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111011
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José Justiniano Lijerón -
Rebelión - Hasta aquí se ha
dicho de todo y todos hemos dado nuestras opiniones en pro y en
contra de la mentada carretera, hacia el norte del país, que
necesariamente debe pasar por el Territorio Indígena del Parque
Isiboro Sécure (TIPNIS). Los marchistas continúan a la cabeza de
sus dirigentes, después de haberse instalado 8 comisiones de
dialogo en la zona enviadas por el gobierno, y que resultaron
fallidas por que fue un diálogo entre sordos, en donde Gobierno
y marchistas se acusan ambos de no escuchar al otro.
(Ver:
2.000
días de Evo: ¿entre la utopía y el desencanto?)
Después de que dicha marcha soportó una medida desatinada de
intervención mediante las fuerzas policiales que la
“custodiaban”, hechos lamentables que se encuentran en plena
investigación, para que el pueblo sepa quién o quiénes ordenaron
dicho acto innecesario y antipolítico, que solo sirvió para que
los sectores derechistas del país se solacen con una nueva
medida de incapacidad por parte del gobierno, o de alguna gente
incrustada que hace lo posible para sumar errores o
magnificarlos.
El mismo Presidente después de los acontecimientos pidió perdón
y deslindó responsabilidades ante la exagerada campaña mentirosa
de la empresa privada de la comunicación, que por casi todos sus
medios especuló que hubo muchos heridos y además muertos y niños
desaparecidos, lo que hasta el presente no se comprobó ante
ninguna instancia u organismo.
(Ver:
Diecisiete objeciones para abolir el
masticado de la coca)
El gobierno acusa a los marchistas de convertir la marcha en un
acto “político”, eso sucede siempre que algún sector hace
reclamaciones, evidentemente todo movimiento de lucha o reclamo
social es un hecho político, (de la clase obrera o el
campesinado en todos sus estamentos), de eso no debe asustarse
ni preocuparse el gobierno, la diferencia debe estar en que se
determine si el hecho en cuestión obedece a algún o algunos
partidos políticos y sus fines que o no quieren carretera con
sus argumentaciones respectivas, o lo que quieren es
convulsionar el país y sacar rédito político, jugando a la
solución del conflicto por la vía del desastre, ya que si se
trata de partidos de la derecha tradicionales, sus posibilidades
de obtener el gobierno por la vía electoral por ahora son nulas,
así como de algunos partidos o agrupaciones, cooperados por
algunas ONG financiadas por las agencias imperiales de
cooperación que hacen triángulo, como USAID o GTZ y demás países
nórdicos, que pretenden ocupar el lugar de una derecha
desgastada y que se aprovecha de movilizaciones justas pero con
un alto contenido oportunista de una burocracia sindical
acostumbrada a sacar tajada no importa de qué gobierno, sea como
la del Tipnis, que se están portando valientes contra el amigo,
pero débiles en contra del enemigo de clase.
Es verdad que una carretera ocasiona problemas al medio ambiente
y a la naturaleza, hablemos de lo que ocasiona mayor impacto
ambiental, según el Presidente de la Republica dijo que en Santa
Cruz, cada año se desforestan y se depredan más de 148.000
hectáreas por parte de los empresarios agropecuarios bolivianos
aliados con la penetración brasileña para el agrandamiento de
las fronteras agrícolas. No se sabe de ninguna marcha ni
protestas en contra de esta situación de parte de los dirigentes
que hoy marchan por el Tipnis.
(Ver:
China compra oro
para debilitar al dólar)
Lo dijimos en una opinión anterior, el gobierno tiene gran
responsabilidad para que esta marcha tome las connotaciones que
la derecha con algunos resentidos que se salieron o los echaron
del gobierno y otros que hasta ahora no ocupan cargos
ministeriales u otras pegas de importancia en el gobierno apoyan
y amplifican, por que no tuvo la capacidad de dar una solución
temprana, como ha sucedido o puede suceder con otros conflictos
que de ninguna manera pueden ni deben poner en riesgo el proceso
que se vive en Bolivia, sino que con capacidad y voluntad
política, sin soberbia y con la gente adecuada y con la divisa
de que este proceso es de los trabajadores, campesinos y pueblo
en general y no de los intereses derechistas ligados al capital
internacional, dar soluciones justas, equitativas, liberadoras y
de inmediato.
(Ver:
La Ley
ilegítima de Piñera)
Debe quedar bien claro que, 8.000 o 10.000 personas no pueden
decidir con una marcha la vida y la suerte con carretera o sin
carretera de 10 millones de bolivianos y bolivianas, el
territorio es de todos y para beneficio de todos, no es de unos
cuantos. Luchemos y reclamemos todo, pero siempre
diferenciándonos de la derecha, porque si hay ahora un proyecto
que está listo (y mi persona no lo conoce) para que después de
defenestrar a Evo venga un gobierno mas revolucionario, seguro
yo estaré ahí, pero como no existe tal, por el momento
compañeros, defendamos el proceso empujemos hacia delante y
exijamos su profundización y que el gobierno pare con sus
coqueteos con la derecha y sus imprecisiones que nos costaran
muy caros a todos.
José Justiniano Lijerón es ex Dirigente de la Central Obrera
Boliviana (COB)
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