Cargando


 

Avizora Atajo Publicaciones

Biografías críticas

Biografías

España
El pacifista Zapatero quiere asesinar también en Libia

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- Colapso del viejo orden petrolero
- "Aznar sabe como salir de la crisis"
-
Conexión El Cairo / Wisconsin
- ¿Qué es "vivir bien" para la nueva Bolivia?
- OTAN

 

210311 - Amadeo Martínez Inglés - Con fines claramente electoralistas y de imagen…

Dicen los expertos que una fiera herida y acorralada es sumamente peligrosa. Tan peligrosa que lo más probable es que, en su lucha por la supervivencia, arremeta brutalmente contra los que la asedian utilizando todas las armas que la naturaleza ha puesto a su disposición.

José Luis Rodríguez Zapatero (el popular y antes amado ZP) no es, que se sepa, una fiera (en todo caso habría que preguntárselo a su santa Sonsoles), ni está herido (solo desahuciado por las encuestas que le auguran una pronta muerte electoral) y, eso sí, parece estar acorralado por su adversario político, el fallero Rajoy, que aunque hasta la fecha no le ha ganado ni una sola batalla en las urnas, últimamente actúa revestido de un aura divina muy especial como futuro propietario del cetro monclovita del poder; circunstancia ésta, anunciada a bombo y platillo desde hace meses por los pelotas que le rodean y que, sin embargo, a mi me da en la nariz que ni él mismo, en la intimidad de su ego de perdedor contumaz, acaba todavía de creerse. Pero que, desde luego, si hacemos caso a lo que propagan a los cuatro vientos los divinos mediáticos y demoscópicos de este país, podría concretarse definitivamente en los idus de marzo del próximo año 2012 después, claro está, de que el líder popular haya atravesado con éxito su particular Rubicón electoral del 22 de mayo que viene.

Pues bien, amigos, hete aquí que cuando el desahuciado ZP, el a todas luces rodeado por sus enemigos (con el feo Rajoy en vanguardia) presidente del Gobierno, el ya contestado y despreciado por los suyos secretario general del PSOE, el responsable máximo de las terroríficas encuestas electorales que están llevando a su partido por la calle de la amargura y hundiéndolo en el infierno de la devastación y el tsunami electoral, estaba a punto de arrojar la toalla después de que hasta las fieles féminas de su harén (político) particular (con la señorita Pepis/Chacón a la cabeza) empezaran a encaramarse a sus barbas, va y recibe la llamada de la suerte (que como el cartero siempre llama dos veces) procedente del desierto libio instándole a que, aprovechando la circunstancia de que el río Gadafi estaba a punto de pasar por Bengasi, él se erija en supremo gestor de la crisis internacional desatada por el sátrapa norteafricano y asuma el liderazgo de la respuesta militar contra él, desbancando si fuera preciso al mismísimo emperador Obama y al chuleta de
Nicolás Sarkozi.

Y dicho y hecho, que para estas cosas “el zorro de León” se las pinta solo. Invita en secreto a La Moncloa al despistado y anodino
Ban Ki-moon, teórico jefe de una ONU que desde siempre ha sido territorio del emperador USA, que de viaje a París acepta de inmediato el requerimiento zapaterista, y le hace salir a su lado en una sorprendente rueda de prensa en la que ambos manifiestan sin ambages que la Comunidad internacional está hasta el gorro de Gadafi, que para frenar sus crímenes de lesa humanidad acaba de aprobarse la resolución 1973 de Naciones Unidas y que en las próximas horas los países que lideran ese alto organismo internacional (entre los cuales dan a entender se encuentra España) tomarán todas las medidas (militares, por supuesto) para frenar su alocada ofensiva y proteger los derechos y libertades de los ciudadanos libios. De esta puesta en escena y de las palabras de ambos mandatarios (el mundial y el de León) parece desprenderse que han sido ellos, y solo ellos, los que han propiciado la citada resolución y que van a ser ellos, y prioritariamente ellos, los que tras la decisiva reunión de los veinte en París (en 2003 fueron tres fotografiándose en Las Azores, ahora serán dos decenas posando en El Elíseo) van a movilizar al mundo entero para castigar al dictador libio. (Ver: Naciones Unidas contra Libia)

Pero no solo eso, el presidente del Gobierno de un país como España que ostenta el dudoso honor de poseer unas de las Fuerzas Armadas más débiles del mundo (no creo conveniente desvelar en estos momentos de incertidumbre nacional el puesto que en el ranking mundial de operatividad de los Ejércitos nos adjudica el Pentágono
Estados Unidos en sus informes confidenciales más recientes porque podría generar tal alarma social que dejara vacío el país) se permite el lujo de pregonar a los cuatro vientos, como si fuera el líder de una potencia global, que la contribución de España a la coalición internacional contra Moammar Gadafi será muy importante, que ya ha dado órdenes para que efectivos navales y aéreos de las FAS españolas se movilicen cuanto antes para unirse a la misma y que, además, las bases españolas (más bien yanquis) de Rota y Morón serán puestas a disposición del operativo conjunto. Aclaro al lector que en el momento de esta primera declaración madrileña de ZP junto al señor BK-moon, solo un viejo submarino convencional español, con más mili que Cascorro, de la clase Mistral, había sido alertado para unirse ad calendas grecas (o sea, después de que el Congreso de los Diputados apruebe la guerra zapateril contra Libia y, es de suponer, desmagneticen su casco) a la flota internacional desplegada en el Mediterráneo para castigar al moro asesino.

Después sí, ya en París y tras el brifing guerrero presidido por Sarkozzy, nuestro belicoso presidente, Napoleón JL Zapatero, expondría con todo detalle al mundo entero la composición del “puño militar” con el que España, acompañada, eso sí, de yanquis, franceses e ingleses, estaba dispuesta a noquear al tirano. Era éste. Para la misión de crear la famosa zona de exclusión aérea: cuatro (4) vejestorios volantes (cazabombarderos que nunca han cazado ni bombardeado nada) F-18A, diseñados en los años sesenta del pasado siglo y comprados por el ministro Serra en los años ochenta; un avión cisterna, también del año de la pera, para suministrar carburante a los anteriores aunque yo, la verdad, no acabo de entender la agregación de este avión al operativo puesto que nuestros aviones van a volar (si lo hacen, pues no es probable que los mandos
USA quieran suscitar risas incontroladas en los pilotos libios y en los sirvientes de su DAA con el correspondiente subidón en su moral) en “patrullaje aéreo”, según palabras del indocumentado ZP, desde una base de la coalición en el Mediterráneo, concretamente desde una base en Cerdeña, y es de suponer que allí les proveerán de la “sin plomo” necesaria para sus correrías; y por último, un avión de patrullaje marítimo P-3 Orión, este sí, nuevecito…¡en los años sesenta! época en la que este humilde servidor de ustedes, a la sazón teniente de paracaidistas, se hartó de volar en los tres de que disponía la Fuerza Aérea española; que son los mismos de los que dispone ahora.

Y para hacer efectivo el embargo naval contra el demoníaco régimen del sátrapa libio, el presidente Zapatero en París, tras “la foto de los veinte”, pudo prometer y prometió lo siguiente: poner a disposición de los portaaviones norteamericanos y europeos el susodicho submarino de antiquísima generación (que si se pone pesado su comandante baja, eso seguro, pero con muchas probabilidades de no poder volver a subir, a la superficie se entiende) y el barco más operativo del que puede disponer en la actualidad nuestra Marina de guerra después de que el porta aeronaves “Príncipe de Asturias” haya sido dado de baja por viejo, pequeño y feo, la famosa fragata que hace ya algún tiempo escoltó a los espías del maletín del CNI cuando pagaron el rescate del Alakrana y persiguió luego con su helicóptero de a bordo a los piratas somalíes, errando el tiro por muy poquito. Estos dos grandes medios navales ¡ojo al dato, almirantes de la coalición! imprescindibles para ganar la guerra del petróleo contra Libia (no de la democracia, no, que ya veremos cuando llega para estos pobres ciudadanos libios que mueren como moscas después de darle al gatillo, como niños en su particular feria) se incorporarán a la misma, como ya ha quedado claro, cuando los representantes de la soberanía del pueblo español lo decidan. Diputados que, dicho con todo respeto, no tienen ni puñetera idea de cómo están nuestros pobres Ejércitos, con expertos en desactivación de minas que mueren por el mal estado del material que usan y bases militares que son asaltadas por bandas de delincuentes para robarles decenas de fusiles de asalto y pistolas, y cuyo único responsable es ¡el sargento de guardia!

Parece ser que el día “D”para la incorporación de nuestra flotilla (la fragata antipiratas y el submarino de la II Guerra Mundial) será el martes 22 de marzo, después de que ZP explique en el Congreso de qué va la guerra y pida autorización a sus señorías para matar libios; gubernamentales, se entiende. ¡Ay Gadafi, ese día tu suerte estará echada! Pero, por favor, no nos bombardees en represalia las Baleares, que Palma de Mallorca es una delicia y es muy posible que los alemanes, que de momento se han quedado viéndolas venir, acaben cabreándose si lo haces y uniéndose al conglomerado multinacional que va a por tus huesos.

Pues así estamos, amigos. Una nación cuyas FAS, por falta de medios y preparación adecuada, no pueden garantizar ni la integridad de buena parte de su propio territorio (Ceuta, Melilla, las Canarias, Andalucía incluso), lleva años gastándose el dinero y la vida de sus escasos soldados defendiendo y protegiendo a ciudadanos kosovares, macedonios, albaneses, iraquíes, afganos, libaneses…etc, etc. Y ahora va el presidente de su Gobierno, el señor Zapatero, y por necesidades de su guión electoral, sobreactuando a su manera, nos mete en una guerra de verdad, en esta “Odisea al amanecer” ¡qué cursis son los oficiales del Pentágono bautizando sus hazañas bélicas! que solo acaba de comenzar y en la que muy pronto los muertos y los heridos se contarán por centenares, tal vez por millares… Y que a este modesto profesional (antes de las armas y ahora de la pluma) no le acaba de convencer del todo, pues nunca se ha ganado conflicto bélico alguno, desde que la aviación existe, utilizando exclusivamente el arma aérea. Y porque si el autócrata libio se enroca y arma a la población civil entonando ¡como no! el canto a la guerra santa, tan receptivo para un pueblo tan humillado y explotado como el suyo en particular y el árabe o musulmán en general, podemos tener guerra (o cruzada, como quieran llamarla) en el Mediterráneo para los restos; máxime sabiendo, como sabemos, que el Imperio yanqui está inerme en estos momentos ante una nueva guerra convencional en tierra al no disponer de más soldados, tras su aventura en Irak y Afganistán.

Y otra cosa, amigo lector, hace un momento ironizaba con un hipotético ataque de
Moammar Gadafi contra objetivos españoles en las islas Baleares. Y semejante hipótesis, aunque no sea mi intención alarmar al personal, no tiene nada de broma macabra, ni puede ser desdeñada en su totalidad por unas Fuerzas Armadas que están en guerra (España lo está de facto con Libia después de la irresponsable declaración de Zapatero) con un país que está situado a unos pocos centenares de kilómetros de nuestras costas y que dispone en estos momentos, a pesar del inicial castigo de los cazas franceses y de los misiles crucero norteamericanos, de dos centenares largos de modernos aviones de ataque y ¡sabe Dios! de cuantos misiles tierra/tierra, posiblemente comprados en secreto a terceros países como Corea del Norte, Irán o la mismísima Rusia.


¿Ha contemplado esta hipótesis defensiva el Gobierno socialista español, el del antes NO y ahora Sí a la guerra? ¿Y su presidente? ¿Y el Estado Mayor de la Defensa? Los dos primeros, seguro que no, están ya en cuerpo y alma en las próximas elecciones del 22 de mayo de 2011, pero el tercero supongo que sí, está obligado a ello. Pero seguro que opta por callarse, como hace siempre, para no molestar a los señoritos de la política que les pagan y ascienden.
¡Pues allá ellos y allá este país! Pero ¡ojo! ahora no estamos hablando de crisis económica ni de la rebaja de sueldos y pensiones, ahora estamos hablando de guerra. Y esta palabra sí que conviene tomársela en serio. Las consecuencias pueden llegar a ser francamente nefastas…

Amadeo Martínez Inglés es Coronel del ejército español. Escritor. Historiador.


 

AVIZORA.COM
Política de Privacidad
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com