la explotación de los
hidrocarburos gracias a la capitalización y la Ley de Hidrocarburos.
Falta de una dirigencia política idónea y coherente
despojada de vocación patriótica y sentido nacional.
Ausencia de capacidad negociadora, o en su defecto,
existencia de la misma, pero, a favor del poder transnacional. Escasa
conciencia territorial y fluvio-marítima resultado de una mentalidad
mediterránea (las grandes pérdidas ignoradas).
La elección de un puerto chileno –inaudita por
supuesto-provoca la reducción del margen de maniobra en entendimientos
futuros con el Perú.
La parcialización con Chile dirigentes cívicos tarijeños
es insustentable ausente de fundamentación y sentimientos patrióticos
solidarios con Bolivia.
Incapacidad para explorar eventuales desinteligencias
entre Perú y Chile.
Grandes demoras y distorsiones en el aprovechamiento del
gas natural imputable siempre al manipuleo de intereses de grupos,
empresas, regiones y camarillas de gobierno. Ninguna participación de la
sociedad civil en las grandes decisiones, la que es reemplazada por el
autoritarismo y la prepotencia (modelo imperante de la exclusión y
marginamiento).
Ausencia de un nacionalismo positivo y de gran apertura,
y en su reemplazo cobra vigencia el tratar los grandes negocios del país
como si fuesen privados de personas, grupos y partidos políticos.
Tradición (desde 1985) de un poder ejecutivo débil y
parlamento subalterno, ambos sometidos casi siempre al poder de las
fuerzas externas de dominación. Falta de concepción geopolítica coherente
y determinación para materializar el proyecto LNG EN FUNCIÓN DEL INTERÉS
NACIONAL.
Conclusión general
Previamente al tratamiento del Proyecto Pacifico-GNL y a
seguir destruyendo Bolivia, es definitivamente mandatorio RECUPERAR LA
SOBERANÍA DE BOLIVIA sobre sus recursos hidrocarburíferos y RESTABLECER EL
ROL RECTOR de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB)
sometiendo a revisión inextensa las Leyes de Capitalización y de
Hidrocarburos responsables de la ENAJENACIÓN A TITULO GRATUITO DE YPFB Y
NUESTROS RECURSOS HIDROCARBURÍFEROS.
En buenas cuentas, y bien miradas las cosas, formular
una NUEVA LEY DE HIDROCARBUROS que rectifique y vigencia práctica la
ANTIGUA TRIBUTACIÓN DEL 50% DE IMPUESTOS, LA PROPIEDAD ESTATAL DE
HIDROCARBUROS, SU APROVECHAMIENTO - AUTÓNOMO IRRESTRICTO y la
INVIOLABILIDAD DE PATRIMONIO NACIONAL concordantes con los artículos 137,
138, 139 y 140 de la Constitución Política del Estado (CPE).
El Proyecto Pacifico-GNL debe indefectiblemente
¡ESPERAR!, NO HAY APURO PARA TRATARLO DESAPRENSIVAMENTE, NO HAY RAZÓN
ALGUNA PARA SEGUIR EMPEORANDO LA SITUACIÓN DE USURPACIÓN Y SAQUEO QUE VIVE
EL PAÍS, HASTA QUE SE PONGA PRIMERO ORDEN EN CASA, RECUPERANDO EL DOMINIO
Y CONTROL TOTAL SOBRE EL GAS Y EL PETRÓLEO, ÚNICA SOLUCIÓN PARA PRESERVAR
NUESTRA SUPERVIVENCIA COMO PAÍS Y COMO NACIÓN.
Cumplido el desafío expuesto, posteriormente recién será
bueno EXPORTAR NUESTRO GAS A LA PERIFERIA Y ULTRAMAR BAJO CONDICIONES MAS
DIGNAS Y CON MEJORES EXPECTATIVAS PARA LA ECONOMÍA NACIONAL.
Decidir hacer las cosas bajo la actual legislación
colonial y el grotesco manipuleo del proyecto por propios y extraño, es
dar pábulo a una burda trama contra los intereses del país, ES SOLO UN
SUICIDIO, UNA TRAGEDIA QUE DEBEMOS EVITAR, SIN PENSARLO DOS VECES Y SIN
QUE NOS TIEMBLE LA MANO.
El presente planteamiento tiene su origen en los
desastrosos resultados de la "capitalización" para Bolivia. NO OLVIDEMOS
QUE EL PROYECTO PACIFICO-GNL, es SOLO LA CONTINUACIÓN Y LA CONSUMACIÓN
TOTAL DE ESTE FRAUDE.
La ELECCIÓN de un PUERTO SOBRE EL PACIFICO, ocupa un
lugar posterior en la secuencia natural de la evaluación de un proyecto de
esta envergadura. Esta decisión no debe ser el fruto de las imposiciones
del mercado, de las transnacionales, de los resultados de un estudio
"amañado" (Global Energy Consultants) ni de los "criollos" que presionan
para favorecer apetencias privadas, confrontando los intereses de la
economía extranjera con los INTERESES PÚBLICOS NACIONALES, EL PROYECTO
PACIFICO-GNL Y LA ELECCIÓN DE UN PUERTO DEBEN SER EL RESULTADO DE UNA
POLÍTICA NACIONAL QUE DEFINA OBJETIVOS CLAROS -NO LOS OBJETIVOS
IMPROVISADOS DE UN GOBIERNO- EN FUNCIÓN DEL INTERÉS NACIONAL Y DE NUESTRO
ENCLAUSTRAMIENTO GEOGRÁFICO IMPUESTO A LA FUERZA POR CHILE. ¡LOS
BOLIVIANOS NO DEBEMOS OLVIDAR QUE EL GAS ES NUESTRA PRIMERA Y ULTIMA
OPORTUNIDAD PARA ADQUIRIR CUALIDAD MARÍTIMA O REIVINDICAR NUESTRO RETORNO
AL PACÍFICO! (Gildo Angulo, Militar, Geodesta-hidrólogo)
LA GUERRA DEL GAS EN BOLIVIA
Del Periódico “Comunicación y Educación”Del Instituto
Normal Superior Simón Bolívar. UMSA Octubre-noviembre 2003
Mirko Orgáz García
Se ha dicho con mucha pertenencia que los hidrocarburos
expresan lo esencial de la lucha entre la nación boliviana y el
imperialismo a lo largo del siglo XX. Basta recordar que fue la causa
central de la Guerra del Chaco y el punto de partida del desarrollo de la
conciencia nacional que provocó importantes transformaciones en 1952. Con
los "descubrimientos" de gas entre los años 1997-2000, un fabuloso tesoro
cuyo equivalente monetario sobrepasa los 200.0001 millones de dólares, es
decir, 40 veces el valor del Producto Interno Bruto del país. Bolivia
inauguró el siglo XXI convertido en un Potosí del gas. Sin embargo,
gracias a la Capitalización ejecutada en 1996 por el primer gobierno de
Sánchez de Lozada, -que desnacionalizó el patrimonio de la nación a favor
de empresas transnacionales- el Estado boliviano ha perdido soberanía
sobre este recurso. Gracias a esto las compañías petroleras se han
constituido en el verdadero poder en Bolivia.
Aún más, el gonismo aplicó la ley de Capitalización y la
Ley de Hidrocarburos demoliendo la dimensión nacional a partir de la
generalización de la creencia de que Bolivia era “inviable” o “no
existía”, lo que derivo en la expropiación material del patrimonio
esencial del país y su apropiación por empresas extranjera, proceso que
destruyó las bases materiales e ideológica de la nación. En otras
palabras, la Capitalización fue la derrota de la nación y la constitución
de un estado transnacionalizado.
En síntesis, con la emergencia de la riqueza del gas y
con la Capitalización, Bolivia descubrió su propia provisionalidad y hoy
vive su dilema entre su existencia o su extinción definitiva en colonia.
En este marco, las movilizaciones que se iniciaron el
viernes 19 de septiembre y que han convocado multitudinarias
concentraciones y bloqueos de diversos sectores sociales -indígenas,
campesinos, universitarios, clases medias, fabriles, obreros, cocaleros-
en cuatro ciudades del país y en la región del altiplano, expresan el
enfrentamiento entre la nación oprimida y el imperialismo por el excedente
económico de los hidrocarburos y en perspectiva expresan -en una primera
fase- la latencia por la nacionalización de este recurso como medida
esencial del pueblo boliviano para lograr su desarrollo y preservar su
independencia.
E1 largo enfrentamiento por los hidrocarburos
La cuestión de los hidrocarburos, está vinculada a los
grandes acontecimientos de nuestra historia, por ejemplo, originó la
Guerra del Chaco que enfrentó a bolivianos y paraguayos con el saldo
trágico de 250.000 muertos. Una Guerra que repercutió económicamente en el
desarrollo de la industria y el comercio hasta entonces paralizado por el
poder absoluto del capital extranjero (primero británico y
preponderantemente norteamericano a partir de 1925)2. En este marco, las
defraudaciones de la Standard Oil fueron la base de la nacionalización del
petróleo y la creación de YPFB que fue el primer acto de un auténtico
proyecto nacional, la avanzada de la nación que cristalizaría en 1952. Al
respecto dice Juan Perelmán: "Ese proyecto nacional fue el parto doloroso
de la Guerra del Chaco. Los hombres del Chaco por primera vez en la
historia de nuestra República sintieron que eran una nación, la sangre de
indios, mestizos y criollos se habían fundido en el crisol de las
trincheras. Había necesidad de crear algo más grande que las tradicionales
y mezquinas diferencias, ir más allá del racismo retrógrado del
pensamiento gamonal de Arguedas, había que conquistar la soberanía
nacional destruyendo el poder de los barones del estaño y Super estado
minero. Había que vengar las traiciones de la Standard Oil, sobre todo el
habernos empujado a la hecatombe de la Guerra. De esa tormenta creadora
nació Bolivia. YPFB no nació porque era un buen negocio, YPFB nació como
el primer acto de afirmación de la soberanía nacional...era sobre todo el
símbolo de la joven nación emergente, de su proyecto de soberanía e
independencia económica"3.
Entonces, en este interregno la “guerra” por los
hidrocarburos será el punto de encuentro y fusión del desarrollo de la
conciencia nacional que no es otra cosa que la rebelión, de las clases
nacionales, frente al acoso del imperialismo y sus socios locales, que son
los que crean las condiciones, al mismo tiempo, para que las clases
nacionales despierten de su sueño defensivo. En otras palabras, la
nacionalización del petróleo fue la idea directriz, la tesis programática
de un movimiento político cuyo rasgo preponderante fue el nacionalismo.
Esta tesis, como dice Almaraz, plasmó su continuidad histórica en los
gobiernos de Toro, Busch v Villaroel, continuidad que se interrumpe en
1950 y se rompe definitivamente en 1955 con 1a aplicación del Código
Davenport -elaborado a la medida de las empresas norteamericanas-, que va
a generar una nueva alineación de fuerzas por un lado nacionales y por
otra parte antinacionales en torno a la valoración de este recurso y sus
posibilidades trascendentales para el desarrollo del país. Cabe destacar
que la nacionalización cíe las minas (agotadas) como la reforma agraria
(limitada), no fueron medidas trascendentales que pusieran en riesgo el
proceso de colonización del país por los Estados Unidos y no generaron
reacciones radicales de las élites políticas del país. Cabe decir que la
revolución de 1952 terminó orientando la economía hacia el acaparamiento
del petróleo boliviano por los Estados Unidos. Esta fue una política de
primer orden - el objetivo número- del capital norteamericano desde la
expulsión de la Standar Oil en la década de los treinta y que será
alcanzado en el gobierno de Víctor Paz Estenssoro. Para ello, se aniquiló
la economía y desarmó la opinión pública bajo el argumento de que la
inversión extranjera era la única solución de los problemas bolivianos.
El Código Davenport concretiza en el período la
estrategia norteamericana. Aprobado en 1955, durante el gobierno de Paz
Estenssoro, liquida YPFB, y transfiere las áreas de reserva a la compañía
norteamericana Gul Oil –que era la misma Standard- y fija utilidades para
el estado de apenas el 19% sobre la producción, lo que determina que en
términos generales 20% para el Estado y 80% para la empresa.
Sin embargo, este proceso desnacionalizador, acabará el
17 de octubre de 1969, cuando el gobierno del general Ovando decreta el
fin de las concesiones a la Gulf y nacionaliza todos sus bienes. La Gulf4
company reinaba en el país, gracias al Código del Petróleo de 1955. La
consigna de no perder el gas y ganar el mercado argentino para YPFB, que
preveía la venta del gas por el país y en beneficio del país y no de las
transnacionales, provoco la segunda medida antiimperialista más importante
de la historia, y la demostración palpable de que sí era posible quebrar
el poder petrolero5.
Más adelante, el golpe militar de Hugo Banzer el año
1971, demostró pronto sus filiaciones políticas favorables a los intereses
de los Estados Unidos y el Brasil. El 28 de marzo de 1972, el dictador
desnacionaliza nuevamente el petróleo a través de la Ley General de
Hidrocarburos para llevar adelante su proyecto de venta de gas al mercado
brasileño y argentino a través de las transnacionales. Este convenio
estuvo plagado de irregularidades en ternas corno la confidencialidad
sobre reservas, la falta de planificación para el uso de la riqueza del
gas en el desarrollo del país, y, sobre todo, la ausencia total de apoyo
social al convenio. Estos factores impidieron la concreción de este
proyecto antinacional.
El enfrentamiento por el excedente económico de los
hidrocarburos mantendrá esta tónica en los siguiente gobiernos, es decir,
por un lado la nación que lucha por conservar sus recursos, y, por otro,
el entreguismo dispuesto a enajenar el petróleo a favor del imperialismo.
La capitalización, la ley de hidrocarburos y la
emergencia del estado autoritario
La capitalización y la Ley de Hidrocarburos son parte de
este largo proceso histórico alrededor del gas para consolidar a Bolivia
como fuente principal de abastecimiento de recursos energéticos hacia las
potencias industriales. Aún más, la Capitalización se constituye en un
hecho clave para explicar los desplazamientos del poder en Bolivia y las
recientes prácticas políticas de los movimientos sociales los años
2000-2003.
Expliquemos esto.
El objetivo fundamental de la Capitalización fue 1a
tupackamarización (descuartización) de YPFB - lo mismo persiguió el Código
Davenport de 1955 o la Ley General de Hidrocarburos de 1972- sólo que con
el agravante de que esta medida en su plexo político, constituyo un
escenario donde el papel del Estado en las negociaciones, la
administración y el control supervisión, fiscalización, regulación de la
economía y la política estatal se reduce a la nada, constituyéndose un
Estado transnacionalizado.
YPFB desde su fundación en 1936 representó para el
Estado un ahorro de divisas de más de 30.000 millones de dólares y aporto
alrededor de 6.000 millones por la exportación del gas (mercado
argentino). Su contribución fue determinante para el avance industrial,
agroindustrial, pecuario y comercial del país. Desde 1982 -a partir de la
caída de los precios de los precios de los minerales- el gas se constituyó
en el primer producto de exportación del Estado. Paradoja de Paradojas, el
neoliberalismo se sustentó desde 1985 hasta 1993 gracias YPFB que fue el
soporte principal del TGN. El total recibido entre 1985-1993 fue de2.855
millones de dólares, es decir, alrededor de 400 millones de dólares por
año, constituyéndose en el 50% de los ingresos corrientes del TGN,
mientras que en 1999, después de la Capitalización, sólo llegaron al 25%.
Esta enorme transferencia de capitales a la economía extranjera provocó
una gran depresión económica y la constitución de un Estado mendigo de
préstamos y donaciones internacionales. Cabe destacar que si bien con la
capitalización ejecutada en 1996 la inversión extranjera aumentó del 4 al
45%, éstas no modificaron el total de las exportaciones del país. En el
caso de la poca industria nacional, las nuevas empresas "capitalizadas"
dejaron de consumir esta producción artesanal e industrial. Toda la
artesanía e industria semipesada entró en crisis, se cerraron fábricas y
muchos trabajadores entre el 70 y 80% de las empresas capitalizadas fueron
despedidos. Regiones enteras que vivían del trabajo de YPFB como Camiri,
en la región del Chaco, que contaba con 2500 trabajadores se convertirán
en regiones fantasmas por los masivos despidos. La Capitalización liquidó
el sector técnico que la estatal petrolera promovió a lo largo de su
desarrollo. Aún más, las compañías petroleras -por la propiedad
inconstitucional del gas que detentan- se han constituido en el verdadero
poder en Bolivia. Un superestado petrolero, con sus satélites partidarios,
armado con todos los medios de represión mentales y materiales, legales e
ilegales, para explotar el último recurso que le queda al pueblo
boliviano: el gas.
Para ello se constituirá un estado débil, sin autonomía
financiera y sin sustento económico como los países coloniales de hace más
de un siglo medio, lo que puso en riesgo la existencia misma del país. Es
decir, un estado colonial orientado a destruir la nación y saquearla como
antes de 1952. La escasez de excedente económico para satisfacer las
demandas sociales y la emergencia de un Estado autoritario para mantener a
sangre y fuego la Capitalización, crearán las condiciones para la
emergencia y fusión de obreros, indígenas-campesinos y sectores urbanos
para la recuperación de los excedentes económicos en abril del año 2000.
La centralidad del problema nacional frente a las
"dos Bolivias"
La eliminación de la clase obrera, -la clase nacional
fundamental desde 1952- fue un requisito para la aplicación de planes
antinacionales desde Barrientos, pasando por Banzer hasta Víctor Paz que
la concretó en 1986. La liquidación de la clase obrera este año, bajo el
eufemismo de la "relocalización", posibilitará la entronización del
sistema neoliberal en el país.
Sin embargo, dieciséis años de neoliberalismo empobreció
a jóvenes obreros, indígenas, campesinos, artesanos, comerciantes,
regiones y clases medias. Aumento el número de desocupados y vía
Capitalización sransfirió el excedente económico a la economía extranjera,
ensanchando la maza de depauperados como expresión del nuevo régimen
colonial. La transferencia de plusvalor a través de la explotación del
trabajo de la nación que subsume la explotación clasista, “como bloque
social de los oprimidos”, se intensificará con la Capitalización. Esta es
la base material para la constitución de múltiples sujetos sociales con
capacidad de enfrentamiento al estado. La primera manifestación política
de la multitud -forma modificada de la clase- contra la capitalización
fueron las movilizaciones de abril en Cochabamba el año 2000, en directa
continuidad con la lucha nacional popular en Bolivia.
Es importante precisar que la crisis política de abril
del año 2000 reveló lo que hay de nacional en Bolivia, y fue al mismo
tiempo un acontecimiento nacionalizador. La privatización de las
condiciones de vida en Cochabamba mostró los grados de deshumanización y
apropiación del trabajo por transnacionales monopólicas a través de un
estado diseñado por y para ellos vía capitalización.
El resultado fue que la nueva clase obrera, los
campesinos regantes, cocaleros y sectores populares urbanos -la masa de
los desheredados- reducirán al estado a fuerza pura. La negativa del
gobierno a ceder a las presiones de la multitud en el valle demostró el
fondo del conflicto: el estado no podía romper el contrato con “Aguas del
Tunari”. porque significaba quebrar el esquema de la Capitalización. Si
bien las Jornadas de Abril se dan en torno al agua, su ámbito de
irradiación condensará la dimensión nacional. Esto explica el razonamiento
y los errores del gobierno al tratar de impedir por todos los medios la
salida de la Transnacional. El razonamiento del sistema fue: si ahora era
Aguas del Tunari, mañana sería Maxus, Repsol-YPFB o British Gas. A pesar
de esto, cien mil personas in situ determinarán la expulsión de la
Transnacional Aguas del Tunari que había ingresado al país vía
Capitalización, desnudando la crisis de mediación del estado
post-capitalización. Sin embargo, la unidad de campesinos, obreros y
sectores urbanos de Cochabamba se romperá ese mismo año en la denominada
Jornadas de Septiembre, es decir, las movilizaciones sociales del
altiplano que demostraron la legitimidad de una política anticolonial
contra una élite racista y un Estado excluyente de naciones existentes en
nuestro territorio, que, sin embargo, por un conjunto de prácticas y
discursos del poder redujeron su multidimensionalidad y neutralizaron su
potencialidad articulatoria con otros movimientos sociales. Este será su
principal rasgo de ahí para adelante de estas movilizaciones. De esta
manera el gobierno, que había perdido la autoridad en Cochabamba, la
recuperó en el altiplano negociando con un nuevo mediador hecho a la
medida de sus necesidades: el Mallku. Contra lo que piensan algunos
ayrnarólogos6, en septiembre del año 2000 se fracturó el eje de
articulación territorial y étnico cultural entre campesinos del altiplano
y obreros, cocaleros, regantes y clases medias lograda en abril.
Por estas razones, el sistema preferirá tragarse en
adelante un septiembre y no un abril
La dimensión ideológica de la Capitalización
El gonismo para poder aplicar la Capitalización ocultó
información sobre las reservas existentes de gas y afirmó que YPFB estaba
quebrada y que necesitaba “socios” capitalistas. Amén de ocultar el papel
estratégico que tienen los hidrocarburos en la economía capitalista,
justifico este proceso demoliendo la dimensión nacional. La idea central
de esta estrategia fue generalizar la creencia de que Bolivia “era
inviable” o “no existía”. Toda idea de identidad, nación, soberanía y
nacionalismo fue combatida por los aparatos ideológicos del régimen. La
defensa de la soberanía fue sostenida como anacrónica, así como también la
defensa de los recursos naturales. Se empezó a hacer circular con fuerza
la idea la inexistencia de la entidad "nación boliviana". En su lugar se
eregirá una cuña discursiva que explotará el particularismo y el
regionalismo étnico7.
Ahora bien, el tema de la autoestima tuvo enorme
importancia, pues según Soliz Rada "el desmantelamiento de las empresas se
llevó adelante aduciendo que los bolivianos, al ser 'ladrones' e
'incapaces', de acuerdo a los atrevidos e irrespetuosos adjetivos de
Sánchez de Lozada, no estábamos en condiciones de manejarlas8".
Es decir, se logró confundir el papel del estado en los
países imperialistas y el papel del estado en países como Bolivia y con
esta estratagema se provocó un vaciamiento de la conciencia nacional. Se
puede afirmar que el pueblo boliviano al perder la conciencia nacional
perdió las bases materiales de la nación. Un vacío político que empujó a
los movimientos sociales a cobijarse en partidos neoliberales, al mismo
tiempo alineados con los designios imperiales.
Asimismo, se olvidó en los diversos análisis la
condición colonial del país que determina la construcción de un tipo de
sistema político que choca con el estado imperialista. Esta idea de
soberanía, como defensa de la nación, fue desmantelada y puesta en duda
por intelectuales tanto de la derecha como de la izquierda liberal9.
En síntesis, el olvido de la dimensión nacional fue la
demolición de la necesidad de la defensa de los recursos naturales, de
problema del imperialismo, de la crítica de estado colonial y del papel de
la clases nacionales en un país como Bolivia. Este mecanismo provocó un
vaciamiento político-ideológico en el país -ausencia de un proyecto
nacional- y se constituyó en la base ideológica para validar la
Capitalización.
La refundación del país
Se ha hablado con mucha insistencia de las "dos, tres o
cuatro bolivias" para desarticula el actual proceso de articulación
nacional que vivimos. Se brega con todos los medios para demoler toda idea
de proyecto nacional porque esa es la estrategia de poder de superestado
petrolero. “Nación aymara”, “nación chapaca”, “nación camba”, son las
antinomias difundidas del poder oligárquico contra la nación boliviana.
Contra esta prédica maniquea habría que decir, que lo
central de la crisis política desde las movilizaciones de abril del año
2000 ha sido la latencia de la unidad de lo diverso. Como diría Zavaleta
esta es la "medida en que el sentimiento de la identidad es la prueba de
que la identidad existe". En este sentido Bolivia no es una entelequia
sino una realidad histórica y está constituida por los obreros, los
aymaras, los quechuas, los guaraníes y clases medias empobrecidas. Este es
el fondo histórico que justifica la centralidad de problema nacional en
Bolivia y la crisis como condición de la rearticulación y revelación de lo
nacional popular en Bolivia, entendido corno la fusión de las diversas
temporalidades y modos de producción contra la transferencia unilateral de
plusvalor y saqueo de lo recursos naturales.
Aún más, por sus dimensiones políticas, económicas y
geopolíticas, el gas es el tema central que atraviesa todos los problemas
fundamentales del país. Bolivia no ha resuelto desde su fundación sus
principales problemas. La pobreza recrudece. Está claro que por esta razón
la lucha por el gas supone retener el mayor excedente económico de los
últimos siglos para eliminar problemas estructurales que nos perjudican
desde los inicios de la República.
Se ha hablado de refundar el país, como sinónimo de
superación de nuestros problemas. Es bueno recordar, sin embargo, que por
debajo de todas las dificultades o problemas históricos está el problema
económico. El poder político y la riqueza son inseparables y el pueblo
siempre ha sido impotente por estar sumido en la pobreza. En Bolivia el
gas está ahí y puede ser la palanca económica para activar la economía
nacional. Por eso, de nada sirve hablar de "refundar el país" si no se
tiene el sustento económico. De igual manera, de nada vale tener 1a
riqueza sino se tiene claro el horizonte político, es decir el proyecto
nacional. Disponibilidad social y excedente económico son la clave para
lograr un país nuevo. Hemos dicho que con la emergencia de la riqueza del
gas y con la Capitalización, Bolivia descubrió su propia provisionalidad y
el dilema de vivir o perecer como colonia. En esta perspectiva, considero
que las movilizaciones que se iniciaron el viernes 19 de septiembre y que
convocaron multitudinarias concentraciones y bloqueos de diversos sectores
sociales vislumbran un grado de conciencia y articulación importante de la
nación en torno a la defensa del gas. Aún más, la articulación de obreros,
campesinos, transportistas, juntas vecinales, gremiales, regiones, clases
medias empobrecidas y, sobre todo, las naciones originarias, van
conformando un frente nacional de los desheredados del sistema, una fuerza
colectiva continua e incontenible cuyo programa es en perspectiva la
nacionalización del gas para superar la dependencia capitalista y los
procesos de disgregación nacional que se cocinan en los salones del
imperio. Ese es el sentido final de la denominada "Guerra del Gas en
Bolivia", que puede durar mucho tiempo. Tal vez años. Lo importante como
se ha dicho, es la historia del país la que hace que, cuando los
bolivianos piensen en su patria piensen, en una batalla. (Mirko Orgáz
García, es autor del libro "La guerra del gas")
NOTAS:
1. Esta cifra se establece multiplicando el valor
aproximado de las reservas probadas, probables y posibles de 77,16TPC a 2
$us que dan 154,740 millones de dólares, más 1.403 MMB de petróleo a 29
$us que dan 40,687 millones de dólares. El total hace los 200.000 millones
de dólares sólo como materia prima. Ver Orgáz García, Mirko: La guerra del
gas. Nación versus estado transnacional en Bolivia Edit. Ofavin. La Paz.
2001.
2. Ver Almaraz Paz, Sergio: Petróleo en Bolivia. Edit. Juventud. 1957.
3. Perelmán, Juan: Foro YPFB vs. Capitalización. Revista de Sociología -UMSA.
La Paz. 2001.
4. Juan José Tórres, comandará la toma de las instalaciones de la Gulf.
Ver en Soliz Rada, Andrés: El gas en el destino nacional. Edit. Los amigos
del libro. La Paz-Cochabamba. 1984.
5. ”La nacionalización de las minas, sin perder de vista que conquistada
en el grandioso marco de la Revolución de abril de 1952, recuperó
yacimientos mineros casi agotados de manos de los Barones del Estaño,
ligados, principalmente, al viejo imperio británico. La nacionalización
del petróleo, en cambio, afectó directamente al todavía vigoroso
imperialismo norteamericano y recuperó prácticamente intactas las reservas
gasíferas de la nación. (...) Lo cierto es que en esos momentos (precios
1969) el país recuperó 600 millones de dólares en reservas petrolíferas y
3.000 millones de dólares en reservas gasíferas. Esta última cifra
fácilmente superar los 20.000 millones de dólares". En Soliz, Andrés: El
gas en el destino nacional. Edit. Lo, amigos del Libro. La Paz-Cochabamba.
1984.
6. Para analizar el punto, ver en el Juguete Rabioso el artículo de Alvaro
García con el fastuoso título de “Rebelión Aymara”, Nro. 89. Septiembre.
7. Con el tiempo se habló de “Las dos Bolivias” y actualmente de la
“Nación camba”, “Estado nacional Aymara”, etc.
8. Soliz Rada, Andrés, citado en La Guerra del gas. Nación Versus Estado
Transnacional.
9. En este tema es proverbial el desconocimiento de los aportes de Almaraz
y Quiroga Santa Cruz del intelectual mediático Alvaro García Linera. Ver
Reproletarización. García Linera, Alvaro: Nueva Clase Obrera y desarrollo
del capital industrial en Bolivia (1952-1998). Edit. Muela del Diablo. La
Paz. 1999 Pp. 40-41 |