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Nelson Jobim y Robert Gates |
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Texto del Acuerdo
090610 - Tribunal Dignidad,
Soberanía, Paz contra la guerra CEPRID - El acuerdo
militar entre
Brasil y
Estados Unidos significa un nuevo avance
imperial
América Latina y el Caribe son las dos regiones
subcontinentales más pacíficas del mundo. Los conflictos bélicos
ocurridos en los siglos XIX y XX entre naciones hermanas fueron
a parar al museo de la historia triste y descabellada. Las
guerras de la independencia fueron guerras necesarias como
necesarias son y serán las guerras de liberación nacional.
Entonces, ¿por qué
Brasil, una potencia latinoamericana se lanza
a una carrera armamentista desenfrenada, con un gasto superior a
los 21 mil millones de dólares? ¿En dónde están los Estados
enemigos de Brasil? ¿Contra quién se arma? Y lo que es más grave
y escandaloso, ¿con qué intencionalidades
firmó el pasado 12 de
abril, un pacto de cooperación militar destinado a “profundizar
la cooperación en áreas como contactos técnicos, entrenamiento,
investigación e iniciativas comerciales relacionadas con la
seguridad”?
Luiz Inacio Lula da Silva, el Presidente de la
potencia suramericana, al finalizar su mandato, ha decidido dar
una patada en el bajo vientre a sus propios principios y a sus
reiteradas críticas al imperio, por sus afanes de penetración
neocolonial en nuestra América Latina y el Caribe, al ordenar a
su Ministro de Defensa Nelson Jobim, que viaje a Washington a
firmar el “Convenio de Cooperación Militar” con su homólogo de
Estados Unidos,
Robert Gates.
Frotándose las manos y relamiéndose los labios como gato que
acaba de comerse al ratón,
Robert Gates, Jefe del Pentágono del
gobierno del presidente
Barack Obama, por cierto Premio Nobel de la
Paz, en rueda de prensa conjunta con su par brasileño declaraba:
"El acuerdo es el reconocimiento formal de los muchos intereses
y valores que compartimos como las dos mayores democracias de
las Américas". ¿De qué vale que el Ministro Defensa de Brasil,
Nelson Jobim haya aclarado que el convenio no implica
autorización de uso de bases o la cesión de derechos de paso a
personal estadounidense, algo que lo diferenciaría del firmado
entre Estados Unidos y Colombia recientemente, que generó
fuertes críticas en la región, entre ellas las del mismo
gobierno brasileño?. ¿En dónde está la trampa imperial?
En apariencia,
Barack Obama, habría ordenado cambiar radicalmente la
política de contención o combate al narcotráfico. Como debía
ser, se trata de que se reconozca que
Estados Unidos tiene un
grave problema de consumo y, por tanto, el combate contra el
narcotráfico debe librarse dentro de sus propias fronteras, en
tareas de prevención y mediante el desarrollo de programas de
salud destinados a rescatar a sus 60 millones de drogadictos.
Estados Unidos debe combatir a sus mafias narcotraficantes, a
los negocios de la
CIA y la DEA, al negocio de muchas de sus
tropas, incluidos aviones y naves de guerra que transportan
drogas ilegales desde cualquier parte del mundo y, en especial,
desde Afganistán y América Latina. En consecuencia, debe cesar
su política militarista y agresiva contra nuestros pueblos y
abandonar, para siempre, las bases militares que mantiene en
América Latina y el Caribe, al tiempo que deben concluir todos
los tratados y convenios de cooperación militar que gobiernos entreguistas y vende patrias han firmado con el imperio, con el
renuente y socorrido pretexto de la lucha contra el narcotráfico
y el terrorismo internacional.
La cooperación militar de
Estados Unidos debe entenderse como el
viejo sistema de penetración neocolonial por medio de las armas.
A lo largo de la historia, el imperio ha desatado guerras de
agresión en contra de nuestras patrias, ha impuesto las más
crueles y sanguinarias dictaduras, ha instalado bases militares
y ha organizado decenas de “maniobras militares conjuntas” a más
de entrenar y domesticar a las fuerzas armadas criollas en
guerras de contrainsurgencia, en ideologización para que
defiendan los intereses geopolíticos estadounidenses, en cursos
de especialización en torturas y todo tipo de violación de
derechos humanos y por medio de la
CIA ha derrocado gobiernos
legítimos, ha cometido genocidios y magnicidios, ha desaparecido
a millares de personas. No hay crimen que no haya cometido el
imperio en contra de nuestros pueblos.
¿Para qué
Brasil firma un convenio de “cooperación militar” con
Estados Unidos, el primero luego de 30 años de férrea defensa de
la soberanía?
Claudia Zilla, politóloga especializada en América Latina e
investigadora de la Fundación Ciencia y Política (SWP) de
Berlín, piensa que aún es muy temprano para poder evaluar
adecuadamente cuáles serán los beneficios concretos para ambas
partes.
Según la experta, se trata en principio de un “acuerdo paraguas
genérico”, es decir de un acuerdo marco más relacionado con
aspiraciones a futuro que con contenidos definidos en la
actualidad. En el contexto latinoamericano, esto implica una
mayor vinculación estratégica de los Estados Unidos con
Sudamérica, asegura Claudia Zilla. En su opinión, los
Estados Unidos ya
gozan de una fuerte presencia en Colombia, y, con este acuerdo
marco, estarían enviando una señal de interés a
Brasil y de
preocupación por la región”. Cuán positivo sería que el imperio
deje de “preocuparse” por América Latina y el Caribe.
En última instancia, el convenio militar Estados Unidos-Brasil,
debe entenderse como un nuevo posicionamiento del imperio en el
subcontinente al pretender reforzar su presencia disminuida
durante la Administración Bush.
Lo extraño del acuerdo Brasil-Estados Unidos está en que,
justamente, se firma cuando el Presidente de Brasil ha sido un
implacable cuestionador de las bases militares cedidas a
Estados Unidos por
Colombia. Así mismo, Lula, ha criticado con dureza la
movilización de la
IV Flota y de las diferentes estrategias
imperiales en nuestra América Latina. Aseguró que la IV Flota
jamás llegaría puertos brasileños, y ahora, con el convenio los
buques de guerra de la IV Flota y sus aviones de combate podrán
entrar en puertos y aeropuertos, naturalmente, con el “permiso”
de Brasil.
El acuerdo no puede interpretarse desde la óptica de intereses
comerciales entre Estados Unidos y Brasil para la compra-venta
de armas, sino como el desarrollo de objetivos estratégicos para
la dominación regional.
En un análisis de Roselaine Wandscheer y Cristina Papaleo, se
sostiene que Claudia Zilla afirma que bajo el Gobierno de
Luiz Inacio Lula da Silva, el Brasil, principal socio de Estados
Unidos en la región, se embarcó en la diversificación de sus
relaciones exteriores (China,
Irán, Rusia) y de su cooperación
militar. En consecuencia habría una especie de cambio en el
juego de los intereses armamentistas y geopolíticos o una
recomposición de los intereses de Brasil en la región y en las
Naciones Unidas en su aspiración para ocupar un puesto en el
Consejo de Seguridad.
Quizá, por eso, destaca Zilla, el acuerdo implica un intento de
acercamiento por parte de Washington. En este contexto, la
especialista recuerda los intereses de
Estados Unidos en América
Latina y la intencionalidad de interferir en la participación de
Francia en la licitación brasilera para la compra de aviones
militares. En relación con los países vecinos, la experta
considera importante evitar irritaciones como las ocurridas a
raíz de la instalación de bases militares estadounidenses en
Colombia. La analista tiene razón al destacar que el acuerdo
militar significa un paso adelante de Washington en su intento
de recomponer las maltrechas relaciones con el “patio trasero” a
fin de alcanzar, sin mayores tropiezos, sus objetivos de
dominación neocolonial.
Cierto que
Brasil ha aclarado que el convenio no implica
autorización de uso de bases o la cesión de derechos de paso a
personal estadounidense, por lo que el Convenio sería la
reafirmación del pacto preexistente que Jobim confirmó al decir
"Nosotros teníamos ya una especie de diplomacia militar con
Estados Unidos, pero no teníamos un entendimiento directo entre
ambos ministerios de defensa". Ahora ya tiene Brasil un
“entendimiento directo” porque el acuerdo promoverá la
colaboración en investigación y desarrollo en el campo militar,
el apoyo logístico de ambas fuerzas armadas, el entrenamiento y
la organización de maniobras conjuntas, así como la facilitación
de proyectos comerciales En el artículo tres del convenio, sobre
las "Garantías", se dice que "las partes se comprometen a
respetar los principios y propósitos básicos de la Carta de
Naciones Unidas y la Carta de la Organización de Estados
Americanos", incluyendo los de igualdad soberana de los Estados,
integridad e inviolabilidad territorial y la no intervención en
asuntos internos de otros Estados"
(Ver texto completo), una redacción con la que se
espera apaciguar inquietudes expresadas por la
Unión de Naciones
del Sur, Unasur, que había pedido una "aclaratoria" a
Brasil.
“No creo que vaya a representar un cambio muy grande" le dijo a
la BBC Adam Isacson, director del Programa de Seguridad
Latinoamericana del Centro para la Política Internacional,
instituto de estudios internacionales ubicado en Washington.
Para Isacson "el impacto será más técnico" pues "puede facilitar
la coordinación de acciones administrativas, como en el caso de
los ejercicios militares conjuntos". En otras palabras, se abre
el camino para una mayor y mejor técnica de penetración imperial
en América Latina.
¿Diferencias?
No se debe olvidar que “Brasilia y Washington han tenido serias
diferencias recientemente en el terreno de las compras militares
y en el de la estrategia geopolítica. Por un lado,
Brasil parece
dispuesto a favorecer a la empresa francesa Dassault con el
contrato para la adquisición de los nuevos cazas para su fuerza
aérea, dejando fuera el F18 Super Hornet de la estadounidense
Boeing. Por el otro, la Cancillería brasileña sigue sin
comprometerse a votar a favor de nuevas sanciones contra
Irán en
el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, del que
Brasil es
actualmente miembro rotativo.
Hasta ahora la posición expresada por el presidente
Luiz Inacio Lula da Silva es que el impasse actual entre buena parte de la
comunidad internacional y el gobierno iraní por su programa
nuclear puede ser resuelto mediante el diálogo” informaba BBC
Mundo, pero, por eso mismo, es altamente sospechoso que se haya
firmado un acuerdo de cooperación militar pese a las diferencias
y por sobre las decisiones y posturas internacionales de UNASUR.
Claudia Zilla, al referirse a otra de las “razones”, para que se
haya firmado el Convenio, subrayaba que la región no alberga a
grupos terroristas que actúen globalmente de forma sistemática.
Según ella, las amenazas transnacionales existentes en América
Latina que irradian efectos al resto del mundo radican más bien
en el crimen organizado, sobre todo el relacionado con el
narcotráfico. ¿Podría este acuerdo causar irritación en otros
países? Claudia Zilla piensa que no, ya que “ni
China, ni
Irán, ni
Rusia tienen un ‘contrato de exclusividad con
Brasil”. En
consecuencia, el acuerdo de cooperación militar, al tener
objetivos de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo
internacional, necesariamente se debe concluir en que esos dos
factores son el pretexto permanente y omnímodo del imperio para
penetrar en nuestros países.
El mencionado pacto sostiene que respetará la "integridad e
inviolabilidad territorial", y, eventualmente, podría facilitar
la venta de aviones brasileños a
Estados Unidos que ha expresado
la intención de adquirir 200 aviones de combate, tipo Tucano que
fabrica la empresa Embraer de Brasil.
La AP, al informar sobre la firma del Convenio de Cooperación
Militar
Brasil-Estados Unidos sostenía que, con una alta dosis
de sarcasmo, y quizás asumiendo atribuciones que no le
correspondían, el ministro de Comercio de Colombia, Luis
Guillermo Plata, dijo lo que muchos estaban pensando: "Ahora que
Brasil tiene un acuerdo de defensa con Estados Unidos, me
imagino que se cerrará el TLC con Brasil". El ministro, por
supuesto, se refería a la tormenta diplomática que se desató el
año pasado cuando
Estados Unidos y
Colombia anunciaron un
acuerdo similar que provocó reuniones de emergencia de la
UNASUR,
declaraciones agresivas de varios países de la región e,
incluso, el congelamiento de las relaciones de
Colombia con
Venezuela y la suspensión del intercambio comercial.
Para más ironía, el anuncio del acuerdo Estados Unidos -Brasil
coincidió con una nueva reunión de
UNASUR en
Ecuador sobre lucha
contra las drogas, pero en la que se esperaba, también, volver a
tratar el tema del convenio colombo-estadounidense. Según el
periodista Sergio Gómez Masseri, tres aspectos lo diferencian
del colombiano: Que no hay acceso de Estados Unidos a bases
brasileñas; que tampoco se prevé la presencia permanente de
personal militar de este país, y que no se negoció una cláusula
de inmunidad para proteger de la justicia local a militares que
hayan cometido delitos.
A más de debilitar la posición de
UNASUR respecto de los fines
pacíficos de la organización y de su oposición a la instalación
de bases extranjeras, este Convenio viene a ser un golpe bajo
para países como Venezuela,
Bolivia,
Ecuador o
Nicaragua, que no
se cansan de denunciar el “’intervencionismo yanqui” en la
región, y que ven en este tipo de acuerdos, planes de dominación
imperial. Como habría expresado una fuente del Pentágono al
diario El Tiempo, se trata de "algo enorme" que no tiene
parangón en más de tres décadas. De hecho, es el primer acuerdo
formal que realizan desde 1977, manifestaba Gómez Masseri de ese
rotativo.
Otra fuente del Departamento de Estado argumentaba que era algo
que Estados Unidos venía buscando "desde hacia años" y que
estrechará como nunca antes las relaciones militares. Y solo
basta con revisarlo para entender por qué. Aunque los
estadounidenses advierten que se trata de un acuerdo "más
pequeño" en su alcance si se lo compara con el colombiano, se
trata también de un DCA (Defense Cooperation Agreement), que es
similar en su espíritu y naturaleza a decenas de convenios que
tiene firmados
Estados Unidos con otros países en el mundo, con
la pretensión de extender por toda la tierra, su dominio
militar.
Se debe insistir que la esencia de ese Convenio es otra punta de
lanza imperial en América del Sur. No es un secreto que
Washington busca apropiarse de los recursos naturales de la
Amazonia y, en especial, de las reservas más grandes del mundo
de agua dulce, oxígeno y biodiversidad. El “gran paraguas”, como
dice Brasil, busca "perfeccionar la cooperación ya existente y
futura en áreas como visitas de delegaciones de alto nivel,
contactos técnicos, encuentros de instituciones, intercambio de
estudiantes y personal de entrenamiento, visitas de navíos y
eventos deportivos y culturales". Asimismo, contemplará
"iniciativas comerciales relacionadas a la defensa" y "programas
y proyectos de tecnología de defensa". Debe leerse que ese “gran
paraguas” sirve a Estados Unidos para ocultar sus ansias
neocoloniales.
Brasil le ha facilitado al imperio ese paraguas y
Lula se ha traicionado a sí mismo al permitir que la
IV Flota,
con todo su poderío bélico ingrese a sus puertos y aeropuertos.
"Este acuerdo -dice el ex subsecretario de Estado para el
Hemisferio Occidental Roger Noriega- es excepcional y se buscaba
hace muchos años. No es la respuesta a una amenaza específica
sino el establecimiento de una relación institucional". Según
Noriega, lo más importante es que demuestra que este tipo de
acuerdos "son normales" y que Brasil entiende que la cooperación
en defensa con Estados Unidos, es natural y beneficiosa, pues le
sirve a sus intereses en seguridad.
"Yo no creo que Brasil tenga temor alguno de una reacción del
presidente venezolano
Hugo Chávez. El mensaje central es que
cada país se reserva el derecho de establecer las relaciones que
más le convienen en materia de seguridad", dice Noriega.
Estados Unidos, como siempre, pone en práctica el viejo principio de
todos los imperios: Divide y reinarás.
¿Acaso
Brasil tiene problemas de seguridad nacional? ¿De qué
amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos se habla?
¿Algún país de América Latina es una amenaza para la seguridad
del imperio? Ninguna amenaza para Estados Unidos existe en la
región, a no ser el deseo intrínseco de los pueblos de América
Latina de librarse de las garras imperiales. Lula sabía,
perfectamente, que ese Convenio sólo servirá a los intereses
geopolíticos de Estados Unidos y, sin embargo, se doblegó ante
el imperio, y así se ha convertido en otro líder subyugado, al
caer, con extraña mansedumbre, en una de las tantas trampas de
la Casa Blanca.
Lula dejó sin piso al empeño de
UNASUR y, en particular, de
Venezuela,
Nicaragua,
Ecuador,
Bolivia,
Argentina en su firme
posición en contra de la penetración militar estadounidense en
América del Sur.
El analista Maximiliano Sbarbi Osuna, sostuvo que desde la
región comenzaron a llover las críticas a un presidente que se
caracterizó por condenar el año pasado la instalación de las
bases militares estadounidenses en Colombia. A diferencia de lo
que muchos temían, el acuerdo no contempla la construcción o el
uso de bases por parte de militares estadounidenses en
territorio brasileño y Lula se manejó con la prudencia que
Colombia no tuvo el año pasado. ¿Qué alcances tiene el acuerdo?
¿Por qué momento transitan las relaciones entre Brasil y Estados
Unidos?
Pese a los roces de los últimos meses, Brasil y Estados Unidos
firmaron un acuerdo de cooperación militar. El acuerdo de
defensa suscripto entre Brasil y Estados Unidos se efectuó en
medio de un clima de duras críticas por parte del presidente
brasileño
Luiz Inacio Lula da Silva a su par norteamericano, Barack Obama.
Precisamente, las acusaciones vertidas por Lula antes de la
Cumbre de Seguridad Nuclear apuntaban al tratado que habían
firmado días atrás Washington y Moscú con respecto al arsenal
militar atómico heredado de la
Guerra Fría. “Voy a preguntarle
al presidente
Barack Obama cuál es el significado de la desactivación
de ojivas nucleares. Desactivar lo que ya estaba caducado no
tiene sentido”, disparó Lula. Sin embargo, los ministros de
Defensa de Brasil y Estados Unidos firmaron el acuerdo, que
levantó algunas polémicas y especulaciones en varios países de
la región.
El acuerdo marco va a va a permitir el entrenamiento conjunto de
ambos ejércitos, se centrará en la lucha contra el narcotráfico,
en proyectos compartidos relacionados con la tecnología de la
defensa, en intercambios de estudiantes y visitas de
delegaciones de alto nivel. Además, este acuerdo, va a permitir
un mejor posicionamiento de la empresa brasileña Embraer en la
licitación que el Pentágono abrió para comprar unos 200 aviones
de guerra. Asimismo, este pacto le da mayores oportunidades a
Estados Unidos de venderle insumos militares, frente a su
principal competidor, Francia, que en octubre pasado acordó con
Brasil una millonaria venta de armamento, sostenía Maximiliano
Sbarbi Osuna en AP.
Cierto que existen diferencias con el tratado colombiano, pero
por qué el actual subsecretario de Estado norteamericano, Arturo
Valenzuela manifestó que el tratado que suscribió Washington con
Brasil es similar al colombiano, ya que en ambos casos apunta a
modernizar la capacidad militar de estos dos países
sudamericanos? Además, agregó que sí existe una amenaza
específica que enfrenta Brasil, el crecimiento del narcotráfico,
por eso Estados Unidos va a estar allí "para ayudar a
erradicarlo".
Estas frases fueron las que levantaron las sospechas de que el
acuerdo va más allá de lo que el gobierno brasileño anunció,
pero se diferencia de la injerencia directa que se plantea en
Colombia. Quizás el motivo más importante del tratado sea la
posible adquisición de aviones Boeing por 4 mil millones de
dólares por parte de la Fuerza Aérea brasileña.
Durante 2009, Washington y Brasilia mantuvieron importantes
roces en varios aspectos como por ejemplo el
golpe en Honduras,
el acuerdo militar con Colombia, la postura frente al programa
nuclear iraní, y a comienzos de este año por el despliegue de
tropas norteamericanas en Haití.
Pero, la principal controversia es la disparidad comercial,
debido a que Washington subsidia a industrias que elaboran los
mismos productos que Brasil le vende a
Estados Unidos, en clara
violación de las disposiciones de la Organización Mundial del
Comercio.
El algodón, el azúcar y la carne brasileñas se ven perjudicadas,
por eso Brasil anunció que va a tomar represalias al subir los
aranceles a productos procedentes de Estados Unidos”. El tratado
militar podrá, eventualmente, disminuir las tensiones
diplomáticas, y si Brasil firmó ese convenio para mejorar las
relaciones comerciales, una vez más, el factor dólar estaría por
encima de la soberanía nacional.
Tal vez sea eso, ya que el ministerio de Relaciones Exteriores
brasileño, divulgó un comunicado, recogido por Efe, para
explicar algunos de los aspectos del convenio, que "permitirá
fortalecer el diálogo y abrir nuevas perspectivas de
cooperación, sobre unas bases equilibradas y mutuamente
benéficas". La nota añadió que se trata de "perfeccionar la
cooperación ya existente y futura en áreas como visitas de
delegaciones de alto nivel, contactos técnicos, encuentros de
instituciones, intercambio de estudiantes y personal de
entrenamiento, visitas de navíos y eventos deportivos y
culturales".
El nuevo acuerdo es "más una iniciativa de Brasil", "más inocuo"
y "mucho más limitado", señaló a la AFP el presidente del centro
de estudios Diálogo Interamericano, Michael Shifter. Según la
misma agencia de prensa, "Brasil ha sido muy cuidadoso en evitar
algunos de los elementos más provocadores del acuerdo
colombiano, como aceptar soldados estadounidenses o eximirlos de
la jurisdicción de la Corte Penal Internacional", expresó Evan
Ellis, profesor del Centro de Estudios de Defensa Hemisféricos.
El texto que se firmó el pasado 12 de abril, aparentemente, se
concentra en "asuntos pragmáticos que facilitan a Brasil hacer
proyectos con Estados Unidos donde así lo decida y de ninguna
manera constituye un compromiso a una ’alianza’ militar o
política", estimó Ellis. La verdad es que hasta ahora, no se
sabe acerca del verdadero alcance del acuerdo suscrito entre
Brasil y
Estados Unidos, pero es lógico preveer que ese convenio
sólo servirá al interés imperial.
En última instancia, el acuerdo, así sea beneficioso para
Brasil, se constituye en otra amenaza para la paz, la
estabilidad y el progreso soberano e independiente de América
Latina. ¿Acaso Brasil, por haberse convertido en líder regional
y en una voz tercermundista, es inmune a las críticas regionales
o a los afanes colonizadores de Estados Unidos?
Cualquier base militar estadounidense en América Latina y el
Caribe o cualquier acuerdo de “cooperación militar” es una
espada de Damocles con peso específico sobre la cabeza de
nuestros pueblos, razón suficiente para oponer resistencia y
férreo rechazo por parte de todos los pueblos y naciones libres
y democráticas que no merecen actitudes claudicantes como las
que acaba de ejemplificar y mantener el gobierno de
Luiz Inacio Lula da Silva, a espaldas del
heroico pueblo de Brasil -
Nodo50
Correo electrónico:
tribunalpazecuador@yahoo.com
Texto del Acuerdo
Acto firmado por el Ministro de la Defensa, Nelson Jobim, y por
el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates.
Washington, 12 de abril de 2010.
ACUERDO ENTRE EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA FEDERATIVA DE BRASIL Y
EL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA SOBRE COOPERACIÓN EN
MATERIA DE DEFENSA
El Gobierno de la República Federativa de Brasil
(a partir de ahora “Brasil”)
y
El Gobierno de Estados Unidos de América
(a partir de ahora “Estados Unidos”)
(a partir de ahora denominados colectivamente “las Partes” y
“Parte”, individualmente),
Imbuidos del interés común en la paz y seguridad
internacionales, así como en la resolución pacífica de
conflictos internacionales;
Deseando fortalecer sus buenas y cordiales relaciones;
Reafirmando el principio de la soberanía; y
Deseando fortalecer la cooperación en materia de Defensa,
Despiertan el siguiente:
Artículo 1 – Objetivo
Lo presente Acuerdo, regido por los principios de igualdad,
reciprocidad e interés mutuo, de conformidad con las respectivas
leyes y reglamentos nacionales y las obligaciones
internacionales de las Partes, tiene como objetivo promover:
a) la cooperación entre las Partes en asuntos relativos a la
Defensa, particularmente en las áreas de pesquisa y desarrollo,
apoyo logístico, seguridad tecnológica y adquisición de
productos y servicios de Defensa;
b) el cambio de informaciones y experiencias adquiridas en el
campo de operaciones y en la utilización de equipo militar de
origen nacional y extranjera, bien como las relacionadas la
operaciones internacionales de manutención de paz;
c) el cambio de experiencias en el área de tecnología de
defensa;
d) la participación en entrenamiento e instrucción militar
combinados, ejercicios militares conjuntos y el intercambio de
informaciones relacionado a esos temas;
e) la colaboración en asuntos relacionados la sistemas y
equipamientos militares; y
f) la cooperación en cualesquiera otras áreas militares que
puede ser de interés mutuo de las Partes.
Artículo 2 – Cooperación
La cooperación entre las Partes puede incluir:
a) visitas recíprocas de delegaciones de alto nivel la entidades
civiles y militares;
b) conversaciones entre funcionarios y reuniones técnicas;
c) reuniones entre las instituciones de Defensa equivalentes;
d) intercambio de instructores y personal de entrenamiento, así
como de estudiantes de instituciones militares;
e) participación en cursos teóricos y prácticos de
entrenamiento, orientaciones, seminarios, conferencias, mesas
redondas y simposios organizados en entidades militares y
civiles con interés en la Defensa, de común acuerdo entre las
Partes;
f) visitas de barcos militares;
g) eventos culturales y deportivos;
h) facilitación de iniciativas comerciales relacionadas al área
de Defensa; y
i) implementación y desarrollo de programas y proyectos de
aplicación de tecnología de defensa, considerando la
participación de entidades militares y civiles estratégicas de
cada Parte.
Artículo 3 – Garantías
En la ejecución de las actividades de cooperación realizadas en
el ámbito de este Acuerdo, las Partes se comprometen la respetar
los principios y propósitos relevantes de la Carta de Naciones
Unidas y de la Carta de la Organización de Estados Americanos,
incluyendo los de igualdad soberana de los Estados, integridad e
inviolabilidad territoriales y no-intervención en asuntos
internos de otros Estados.
Artículo 4 – Disposiciones Financieras
1. Salvo si mutuamente despertado en contrario, cada Parte será
responsable por sus gastos, incluyendo, pero no limitado la:
a) gastos de transporte de y para el punto de entrada en el
Estado anfitrión;
b) gastos relativos la personal, incluyendo los de hospedaje y
alimentación;
c) gastos relativos a tratamiento médico y dentario, bien como
de remoción o evacuación de su personal enfermo, herido o
fallecido.
2. Todas las actividades desarrolladas en el ámbito de este
Acuerdo estarán sujetas a la disponibilidad de los recursos y
fondos apropiados para estos fines.
Artículo 5 – Implementación, Protocolos Complementarios y
Enmiendas
1. Los Agentes Ejecutivos de las Partes deberán facilitar la
implementación del regalo Acuerdo. El Agente Ejecutivo de Brasil
será el Ministerio de la Defensa; el Agente Ejecutivo de Estados
Unidos será el Departamento de Defensa.
2. Protocolos Complementarios a este Acuerdo podrán ser
celebrados con el consentimiento de las Partes, por escrito, por
los canales diplomáticos, y constituirán partes integrantes del
regalo Acuerdo.
3. Los Arreglos de Implementación en el ámbito de este Acuerdo y
programas y actividades específicas emprendidos para la
consecución de los objetivos del regalo Acuerdo y de sus
Protocolos Complementarios serán desarrollados e implementados
por los Agentes Ejecutivos de las Partes, serán restrictos a las
materias previstas en este Acuerdo y estarán de conformidad con
las respectivas legislaciones de las Partes.
4. Este Acuerdo podrá ser enmendado por acuerdo escrito con
consentimiento de las Partes. Las enmiendas entrarán en vigor en
la fecha de la última notificación entre las Partes, por medio
de los canales diplomáticos, que indique el saludo de los
respectivos requisitos internos para la vigencia de las
enmiendas.
Artículo 6 – Solución de Controversias
Cualquier controversia relativa a la interpretación o aplicación
de este Acuerdo será resuelta mediante consultas y negociaciones
entre las Partes, por vía diplomática.
Artículo 7 – Validez y Denuncia
1. Este Acuerdo podrá ser denunciado por cualquier de las Partes
tras 90 días de la notificación escrita a la otra Parte, por los
canales diplomáticos.
2. La denuncia de este Acuerdo no afectará los programas y
actividades en circulación en el ámbito del regalo Acuerdo,
salvo se despertado en contrario por las Partes.
Artículo 8 – Entrada en Vigor
Lo presente Acuerdo entrará en vigor en la fecha de la última
notificación cambiada entre las Partes, por vía diplomática, que
indique el saludo de los respectivos requisitos internos para la
vigencia de este Acuerdo.
Hecho en Washington D.C., el 12 de abril de 2010, en los idiomas
portugués e inglés, siendo ambos los textos igualmente
auténticos.
FUENTE: MRE
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