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040209 - BBC - El presidente de
Brasil,
Luiz Inácio "Lula" da Silva, dijo que los países
desarrollados no deben darle dinero a los bancos como una salida
a la crisis económica, sino tratar de crear empleo.
Según
Lula da Silva,
el rol de los gobiernos en esta crisis no debe estar centrado en
el auxilio a las entidades financieras.
"Crear empleos y multiplicar la riqueza es nuestra
obligación. ¡Los países desarrollados no deben darle dinero a
los bancos! Al contrario, deben darlo para la creación de
empleos y para invertir en obras que impliquen más puestos de
trabajo, no importa de qué país estamos hablando", dijo Lula da
Silva en entrevista exclusiva a la BBC.
El mandatario brasileño también señaló a
Estados Unidos de implementar
medidas proteccionistas y advirtió que las decisiones que
apunten hacia el aislamiento económico podrían empeorar la
crisis actual.
"Tengo miedo del proteccionismo y está ocurriendo. Cuando el
presidente
Barack Obama anuncia un paquete de inversiones y asegura que
las obras de construcción se financiarán con acero
estadounidense, está poniendo en práctica un tipo de
proteccionismo que la Organización Mundial de Comercio (OMC)
teóricamente no acepta", le dijo Lula da Silva al corresponsal
de la BBC en
Brasil,
Gary Duffy.
El mandatario brasileño se refería específicamente a la cláusula
de "compre estadounidense" incluida en el plan de impulso
económico de
Estados Unidos
y que requiere que en los proyectos de construcción de obras
públicas sólo se utilicen hierro, acero y bienes manufacturados
estadounidenses. La cláusula ya ha generado críticas de Europa y
Canadá.
Sin embargo, este martes
Barack Obama
también criticó la cláusula (incluida por políticos de su
partido) y argumentó que no es una medida adecuada en momentos
en que el comercio mundial declina y que, además, podría desatar
una guerra comercial.
Barack Obama
pidió al Senado, que debatirá el paquete esta semana, que
excluya la cláusula.
No tocará tan duro a
Brasil
El presidente Lula admitió a la BBC estar preocupado por la
crisis económica mundial y el impacto que ésta tiene en Brasil,
país que ya ha registrado una caída importante de la producción
industrial, el empleo y además ha anunciado recortes impositivos
para frenar la desaceleración de la economía y hacer frente a la
crisis financiera internacional.
Sin embargo, a pesar del panorama sombrío, el presidente de
Brasil
resaltó las ventajas competitivas y oportunidades que brinda su
país para hacer frente a la crisis global.
"Estoy preocupado pero consciente de que no hay país mejor
preparado para enfrentar esta crisis que
Brasil.
En primer lugar, porque en nuestro país tenemos un mercado con
un potencial que los países ricos tuvieron hace 30 ó 40 años
atrás, pero que ahora no tienen.
"En segundo lugar, porque tenemos que hacer obras públicas que
ellos hicieron hace décadas y en tercer lugar porque tenemos un
programa de exportaciones diversificado, lo cual quiere decir
que no dependemos de un bloque o de un país. Creo que
Brasil
saldrá de la crisis sin sufrir tanto como los países ricos".
Según Lula da Silva la crisis actual es diferente a la de la
década de los '90.
"En ese momento los países en vías de desarrollo lo que tenían
que hacer era ajustes fiscales y reducir sus gastos para reducir
el tamaño de la economía; pero en esta crisis tenemos que ir al
revés: ¡No podemos dejar que la economía se detenga!".
Es indispensable, según Lula, que los países desarrollados
arreglen la economía de sus países porque si no los pobres
sufrirán las consecuencias debido a la dependencia que estos
tienen de las grandes economías.
En busca de un acuerdo comercial
Además, el presidente de
Brasil,
anunció que tras hablar con el presidente de
Estados Unidos
éste le informó que quería reanudar las negociaciones de la
Ronda de Doha.
Lula insistió en que un acuerdo comercial entre los líderes
mundiales es necesario para evitar el crecimiento de la miseria
en los países más pobres.
El mandatario brasileño recordó que se estuvo cerca de un
acuerdo en septiembre de 2008 pero ante diferencias surgidas
entre India y
Estados Unidos,
y posteriormente las elecciones en este último país, las
negociaciones se estancaron.
Las negociaciones de la Ronda de Doha buscan establecer un
sistema de comercio global más justo -a través de la
liberalización- que beneficie a los países en desarrollo sin
embargo, en las conversaciones han surgido grandes divergencias
y éstas han tomado el doble del tiempo previsto originalmente.
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