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Obama y Hu Jintao |
260110 -
Rick Rozzoff
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A pesar de que el presupuesto militar de
Estados
Unidos
es casi diez veces el de
China
(que tiene una población más de cuatro veces mayor) y de que
Washington planea un presupuesto de defensa récord de 708.000
millones de dólares para el próximo año en comparación con el de
Rusia, que el año pasado gastó en el suyo menos de 40.000
millones, China y a Rusia son retratados como amenazas para
Estados Unidos y sus aliados.
China no tiene tropas fuera de sus fronteras; Rusia tiene unas
pocas en sus antiguos territorios de Abjazia, Armenia, Osetia
del Sur y Transdniester. Estados Unidos tiene cientos de miles
de soldados estacionados en seis continentes.
Cuando [Robert] Gates era el responsable de las guerras en
Afganistán e
Iraq, y de casi la mitad del gasto militar
internacional, le pareció inadmisible que la nación más poblada
del mundo aspirase a “negar a los demás países la capacidad de
amenazarla”.
El 23 de diciembre del año pasado la Compañía Raytheon anunció
que había recibido un contrato de 1.100 millones de dólares con
Taiwán para la compra de 200 misiles antibalísticos Patriot. A
principios de junio el Departamento de Defensa estadounidense
autorizó la transacción “a pesar de la oposición de su rival
China, donde un oficial militar propuso sancionar a las empresas
estadounidenses que vendieran armas a la isla” [1].
La venta completa era un paquete por valor de 6.500 millones de
dólares, aprobada por la anterior administración de
George W.
Bush a finales de 2008. En palabras de la agencia principal en
Asia de Defense News, “ésta es la última pieza que Taiwán estaba
esperando” [2].
Defense News era la primera en informar sobre el acuerdo y
recordaba a sus lectores que “Raytheon ya había logrado
contratos más pequeños con Taiwán en enero de 2009 y en 2008
para mejorar los sistemas Patriot que poseía el país. Estos
contratos eran para mejorar los sistemas hasta llegar a la
Configuración 3, la misma mejora que la compañía está llevando a
cabo para el ejército estadounidense”.
La fuente también describía en qué consiste la capacidad
mejorada Patriot: “Configuración 3 es el sistema Patriot de
Raytheon más avanzado y permite el uso de misiles Patriot de
Capacidad 3 Avanzada (PAC-3, en sus siglas en inglés, como las
demás que vienen a continuación) de Lockheed [y] misiles de
Táctica de Orientación de Misiles Mejorada [Patriot-2 mejorada]
de Raytheon [...]” [3].
El PAC-3 es el último y más avanzado diseño de misiles Patriot y
el primero capaz de derribar misiles balísticos tácticos. Es el
primer nivel de sistema del escudo de misiles escalonado que
incluye también el Área de Defensa Terminal de Gran Altitud (THAAD),
el Interceptor de Base en Tierra (GBI), el Interceptor de Base
en Tierra de Medio Curso (GMD), el Área de Defensa Terminal de
Gran Altitud (THAAD), la Defensa de Misiles Balísticos Aegis
basado en barcos equipados con interceptores de Missile Estandar-3
(SM-3), el Radar de Banda-X Delantero (FBXB) y componentes del
Vehículo Asesino Exoatmosférico (EKV). Una red integrada que
abarca desde el campo de batalla hasta los cielos.
El sistema es modular y altamente móvil, y de este modo sus
baterías son capaces de evitar más fácilmente la detección y el
ataque. También aumenta varias veces el alcance de las versiones
anteriores de Patriot.
“Los interceptores PAC-3, mejorados con un radar avanzado y un
comando central, son capaces de proteger una zona
aproximadamente siete veces mayor que el sistema Patriot
original” [4].
Si, como el resto del mundo, las autoridades chinas previeron
una reducción, por no decir una detención, del ritmo de la
expansión militar global estadounidense con la llegada de una
nueva administración estadounidense hace un año, como todos los
demás ellos también se han sentido bruscamente desengañados.
A principios de este mes, en la sexta advertencia oficial en una
semana, el viceministro de Exteriores He Yafei urgió a Estados
Unidos a reconsiderar el paquete de armas para Taiwán en una
declaración a la agencia oficial de noticias Xinhua: “China ha
protestado enérgicamente ante la reciente decisión del gobierno
estadounidense de permitir que la Compañía Raytheon y a Lockheed
Martin Corp. venda armas a Taiwán” y “la venta de armas de
Estados Unidos a Taiwán mina la seguridad nacional de China”
[5].
Una información posterior se sumó a lo que ya existía y a la ira
de China cuando se reveló que “la administración Obama pronto
anunciaría la venta a Taiwán de un paquete por valor de miles de
millones de dolares, con helicópteros Black Hawk, sistemas
antimisiles y planos de submarinos diesel, en una medida
posiblemente tomada para enfurecer a China” [6].
Además, el China Times informó de que Taiwán iba a obtener de
Estados Unidos fragatas de clase Oliver Hazard Perry de segunda
mano, además de 200 misiles Patriot. Los barcos de guerra se
diseñaron en la década de 1970 como alternativas
comparativamente baratas a los destructores de la Segunda Guerra
Mundial. El nuevo trato duplicará la cantidad de fragatas clase
Perry estadounidenses que Taiwán ya posee hasta llegar a 16.
También incluirán una defensa de misiles de alto nivel, ya que
“la isla espera armarlos con una versión del Sistema de Combate
Aegis avanzado (véase más arriba), que utiliza ordenadores y
radar para eliminar múltiples objetivos, así como una sofistica
tecnología de lanzamiento de misiles [...]" [7].
Aunque Washington y Taipei presentarán las transacciones de
armas como de una naturaleza estrictamente defensiva, merece la
pena recordar que el pasado otoño Taiwán llevó a cabo sus
“mayores pruebas realizadas hasta entonces de lanzamiento de
misiles desde una base secreta y rigurosamente custodiada en el
sur de Taiwán” con misiles “capaces de alcanzar a las
principales ciudades chinas” [8].
El president Ma Ying-jeou asistió al lanzamiento de misiles que
“incluía la prueba de lanzamiento de un misil tierra-tierra top
secret y desarrollado recientemente, con un alcance de 3.000
kilómetros, capaz de atacar las ciudades principales en el
centro, norte y sur de China” [9].
El PAC y el interceptor de misiles SM-3 que Estados Unidos está
proporcionado a Taiwán se podría utilizar perfectamente para un
contraataque desde China continental o al menos para proteger
los lugares de lanzamiento de misiles de Taiwán de medio alcance
que, como se ha señalado antes, son capaces de atacar la mayoría
de las principales ciudades chinas.
El 11 de enero Beijing respondió llevando a cabo una prueba de
intercepción de misiles de tierra de curso medio en su
territorio.
El professor Tan Kaijia, de la Universidad de Defensa Nacional
del Ejército de Liberación del Pueblo (PLA), declaró a Xinhua:
“Si se considera el misil balístico una lanza, ahora hemos
logrado construir un escudo para defendernos” [10].
La revista Time describió la importancia de la prueba al
escribir: “No hay posibilidad de que la táctica de China disuada
a Estados Unidos de respaldar a Taiwán [...]. Pero la prueba
indica un paso más en las tensiones entre Beijing y Washington
[...]" [11].
Tanto China como Estados Unidos destruyeron satélites en órbita,
el primero en 2007 y el segundo al año siguiente, con un Misil-3
Estándar lanzado desde una fragata Aegis situada en el océano
Pacífico en el caso estadounidense. Había empezado el alba de la
guerra del espacio.
Un artículo del 15 de enero, publicado en una página web rusa,
titulado “Posible guerra del espacio en un futuro próximo”,
proporcionaba los siguientes antecedentes: “Es difícil
sobrestimar el papel desempeñado por los sistemas de satélites
militares. Desde la década de 1970 una cantidad cada vez mayor
de procesos de control de tropas, telecomunicaciones,
adquisición de objetivos, navegación y otros procesos depende de
naves espaciales que desde entonces se están volviendo más
importantes [...]. El papel del escalón espacial es directamente
proporcional al nivel de desarrollo de cualquier nación y de sus
fuerzas armadas” [12].
Durante años China y Rusia han defendido la prohibición del uso
del espacio para propósitos militares y plantean anualmente el
problema en las Naciones Unidas. Estados Unidos simplemente se
ha opuesto con la misma persistencia a las iniciativas.
Para entender el contexto en el que han ocurrido los
acontecimientos recientes, durante tres años Washington ha
incluido cada vez más y de forma tendenciosa a China y Rusia,
con Irán y Corea del Norte, como [países] agresivos en posibles
conflictos futuros
La campaña empezó a principios de febrero de 2007, cuando el
todavía jefe del Pentágono Robert Gates testificó ante el Comité
de Servicios Armados Estadounidense sobre la Solicitud de
Presupuesto del Departamento de Defensa para el año fiscal y
dijo entre otras cosas: “Además de luchar la guerra global
contra el terrorismo nos enfrentamos también al peligro
planteado por las ambiciones nucleares de Irán y Corea del
Norte, y a la amenaza que plantean no sólo a sus vecinos sino
también globalmente debido a su historial de proliferación; a
los inciertos caminos de China y Rusia, que siguen ambos con
sofisticados programas de modernización militar; y a toda una
serie de otros puntos álgidos y de desafíos [...]. Nosotros
mismos necesitamos capacidad para conflictos fuerza a fuerza
regulares porque no sabemos qué se va a desarrollar en lugares
como Rusia y China, en Corea del Norte, en Irán y en cualquier
otro lugar” [13].
Si se objetara que Gates sólo estaba aludiendo a unos planes de
eventualidades generales que se podrían aplicar a cualquier
nación importante, desde entonces ni sus comentaristas ni
ninguno de los altos cargos estadounidenses de defensa han
mencionado a potencias nucleares amigas como Gran Bretaña,
Francia, India e Israel, pero han reiterado su preocupación por
Rusia y China con una regularidad alarmante. De hecho, China y
Rusia han sustituido a Iraq en la antigua categoría del eje del
mal.
A pesar de que el presupuesto militar de Estados Unidos es casi
diez veces el de China (que tiene una población más de cuatro
veces mayor) y de que Washington planea un presupuesto de
defensa récord de 708.000 millones de dólares para el próximo
año en comparación con el de Rusia que el año pasado gastó en el
suyo menos de 40.000 millones, China y a Rusia son retratados
como amenazas para Estados Unidos y sus aliados.
Tanto Rusia como China reaccionaron severamente ante las
declaraciones de Gates en febrero de 2007 y sólo tres días
después el presidente ruso Vladímir Putin pronunció un discurso,
con Gates en la audiencia, en la Conferencia anual de Seguridad
de Munich, en el que advirtió:
“¿Qué es un mundo unipolar? Se embellezca como se embellezca el
término, a fin de cuentas se refiere a un tipo de situación, a
saber, un centro de autoridad, un centro de fuerza, un centro de
toma de decisiones.
Es un mundo en el que hay un amo, un soberano. Y a fin de
cuentas esto es pernicioso no sólo para aquellos que están
dentro del sistema, sino también para el propio soberano, porque
se destruye a sí mismo desde dentro.
Las acciones unilaterales y con frecuencia ilegítimas no han
resuelto ningún problema. Es más, han causado nuevas tragedias
humanas y creado nuevos centros de tensión. Juzguen ustedes
mismos: no han disminuido las guerras ni los conflictos locales
y regionales [...]. Y no muere menos gente en estos conflictos,
sino que mueren incluso más que antes, ¡considerablemente más,
considerablemente más!
Hoy somos testigos de un uso desmedido de la fuerza (de la
fuerza militar) casi incontrolado en las relaciones
internacionales, fuerza que está sumiendo al mundo en un abismo
de conflictos permanentes.
Un Estado y, por supuesto, el primero y más importante, Estados
Unidos, ha sobrepasado sus límites nacionales en todos los
sentidos. Esto es visible en las políticas económicas,
políticas, culturales y educativas que impone a otras naciones
[...]” [14].
En Washington no se tuvo en cuenta la advertencia.
Tres meses después el jefe del Pentágono reanudó sus anteriores
acusaciones. En mayo de 2007 el Departamento de Defensa publicó
su informe anual sobre la capacidad militar de China que citaba
“los continuos esfuerzos de proyectar poder chino más allá de su
región inmediata y de desarrollar sistemas de alta tecnología
que pueden desafiar a lo mejor de mundo. El Secretario de
Defensa estadounidense Robert Gates afirma que le preocupan
algunos de los esfuerzos de China”.
El informe afirmaba: “China está llevando a cabo una
transformación a largo plazo y total de sus fuerzas militares”
para “permitirle proyectar poder y negar a otros países la
posibilidad de amenazarla” [15]. Cuando Gates era el responsable
de las guerras en Afganistán e Iraq, y de casi la mitad del
gasto militar internacional, le pareció inadmisible que la
nación más poblada del mundo aspirase a “negar a los demás
países la capacidad de amenazarla”.
Un año después de que Gates vinculara a China y Rusia con los
países sospechosos supervivientes del “eje del mal” Irán y Corea
del Norte, el Director Nacional de Inteligencia Michael
McConnell señaló a China, Rusia y la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEC) como las mayores amenazas para
Estados Unidos, más incluso que al-Qaeda.
Voice of Russia respondió a las acusaciones de McDonnell en un
comentario en el que se incluían los siguientes extractos:
“Rusia ha exigido una explicación a Estados Unidos por un
informe del Director de la Inteligencia estadounidense en el que
se mencionaba a Rusia, China, Iraq, Irán, Corea del Norte y al-Qaeda
como fuentes de amenazas estratégicas para Estados Unidos [...].
Muy posiblemente, el informe de la comunidad de inteligencia
estadounidense equivale a dar cuentas por la increíble cantidad
de dinero que cada año se asigna a su mantenimiento. Podría
haber otras razones que explicaran por qué se ha incluido a
Rusia entre los Estados que plantean una amenaza para Estados
Unidos” [16].
Gates ha permanecido como Secretario de Defensa de la nueva
administración estadounidense y lo mismo su retórica antichina y
antirrusa.
El pasado 1 de mayo la Secretaria de Estado Hillary Clinton
afirmó que “la administración Obama está trabajando para mejorar
las deterioradas relaciones con varias naciones de América
Latina para contrarrestar la creciente influencia iraní, china y
rusa en el hemisferio occidental [...]” [17]. El mes después de
pronunciar estas palabras se dio un golpe de Estado en Honduras,
dos semanas después de que Estados Unidos se asegurara el uso de
siete bases militares en Colombia.
En septiembre el Director de la Inteligencia Nacional Dennis
Blair dio a conocer el informe de Estrategia de Inteligencia
Nacional de Estados Unidos, publicado cada cuatro años, en el
que se afirmaba que “Rusia, China, Irán y Corea de Norte
plantean los mayores desafíos para los intereses nacionales de
Estados Unidos” [18].
La agencia France-Presse afirmó que “el 15 de septiembre Estados
Unidos situó a la emergente superpotencia China y al enemigo de
la Guerra Fría, Rusia, al lado de Irán y Corea del Norte en la
lista de las cuatro principales naciones que desafían los
intereses estadounidenses” y citaba del informe de Blair: se
señalaba a China por su “ diplomacia cada vez más centrada en
las fuentes naturales y su modernización militar. Rusia es un
socio de Estados Unidos en importantes iniciativas, como
garantizar material físil y luchar contra el terrorismo nuclear,
pero puede que continúe buscando vías para reafirmar poder e
influencia de una manera que complica los intereses
estadounidense” [19].
A China no se le permite negar a otras naciones la posibilidad
de amenazarla y a Rusia no se le permite complicar los intereses
estadounidenses.
Esta tendencia, cuya persistencia no presagia nada bueno, ha
continuado este año.
El vicepresidente del Sistema de Defensa de Misiles de Lockheed
Martin, John Holly, promocionó el papel de su compañía en el
Sistema de Defensa de Misiles Balísticos Aegis (cuyos
componentes se están entregando a Taiwán) como “la estrella
resplandeciente” de la cartera de interceptores de misiles de
Lockheed, y según un periódico de la ciudad que alberga la
Agencia de Defensa de Misiles del Pentágono, “al señalar a los
programas de misiles de Corea del Norte, Irán, Rusia y China,
Holly dijo: 'el mundo no es un mundo muy seguro [...] y nos
incumbe a nosotros en la industria proporcionar [al Pentágono]
las mejores capacidades'" [20].
Tres días después del Asesor del Pentágono del Secretario de
Defensa para Cuestiones de Seguridad para Asia y el Pacífico,
Wallace Gregson, “expresó sus dudas acerca de la insistencia de
China en que su uso del espacio es para medios pacíficos” y
afirmó que “los chinos han afirmado que se oponen a la
militarización del espacio. Sus acciones parecen indicar la
intención contraria” [21].
Al día siguiente el almirante Robert Willard, jefe del Comando
Estadounidense del Pacífico, declaró en un testimonio ante el
Comité de los Servicios Armados que “la poderosa maquinaria
económica de China también está financiando el programa de
modernización militar que ha suscitado preocupación en la zona,
una preocupación también compartida por el Comando
Estadounidense del Pacífico” [22].
La Armada estadounidense tienen seis flotas y once grupos de
ataque con portaaviones repartidos en todo el mundo o preparados
para el despliegue, pero China con sólo una armada de “aguas
marrones”* en sus propias costas es causa de preocupación para
Estados Unidos.
Como escribió el pasado mes de septiembre Alan Mackinnon,
presidente de la Campaña Escocesa por el Desarme Nuclear:
“El mundo de la guerra hoy está dominado por una única
superpotencia. En términos militares Estados Unidos se asienta
en el mundo como un coloso. Un país con sólo el 5% de la
población mundial es responsable de casi el 50% del gasto global
en armamento.
Sus once flotas navales con portaaviones patrullan cada océano y
sus 909 bases militares están repartidas estratégicamente por
todos los continentes. Ningún otro país tiene bases recíprocas
en el territorio estadounidense, sería impensable e
inconstitucional. Hace veinte años que acabó la Guerra Fría y
Estados Unidos y sus aliados no se enfrentan hoy a ninguna
amenaza militar significativa. Entonces, ¿por qué no hemos
tenido el esperado dividendo de paz? ¿Por que la nación más
poderosa de la tierra sigue aumentando su presupuesto militar,
que supera ahora los 1,2 trillones de dólares en un año en
términos reales? ¿Qué amenaza se supone que va a contrarrestar
todo eso?
La respuesta estadounidense ha sido en gran parte militar, la
expansión de la OTAN y encerrar a Rusia y China dentro de un
anillo de bases y alianzas hostiles. Y sigue presionando para
aislar y debilitar Irán” [23].
Unas observaciones que la gente tendrá que tener muy presentes
mientras China es presentada cada vez más como un desafío para
la seguridad (y una amenaza estratégica) de la única
superpotencia militar del mundo -
GlobalResearch -
Traducido del inglés para
Rebelión por Beatriz Morales Bastos
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Notas:
1) Reuters, 7 de enero de 2010.
2) Ibid.
3) Defense News, 23 de diciembre de 2009.
4) http://www.missilethreat.com/missiledefensesystems/id.41/system_detail.asp
5) Agencia Rusa de Información Novosti, 9 de enero de 2010.
6) Taiwan News, 4 de enero de 2010.
7) Agencia France-Presse, 11 de enero de 2010.
8) Radio Taiwan Internacional, 14 de octubre de 2009.
9) Deutsche Presse-Agentur, 14 de octubre de 2009.
10) Asian Times, 20 de enero de 2010.
11) Time, 13 de enero de 2010.
12) Russian Information Agency Novosti, 15 de enero de 2010.
13) http://www.sras.org/news2.phtml?m=908
14) http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/02/12/AR2007021200555.html
15) Voice of America News, 26 de mayo de 2007.
16) Voice of Russia, 8 de febrero de 2008.
17) Associated Press, 1 de mayo de 2009.
18) Radio Free Europe/Radio Liberty, 16 de septiembre de 2009.
19) Agencia France-Presse, 15 de septiembre de 2009.
20) Huntsville Times, 10 de enero de 2010.
21) Agencia France-Presse, 13 de enero de 2010.
22) Washington Post, 14 de enero de 2010.
* El término “armada de aguas marrones” [a "brown water" navy]
lo creó la armada estadounidense para designar a los barcos
pequeños usados en ríos y por extensión a aquellas armadas que
sólo tienen capacidad para llevar a cabo operaciones militares
en ríos, lagos o cerca del litoral [n. de la t.].
23) Scottish Left Review, 17 de noviembre de 2009.
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