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210807 -
Daniel
Valencia
-
Óscar Arias mintió dice el salvadoreño V Cerezo
Veinte años después de Esquipulas, Vinicio Cerezo y Daniel
Ortega acusan a
Óscar Arias
de haber obstaculizado las negociaciones y de inventarse la
autoría de un plan de paz que terminó valiéndole un premio
Nobel. "Es mentira que el presidente Arias llegó a presentar un
documento... ¡pero es absolutamente mentira!", dice Cerezo. "La
iniciativa fue mía".
>>Revelaciones
en entrevista
a Vinicio Cerezo>>
"Es hora de contar la historia como debe de ser. No con los
cuentos del ganador". La frase es de Vinicio Cerezo, quien fuera
presidente de Guatemala en la segunda mitad de los años
ochentas, y anfitrión de las dos cumbres de Esquipulas que
dieron por resultado un documento en el que los cinco
mandatarios centroamericanos manifestaban su decisión de
pacificar la región.
Cerezo estuvo la semana pasada en San Salvador, en una visita
privada, pero aprovechó para contar a este periódico su propia
versión del acuerdo que terminó dándole al entonces (y ahora)
mandatario costarricense, Óscar Arias, el Premio Nobel de la
Paz.
El ex presidente guatemalteco asegura que "nunca" existió un
documento Arias para la paz, y que el Nobel se adjudicó algo que
no le correspondía. "La iniciativa fue mía, de eso no hay
ninguna duda. Cuando yo propuse la reunión de presidentes y el
plan de paz –que todavía no estaba en una fórmula de acuerdos-,
Arias no estaba todavía como presidente de la república".
Veinte años después de aquel histórico acuerdo, dos de los
firmantes (Cerezo y el entonces, y ahora, presidente de
Nicaragua, Daniel Ortega) han decidido hablar públicamente de lo
que consideran una "mentira histórica". Los otros dos firmantes,
el salvadoreño Napoleón Duarte y el hondureño José Azcona, ya no
están vivos para dar su versión.
Ortega declaró la semana pasada que el presidente Arias
"conspiró" junto a los Estados Unidos al intentar dejar fuera a
Nicaragua de las negociaciones de paz, una versión que Cerezo
confirma. El nicaragüense se negó a asistir a los actos
conmemorativos de la firma del acuerdo, celebrados en San José
la semana pasada a invitación de la fundación Arias. Fue el
único mandatario centroamericano ausente en la reunión. Cerezo
ni siquiera fue invitado, según él mismo confiesa.
Los tres han confirmado su asistencia el martes de esta semana,
en Managua, a un acto convocado por el Cardenal Obando y
recibirán un doctorado honoris causa.
El Nobel de Esquipulas
La página oficial de los Premios Nobel declara que el premio de
paz 1987 le fue conferido a Arias "por su trabajo por la paz en
América Central, esfuerzos que llevaron al acuerdo firmado en
Guatemala el 7 de agosto" de 1987. Ese acuerdo es Esquipulas II,
del cual se acaban de conmemorar dos décadas
La historia oficial otorga al presidente costarricense la
autoría del llamado Plan Arias, que culminó con la firma del
acuerdo de Esquipulas. Sin embargo, tanto Ortega como Cerezo
aseguran que la historia real fue muy distinta, y hablan de un
Arias obstaculizando el proceso para dejar fuera a la Managua
sandinista del acuerdo.
Según Cerezo, el acuerdo se planificó en Esquipulas I, celebrada
en 1986, y se fue cuajando durante todo un año. El documento
final fue terminado en el Hotel Real de Guatemala... y firmado
en su oficina (ver entrevista).
"El documento original de Esquipulas II lo presentamos nosotros
en Guatemala. Y fue discutido y redactado detalle por detalle
por los técnicos de todos los países y cada frase la aprobábamos
los presidentes", dice Cerezo. "Aunque nosotros produjimos el
documento básico, el documento final fue un esfuerzo de todos.
Es mentira que el presidente Arias llegó a presentar un
documento".
El canciller de Guatemala, Gerth Rosentahl, quien trabajó para
la subsecretaría de la CEPAL en México, oficina de la ONU que
apoyó con asesoramiento en la redacción del acuerdo, dijo a El
Faro que no puede comentar las declaraciones del expresidenter.
"Entiendo la situación del ex presidente Cerezo, quien jugó un
papel destacado en la negociación del acuerdo y quizá se sienta
relegado en cuanto al reconocimiento que se merece. Pero no
ganamos nada al entrar en una discusión de quién tuvo más peso
para la realización del acuerdo", dijo vía telefónica.
Sin embargo, a la hora de responder quién fue el precursor del
acuerdo de paz y si el mérito se le tenía que dar a uno solo
presidente, respondió: "ese acuerdo lo aprobó la región en
conjunto. En Guatemala pensamos que el papel del presidente
Vinicio Cerezo fue igual de relevante. A los guatemaltecos nos
hubiera gustado que ese premio hubiera sido compartido con el
presidente Cerezo. A mí, en lo personal, me hubiera gustado más
que el Nobel hubiera sido compartido entre todos los mandatarios
de la región".
«Soy uno de cinco presidentes»
Hace 20 años en Estocolmo, durante la ceremonia de entrega del
premio Nobel, Óscar Arias pronunció un discurso en donde exaltó
la importancia de todos los mandatarios de Centroamérica en la
obtención de un histórico acuerdo que marcó la pauta para que
los conflictos bélicos en la región cesaran.
"Recibo este premio como uno de los cinco Presidentes que han
comprometido ante el mundo la voluntad de sus pueblos para
cambiar una historia de opresión por un futuro de libertad; para
cambiar una historia de hambre por un destino de progreso; para
cambiar el llanto de las madres y la muerte violenta de los
jóvenes por una esperanza, por un camino de paz que deseamos
transitar juntos", dijo.
Pero antes de mencionar a sus homólogos, Arias habló de su plan,
un documento que 20 años después revela cicatrices entre tres
firmantes del acuerdo que todavía no han sanado.
"Ante la cercanía de la violencia de Centroamérica, Costa Rica y
toda su historia, Costa Rica y en especial el idealismo de su
Patria Joven me exigieron llevar al campo de batalla de la
región la paz de mi pueblo, la fe en el diálogo, la necesidad de
la tolerancia. Como servidor de ese pueblo, propuse un plan de
paz para Centroamérica. Ese plan se fundamentó también en el
grito libertario de Simón Bolívar, expresado en el trabajo
tesonero y valiente del Grupo de Contadora y del Grupo de
Apoyo", dijo Arias.
Ahora Cerezo dice: "Adjudicarle a la genialidad de un presidente
el trabajo de unas 200, 300 personas es un acto de injusticia
histórica. Es mentira que el presidente Arias llegó a presentar
un documento... ¡pero es absolutamente mentira!"
En uno de esos equipos que trabajaron en la redacción del
documento, por el lado de El Salvador, se encontraban Fidel
Chávez Mena y Adolfo Rey Prendes, funcionarios de gobierno en
tiempos de Napoleón Duarte. Ambos comparten la versión de
Cerezo.
"(El acuerdo de paz) fue redactado detalle por detalle e
intervenimos un grupo de personas, un montón de gente que
participamos en eso. Sin disminuir la importancia, que la tuvo
(Arias), el hecho está en que nació como dice el presidente
Cerezo. Todos lo discutimos conjuntamente", dice Chávez Mena.
Adolfo Rey Prendes, hombre de confianza del presidente
salvadoreño Napoleón Duarte, señala que los principales
artífices del acuerdo de paz para Centroamérica fueron Cerezo y
Duarte, "quienes además de ser grandes amigos, compartían una
fuerte relación basada en principios ideológicos por ser ambos
demócratas cristianos.
"Cerezo y Duarte fueron los principales negociadores del
acuerdo", dice Rey Prendes. "Yo acompañé a Napoleón Duarte a una
reunión con Daniel Ortega en Nicaragua en donde Duarte buscó
convencer a Ortega para que este apoyara el plan de paz en la
región. Sin duda, Duarte de El Salvador y Cerezo de Guatemala
merecen mucho más peso en la historia que Arias. Él no hizo
nada".
El ex ministro de la presidencia incluso se atreve a formular
que quién ideó el plan de paz para Centroamérica fue su "amigo".
"Duarte, desde que tomó posesión en 1984, tenía una postura muy
clara, y personal, de convertirse en el hombre que negociaría la
paz para El Salvador y Centroamérica. Pese a la presión de
Washington para que no ocupara la palabra diálogo para terminar
el conflicto en El Salvador, Duarte fue lo primero que propuso
en su primer discurso en la sede de la ONU en 1984", dice.
"El plan de paz no se hubiera concretado si Duarte no hubiera
convencido a Ortega de que lo apoyara. Esto, pese a que entre
ambos mandatarios había conflicto. Recuerde que en Ilopango,
Estados Unidos nos había metido la base militar de apoyo a los
Contras. Y desde Nicaragua estaba claro que los sandinistas
apoyaban a la guerrilla salvadoreña".
Abraham Rodríguez, secretario privado de Duarte, matiza un poco
la versión de su ex compañero de partido. "Sin duda que Duarte
fue pieza clave para el acuerdo de Esquipulas, pero sería muy
desatinado decir que él fue el promotor de una Centroamérica en
paz. Ese mérito hay que adjudicárselo a Contadora y el grupo de
apoyo y a todos los presidentes... y a Vinicio Cerezo en
Guatemala, que con el apoyo de Duarte, jugó un pape crucial",
dice.
El gobierno estadounidense no quería una Centroamérica unida que
hablara de diálogo para solucionar la paz. Con los sandinistas y
Daniel Ortega gobernando Nicaragua y la guerrilla salvadoreña
buscando la "revolución" en El Salvador, el presidente Ronald
Reagan impulsaba la solución militar del conflicto. El apoyo a
los contras era su principal arma. En la vía diplomática, su
otra arma era el descrédito hacia el gobierno sandinista.
"Quien más preocupado estaba por la situación de la región era
Estados Unidos. Precisamente por el papel de Nicaragua en la
región", dice el ex embajador por El Salvador en Washington,
Ernesto Rivas Gallont. "Todo lo que sucedía, en una u otra
forma, Estados Unidos tenía que ver. No sé si Estados Unidos
tuvo que ver con el premio Nobel para Óscar Arias, pero el
gobierno del presidente Reagan estaba muy cerca del cardenal
Obando y Bravo (de Nicaragua). De hecho, es conocido que
Washington presionó en el Vaticano para que Obando y Bravo fuera
el cardenal de Nicaragua. Obando y Bravo era hombre de
Washington, de eso no hay duda. Y ahora, la semana entrante,
Arias irá a nicaragua a agarrarle la mano a Obando y Bravo y
decirle: nosotros fuimos", dice Rivas Gallont, en alusión a la
visita que hará Oscar Arias este 21 de agosto a Managua, previa
invitación del cardenal.
"Es cierto. No fue una iniciativa de Arias. Que Arias salió
premiado, creo que Obando y Bravo tuvo que ver mucho en eso.
Ahora, que Esquipulas fue el artífice de la paz en la región
tampoco es cierto. Hay una secuencia de eventos que sucedieron a
partir de Esquipulas que hicieron los acuerdos de paz en El
Salvador y el resto de la región", agrega.
En diciembre de 1987, la revista Envío, una publicación de
análisis de la Universidad Centroamericana de Nicaragua, publicó
un artículo en donde menciona la relación entre Obando y Bravo y
un plan de paz, muy diferente al de Esquipulas, propuesto por
Arias.
"Al calor del Contragate, crisis de Reagan y cierto despertar
del Partido Demócrata de Estados Unidos, el Presidente Arias
comenzó a elaborar la primera versión de su Plan de Paz, que
concibió inicialmente como un mecanismo de presión política, en
forma de ultimátum, contra Nicaragua, coincidente en todo con
los planes de Reagan menos en la continuación de las presiones
militares por la guerra contrarrevolucionaria", reza el texto.
Según la revista, "en coincidencia con ese Plan", siete partidos
políticos de oposición de Nicaragua - los extraparlamentarios y
pro-norteamericanos de la Coordinadora y otros presentes en la
Asamblea- elaboraron un plan de 9 puntos y se acercaron
públicamente al Cardenal Obando buscando implícitamente su apoyo
para el mismo.
"Es en esta delicada coyuntura, de la que finalmente saldría una
reelaboración del Plan Arias, cuando noticias publicadas fuera
de Nicaragua revelaron que el Cardenal estaría haciendo planes
con estos grupos opositores, basándose para ello en datos sobre
lo discutido en las conversaciones Iglesia-Estado", añade la
revista.
De Contadora a Esquipulas II
Ante el conflicto regional y particularmente ante la
confrontación Estados Unidos -Nicaragua, el Grupo de Contadora
fue creado en 1983 para hacer frente a la situación explosiva
que reinaba en América Central, y responder de manera ejemplar a
una triple preocupación: poner fin a los terribles sufrimientos
que padecían los pueblos de América Central a causa de los
conflictos militares de sus países, defender el derecho de cada
uno de ellos a la independencia y contribuir a la solución de
una crisis cuyas repercusiones implicaban graves riesgos para la
paz en el mundo.
Los Ministros de Relaciones Exteriores de Colombia, México,
Panamá y Venezuela se reunieron en la isla de Contadora, donde
decidieron aunar sus esfuerzos y firmaron el Acta de Contadora
para la Paz y la Cooperación en Centroamérica. Este plan de paz
recibió el respaldo del Consejo de Seguridad, de la Asamblea
General de las Naciones Unidas y de numerosos organismos
regionales e internacionales. En 1985 se crearon Grupos de Apoyo
en Lima, Argentina, Brasil, Perú y Uruguay en torno a los
consejeros del Grupo de Contadora que a partir de entonces se
reunieron conjuntamente.
En enero/87, los Grupos de Contadora y de Apoyo y los
Secretarios Generales de la ONU y la OEA -Pérez de Cuéllar y
Baena Soares- realizaron una gira por los países
centroamericanos buscando contribuir a la paz en la región. En
febrero/87, la III Conferencia Ministerial, que contó con la
participación de la Comunidad Económica Europea (CEE), los
países centroamericanos y el Grupo de Contadora, concluyeron, a
pesar de Tegucigalpa (Costa Rica, Honduras y El Salvador) que el
Grupo de Contadora seguía siendo "la única instancia viable para
acceder a una solución política" para la región.
El plan de Arias
Hace dos semanas, los presidentes de la región -exceptuando
Daniel Ortega- se reunieron en Costa Rica para conmemorar el
vigésimo aniversario de los acuerdos de Esquipulas II. La
ausencia de Ortega en la celebración organizada por la Fundación
Arias –organización creada por Arias luego de haber recibido el
Nobel-, según manejó la prensa nicaragüense, fue resultado de
las fuertes diferencias entre los dos presidentes.
Según una publicación nicaragüense, ex cancilleres del vecino
país apoyaban la postura de Ortega y señalaban que al mandatario
siempre le molestó el protagonismo que Arias se adjudicó con los
acuerdos.
"Para el ex canciller Norman Caldera, lo que Ortega no tolera es
el afán de "protagonismo" de Arias en la región, lo que le
permitió en 1987 recibir el premio Nóbel de la Paz por la firma
de los Acuerdos de Esquipulas, cuando otros presidentes como el
salvadoreño Napoleón Duarte y el guatemalteco Vinicio Cerezo
habrían hecho más trabajo por la pacificación en Centroamérica",
dice la página web La Gente, de una estación de radio de
Nicaragua.
El miércoles 8, el mismo día en que Arias junto a los actuales
presidentes de la región celebró la conmemoración de Esquipulas
II en San José, Ortega llamó a Arias "conspirador".
"En una ocasión, el Presidente de Costa Rica reunió a los
Presidentes centroamericanos en Costa Rica, antes de estos
Acuerdos, ¡y les propuso que alcanzaran acuerdos sin tomar en
cuenta a Nicaragua!".
Ortega se refería al "único" documento que Arias, según la
versión de Cerezo, presentó al resto de mandatarios. Ese plan
consistía en la creación de la Comunidad Democrática
Centroamericana y la firma de un tratado que declarara a cuatro
países de la región como "democráticos" y a Nicaragua como "no
democrático".
"Esa fue la propuesta básica de Arias. Nosotros dijimos no, no,
no; e inmediatamente después de la toma de posesión de Arias en
San José Costa Rica, en donde él propone precisamente eso;
Napoleón Duarte me habla y me dice: "vos sos el que propone esto
pero si firmamos el acuerdo de Arias hay guerra". Nos conducía
irremediablemente en el planteamiento de cuatro contra uno, y
eso creaba las condiciones de una guerra", dice Cerezo.
Arias convocó a una reunión de mandatarios del istmo con
exclusión de Nicaragua un año después de la fecha sugerida por
Cerezo. La propuesta, sin embargo, concuerda. "El 14 de febrero
de 1987 dio a conocer un plan de paz que, en principio, negaba
toda negociación bilateral con el vecino país y favorecía una
especie de ultimátum regional contra Nicaragua", reza un
análisis publicado por la revista Envío en marzo de 1988.
En febrero de 1987, seis meses antes de Esquipulas II, Envío
publicó una nota en donde narra la reunión entre los
presidentes, celebrada el 15 de febrero. "El propósito de la
reunión era lanzar el llamado Plan de Paz de San José - o Plan
Arias - en el que, con la pretensión de sustituir a Contadora
(ver recuadros), todos los países centroamericanos iban a
aceptar una serie de compromisos y, unidos, exigir a Nicaragua
el dar una respuesta a los mismos en un plazo máximo de 15 días.
Las contradicciones entre la política guatemalteca - más
independiente de la de Estados Unidos - y la de los tres países
del llamado Bloque de Tegucigalpa, y las mismas contradicciones
entre estos tres países frente a los compromisos plasmados en el
Plan, quitaron a éste su pretendido carácter de ultimátum e
incluso relegaron su discusión a una reunión que se tendrá el 15
de mayo en Esquipulas (Guatemala), a la cual participará también
el Presidente de Nicaragua".
La revista señala que "El borrador del Plan de Paz de San José",
fue elaborado por el gobierno costarricense con la colaboración
del partido demócrata de Estados Unidos –que lideraba el senador
Christopher Dodd, y quien se oponía abiertamente a la política
militar del presidente Reagan en la región: política de apoyo a
los Contras en Nicaragua, desde Honduras, El Salvador y Costa
Rica).
La reunión postergada para el 15 de mayo de 1987 fue atrasada un
mes más. Y el siete de agosto, el mundo vio imágenes de cinco
presidentes firmando un acuerdo en el que una de sus principales
puntos estaba declararle a Estados Unidos un no rotundo al
intervencionismo.
"En Esquipulas, Centroamérica hizo un alto y dio una
declaración: de ahora en adelante yo me encargo de mis asuntos y
conflictos internos", dice Rosentahl.
"Arias tuvo su mérito. Todos jugaron su papel. Napoleón Duarte
también. Cerezo, por ser anfitrión, jugó un papel especial en la
negociación y posterior aprobación del acuerdo", añade el actual
canciller guatemalteco.
Al igual que Cerezo, Rosentahl señala que "lo que le valió" a
Arias haber sido reconocido como el artífice del plan de paz fue
que Costa Rica gozaba en ese momento de la autoridad moral que
le daba ser el único país de Centroamérica con credenciales
democráticas.
"Tenía la autoridad para hablar del itinerario de la paz. Pero
ese acuerdo lo aprobó la región en conjunto. Igual, no importa.
Fue un logro que celebramos 20 años después. No deberíamos estar
pidiendo demandas por un acuerdo que ya se logró", concluye el
canciller.
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Diario Digital El Faro, de
El Salvador. Publicado en agosto 21, 2007.
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