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Hoy Uribe con Obama... |
070809 -
Carlos Chirinos - En Washington muchos no entienden el
revuelo continental en torno al acuerdo para que militares
estadounidenses usen bases colombianas, como manera de suplir
las facilidades operativas que les ofrecía la base de Manta, que
será devuelta a
Ecuador
el mes que viene.
No entienden, no tanto porque descarten esas preocupaciones,
sino porque las quejas se han convertido casi en un ruido de
fondo permanente cuando se habla de los vínculos militares entre
Estados Unidos
y
Colombia.
Desde que en 1999 empezara el Plan Colombia, financiado
mayormente por
Estados Unidos
para el combate al narcotráfico -y a través de él a la llamada "narco-guerrilla"-,
las relaciones militares colombo-estadounidenses han sido centro
de críticas y suspicacias.
En general, en círculos políticos y militares de la capital
estadounidense se valora la importancia estratégica de Colombia
dentro del esquema de lucha contra el tráfico de drogas y de los
planes de seguridad hemisférica, pero la discusión no es
simplemente técnica.
Y cuando entran en juego las consideraciones geopolíticas las
cosas se complican, como ha ocurrido en este caso, no sólo con
países retóricamente hostiles como
Venezuela
o
Ecuador,
sino con aliados como Brasil o Chile. Eso es lo que más ha
causado sorpresa.
[Colombia: El imperio muestra sus uñas en Suramérica]
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Ayer con Bush |
Acuerdo "oscuro"
Grupos de derechos humanos que constantemente cuestionan el
historial de los militares colombianos en esa materia han
expresado su "preocupación" por el nuevo acuerdo.
Pero en los pasillos del poder en Washington, incluso los
congresistas estadounidenses que suelen poner la lupa en los
vínculos militares con otros países están muy absortos en otros
temas en los días finales de la agenda parlamentaria antes del
receso de verano.
Tan absortos que los varios pedidos de BBC Mundo para conversar
sobre el tema no pudieron ser atendidos, en medio del apretado
calendario de votaciones del Congreso.
Sin embargo, fuentes del Comité de Asuntos Exteriores del Senado
expresaron a BBC Mundo que "no entendían" todo el revuelo en
torno a las bases.
Incluso una de esas fuentes, que no se identifica por no estar
autorizada a dar declaraciones, aseguró que eran
"desproporcionadas" las acusaciones de que
Estados Unidos
podría usar las bases para invadir
Venezuela.
En referencia a las críticas de Chile y
Brasil,
la fuente respondió: "Esos países compran armas estadounidenses;
entonces, ¿por qué no someten a la consideración de sus socios
regionales sus estrategias militares?".
"No son norteamericanas"
Este miércoles el ministro de Defensa encargado y jefe de las
fuerzas militares de Colombia, general Freddy Padilla, aclaró al
final de una cumbre militar hemisférica en Cartagena que las
bases que podrían utilizar los efectivos extranjeros "no son
bases norteamericanas, son colombianas".
En esa misma reunión el general Douglas Fraser, jefe del Comando
Sur de los EE.UU., destacó que "el tipo de material que va a
estar allí (en las bases) depende de Colombia".
Además, el general Fraser recordó que el trabajo de los
militares estadounidenses en
Colombia"es
muy abierto y es coordinado con el Congreso de
Estados Unidos"
y resaltó que "ese tipo de coordinación va a permanecer".
Para evitar que suceda lo que ocurrió en Vietnam y que los
militares estadounidenses se vean envueltos en un conflicto
extranjero que les es ajeno, el Congreso mantiene un tope de 800
militares y 600 civiles que pueden estar desplegados en
Colombia.
Por eso el coronel retirado del ejército estadounidense y
experto en temas de seguridad nacional, Erick Rojo, aseguró a
BBC Mundo que "las cosas no cambian" con este nuevo acuerdo.
"No cambia el número de personal en
Colombia.
El número de personal es el mismo. El número de equipos es el
mismo. Simplemente se mantiene la opción de tener acceso a una
base operacional para cuando la situación lo amerite" afirmó
Rojo.
Base innecesarias
En octubre del 2008 un informe de la Oficina de Contraloría
Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés) estimaba que el
Plan Colombia
de lucha contra las drogas no había dado los resultados
previstos y que hacía falta un cambio de estrategia.
Para ello la GAO sugería "desarrollar un plan de
nacionalización" que culminara con la entrega de
"responsabilidades financieras y operacionales de los programas
estadounidenses a Colombia".
Esas sugerencias parecen ir en la dirección contraria de los
nuevos planes militares conjuntos entre Colombia y EE.UU.
Para Joy Olson, directora de la Oficina de Washington para
América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), lo más
preocupante de esos planes es la falta de información que
-considera- ha rodeado las negociaciones.
Esto lo ha reconocido el propio gobierno estadounidense. El
pasado martes, en una visita a
Brasil,
el asesor para Seguridad Nacional de la Casa Blanca, general Jim
Jones, dijo que había faltado "esclarecimiento previo" sobre los
objetivos de la nueva presencia militar en Colombia.
"Hubo un reconocimiento de que el asunto fue muy mal encaminado
y de que tal vez hubiese sido más oportuno por parte del
gobierno estadounidense y colombiano un esclarecimiento previo
que pudiese disipar todas las dudas", aseguró el asesor de
asuntos internacionales de la presidencia de
Brasil,
Marco Aurelio García, luego de un encuentro con el general
estadounidense.
Por su parte, Jay Olson afirma que la presencia de soldados
estadounidenses en bases colombianas no es necesaria y en cambio
es políticamente muy sensible.
"Si
Estados Unidos
lo que quiere hacer son actividades antidrogas y el seguimiento
de vuelos con drogas que se dirijan a EE.UU. se puede cumplir
esa función sin necesidad de tener derechos de uso de bases",
afirmó Olson a BBC Mundo.
"Creo que la presencia de bases (estadounidenses) en
Latinoamérica representa conflictos por obvias realidades
históricas", aseguró Olson, haciendo referencia a pasadas
invasiones militares estadounidenses en la región.
¿Objetivo Venezuela?
Aunque ninguna de las bases a las que tendrán acceso los
estadounidenses está cerca de las fronteras con
Venezuela,
Caracas ha alertado sobre los supuestos desequilibrios militares
que se introducirían en la región.
Consideraciones estratégicas aparte, a Olson le parece
políticamente "inconveniente" desplegar tropas en un país vecino
de
Venezuela.
Sin embargo, la directora de WOLA descartó que el nuevo acuerdo
con Colombia vaya a ser el preludio de una invasión a
Venezuela,
como ha venido asegurando el presidente de ese país,
Hugo Chávez.
Para el coronel Erick Rojo, "hay una alta hipocresía de parte
del presidente
Hugo Chávez
al pretender que esto cambia alguna ecuación militar en la
región".
"Eso es tan loco como si
Estados Unidos
pretendiera invadir la luna para detener a los chinos. Es igual
de ilógico (...) Si lo ves desde un punto de vista muy frío,
Venezuela no representa ningún riesgo para los
Estados Unidos"
afirmó a BBC Mundo el militar retirado. -
BBC
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