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181205 -
Bolivia tendrá un presidente socialista de origen indígena, típico exponente
de la mayoría de la población de este país de nueve millones de
habitantes y altos niveles de desigualdad social y pobreza.
Evo
Morales representa a la mayoría indígena de aymaras, quéchuas,
guaraníes y de otras 16 etnias originarias que representan el 60 por
ciento de la población boliviana, cuyo ingreso anual por
habitante es de 949 dólares, el más bajo de la región.
Con el 93%
escrutado, Evo Morales, se aproxima al 55% de los votos, porcentaje
suficiente como para ser declarado presidente electo sin necesidad
de una "segunda vuelta" en el Congreso.
Como aún resta computar votos del campo, donde está la base fuerte de
Morales, su diferencia podría aumentar.
Su rival, el conservador Jorge Quiroga cuenta el 28,6%, mientras
que el empresario del cemento y las comidas rápidas Samuel Doria Medina,
de centro, obtiene el 7,9%.
Morales obtenía hasta ayer un total de 1.458.815 votos, equivalente al
54,17% de los votos válidos. Quiroga acumulaba 770.681 votos y Doria
Medina, 211.427. El resto de los candidatos están por debajo de 5%.
El líder aymara Felipe Quispe, del MIP (Movimiento Indígena Pachacuti) que
expresa un separatismo indígena radical, acumuló 2,2%. En la
campaña, había criticado por igual a los conservadores que a Morales.
El sociólogo brasileño Emir Sader escribió que para Quispe "Evo Morales y
el MAS son sus principales enemigos, en el estilo clásico de la
ultra-izquierda, que descarga sus baterías preferentemente contra
quien ocupa el espacio central de la izquierda".
Sader también condenó las maniobras de la élite dirigente de Santa Cruz de
la Sierra, sobre todo a través de la revista Datos
que tituló una nota "El peligro de la desintegración" y otra "El
candidato del MAS es un riesgo para América Latina" y, en base a
entrevistas a dirigentes estadounidenses, y también el diario El Nuevo
Día, ambos tendiendo a un separatismo por derecha.
El resultado que logró el MIP de Quispe podría poner en riesgo al partido,
porque la ley boliviana estipula que los partidos con un respaldo menor a
3% serán borrados del registro electoral y deberán pagar la
impresión de más de 3,6 millones de boletas.
Antes del comicio, Quispe dijo a Radio Nacional de Argentina que si
ganaba Evo Morales él y su grupo "pasarían a la clandestinidad". Otras
fuentes señalaron que las demandas que por izquierda sin duda
condicionarán al gobierno de Morales intentarán ser canalizadas por la
nueva administración en la Asamblea Constituyente de 2006.
Otros tres partidos, Nueva Fuerza Republicana, Frente Patriótico
Agropecuario y Unión Social de los Trabajadores, corren igual riesgo que
el MIP dada la cantidad de votos obtenidos.
Según el CNE, del total de 2.898.280 votos escrutados hubo 2.693.003
válidos, 3,74 por ciento en blanco y 3,34 por ciento anulados.
Participó el 85 por ciento del padrón y se abstuvo el 15 por ciento
restante
Morales gobernará desde enero un
país en el que el 53 por ciento de la gente vive en situación de
pobreza y el 27 por ciento en la franja de extrema pobreza; en el
que el salario mensual mínimo es de 440 bolivianos (55 dólares) y la
desocupación bordea el 13 por ciento.
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