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Los
candidatos
. Las
propuestas
090308 - El gobernante Partido
Socialista Obrero Español (PSOE) de José Luis Rodríguez
Zapatero, se impone en las elecciones generales de este
domingo con casi el 90% de los votos escrutados.
Aunque los resultados todavía no son
definitivos, el conservador Partido Popular (PP) de Mariano
Rajoy, felicitó a los socialistas "por lo que parece una
victoria clara" que le daba por el momento 12 escaños más en
el Congreso de Diputados.
El coordinador de la campaña, Pío García
Escudero, ofreció una conferencia de prensa en la sede de la
agrupación, en la que al tiempo de reconocer la derrota,
también subrayó que los votos también indican que es el
partido que "probablemente más sube respecto a 2004".
Están en juego 350 escaños en el Congreso
de Diputados y 208 en el Senado. Si el partido que resulte
vencedor carece de una mayoría absoluta, deberá formar
alianzas con agrupaciones menores para investir al
presidente del gobierno.
En la última legislatura los socialistas
tenían 164 diputados contra 148 del PP, y Zapatero asumió el
poder con el apoyo de nacionalistas catalanes y vascos.
040308 -
El Mundo
- Zapatero da los golpes finales a Rajoy
Los
primeros sondeos telefónicos realizados por las cadenas de
televisión al término del segundo debate electoral proclaman
de nuevo vencedor del cara a cara a José Luis Rodríguez
Zapatero. Y en esta ocasión, con más puntos de diferencia
sobre Mariano Rajoy.
El sondeo de Invymark para
laSexta ofrece una victoria al actual presidente del
Gobierno frente al líder del PP: el 49,2%
(3,5 puntos más que hace una semana)ha votado esta noche a
José Luis Rodríguez Zapatero, mientras un
29,8% (1,3 puntos menos que siete días antes) ha visto mejor
en el debate a candidato del PP. Y si el lunes 25 un 24,1%
declaraba un empate entre ambos, el 3 de marzo ese
procentaje ha bajado al 21%.
Además, los encuestados han
puesto nota a los dos líderes políticos y ha bajado la de
ambos -un 6,32 a Zapatero (que fue un 6,34 hace una
semana) y un 5,35 (que fue un 5,46) a Rajoy-.
Además, en el sondeo de laSexta los entrevistados se han
posicionado sobre a quién ven como mejor presidente:
un 63,7% se ha decantado por Zapatero (2,3 puntos por encima
de la valoración tras el primer debate) y un 36,3% (38,6% en
el anterior cara a cara) por el del PP.
En el muestreo del Instituto
Opina para Cuatro, realizada en el
transcurso del debate, también aumenta el porcentaje de
quienes creen que el vencedor del debate ha sido José Luis
Rodríguez Zapatero. Un 50,8% proclama ganador al
actual presidente del Gobierno (un 45,4% de los
encuestados dijo su nombre la pasada semana), mientras
el 29% (un 33,4% hace siete días) ha señalado a
Mariano Rajoy.
250108 -
BBC Madrid -
Steve Kingston -
España: en sus marcas, listos...
Si las elecciones en
Estados Unidos son comparadas con una maratón, entonces las
españolas deberían ser consideradas como una prueba de
velocidad.
El pistoletazo de largada
para la campaña electoral inicia oficialmente este viernes,
apenas dos semanas antes de que los votantes acudan a las
urnas el 9 de marzo.
Durante ese período los
españoles podrán ver dos debates televisados, junto con
anuncios publicitarios de 30 segundos de duración, tiempo
justo para que los políticos alcancen a decir "vote por mí".
Pero en España saben muy bien que el
resultado de las carreras electorales, por más cortas que sean,
pueden definirse a pocos metros de la línea de llegada.
En las elecciones de 2004 el
gobernante Partido Popular (PP) tenía el triunfo en sus manos, hasta
la madrugada del 11 de marzo, cuando un grupo islamista realizó un
ataque terrorista en la principal estación de ferrocarriles de
Madrid, cobrando la vida de 191 personas.
Tres días después el PP fue derrotado
en las urnas, tras acusar erróneamente de los ataques al grupo
separatista vasco ETA.
De alguna manera la campaña para las
elecciones generales de 2008 parece una repetición instantánea.
Los partidos son liderados por las
mismas figuras, la amenaza de los militantes islamistas y vascos
prosigue, y el PP ha prolongado el debate sobre su reacción ese 11
de marzo.
Economía o ETA
La seguridad interna volvió a ser el
foco de atención el pasado enero, cuando la policía encontró una
supuesta célula terrorista islámica en Barcelona durante una redada.
El mismo mes, el oficialista Partido
Socialista (PSOE), admitió haber mantenido contactos secretos con
ETA, incluso después de que el grupo rompiera el cese al fuego en
diciembre de 2006.
El terrorismo siempre ha sido un tema
electoral en España, y un ataque fatal podría, una vez más,
transformar la campaña.
Pero parece que la carrera de 2008 se
decidirá por una realidad más latente, el bolsillo de los electores.
Tras 14 años consecutivos de
crecimiento la economía española esta mostrando signos de fatiga.
El crecimiento del PIB español, que
dejó atrás a países como Francia, Alemania y Reino Unido, caerá por
debajo del promedio de la Unión Europea para finales de 2009, según
informes de la Comisión Europea.
La inflación, que se ubica en el
4,4%, marcó un récord en la última década, mientras que las
estadísticas de desempleo en el mes de enero son las más altas de
los últimos ocho años.
El auge de diez años que gozó el
sector inmobiliario también llegó a un alto, y de un momento a otro
la oposición siente preferencia por debatir sobre economía antes que
hablar sobre ETA.
Inoportuno
Todo esto ocurre en un momento muy
inoportuno para el Primer Ministro, José Luis Rodríguez Zapatero.
Durante sus cuatro años de mandato
logró un admirable promedio de crecimiento anual del 3,6% y asegura
haber creado cerca de tres millones de puestos de trabajo.
En la actualidad, el ciudadano
español goza de mayor riqueza que su contraparte en Italia.
Apenas en septiembre, Zapatero dijo
que en el campeonato mundial de las economías globales, España había
"ganado la mayor cantidad de partidos".
En retrospectiva, el director técnico
debería haber llamado a elecciones en el último semestre de 2007,
cuando su equipo todavía estaba ganando.
Los partidarios de Zapatero hacen
énfasis en la naturaleza de su mandato con el lema "Motivos para
creer".
Apodado simplemente como "Z", el
presidente del gobierno español es calificado por sus seguidores
como un líder iluminado del siglo 21, un hombre que aprobó el
matrimonio entre homosexuales, el divorcio rápido y la mejora de
condiciones de trabajo para la mujer, todo esto sumado a las leyes
condenatorias a la represión ocurrida durante los años del
franquismo.
La iglesia entra en escena
Todo este liberalismo provocó
críticas de la todavía influyente iglesia católica española.
La Conferencia Episcopal española
emitió un comunicado en enero argumentando que "no todos los
programas electorales son compatibles con la fe y las necesidades de
la vida cristiana".
El comunicado también contenía un
sutil ataque al gobierno criticando sus contactos con ETA, aduciendo
que una organización "terrorista" no debe ser considerada como un
"interlocutor político".
En respuesta, Zapatero montó una
airada protesta contra el nuncio papal en Madrid, exigiendo a la
Iglesia que respete la soberanía del Estado.
Pero en privado, los activistas del
PSOE vieron en la confrontación una oportunidad para retratar a la
campaña como una batalla entre las fuerzas del progreso y la
reacción.
Relacionando a los obispos con la
oposición, Zapatero dijo a un periódico: "los elementos de extrema
derecha de la Iglesia tienen la última palabra en el PP y ahora
quieren tener la última palabra en España".
Mientras tanto en la derecha, la
campaña parece diseñada para emocionar a su base más conservadora.
Su líder, Mariano Rajoy, quiere
prohibir la adopción de niños por parte de parejas homosexuales, y
propone que los inmigrantes firmen un contrato con el Estado, en el
que prometan integrarse a las costumbres españolas y regresar a sus
países en caso de no encontrar empleo.
El sitio de Internet del PP informa
con emoción que Rajoy escucha al grupo inglés The Police y
que disfruta de películas como "Volver al Futuro", un título que
resume apropiadamente la filosofía del partido frente a las
elecciones.
Muchas de las principales figuras del
PP sienten que en las elecciones de 2004, la victoria se les escapó
injustamente de las manos, y que el triunfo de Zapatero -cortesía de
un ataque terrorista desestabilizador- rompió el orden natural de la
política española.
Carrera cerrada
Las encuestas españolas, que no
siempre aciertan, todavía ponen al PSOE con una pequeña ventaja,
pero la distancia entre ambos contendientes se ha acortado.
Mucho depende de la convocatoria: en
2004 el alto e inusual nivel de participación tras los ataques a los
trenes impulsaron el sorpresivo triunfo del PSOE.
Pero históricamente el PP ha sido más
efectivo para lograr mayor convocatoria de sus seguidores a las
urnas.
En momentos en los que la economía tambalea la
pregunta clave es: ¿será que los indignados españoles que hace
cuatro años votaron por Zapatero se sentirán igualmente motivados
para apoyarlo en estos días?
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