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Eduardo Frei y Sebastián Piñera |
141209
- Ganó Piñera
Sebastián Piñera y Eduardo Frei,
candidatos a la Presidencia de
Chile,
lograron su pase a la segunda vuelta
Ahora comienza la lucha por ganar los votos de los otros dos aspirantes no clasificados a
sumarse a su opción en la segunda vuelta que tendrá lugar el 17 de
enero.
Piñera, abanderado de la centro-derecha obtuvo cerca del 44% de
los sufragios, mientras que Frei, la opción de la gobernante
Concertación de Partidos por la Democracia de centro-izquierda
le siguió con cerca del 30%.
Cerca de un cuarto de electores se quedaron, pues, sin
candidato, ya que ni el independiente
Marco Enríquez-Ominami (ex
miembro de la coalición gobernante) ni el ex integrante de la
Concertación y candidato del Partido Comunista, Jorge Arrate,
lograron capitalizar suficiente apoyo como para desafiar las
encuestas y colarse en el balotaje, con
20% y 5% de los votos respectivamente.0% y 5% de los votos
respectivamente.
Ese cuarto será objeto ahora de una fiera disputa por parte de
quienes quedaron en pie en primera vuelta. Y en sus discursos de
la noche de este domingo comenzó a dejarse ver cuál será la
estrategia de parte y parte.
Sumar y restar
Tanto Piñera como Frei dijeron apostar por el cambio, entender
las agendas de quienes votaron por el tercer y el cuarto
contendiente, y estar comprometidos con encabezar gobiernos de
inclusión, pero hubo algunos matices respecto a la forma en que
se refirieron a su correspondiente rival.
Piñera dedicó algunos párrafos a elogiar a todos los candidatos
que participaron en la primera vuelta, aún cuando los halagos
que le dedicó a Frei le ganaron un abucheo por parte de quienes
se habían congregado para oírlo dar un discurso de triunfo
frente a su comando de campaña.
Frei, por su parte, hizo una alusión indirecta a algunos de los
"puntos débiles" de su adversario, en virtud de la vinculación
histórica de la derecha con el régimen de
Augusto Pinochet.
"Tenemos un compromiso claro y profundo con los derechos
humanos. No a la amnistía, no a la ley de punto final. Que los
tribunales sigan ejecutando su labor", dijo por un lado.
"Quiero señalar que hace años abandoné los negocios y me dediqué
por completo a la política", señaló más adelante, en alusión al
hecho de que Piñera es un poderoso empresario con intereses en
la aeronáutica y los medios de comunicación, entre otros.
El tercero y el cuarto
Por su parte, Marco Enríquez-Ominami descartó cualquier
posibilidad de adherirse a un pacto para contribuir al triunfo
de uno de los contendientes.
"Sólo soy el mensajero y el vocero de lo que ustedes me han
entregado y esa es una realidad que me hace imposible cualquier
pretensión de endosar los votos de ustedes. Se hace imposible
que abuse de la confianza que me han dado", señaló el candidato
de 36 años, al dejar en completa libertad a sus votantes de
elegir la opción que les parezca conveniente.
De acuerdo con encuestas recientes, a pesar de que Enríquez-Ominami
representó una candidatura de izquierda, cerca de un tercio de
sus votos irían a parar a la cuenta de Piñera: serían los
sufragios de los descontentos con la gobernante Concertación,
que vieron en el joven independiente la posibilidad de aplicar
un castigo.
El resto se repartiría entre Frei y los indecisos, en
proporciones que resultarán decisivas el 17 de enero.
Por su parte, Jorge Arrate insistió en la necesidad de evitar un
triunfo de la derecha, y ratificó su intención de brindar apoyo
a Eduardo Frei.
Debate de altura
Por su parte, la actual presidenta,
Michelle Bachelet, destacó
el ejemplo de "cultura democrática y espíritu cívico", exhibido
por los chilenos en la jornada de votación.
Sin embargo, recordó que no se ha escrito la última página de
esa historia, y exhortó a los aspirantes a sustituirla para dar
prioridad a un "debate de ideas (en el que) no se pierda de
vista el interés nacional y el bien común".
Por otro lado, se refirió al triunfo, por primera vez, de
candidatos del Partido Comunista a diputaciones en el Congreso,
un hecho que calificó como la "derrota de la exclusión".
La mandataria señaló que ésta sería la última elección con
ciertos elementos del pasado, como la inscripción voluntaria y
el voto obligatorio para todos los inscritos, y manifestó su
deseo de que una reforma modifique el actual sistema de elección
legislativa -llamado binomial, que favorece la repartición casi
en mitades de las cámaras entre dos partidos- por uno más
representativo.
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