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Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST)

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110110 - Historia:
¿Qué es el MST?
Perspectivas de nuestra lucha
Elementos de la historia del MST
La lucha por la reforma agraria en Brasil y el MST
La propuesta de Reforma Agraria del MST


¿Qué es el MST?


El Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) es una articulación de campesinos que luchan por la tierra y por la reforma agraria en
Brasil. Es un movimiento de masas autónomo, al interior del movimiento sindical, sin vinculaciones político-partidarias o religiosas.

Origen del MST

El MST ha nacido como producto de la conjunción de distintos factores socioeconómicos consecuentes del período 1975-85: el proceso de desarrollo capitalista en la agricultura, lo que ha fomentado la concentración de la tierra y el consecuente aumento de campesinos sin tierra; el proceso de transición conservadora que ha aislado la dictadura militar y ha animado a los campesinos a organizarse; la labor pastoral de la iglesia, en particular de la Comisión Pastoral da la Tierra, que ha animado a los campesinos a organizarse; y las luchas aisladas por la tierra que empezaran a ocurrir en distintos estados. En el proceso de articulación de esas luchas masivas y por la obstinación misma que teníamos por conquistar la tierra hemos fundado el movimiento a nivel nacional en un histórico congreso celebrado al enero del ano 85, en la ciudad de Curitiba, estado de Paraná, con la participación de 1.500 delegados de todo el país.

Organización del MST

El MST busca organizarse por comisiones de campesinos, como sean: Comisión de Bases (en las comunidades rurales), para organizar la lucha por la tierra; Comisiones de municipios; Comisiones Estatales; Comisión Coordinadora Nacional. Las comisiones son también una forma de organización al interior de los asentamientos y campamentos.

En el MST no hay funciones de presidente, secretario e tesorero. El órgano máximo es el Congreso Nacional, celebrado a cada cinco años. A cada año celebran encuentros nacionales y por estados; hay comisiones ejecutivas nacionales y por estados. En la administración, hay una secretaría nacional que encamina he deliberaciones a nivel nacional y secretarlas de los estados. El MST está organizado actualmente en 23 estados del país.

Situación legal

La Constitución en Brasil, aprobada por el Congreso Nacional en año 1988, plantea como principio que el gobierno ba de realizar una reforma agraria, sin afectar a las propiedades que sean productivas. Sin embargo, hacen falta las leyes complementarias que definan lo que sea propiedad productiva. Por otra parte, el MST ha presentado en 1987, conjuntamente con las demás entidades del movimiento sindical - CONTAG (Confederación Nacional de los Trabajadores en la Agricultura) e CUT (Central Única de los Trabajadores) -, un proyecto de reforma agraria firmado por 1,2 millón de electores. El proyecto fue rechazado por el Congreso Nacional.

* Por esta razón y por entender la reforma agraria como una necesidad social en Brasil, desencadenamos esta lucha no solo como una lucha legal, sino también legítima de los trabajadores.

Formas de luchas

El MST utilizase de las más distintas formas de lucha, pero siempre masivas. Los medios más utilizados son: manifestaciones en las calles, concentraciones regionales, audiencia con los gobernadores y ministros, huelgas de hambre, campamentos provisorios en las ciudades o a la orilla de las haciendas por ser desapropiadas, ocupaciones de órganos públicos como sean INCRA (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria) y ocupación de las tierras a ser desapropiadas.

Relacionamiento con otras entidades

El MST apoya e impulsa a todos los campesinos a afiliarse y participar del Sindicato de Trabajadores Rurales, que es la organización sindical a nivel de cada municipio. A nivel de central sindical, el MST articulase con la Central Única de los Trabajadores (CUT). El MST apoya, participa y estimula diversos centros regionales de pesquisa y asistencia técnica alternativa, como CETAP (RS), ASSESSOAR (PR) y el Proyecto Tecnologías Alternativas de la Fase. En el específico de la tarea pastoral, el MST mantiene relacionamientos con la Comisión Pastoral de la Tierra y las pastorales rurales de las diócesis. A nivel internacional, el MST mantiene relaciones con todas las organizaciones campesinas de América Latina. El MST no está afiliado a organismos sindicales internacionales. Contamos con el apoyo y solidaridad de las distintas organizaciones de trabajadores y no gubernamentales de Europa y Canadá.

Perspectivas de nuestra lucha

Lo que estamos haciendo

Nuestro movimiento se propone utilizar tres formas básicas para llevar adelante la lucha por la reforma agraria:

a) Organizar a los campesinos, que luchan por la tierra en la base, y construir un amplio movimiento social de masas, que rescate la lucha por nuestros derechos.

b) Conscientizar a la sociedad y los sectores ya urbanizados de que la reforma agraria es una lucha de todos, y que implica transformaciones económicas, políticas y sociales que beneficiarán a toda la sociedad. Por eso, no interesa tan solo a los sin tierra.

c) Desarrollar todas las formas de presión popular para garantizar que el gobierno desencadene el proceso de reforma agraria. Como por ejemplo, manifestaciones, marchas, audiencias públicas, caminatas, acampamentos y ocupaciones de latifundios.

Los resultados de nuestra lucha

El MST está articulado a nivel nacional desde 1984. Desde su fundación ya alcanzó muchas victorias y conquistas. Fueron más de 3.900 latifundios ocupados, que ahora se transformaron en proyectos de asentamiento y atienden a más de 450 mil familias de trabajadores rurales, en más 22 millones de hectáreas.

El desarrollo de la producción en esos asentamientos es muy diferenciado, en razón del potencial de las tierras expropiadas, de las oportunidades de mercado, del acceso al crédito gubernamental (Procera) y de las políticas agrícolas oficiales. En todo caso, las investigaciones y los informes oficiales concuerdan en señalar que las familias ya no pasan más hambre en los asentamientos, que todos mejoraron de vida en comparación con su situación anterior al asentamiento, y que todas las áreas ocupadas producen significativamente más de lo que lo hacían cuando estaban en manos de los latifundistas.

En términos de política agrícola conquistamos del gobierno la implantación de una línea especial de crédito rural para los asentamientos, que se llama Procera, y que destina anualmente en torno a los 100 millones de dólares para las familias asentadas, con intereses subsidiados y condiciones de pago más adecuadas.

En el MST estamos desarrollando un sector específico para acompañar y organizar la producción y la comercialización, que lo llamamos el Sector Cooperativista de los Asentados (SCA). Gracias a este trabajo ya tenemos organizados más de 400 tipos diferenciados de asociaciones. Hay 83 cooperativas de producción colectiva, 8 cooperativas centrales a nivel estadual y una confederación nacional de las cooperativas de la reforma agraria. En muchos asentamientos se instalaron pequeñas agroindustrias. Y hay casos ejemplares que se destacan en la producción, superando a las empresas capitalistas instaladas desde hace años.

Hemos conformado también un sector de educación, con miras a la democratización de la enseñanza, para todos los niños y adultos de los asentamientos, y por una escuela pública de calidad. Este sector busca organizar las escuelas de primer nivel en los asentamientos y también dar capacitación específica al profesorado, con métodos adecuados. Además organiza cursos especiales de segundo nivel, en los cuales los asentados pueden estudiar y prepararse como profesores (cursos de magisterio) y como técnicos en administración cooperativista. Por otro lado, estimulamos para que los alumnos sigan estudiando, y ya tenemos más de 80 de ellos matriculados en universidades.

En el año de 1992 la FAO (órgano de las Naciones Unidas para la agricultura) hizo una investigación en todos los asentamientos del Brasil para evaluar su situación real. Y pudo constatar que, entre otros indicadores socio-económicos, la renta media de una familia asentada equivale a 3.7 salarios mínimos; muy por encima de la renta media del trabajador rural normal. Que el paro de la mano de obra es tan solo del 14% en promedio, y que el capital de las familias se valorizó en una media de 250% después de que fueron asentadas.

Este estudio señala, asimismo, que la mortalidad infantil promedio en los asentamientos disminuyó a 15 por mil (mientras en el país es próxima a 100 por mil), precisando que en los de las regiones sur y sudeste ella fue eliminada.

A pesar de todas las dificultades que resultan por la falta de apoyo gubernamental, el nivel de abandono promedio de las familias de los asentamientos a escala nacional es del 22%. Lo que es considerado por la FAO como satisfactorio, comparado a otros procesos de asentamiento en todo el mundo. Sin embargo en Brasil todavía puede ser considerado como elevado en razón de que hubo muchas deserciones de los proyectos de colonización en las regiones del norte brasileño, donde persisten las peores condiciones de vida, con presencia de la malaria y sin atención médica. En la región nordeste el nivel de abandono baja al 15%, y en la región sur y sudeste es de tan solo el 4%.

Elementos de la historia del MST

Origen

El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, nació de las luchas concretas que los trabajadores rurales fueron desarrollando de forma aislada en la región Sur del país por la conquista de la tierra, al final de la década de 70. El Brasil vivía una apertura política, post-régimen militar. El capitalismo nacional no conseguía aliviar las contradicciones existentes en cuanto a la concentración de la tierra, la expulsión de los pobres del área rural y la modernización de la agricultura persistían, en cuanto al éxodo para la ciudad y la política de colonización entraban en una crisis aguda. En ese contexto, surgen varias luchas concretas que, se articulaban poco a poco. De esa articulación se delineó y se estructuró el Movimiento Sin Tierra, teniendo como matriz el campamento de la Encrucijada Natalino, en Ronda Alta (RS), y el Movimiento de los Agricultores Sin Tierra del Oeste de Paraná (Mastro).

Objetivos

El MST apunta tres grandes objetivos: la tierra, la reforma agraria y una sociedad más justa. Quiere una expropiación de las grandes áreas en manos de multinacionales, el fin de los latifundios improductivos, con la definición de un área máxima de hectáreas para la propiedad rural. Está en contra de los proyectos de colonización, que resultaron un fracaso en los últimos treinta años y quiere una política agrícola, en beneficio del pequeño productor. El MST defiende autonomía para las áreas indígenas y está en contra de la revisión de la tierra de esos pueblos, amenazados por los latifundistas. Apunta la democratización del agua en las áreas de irrigación en el Nordeste, asegurando el mantenimiento de los agricultores en la propia región. Entre otras propuestas, el MST lucha por el castigo de los asesinos de trabajadores rurales y defiende el cobro del Impuesto Territorial Rural (ITR), con destino de los tributos para la reforma agraria.

Antecedentes históricos

El MST no es algo nuevo en la historia del Brasil. Es una continuidad de las luchas campesinas, en una nueva fase. Durante la Colonia (hasta finales de 1800), los indios y los negros protagonizaban esa lucha, defendiendo territorios invadidos por los explotadores de tierras y colonizadores, o uniendo la lucha por la libertad con la de la tierra propia y construyendo los quilombos. A fines del siglo XIX e inicio de nuestro siglo, surgieron movimientos campesinos mesiánicos, que seguían un líder carismático. Son ejemplares los movimientos de Canutos, con Antônio Conselheiro; del Contestado, con Monje José María; el Cangaço, con Lampião; y diversas luchas regionalizadas.

En las décadas del 30 y 40 ocurrieron conflictos violentos en diversas regiones con ocupantes de terrenos abandonados defendiendo sus áreas individualmente con armas en las manos. Entre 1950 y 1964, el movimiento campesino se organizó como clase, surgiendo las Ligas Campesinas, la Unión de los Labradores y Trabajadores Agrícolas del Brasil (ULTABs) y el Movimiento de los Agricultores Sin Tierra (Master). Esos movimientos fueron aplastados por la dictadura militar después 1964 y sus líderes fueron asesinados, presos o exiliados. El latifundio derrotó la reforma agraria. Pero entre 1979 y 1980, en medio de la lucha por la redemocratización, surge una nueva forma de presión de los campesinos: las ocupaciones organizadas por decenas o centenas de familias. Al inicio de 1984, los participantes de esas ocupaciones realizaron el primer encuentro, dando nombre y articulación propia al Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).

La lucha por la reforma agraria en Brasil y el MST

La lucha por la reforma agraria en Brasil y el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST)

Brasil, el coloso de Sudamérica, que por su dimensión territorial (8´511. 965 km2) y el número de habitantes (160 millones) ocupa el quinto lugar en la escala mundial, y que por su economía se le asigna el casillero número nueve, tiene la triste suerte de ser el primero en lo que a mayor concentración de la renta se refiere. Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, los ingresos del 1% más rico de la población (13.9% del total) superan a los que corresponden al 50% más pobre (12.0%). El 50% más rico se apropia del 88.0% del total de los ingresos.

Así, mientras, por un lado, los indicadores hablan de este país como una potencia económica (para 1993 tenía un PIB de US$ 446 mil millones de dólares); por otro lado, los cálculos oficiales reconocen que 32 millones de brasileños sobreviven en la pobreza absoluta.

Haciéndose eco de esta realidad, el presidente Fernando Henrique Cardoso señaló durante su campaña electoral que Brasil no es un país subdesarrollado, sino "un país injusto". Sin embargo, desde que asumió el poder a inicios de 1995, desairando olímpicamente a sus electores que esperaban la adopción de medidas de justicia social, colocó al centro de su gestión la modernización neoliberal, precisando que estaba "firmemente decidido a adoptar los dictámenes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial para ajustar la economía a las normas de la mundialización".

Bajo esta perspectiva, Cardoso no dudó en utilizar todos los recursos del poder para desactivar las protestas sociales que se le fueron presentado en el camino, tal el caso de la huelga de los trabajadores petroleros en defensa del patrimonio nacional que fue rota sin contemplación alguna. Cuando parecía que el escenario era todo suyo, el país se vio sacudido por el viejo problema de la distribución de la tierra. En este hecho gravitaron las movilizaciones protagonizadas por los trabajadores rurales sin tierra, sobre todo vía ocupación de propiedades improductivas, y la gran solidaridad ciudadana que ellas generaron.

El impacto fue tal, que el gobierno se vio forzado a incluir el tema de la reforma agraria en la agenda política y a reconocer al Movimiento Sin Tierra (MST) como un actor clave en la lucha por esta causa. Esta conquista, con toda la importancia que tiene, resulta parcial hasta que no se traduzca en resultados concretos. Para que ello ocurra la solidaridad internacional tiene un rol que cumplir, desarrollando acciones para que el gobierno brasileño entienda que la justa causa de los sin tierra es una causa de todos los sectores democráticos del mundo.

El problema de la tierra en Brasil

La concentración de la tierra

En Brasil la distribución de la tierra es una de las más dramáticas del mundo, por los contrastes que registra: cerca del 1% de los propietarios posee cerca del 46% de todas las tierras; mientras que al 90% de los propietarios le corresponde algo menos del 20% de las propiedades. Todo esto con el agravante de que tan solo se cultiva un poco más del 50% de las tierras cultivables y de que en el país existen unos 4.8 millones de familias de trabajadores rurales sin tierra.

La concentración de la tierra trae aparejada la concentración de la propiedad de los medios de producción, del poder económico, de la renta y del poder político en el medio rural, lo que repercute en una sociedad permanentemente conflictiva entre una minoría de propietarios y un gran sector de la población que, si no está explotado, se ve excluido de las fuentes de trabajo.

Los graves problemas agrarios que existen son resultado de la modalidad del desarrollo implementado en el país, particularmente en materia agrícola. Pese a la gravedad de tales problemas, éstos tan solo son reconocidos como tales por los trabajadores y la población en general, más no por la élite dominante, beneficiaria directa de ese esquema de desarrollo que le significa mayor oportunidad de lucro y poder.

La utilización de la tierra

La forma como se utiliza la tierra no responde a los intereses de la sociedad como un todo y, mucho menos, de los trabajadores. No se aprovecha el enorme potencial que los recursos naturales disponibles representa para el progreso económico y el bienestar de toda la población. De las aproximadamente 400 millones de hectáreas tituladas como propiedad privada, apenas 60 millones son utilizadas para la labranza. La inmensa mayoría de las tierras están ociosas, son mal aprovechadas, sub-utilizadas, se destinan a la pecuaria extensiva o, simplemente, a la especulación o reserva de valor.

Según datos del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA), existen en Brasil cerca de 100 millones de hectáreas de tierra ociosas, localizadas en las grandes propiedades y que podrían ser aprovechadas (y de acuerdo a la ley actual, expropiadas).

La utilización de la tierra responde únicamente a la lógica de maximización del lucro y se transformó en un grave problema para la sociedad. En muchas regiones próximas a las grandes ciudades, las tierras tan solo han servido como área para los pasatiempos de las clases dominantes.

Lo que se produce

La producción obtenida en las 60 millones de hectáreas cultivadas, es insuficiente para atender las necesidades de la población. Es irrisoria, si se tienen en cuenta los avances tecnológicos y la productividad promedio que registran otros países. Se produce apenas 75 millones de toneladas de granos. En otros países con similares o peores condiciones climáticas y de suelo, la producción llega a ser cuatro veces mayor.

Las mejores tierras se destinan a monocultivos para la exportación como: caña, café, algodón, soya y naranja. En tanto que la producción de alimentos básicos para el mercado interno está prácticamente represada. En tal medida, existe una mala distribución de la producción agropecuaria y la mayoría de la población brasileña no logra tener una dieta alimentaria acorde al menos con las necesidades básicas. Así, existen 32 millones de personas que pasan hambre todos los días y otras 65 millones que se alimentan por debajo de las necesidades.

Exodo rural y migración

La migración de las poblaciones rurales hacia los conglomerados urbanos es un proceso natural y constante en todas las sociedades y a lo largo de las civilizaciones. No obstante, en el caso brasileño, resultan espantosos la velocidad y el volumen de las personas que tuvieron que migrar de sus comunidades rurales de origen, al ser expulsadas del campo y verse obligadas a buscar las ciudades como única posibilidad de supervivencia.

Según estadísticas oficiales, en el período de 1970-90, cerca de 30 millones de personas migraron hacia las ciudades, sobre todo a las grandes ciudades, dando origen a la formación de nuevas metrópolis. Y esto está generando enormes problemas sociales y económicos para las personas que migraron y para las ciudades que las recibieron.

Hubo también una intensa migración interna con la cual millares de familias se desplazaron de una región a otra en busca de trabajo y del sueño de la tierra para trabajar. Asimismo, más de 500 mil personas emigraron a Paraguay, Bolivia y Argentina en busca de trabajo en el campo. Y hoy la mayoría desea regresar a Brasil.

Las condiciones de trabajo

Las condiciones de trabajo y las relaciones de dominación y explotación prevalecientes, en especial frente a los asalariados rurales, son una afrenta a la dignidad humana. Muchos asalariados son tratados como esclavos. Los derechos laborales y sociales establecidos en la Constitución son completamente irrespetados. Pero además, desconocidos por los propios trabajadores. Basta decir que, el 65% de los asalariados rurales ni siquiera posee registro de trabajo firmado. O que tan solo el 40% de los trabajadores asalariados tiene trabajo todo el año. Los demás viven entre el trabajo temporal y el desempleo.

Los salarios pagados en el medio rural están siempre por debajo de lo requerido para atender las necesidades mínimas de alimentación.

Las condiciones de trabajo en los establecimientos de producción familiar también son deshumanas, involucrando a los niños y a toda la familia, por períodos que llegan hasta las 14 horas diarias.

Las condiciones de vida en el campo

Las condiciones de vida de la población del medio rural han mejorado en algunas regiones, especialmente en el sur y sudeste; pero la inmensa mayoría de los habitantes del campo continúa al margen de los beneficios del progreso económico y del avance de las fuerzas productivas.

Los indicadores sociales de las regiones rurales sobre el consumo de luz eléctrica, utilización de electrodomésticos, niveles de alfabetización, nivel de escolaridad, número de médicos, nivel de renta per cápita, son alarmantes y se equiparan a las regiones más pobres del mundo. Revelan el grado de discriminación social, económica y política a que fueron sometidas por las oligarquías y elites rurales.

En el medio rural existe hambre. De los 32 millones de brasileños que pasan hambre diariamente y son considerados indigentes, más de la mitad vive en el campo. Además, la miseria aumenta día a día.

La situación de la mujer en el campo

Entre las personas que viven en el campo las que más sufren las pésimas condiciones de vida son, sin duda alguna, las mujeres y la niñez. Las mujeres realizan una doble jornada de trabajo, dedicándose a las actividades domésticas y al trabajo en la producción. La mayoría no recibe nada por su trabajo. No participa de las decisiones de la economía familiar. Son las mujeres quienes sufren por la falta de atención de salud para sí y para sus hijos. A ello se agrega la condición generalizada de prejuicios y discriminaciones por la práctica del machismo en el medio rural, que somete a la mujer a una condición inferior.

El modelo tecnológico de desarrollo de la agricultura

El modelo de desarrollo adoptado en la producción agrícola brasileña únicamente sigue la lógica de maximización de las ganancias. Existe una permanente propaganda ideológica que exalta los avances y la modernidad en el campo, no obstante que son visibles las consecuencias adversas y la completa inadecuación de la tecnología utilizada en el medio rural a la realidad de los trabajadores y a los recursos naturales.

El modelo escogido es una mera copia de los países capitalistas centrales y únicamente responde a la lógica de consumo de los insumos industriales ofertados por las empresas multinacionales. Ese modelo representa hoy un enorme problema que compromete: el potencial de producción, la eficiencia y la calidad de los productos, así como la disponibilidad de los recursos naturales para las generaciones futuras.

Tal concepción de desarrollo agrícola, basada en ese paquete tecnológico, ya ocasionó enormes perjuicios sociales y al medio ambiente. Entre otros: contaminación de aguas, deforestación, destrucción de la flora y fauna, degradación de los suelos y uso depredador de todos los recursos naturales disponibles.

La dominación política e ideológica

El resultado de la concentración de la propiedad de la tierra, de los medios de producción, de la producción, de la renta y del poder económico por parte de una minoría que domina el medio rural, se traduce en un régimen político de permanente explotación y dominación de los trabajadores rurales, en el cual son sometidos a todo tipo de injusticias y discriminaciones. La democracia, la libertad, los derechos a la ciudadanía son tan solo un sueño. Y, además, son desconocidos por la inmensa mayoría de los trabajadores del campo.

La propuesta de Reforma Agraria del MST

Objetivos generales

La propuesta de Reforma Agraria defendida por el MST se sustenta en diversas premisas que buscan reorganizar la agricultura brasileña e impulsar un nuevo modelo de desarrollo rural, teniendo como norte los siguientes objetivos generales.

- Garantizar trabajo para todos, con justa distribución de la riqueza;

- Producir alimentación abundante, barata y de buena calidad para toda la población brasileña, generando seguridad alimentaria para toda la sociedad.

- Garantizar el bienestar social y la mejoría permanente de las condiciones de vida de todos los trabajadores;

- Buscar la justicia social y la igualdad de derechos;

- Difundir la práctica de los valores humanistas;

- Contribuir a crear condiciones objetivas para la eliminación de la discriminación de la mujer;

- Implantar prácticas que garanticen la preservación de los recursos naturales y de un desarrollo auto-sustentable.

Medidas necesarias

La reforma agraria, como un proceso amplio, permanente y de largo plazo, que el MST defiende, contempla la necesidad de las siguientes medidas concretas:

a) Democratización de la tierra y de los medios de producción.

La tierra debe ser entendida como un bien de la naturaleza al servicio de toda la sociedad. Un bien de todos para atender las necesidades de todos. En este sentido, su propiedad debe estar subordinada al cumplimiento de esa función social. Y por lo mismo será necesario un amplio programa de expropiación de los latifundios existentes, y su distribución entre quienes quieren trabajar en esas tierras.

b) Reorganización de la producción agrícola.

Para garantizar el aumento de la producción de alimentos y la seguridad alimentaria de la sociedad es preciso crear estímulos de política agrícola y mecanismos adecuados, que alienten además la agricultura familiar y las formas asociativas.

c) Desarrollo de la industria.

La reforma agraria debe incluir un nuevo modelo de desarrollo industrial, que tome en cuenta:

- La instalación de industrias en el interior del país, que generen empleo, creen alternativas y disminuyan las diferencias regionales existentes;

- La integración e implantación de agroindustrias que atiendan también los intereses de los agricultores y de los consumidores.

d) Implementación de un programa especial para la región semi-árida del Nordeste del país.

En esta región, además de la tierra, el agua también está privatizada en la actualidad y las sequías castigan permanentemente a la población local. Por eso serán necesarios programas de irrigación y de democratización del acceso al agua existente.

e) Un nuevo modelo tecnológico.

El modelo tecnológico adoptado actualmente es depredador de la naturaleza y responde únicamente al afán de lucro de las empresas fabricantes de insumos. Es necesario desarrollar investigaciones y técnicas agrícolas adecuadas a la realidad brasileña, que garanticen la preservación de los recursos naturales, como también un desarrollo auto-sustentable.

f) El desarrollo social.

Defendemos una reforma agraria que represente un proceso de desarrollo social para toda la población del medio rural y de las pequeñas ciudades que dependen de la agricultura. Que represente el rescate de la ciudadanía, de los derechos a la educación, a la cultura, a la salud y a un futuro de bienestar social - MST -
2000-07-25

 


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