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Bolivia, Chile y la salida al mar

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. Carta abierta de 154 intelectuales de Chile y de Bolivia

Bolivia
es uno de los dos únicos países en América sin litoral marítimo y el séptimo en tamaño de los 42 que hay en el mundo, de los que 30 se cuentan entre los menos desarrollados y más pobres del planeta

Históricamente la posición de estos países ha sido considerada desventajosa, no sólo porque impide que estos países se beneficien de las riquezas marítimas sino también por la dificultad de acceso al comercio internacional, que aún hoy depende en gran parte del mar

Para Bolivia, su mediterraneidad es una espina en su costado y nunca ha dejado de mirar hacia el mar

1004 - ¿Tuvo alguna vez Bolivia salida al mar?. Pocos datos en esta historia son incontrovertibles

Muchas versiones señalan que desde su nacimiento como país en 1825, hasta 1904, el territorio soberano de Bolivia se extendía hacia el occidente hasta llegar al mar. En la costa, su frontera norte era con Perú y la del sur con Chile (Ver mapa arriba)

Según lo publicado por el gobierno boliviano en Internet, "los derechos bolivianos sobre el Pacífico vienen de la etapa prehispánica, probada por la presencia de Tiahuanacu en el Litoral y la expansión incaica posterior. El virreinato del Perú definió claramente sus límites al sur en el paralelo 25 a la altura del Paposo (valle de Copiapó). Este límite fue heredado por Bolivia como consta en toda la cartografía internacional de la época. La superficie del Litoral era de aproximadamente 120.000 km2".

Sin embargo, algunas fuentes señalan que la fronteras en la época colonial eran difusas, sobre todo en este caso pues en medio está el desierto de Atacama. En algunos libros chilenos se llega a afirmar que Bolivia nunca tuvo litoral.

¿Cómo la perdió?

Antes de la Guerra del Pacífico, Chile contaba con una economía de exportación basada en la salitreras del norte, que se extendían por el desierto de Atacama y el extremo sur del territorio peruano. Inglaterra mantenía enormes intereses en el comercio del salitre. Capital chileno y británico poseían el 33% del salitre peruano.

Cuando el gobierno de Bolivia impuso un gravamen de 10 centavos por quintal de salitre exportado a un contrato privado de transacción, Chile invadió su territorio. El conflicto que se desató y que involucró a Perú -aliado de Bolivia- se conoce como la guerra del Pacífico, 1879-1884.

La victoria chilena movió su frontera hacia el norte y dejó a Bolivia sin acceso al mar.

¿Qué establece el Tratado?

En el Tratado de Paz, Amistad y Comercio entre Bolivia y Chile, conocido como el Tratado de 1904, definió la actual delimitación territorial, según la cual la soberanía chilena se extiende hasta la frontera con Perú y la de Bolivia no alcanza a tocar el mar.

En el documento se le otorga a Bolivia a perpetuidad un amplio y libre derecho de tránsito comercial por territorio chileno y por los puertos del Pacífico.

¿Qué quiere Bolivia?

Según el canciller Juan Ignacio Siles, el Tratado de 1904 es "ignominioso, profundamente injusto, profundamente insolidario, de un país que ha vencido a otro".

No obstante, la política oficial de reivindicación marítima boliviana no exige la anulación o modificación del acuerdo.

Como mínimo, Bolivia querría conseguir un corredor de unos 10 kilómetros de ancho que se extienda unos 160 kilómetros desde su frontera con Chile al Pacífico -quizás entre la actual frontera entre Chile y Perú- más un pedazo de costa en la cual desarrollar la actividad industrial y comercial bajo su bandera.

El plan no sólo necesita de la aceptación chilena sino también de la peruana, pues implica modificar un tratado bilateral suscrito por esas dos repúblicas.

La franja territorial, que incluiría al puerto de Arica, por donde circula el 90% del comercio boliviano desde y hacia ultramar, sería similar al que Croacia cedió en el 2003 a las mediterráneas Bosnia y Herzegovina, permitiéndoles tener acceso directo al Mar Adriático.

. Guerra del Pacífico /Tratado de 1904
.
Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Bolivia firmado en 1904 (Texto completo)
. ¿Hacia el Atlántico o hacia el Pacífico? - Bernardo Quagliotti de Bellis
. Carta abierta A los pueblos, ciudadanos/as y gobiernos de Bolivia y Chile

¿Cuál es la posición de Chile?

Los funcionarios chilenos rechazan la idea de que su país está afectando el desarrollo económico de Bolivia al negarle un pedazo de la costa Pacífica.

Subrayan que bajo los preceptos del tratado de 1904 Bolivia tiene acceso libre de impuestos al norteño puerto chileno de Arica y que Chile pagó y construyó un ferrocarril que enlaza a Arica con La Paz.

Para contrarrestar la noción de que el Tratado de 1904 fue una imposición del victorioso al vencido, resaltan que fue firmado años después del término de las hostilidades, se logró tras una negociación iniciada en marzo de 1902 y fue firmado de acuerdo a los procedimientos normales de las relaciones diplomáticas entre estados.

A pesar de que ello, Chile dice estar dispuesto a discutir mejoras al acceso de Bolivia a la costa Pacífica en conversaciones bilaterales.

¿Cómo se ve desde afuera?

Tanto el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, como el presidente de México, Vicente Fox, se han ofrecido como mediadores de las eventuales conversaciones entre Bolivia y Chile.

La Paz ha recibido mensajes alentadores del Parlamento Europeo, el Vaticano (que también es un estado mediterráneo, aunque no pobre) y de los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y Argentina, Néstor Kirchner.

Por muchos años, Estados Unidos apoyó la petición de Bolivia de un acceso soberano al Pacífico. Como mediador en 1926, recomendó que el puerto de Arica le fuera cedido, algo que en ese momento Chile aceptó pero Perú rechazó.

Tanto el presidente Ronald Reagan como Jimmy Carter respaldaron el derecho de Bolivia al mar. Reagan apoyó particularmente los esfuerzos de La Paz de recuperar sus "derechos marítimos" a través de la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha aprobado más de diez resoluciones a su favor.

El ex presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, reiteró su apoyo durante un discurso ante el congreso boliviano en el que expresó la esperanza de que Bolivia pudiera lograr el acceso al mar. Ofreció además la asistencia de su fundación cuando y si se producen negociaciones de buena fe entre Bolivia, Chile y Perú.

Sin embargo, la opinión del gobierno de George W. Bush es un tanto distinta. Aunque siente empatía con los problemas de los bolivianos, no acepta que su enclaustramiento juegue un papel tan significativo en el desarrollo del país, dijo el director de la oficina andina del Departamento de Estado, Phil Chicola, en enero de 2004.

Si la falta de acceso soberano al Océano Pacífico se presenta como causa de las dificultades económicas, "eso hace que uno piense inmediatamente" en el caso de Suiza, dijo Chic - BBC

Carta abierta de 154 intelectuales de Chile y de Bolivia

Santiago / La Paz, 19 de marzo del 2004

"Bolivia pide un puerto ¿Hay algo más lógico?" - Vicente Huidobro, ‘Un puerto a Bolivia', La Opinión, Santiago, 1938.

"Los estudiantes, cada 23 de marzo se vuelcan a buscar (mi libro) Puerto imposible. Claro, devuelven inmediatamente el libro cuando se dan cuenta que no tiene nada que ver con el mar boliviano" - Antonio Terán Cabero, La Prensa, febrero, 2004.

Un país es como un país: único, sorprendente, inigualable. Pero si no cultiva su vecindancia se expone a ser devorado por la prepotencia del más fuerte. Traduciendo: si Sudamérica no afianza sus vínculos como región en el actual escenario mundial, nos arriesgamos a no ser más que un apéndice de los bloques dominantes en la emergente “aldea global”. No es extraño, entonces, que ante el in/actual diferendo entre Bolivia y Chile, que remite a una historia guerrera del siglo XIX, distintos gobiernos de países latinoamericanos hayan manifestado su preocupación y la disposición a ofrecer sus buenos oficios para desatar un nudo ciego que, de no destrenzarse con destreza y mirada de largo plazo, no haría sino enturbiar las posibilidades de una Sudamérica regionalmente cohesionada.

Más claro: Chile y Bolivia no sólo comparten un “pasado” de encuentros y desencuentros sino también deseos e intereses comunes de cara al porvenir.

Las y los abajo firmantes, ciudadanas y ciudadanos de Bolivia y de Chile, escritoras y escritores, artistas, académicos, docentes e investigadores, mediante esta carta llamamos a los pueblos, ciudadanos/as y gobiernos de Chile y de Bolivia a:

1. Iniciar desde ya conversaciones a todo nivel (no sólo entonces de carácter intergubernamental sino también en el ámbito de lo que sólo hasta ayer llamábamos sociedad civil), destinadas a alcanzar un nuevo acuerdo satisfactorio para ambas partes.

2. Un acuerdo satisfactorio para ambas partes —es nuestra “hipótesis” (pero esto es precisamente lo que habrá de ser refrendado o modificado en los encuentros por venir )— , implica al menos, por un lado, concordar un acceso soberano de Bolivia al océano Pacífico que no divida el territorio chileno y, por otro, asentar las bases para un desarrollo duradero y equitativo del norte de Chile, el occidente de Bolivia y el sur del Perú.

Sabemos que alcanzar un nuevo acuerdo en estas materias no es cosa fácil ni tarea de un día ni responsabilidad de unos pocos. El centenario extrañamiento y desconocimiento mutuo y, sobre todo, la pervivencia de acendrados narcisismos nacionales miopes, y muchas veces agresivos, son acaso las mayores dificultades que ha de enfrentar la posibilidad de arribar a un acuerdo. Hay demasiados prejuicios y caricaturas por deshacer, excesivo chovinismo por desmontar y mucha mirada cortoplacista por interrogar. En todo ello, sin embargo, habremos de persistir, pues así como las fronteras pueden ser espacios fecundos de encuentro en la diferencia, así también las identificaciones (nacionales y regionales) pueden constituir una posibilidad fructífera de cohesión en la diversidad y otro nombre de la solidaridad ante la adversidad. Que esto sea así, es decir, que las fronteras no se conviertan en mecanismos de exclusión, aislamiento o encierro, y que las identificaciones no se transformen en signos de desprecio y agresividad hacia los demás, es responsabilidad de todos y de cada cual, pero acaso en ello nos cabe una responsabilidad especial a quienes desde distintas tradiciones imaginamos y anticipamos la (s) cultura (s) por venir.

No somos los primeros en alentar un acuerdo conveniente para los países involucrados en este diferendo in/actual — que siempre ha trascendido la coyuntura, pero que nunca habrá dejado de ser urgente. Lo indican a las claras los epígrafes de Vicente Huidobro y de Antonio Terán Cabero que anteceden. Y estamos seguros que tampoco seremos los últimos, porque lo que está en juego, a fin de cuentas, más allá de los exabruptos de la hora, es el horizonte de nuestra irrevocable sureña convivencia

[de Chile]

[de Bolivia]


Constanza Acuña (historiadora del arte)
Nicolás Acuña (cineasta)
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Juan Araos (filósofo)
Andrés Ajens (poeta)
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Javier Bello (poeta)
Carmen Berenguer (poeta)
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Erich Breuer (cineasta)
Eugenia Brito (poeta, crítica)
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Cecilia Lanza (comunicadora, escritora)
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