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0905 -
Álvaro Uribe
y Toledo: peregrinación de
rodillas a Cartagena
En días pasados, el presidente
Toledo del Perú vino a Bogotá con sus asesores a coordinar con
Álvaro Uribe la
firma del TLC con
EE.UU., sobre la base de que había que firmar sí o
sí este tratado, a más tardar en octubre. Unos días después, viajó a
Washington para lo que él llama "negociación política"
Uribe, quien ya pasó por esto
con su visita al rancho de
Bush, indudablemente ha querido acelerar la firma
del tratado y las declaraciones recientes de todo el equipo gubernamental
así lo indican.
En días pasados como un postrer
ruego, el flamante coordinador del partido uribista,
Juan Manuel Santos, en
una conferencia organizada por la Corporación Andina de Fomento, se quejó de
la dureza del equipo negociador estadounidense y señaló que después de la
tragedia del huracán Katrina Bush no tendría suficiente capital político
para que el Congreso apruebe el TLC.
Propuso, entonces, que se
aplazaran las negociaciones y se extendieran las preferencias del ATPDEA.
Regina Vargo respondió que los temas que EEUU negocia no son coyunturales y
que no hay ambiente en el Congreso estadounidense para extender el ATPDEA.
Dicho en otras palabras: hay que arrodillarse ya.
Hace muy poco el ministro Botero
y los negociadores colombianos fueron a Washington a definir los últimos
detalles de los temas agrícolas con las autoridades estadounidenses y
acordaron sustraer de la negociación el equipo que la adelantaba hasta el
momento y hacerlo directamente a nivel ministerial. Como quien dice, en
agricultura no habrá “cuarto de al lado” y la SAC ni siquiera tendrá derecho
a dejar constancias.
El balance en la prensa no puede
ser más amenazante, el ministro colombiano de Agricultura, Andrés Felipe
Arias, dijo que lo que seguía eran "agresivos intercambios
de paquetes de productos", como si el dócil gobierno de Uribe tuviera la
capacidad de hacer propuestas "agresivas" después de que ha inclinado la
cerviz durante más de un año.
Mientras tanto, en Ecuador la
situación se torna compleja y no parece tan cerca la firma del TLC. El
cambio en el equipo negociador que situó en la cabeza de la negociación al
jefe de la mesa agrícola, Manuel Chiriboga, y nombró en la mesa de
agricultura a un representante de los sectores “sensibles” y no de los
exportadores fue presentado como una señal hacia Estados Unidos de que
Ecuador seguiría pataleando.
El presidente Palacios decidió
revisar todos los contratos con las empresas petroleras para buscarle a su
país mayores beneficios y pidió que el TLC sólo tenga vigencia cuando lo
ratifiquen los tres países. En este contexto, el llamado del presidente
Palacios a que Toledo y Uribe no le dejen atrás, no tendrá ningún efecto.
Muchos sectores empresariales se
han manifestado alarmados, como lo hicieron la dirigente de Conalgodón, Luz
Amparo Fonseca, o los representantes de la cadena de semillas oleaginosas,
aceites y grasas, productos en los cuales el gobierno aceptó no aplicar una
salvaguardia permanente de precios. Se encuentran en ascuas los productores
de materias primas para la cadena petroquímica, los productores de azúcar y
todos aquellos que con el anuncio gubernamental de cerrar la mesa de
intercambio de bienes industriales (acceso a mercados).
Mientras tanto la SAC mantiene
un preocupante silencio y la pataleta de hace dos meses, en la cual exigió
"acceso real" con la concreción de resultados en el campo sanitario y
fitosanitario, quedó inconclusa e insatisfecha.
El gobierno no puede dar más
señales de obsecuencia. La anunciada venta de Telecom que excluye las
telecomunicaciones del control del Estado -vieja aspiración norteamericana-,
el deseo de vender la refinería de Cartagena, el proyecto de eliminación de
los impuestos a las remesas de utilidades, son apenas muestras de ello.
Los gobiernos de Colombia y
Perú han acudido a las más variadas formas de súplica y regateo. Han anunciado en
todas las formas su deseo de firmar a cualquier costo. Han hecho concesiones
gravísimas en todos los campos y muchos sectores apenas se están dando
cuenta de ello. Quienes esperaban una buena negociación, un gobierno
sensible al campo, un gobierno preocupado de la salud pública, un gobierno
que defienda la producción nacional; se han quedado con los crespos hechos.
Es la hora de una gran unidad para enfrentar esta amenaza e impedir que se
concrete.
Red Colombiana
de Acción frente al Libre Comercio y el ALCA, Recalca.
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