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020804 - Eleonora Gosman
- Enviará un proyecto de ley. Prevé dividir el 15% del territorio (unos
500.000 km2) en bloques y luego concesionarlo a empresas para su
explotación. Protesta de organizaciones defensoras del medio ambiente
Un plan preparado
por el gobierno de Lula da Silva plantea "privatizar" parte de la selva
del Amazonas. Así surge de un proyecto de ley, que deberá ser enviado en
breve al Congreso, y que prevé dividir en bloques 15% del territorio
selvático. Representa, aproximadamente, una superficie de 500.000 mil
kilómetros cuadrados. El tamaño equivale a la suma de los territorios de
las provincias de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
>>Amazonia, edén perdido>>
Cada bloque será entregado en concesión a compañías brasileñas o
extranjeras, que podrán extraer sus riquezas forestales. El proyecto
legislativo ofrece también la posibilidad de explotar frutos, resinas y
plantas ornamentales. Al Estado brasileño la entrega de los bloques
amazónicos le redituará un canon, de acuerdo con el sistema utilizado en la
mayoría de las privatizaciones de servicios de los años 90.
En un extenso artículo publicado ayer, el diario carioca O Globo
señala que el texto del proyecto de ley encenderá el debate entre los
defensores de la preservación integral del Amazonas y quienes piensan en un
proyecto económico para la selva.
La iniciativa fue elaborada en el Ministerio de Medio Ambiente y supone la
entrega en concesión de áreas de la floresta del gobierno federal, de los
gobiernos provinciales y de los municipios.
Para los funcionarios del Ministerio de Medio Ambiente que diseñaron el
proyecto, se trata de una promoción del desarrollo regional. En
declaraciones a O Globo, Tasso Azevedo, director del Programa
Nacional de Florestas, señaló: "Lo que importa es que esta estrategia
instala un mecanismo para el desarrollo sustentable en tierras públicas".
Según los autores del proyecto, esto equivale a permitir que los privados
extraigan 30 millones de metros cúbicos de madera, o sea, dupliquen lo que
ya se saca.
Para los científicos y conservacionistas, las actividades humanas amenazan
ya casi la mitad de la selva amazónica. Los peligros vienen de las feroces
deforestaciones practicadas por madereras —en su mayoría, asiáticas— y
hacendados que talan enormes extensiones para criar ganado o plantar soja.
>>El congreso brasileño y la destrucción del Amazonia>>
En la fase de elaboración de este proyecto, el Ministerio de Medio Ambiente
de Brasil, comandado por la ministra Marina da Silva, envió a Australia a un
grupo de expertos brasileños para analizar cómo funcionó allí una
experiencia de "concesión de selva" similar a la que pretende montar el
gobierno brasileño.
El viaje, que contó con el apoyo de la Agencia Norteamericana para el
Desarrollo Internacional (USAID) y del Servicio de Florestas de Estados
Unidos (USDA), tuvo como destino la selva de New South Wales. Según datos de
O Globo, Tasso Azevedo, uno de los funcionarios brasileños que
comandó la misión, tuvo su viaje pago por las agencias estadounidenses. En
un informe reciente realizado por los especialistas invitados a esa gira
—que se efectuó a principios de abril—, los técnicos no arriesgaron un
dictamen definitivo.
Advierten sobre la necesidad de que el gobierno intervenga en el Amazonas
para evitar el progreso geométrico de su devastación. Pero concluyen, luego
de su visita a Australia, que cualquier proyecto de concesiones a empresas
debe ser precedido por un plan maestro que especifique las
actividades a realizar por los privados en cada uno de los yacimientos
forestales que se liciten.
Varios especialistas fueron menos contemplativos con la posibilidad de tocar
la selva. Algunos creen ver detrás ideas de "globalizar" la selva
amazónica. Otros, también, entienden que en vez de resolver un
desarrollo sustentable de las poblaciones en esa floresta tropical, una ley
de concesiones actuará en sentido inverso: "Podremos abrir las puertas para
que entren grandes grupos extranjeros como los que devastaron las selvas de
Indonesia y Africa", declaró el ambientalista Flavio Garcia, del Movimiento
de Defensa del Amazonas.
Preocupación en
toda la región
Lo que suceda en el Amazonas no afecta únicamente a Brasil. Una cumbre de
científicos especializados en clima y florestas tropicales, la semana pasada
en Brasilia, concluyó que por ejemplo ya hay efectos climáticos en
Argentina, Paraguay, el Atlántico Sur y el Pacífico Ecuatorial por los
incendios forestales en la Amazonia.
En esa cita, María Faus da Silva Dias, especialista del Instituto Nacional
de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, advirtió que buena parte del
daño producido por la quema de grandes áreas selváticas —debido a la
actividad humana— es "exportado" a los países vecinos. La migración de gases
en la atmósfera impide la llegada de la radiación solar al suelo y da origen
a frentes fríos.
Cuando vienen las lluvias, éstas "lavan" el humo y se produce la
precipitación de las partículas sobre los suelos distantes del lugar del
incendio. Esto también puede producir extinción de especies.
Los cambios graduales de clima, provocados por estos incendios intencionales
—producidos por hacendados que pretenden ganar tierras a la selva amazónica—
ya se observan claramente en Brasil. Influye también la deforestación
provocada en gran escala por las madereras, muchas de ellas en acciones
ilegales. En este escenario, 60% del territorio amazónico (de unos 5.000.000
de kilómetros cuadrados) se convertirá en sabana antes de finalizar el
siglo. Así lo afirmó Carlos Nobre, investigador del LBA (Experimento a Gran
Escala de la Biosfera-Atmósfera en Amazonas). En un caso intermedio, la "sabanización"
puede llegar a 20% de la floresta. -
Clarín
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