|
111209
- La elección presidencial de Chile de 2009 para el período
2010-2014 está contemplada por la Constitución para llevarse a
cabo el día domingo 13 de diciembre de 2009, en conjunto con las
elecciones de diputados y senadores. En caso de que ningún
candidato alcance la mayoría absoluta de los votos, se realizará
una segunda vuelta, el 17 de enero de 2010.
|

Frei, Enriquez-Ominami, Arrate
y Piñera, |
Después de dos décadas de gobierno de la Concertación
Democrática, tras el retorno a la democracia en 1990, en Chile
soplan vientos de cambio.
La alianza en esta ocasión no se presenta con un candidato único
que represente a todos los que la conformaban. Se postuló, por
un lado, a un ex presidente como candidato oficialista, mientras
que de la disidencia de la Concertación salieron un candidato de
izquierda y uno independiente.
Ante esta disolución, los partidos de derecha -agrupados en la
Coalición por el Cambio- ven su mejor oportunidad en 20 años
para llegar al poder en la figura de un destacado hombre de
negocios.
Estos cuatro son los aspirantes a la presidencia de Chile.
Jorge Arrate
Candidato de Juntos Podemos Más, el pacto de la izquierda
extraparlamentaria entre el Partido Comunista (PC) y la
Izquierda Cristiana.
Arrate, un "allendista" de 68 años, renunció a su afiliación con
el Partido Socialista para establecer su candidatura.
Abogado de profesión, conformó el gabinete de varios gobiernos
desde el de
Salvador Allende hasta Patricio Alwyn y Eduardo Frei. Además
fue embajador ante Argentina durante la presidencia de Ricardo
Lagos.
Es partidario de convocar un plebiscito para elegir una Asamblea
Constituyente que reescriba la Carta Magna del país.
Sobre esta nueva Constitución propone cambiar el modelo
económico e introducir una amplia presencia del Estado en todos
los ámbitos de la economía.
Igualmente, pretende mejorar la salud pública del 80% de los
chilenos y ampliar el acceso a la educación, principalmente a
las universidades sin limitación de condición económica.
Arrate aboga por una mayor autonomía de las regiones, sobre todo
en lo que respecta los ingresos de los recursos naturales,
formulando un sistema de regalías generadas por la explotación
de estos recursos que irían a las regiones.
Marco Enriquez-Ominami
Candidato Independiente de tendencia izquierdista. Lo apoyan el
Movimiento Amplio Social, el Partido Ecologista de Chile y el
Partido Humanista.
Enríquez-Ominami, diputado de 36 años, tuvo que renunciar al
Partido Socialista (PS) cuando lanzó su candidatura pues este
partido es uno de los cuatro grupos políticos que conforman la
Concertación.
A pesar de no contar con el apoyo del PS, Enríquez-Ominami
realizó una campaña a través de diversos medios electrónicos
para conseguir las firmas suficientes que respaldaran su
candidatura.
Hijo del fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria
(MIR) Miguel Enríquez -un guerrillero que murió en un
enfrentamiento durante el gobierno de Augusto Pinochet- y de la
cineasta, Manuela Gumucio, el joven diputado también se dedica
al cine.
En esa función ha realizado documentales críticos de la
Concertación, en los que plantea la fatiga de esta alianza
política y el abandono de sus ideales por parte de sus líderes.
Como legislador se ha destacado por su apoyo a grupos
minoritarios, abogando por los derechos de las minoría sexuales.
Sus detractores lo han tildado de rebelde por simpatizar con los
reclamos marítimos de Bolivia y por su cercanía con el
presidente de Venezuela Hugo Chávez.
Algunos analistas consideran que sus críticas a la Concertación
lo perfilan como el candidato del cambio y su creciente
popularidad lo reafirma como un factor de consideración en las
elecciones.
Eduardo Frei
Candidato de la Concertación Democrática que incluye la
Democracia Cristiana (DC), el Partido por la Democracia (PPD),
el Partido Socialista (PS) y el Partido Radical Social Demócrata
(PRSD).
Frei, un demócrata cristiano de perfil centrista y moderado de
67 años, fue presidente entre 1994 y 2000. Al dejar el poder
asumió como senador vitalicio.
Fue escogido a comienzos del año como la mejor carta de la
Concertación oficialista tras el retiro de Soledad Alvear y por
encima de otras opciones como el también ex presidente Ricardo
Lagos y José Miguel Insulza.
Frei ha sido un duro crítico de la gestión de la presidenta
Michelle Bachelet, principalmente por el manejo del sistema de
transporte público para la capital, Santiago.
Como candidato propone que se estatice el servicio de transporte
público. Presentó además un documento con varias modificaciones
para reformar la Constitución que está vigente desde 1980.
El talón de Aquiles de Frei es el registro de los últimos años
de su presidencia que fueron caracterizados por una grave crisis
económica después de años de bonanza.
Las ganas de cambio entre el electorado también podrían afectar
sus posibilidades.
Sebastián Piñera
Candidato de la Coalición por el Cambio, un grupo que aglomera
los partidos de derecha Renovación Nacional (RN), Unión
Demócrata Independiente (UDI) y Chile Primero.
Piñera, un empresario multimillonario de 59 años, fue senador
entre 1990 y 1998 y ha incursionado varias veces en la carrera
presidencial. La oportunidad que más cerca estuvo fue en 2005
cuando fue vencido en segunda vuelta por la actual presidenta
Michelle Bachelet.
Se declara un humanista cristiano e intenta conformar una amplia
base más allá de la derecha tradicional, para incluir
centristas, social demócratas y disidentes de su propia alianza
y de la Concertación.
Presenta una extensa propuesta de gobierno de 75 puntos que
incluyen la generación de un millón de empleos, la creación de
un Ministerio de Desarrollo Social para combatir la pobreza al
tiempo que promete un crecimiento de la economía de 6% y la
modernización del Estado con una descentralización que le dé
mayor autonomía a los gobiernos municipales.
La campaña de Piñera, sin embargo, ha estado marcada por una
serie de escándalos. Uno involucra una cadena farmacéutica, en
la que es accionista minoritario, que está siendo investigada
por concertar un alza de precios.
Sus opositores señalan que tiene lazos demasiado estrechos con
los sectores empresariales y comerciales para ser un presidente
que trabaje por el bien común.
Para desvincularse de esa imagen, Piñera ha entregado el control
de una gran parte de sus inversiones a un fideicomiso que las
administrará independientemente.
|