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Los que están detrás del referendo separatista
son empresarios narcos y golpistas de Santa Cruz opuestos a las
reformas sociales y que siempre sabotearon una mejor
distribución de la riqueza en uno de los países más miserables
de la región
050508
- Ganaron los separatistas de Santa Cruz
El departamento boliviano de Santa Cruz
aprobó en controversial referendo su estatuto autonómico.
Según las encuestas a boca de urna, el "Sí" habría obtenido
cerca del 85% del voto.
La manipulación de esta consulta y sus resultados, en la
región más rica de uno de los países más pobres del mundo,
confirma hasta que punto un sector de la comunidad puede
volverse irremediablemente insolidario cuando de distribuir
mejor la riqueza se trata
Los resultados oficiales y definitivos tardarán al menos tres o
cuatro días en conocerse.
Pero la victoria del "Sí" parece estar más allá de las dudas.
En cambio, el efecto que pueda tener este referendo -descrito
como ilegal por el presidente Evo Morales- sobre las relaciones
entre Santa Cruz y el gobierno central en La Paz es el gran
interrogante que se abre a partir del lunes.
El presidente boliviano respondió el domingo al resultado de un
referendo que buscó descalificar de diversas maneras, haciendo
un nuevo llamado a los mandatarios regionales, o prefectos, para
dialogar acerca del espinoso tema de las autonomías.
No obstante, resulta difícil pensar que
las autoridades locales de Santa Cruz lo harán en los términos que
originalmente planteaba Morales, es decir, dejar el tema en manos del
proceso constituyente nacional, cuando han recibido lo que consideran un
fuerte mandato popular para empezar de una vez con su versión de la
autonomía, sin esperar el permiso de La Paz.
040508 -
BBC -
Luis Fajardo -
El departamento boliviano de Santa Cruz va a las
urnas este domingo en un polémico referendo sobre su estatuto de
autonomía
El gobierno nacional, encabezado por el
presidente
Evo Morales, ha dicho en repetidas ocasiones que los comicios son
ilegales, y que responden a intenciones elitistas y separatistas por
parte de la dirigencia empresarial de Santa Cruz, el más prospero de los
departamentos bolivianos.
El sábado, la prensa local informó que el
Consejo Supremo de Defensa Nacional -organismo de asesoramiento del
presidente en temas de seguridad, y del que forman parte el primer
mandatario, los ministros de Defensa, de la Presidencia, Gobierno,
Hacienda, el canciller y todo el alto mando militar- criticó el
referendo como ilegal, aunque aclaró que "las Fuerzas Armadas no ven a
los prefectos (mandatarios regionales) opositores como enemigos".
Sin embargo, los proponentes del
referendo insisten en que su intención no es dividir a Bolivia sino
proporcionar a su departamento herramientas institucionales para
potenciar su desarrollo.
Focos de protesta
Hasta el sábado no se había presentado
ningún incidente grave durante los actos políticos que antecedieron a
los comicios en Santa Cruz.
Sin embargo, los medios locales han manifestado temor de que se
presenten incidentes en algunas zonas rurales de Santa Cruz donde es
fuerte el partido MAS, al que pertenece el presidente
Evo Morales, y la resistencia al referendo es más acentuada.
Entre las localidades que se mencionan
como bastiones de las fuerzas afines a Morales está el poblado de San
Julián, donde los residentes locales han anunciado bloqueos el domingo
para oponerse a la realización del referendo.
En diversas declaraciones, tanto
dirigentes locales de Santa Cruz como del gobierno nacional en La Paz
han insistido en que se buscará evitar incidentes de violencia durante
la jornada electoral.
Sin participación nacional
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Las encuestas señalan
que el Sí por la autonomía tendrá a su favor un 70 a 75% de
los votos, aunque esa opción tiene fuerte oposición en los
sectores empobrecidos y en áreas rurales leales al
presidente socialista.
El referendo, calificado de
anticonstitucional por Morales, "es una manifestación clara
para dirigirse hacia un Estado independiente", estimó el
ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana, para quien
el tema de la tierra es "el problema de fondo".
La consulta no cuenta con el aval de la Corte
Nacional Electoral y estará entonces a cargo de la Corte
Departamental, que entró en disidencia.
No es seguro sin embargo que los 930.000
votantes potenciales tengan acceso a las urnas,
especialmente en bastiones fieles a Morales como San Julián
o Cuatro Cañadas.
"Urna que llegue a San Julián, será urna
destruida", advirtió Ernancio Cortez Méndez, un líder local
que se opone al referendum.
Las fuerzas del orden bajo control del Estado
no brindarán seguridad al escrutinio, lo que aumenta los
riesgos de violenci |
Las encuestas publicadas la semana
anterior parecían indicar que la mayoría de los cruceños se preparaba a
votar por el sí.
El referendo se aprueba con mayoría
simple de los votos, siempre que participe al menos la mitad de los
registrados en el padrón electoral de Santa Cruz, quienes suman unos
900.000 habitantes.
Las autoridades electorales nacionales no
participarán en el referendo, siguiendo las directrices del gobierno
nacional.
También, de acuerdo con el gobierno central en La Paz, la
policía nacional no prestará vigilancia en los cerca de 5.000 mesas de
votación habilitados en el departamento.
El referendo tampoco contará con
observadores oficiales de organismos internacionales como la OEA, pues
según declaró a BBC Mundo el presidente de la Corte Departamental
Electoral, Mario Parada, convenciones internacionales exigen que sea la
cancillería nacional la que los invite.
Y en este caso, como el gobierno nacional
desconoce la validez del referendo, no se puede tener observadores
oficiales del organismo.
Sin embargo las autoridades de Santa Cruz
anunciaron que algunas ONG han enviado observadores a los comicios,
incluyendo la Human Rights Foundation, organización no gubernamental
basada en Estados Unidos.
Igualmente han dicho que el desarrollo de los comicios
está abierto al escrutinio de la prensa internacional y de cualquier
auditaría que se estime necesaria.
030508 -
Autonomía: ¿cambio concreto?
Pocos hechos en la convulsionada historia política reciente de Bolivia
han atraído tanta atención como el referendo autonómico de este domingo
en el departamento de Santa Cruz.
Pero, en caso de ganar el sí, y aprobarse los estatutos que regulan
la autonomía de Santa Cruz: ¿cómo cambiaría la vida de una persona del
común a partir de la mañana del lunes 5 de mayo?
La respuesta inicial es que el cambio no sería
perceptible de la noche a la mañana, por lo menos en aspectos concretos
de la vida diaria.
Sin embargo, muchos aseguran que en el mediano y largo
plazo, la vida de muchas personas en la región cambiaría, para bien o
para mal, por cuenta de la autonomía.
¿Reconocerían resultados?
La "mañana después" del referendo no traería una dramática e inmediata
transformación de la vida de los habitantes del departamento de Santa
Cruz.
En primer lugar, porque el gobierno nacional ha dicho en
repetidas ocasiones que considera la votación enteramente ilegal.
Y por lo tanto no se siente obligada a implementar o tolerar las medidas
aprobadas en caso de ganar el sí.
Sin embargo, una victoria contundente de los autonomistas les daría
mayor poder frente al gobierno central para una futura negociación
mediante la cual se pueda resolver la actual confrontación entre los
poderes locales y nacionales.
"La plata se queda aquí"
Así lo entiende Selva Galarza, la dueña de un humilde
puesto de comidas callejero en la capital departamental, quien le dijo a
BBC Mundo su opinión sobre lo que representaría el triunfo del sí: "La
plata no se mandaría toda a La Paz. Toda la plata se quedaría aquí y
crecería más Santa Cruz".
Para Galarza, esto se justifica porque "aquí en Santa
Cruz es donde más se ve el negocio".
Efectivamente, en la raíz del problema autonómico actual
está el poderío económico del departamento de Santa Cruz, que en opinión
de muchos de sus habitantes, no se ve reflejado adecuadamente en la
constitución centralista del país.
El departamento genera en la actualidad más del 30% del
Producto Interno Bruto del país, pese a que la población regional de 2,5
millones apenas llega a una cuarta parte del total de Bolivia.
De modo que, en promedio, cada cruceño aporta más al
fisco y a la economía boliviana que sus compatriotas en otros
departamentos.
Y precisamente por eso, uno de los puntos centrales del estatuto
autonómico sometido a votación el domingo, es permitirle a Santa Cruz un
mayor manejo de sus recursos fiscales.
Esto probablemente querría decir que, con el tiempo,
menos dinero se traspasaría a las arcas del gobierno nacional y más se
gastaría localmente.
Y esto podría beneficiar al ciudadano de a pie de Santa
Cruz, al permitir una mayor inversión en los servicios públicos que
consume localmente.
Pero también podría representar un deterioro para los
ciudadanos en otros departamentos más pobres de Bolivia, al recibir el
estado central menos dinero de la región más próspera del país.
El problema de la tierra
Pero la controversia es aún más compleja si se toma en
cuenta que los habitantes del departamento de Santa Cruz no solo
incluyen a los relativamente prósperos habitantes de la capital
departamental, sino también a cientos de miles de campesinos, colonos e
indígenas en zonas alejadas.
Para un campesino sin tierra en Santa Cruz -argumentan
los opositores del referendo- la vida también podría cambiarle en caso
de ganar el sí, pero no necesariamente en la dirección que le conviene.
Uno de los puntos más contenciosos del proyecto de estatuto
autonómico es que deja en manos del gobierno de Santa Cruz el manejo de
la política de tierras.
Y, según denuncian funcionarios del gobierno de Evo
Morales como el viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, de obtener
las facultades autonómicas, las autoridades de Santa Cruz podrían buscar
detener la reforma agraria emprendida por el gobierno nacional en varias
zonas del departamento.
En declaraciones a la prensa local en marzo pasado,
Almaraz dijo que uno de los objetivos del estatuto autonómico de Santa
Cruz era "salvaguardar los privilegios" de los hacendados locales.
Los defensores del referendo niegan que representen
intereses latifundistas e insisten en que las medidas contenidas en el
estatuto beneficiarán a todos los cruceños.
¿Un estado federal?
Sin embargo, los cambios directos en la vida cruceña no se limitarían a
lo económico. De ser aprobado el estatuto autonómico, las autoridades
locales controlarían aspectos como el carácter de la educación, que ya
no se regiría principalmente desde La Paz. También serían elegidos
localmente jueces y autoridades electorales.
En muchos sentidos, la relación de los habitantes de
Santa Cruz con el gobierno en La Paz se limitaría a aspectos muy
puntuales, como las relativas a las fuerzas armadas o las relaciones
exteriores.
La moneda en uso seguiría siendo la boliviana.
Pero para muchas de las demás funciones públicas, el
ciudadano cruceño acudiría a sus propias instituciones.
Y en momentos en que bastantes cruceños sienten que el gobierno de Evo
Morales en La Paz ha tomado una orientación ideológica e incluso étnica
con la que no se identifican mucho, el cambio hacia un sistema político
virtualmente federal tendría el potencial de cambiar sustancialmente la
vida de los habitantes de esta región.
Aunque esto no ocurra de la noche a la mañana.
230408 -
Alberto Souviron -
Autonomías, una vieja historia
Cuando uno mira el actual conflicto boliviano en torno a las autonomías,
pareciera que se está hablando de un conflicto nuevo que está poniendo
en riesgo la unidad de ese país. Sin embargo, esta lucha por la
autonomía o federalismo tiene una historia de algo más de un siglo.
A fines del Siglo XIX comenzaron en el
país los primeros intentos de impulsar un sistema federal y, desde
entonces, con mayor o menor fuerza, la discusión siempre estuvo en la
arena política.
Haciendo un poco de historia, Bolivia
nació como un Estado unitario y centralista, sus diferentes
constituciones siempre establecieron un régimen central.
En la práctica esto significó que las
decisiones políticas, administrativas, económicas y sociales siempre se
manejaron desde el gobierno central. Primero desde la ciudad de Sucre y
luego -en 1899- desde La Paz, cuando el gobierno central trasladó su
sede a esta ciudad justamente luego de un conflicto entre federalistas y
unitarios.
Si bien fueron los federales los que se
impusieron en principio, fue el sistema central el que quedó y todo el
Siglo XX boliviano ha estado marcado por este centralismo.
El ascenso cruceño
A medida que la región de Santa Cruz fue ganando pujanza económica, el
impulso autonómico empezó a adquirir más fuerza.
Nuevamente entrando un poco en la
historia, el desarrollo de Santa Cruz empezó a partir de la década de
1940 y alcanza su apogeo en la década de 1970.
Para los años 90, Santa Cruz ya era la
región más próspera del país y la exigencia de autonomía fue creciendo.
Quienes defienden este proceso afirman
que lo que se busca es romper con el férreo centralismo que ha
caracterizado al Estado boliviano.
A favor y en contra
Los llamados autonomistas argumentan que
incluso cosas tan simples como el pago a un maestro parten desde La Paz,
lo que ha generado un sistema burocrático poco eficiente.
La élite política cruceña afirma que lo que se está buscando es
que las regiones, en este caso, Santa Cruz, puedan administrar sus
recursos y tener control en las decisiones político-administrativas. Es
decir, poder elegir a sus representantes y determinar las políticas para
el desarrollo regional.
Afirman que no buscan separarse y que la
política exterior, ejército, policía, etc, siguen bajo el control del
gobierno central.
Para los opositores, las autonomías sólo
llevarán a la atomización del país.
Los defensores del centralismo afirman
que ha sido por esta vía que se ha logrado que regiones deprimidas
puedan salir adelante.
El actual gobierno afirma que sí tiene
que haber autonomía, como lo señaló en una entrevista con BBC Mundo el
presidente Evo Morales, pero ésta debe ir más allá e incluso alcanzar a
las comunidades indígenas.
Hasta ahora, el régimen centralista no ha logrado sacar a
este país de la pobreza en que vive y por ello, muchos promueven un
régimen de autonomías. Sin embargo, cómo llevar adelante este proceso o
simplemente ponerlo en práctica está poniendo a Bolivia nuevamente al
borde de un precipicio.
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