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Nicolás Sarkozy - Mayo Francés del 68: El año de la revolución - Jean-Paul Sartre y Daniel Cohn-Bendit: Conversación

160507 - Ahora manda Sarkozy -

 

Nicolás Sarkozy asumió este miércoles la Presidencia de Francia con la gran incógnita de cuánto podrá reformar un país que en los últimos tiempos ha mostrado una fuerte resistencia a los cambios.

 

(Chirac y Sarkozy, a la derecha)

Sarkozy, un político de derecha de 52 años, recibió el mando de su antecesor Jacques Chirac durante una ceremonia que tuvo lugar en el Palacio del Elíseo, la sede presidencial.

. ¿Qué quiere Sarkozy?

En su primer discurso como presidente, Sarkozy prometió cumplir escrupulosamente con sus promesas de cambio radical. También dijo que defenderá la identidad e independencia de Francia y trabajará por una Europa que defienda a sus ciudadanos.

Sarkozy cruzará la avenida de los Campos Elíseos en un automóvil convertible y colocará una ofrenda floral en el Arco del Triunfo y homenajeará a jóvenes de la resistencia francesa fusilados en 1944 en el bosque de Boulogne, a las afueras de París.

Cuando el protocolo haya terminado, Sarkozy partirá en su primer viaje oficial a Alemania.

Pero buena parte de sus retos le esperan dentro de Francia.

Algo sobre Nicolás Sarkozy

Sarkozy se define a sí mismo como un modernizador, encabezando una ruptura con la élite política tradicional en Francia.

Tiene 52 años, es hijo de un inmigrante húngaro, y hasta hace pocos días ocupó el cargo de ministro del Interior. Mide 1.70 cm y quienes lo conocen señalan que tiene una energía inagotable. Sus aspiraciones por llegar a la cúspide del poder francés son notorias desde hace tiempo. En enero fue elegido como candidato del gobernante partido de centroderecha Unión por un Movimiento Popular (UMP). Muchos le tachan de populista y a menudo ha estado en la picota por planteos polémicos, como por ejemplo que Francia seleccione a sus inmigrantes. Sus críticos advierten que como presidente podría llegar a ser un factor de división en Francia. Pero sus seguidores lo califican como un hombre decidido y de voluntad férrea y en quien se puede confiar plenamente. Está casado por segunda vez y tiene tres hijos.

Antecedentes
A diferencia de la mayoría de la clase gobernante en Francia, Sarkozy no se formó en la Escuela Nacional de Administración sino que cursó estudios de abogacía. Entre 1983 y 2002 se desempeñó como alcalde del afluente suburbio parisino de Neuilly para convertirse más tarde en ministro del Interior. Sarkozy, quien se autodefine como un profundo admirador del primer ministro británico, Tony Blair, también ocupó brevemente el cargo de ministro de Economía en 2004.

Promesas
Una de sus metas es combatir la inmigración ilegal, impulsando entre otras cosas las deportaciones, e integrando a los inmigrantes capacitados a la sociedad francesa. Sarkozy es también un entusiasta de la discriminación positiva como medida para reducir el desempleo entre los jóvenes. Mobilidad social, mejores escuelas y recortes en el sector público, son otras de sus metas. Muchos lo recuerdan por la forma en que describió a los jóvenes inmigrantes en los suburbios de París, antes de los disturbios de 2005. Los llamó escoria.

¿Qué quiere Sarkozy?

"Francia ha elegido el cambio", resumió el ganador de las elecciones presidenciales francesas, Nicolas Sarkozy, de la gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP), en el acto de celebración de su triunfo en las urnas calificado de "histórico".

Pero, ¿cuáles son los principales retos que encara Sarkozy para llevar a cabo ese "cambio" prometido en su campaña electoral?

Aunque Francia es una de las principales economías del mundo, el nuevo jefe de Estado enfrenta un reto económico de envergadura, en un país donde el crecimiento ha sido tímido y que en los últimos cinco años se ha desplazado del 12º al 16º puesto en la lista de naciones con mayores ingresos personales.

El crecimiento francés se ha mantenido por debajo de la media europea y el país ha sufrido una merma en la competitividad, todo combinado con el problema del desempleo galopante.
 

En Francia generalmente el empleado cuenta con garantías de conservación de sus empleos; sin embargo, para los desempleados y los jóvenes que salen al mercado laboral, las posibilidades de encontrar trabajo no son precisamente abundantes.

No en balde el país tiene una cifra ligeramente superior al 9% de desempleo, la tasa más alta del mundo industrializado.

Desempleo

La problemática del desempleo ha sido, desde luego, un tema imprescindible de campaña electoral, y Sarkozy -con un instinto económico, según los observadores, más orientado al mercado que su oponente, la socialista Ségolène Royal- quiere reducir los impuestos y hacer más flexible el mercado de trabajo.

Sarkozy desea hacer más difícil las condiciones para los desempleados por medio de una reducción de los subsidios a aquellos que se nieguen a aceptar más de un ofrecimiento de empleo.

A la vez pretende flexibilizar la semana laboral de 35 horas por medio de la eliminación del pago de impuestos por horas extras trabajadas.

Con esta medida, Sarkozy desea aumentar la productividad y también los salarios.

Sin embargo, sus críticos aseguran que la medida no necesariamente creará empleos sino que se pedirá a las personas ya empleadas que hagan más horas extras en su jornada laboral.

No obstante la problemática del desempleo, los trabajadores franceses están entre los más productivos del mundo, los salarios tienden a ser altos y muchos analistas califican de "envidiable" la calidad de vida francesa.

En Europa

Francia, según Sarkozy,"está de vuelta en Europa".

La incertidumbre sobre quién regiría los destinos de Francia en los próximos años ha sido un factor importante en retardar la solución de problemas de alcance europeo, entre ellos la búsqueda de una salida al estancado tema de la Constitución comunitaria.
 

En Bruselas, hay alivio de que al menos ya se sabe quién ostentará la presidencia francesa, de acuerdo con la periodista de la BBC, Dominic Hughes.

A pesar de que la ampliación de la Unión Europea (UE) podría haber mermado la influencia francesa en la toma de decisiones del bloque continental, todavía París sigue siendo un actor clave.

Para destrabar el tema de la Constitución, Sarkozy piensa presentar en el parlamento un proyecto de "mini-tratado" constitucional que le permita evitar otra referendo sobre el tema, según informa Hughes.

Hace dos años, los votantes franceses, al igual que los holandeses rechazaron en referendo el proyecto de Constitución comunitaria, y para sortear la oposición al documento es que Sarkozy propone la adopción de un "mini-tratado" que contenga las reformas institucionales básicas para permitir el funcionamiento de una UE de 27 miembros.

Aunque Bruselas se congratuló por el triunfo de Sarkozy al que ha calificado de "europeísta", hay desencuentros en temas como el de Turquía.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, advirtió a Sarkozy -que se opone a la incorporación de Turquía en el bloque- de que sería "errado" interrumpir ahora las negociaciones de adhesión con Ankara.

En política exterior, los analistas estiman que las relaciones de Sarkozy con Estados Unidos serán más fluidas de lo que fueron con Jacques Chirac.

Sarkozy aseguró que Francia sería "un amigo" de Estados Unidos, país con el cual hubo tensas relaciones debido al tema de Irak, pero destacó diferencias en asuntos como el calentamiento global.

Sarkozy se opuso a la guerra en Irak y quiere que Washington anuncie un retiro gradual de las fuerzas estadounidenses.

De todos

En política interior, Sarkozy prometió ser "el presidente de todos los franceses" a pesar de que su figura despierta reacciones de rechazo en varios sectores de la sociedad, al punto de que los socialistas lo calificaron de "peligro para la democracia".

En palabras de Franck Tapiro, quien fuera jefe de campaña de Sarkozy, la figura del triunfador no admite "términos medios. O lo amas o lo odias".

Tapiro asegura que, a pesar de que Sarkozy está lejos de ser una figura de consenso, sí tiene las características necesarias para cambiar el país y lograr el crecimiento económico y la estabilidad social.

"Es un hombre de acción", asegura. "Es un hombre con pasión. Eso es lo que algunos llaman 'brutalidad', pero que en realidad se trata de la pasión necesaria para comprometerse con el cambio y encontrar soluciones a los problemas".

Cohabitación

Lo cierto es que los expertos predicen una "difícil cohabitación" entre Sarkozy y sus oponentes políticos que han ironizado calificándolo de "neoconservador estadounidense con pasaporte francés".
 

Inmediatamente después del triunfo de Sarkozy, socialistas y centristas llamaron a sus votantes a unirse para impedir al vencedor hacerse con la mayoría en las elecciones legislativas del próximo mes.

Sin embargo, la victoria del candidato del UMP lo coloca en una buena posición para hacerse con más del 50% de los escaños en la Asamblea Nacional francesa, de acuerdo con los analistas.

Por eso, la próxima batalla de Sarkozy será en los comicios parlamentarios del 10 y 17 de junio cuando tratará alzarse con la mayoría para poder aplicar cómodamente su programa de gobierno en los próximos cinco años.

Derecho a morir es ley en Francia - Marcuse y la generación de la protesta
060507 - ¡Merde! Sarkozy presidente

El candidato
derechista francés, Nicolas Sarkozy, será el próximo presidente de Francia al haber triunfado en la segunda vuelta electoral de este domingo con 53% de los votos, según los resultados oficiales.

Sarkozy, de 52 años, derrotó por seis puntos porcentuales a su rival socialista Ségolène Royal que obtuvo 47%, de acuerdo con las cifras del Ministerio del Interior.

Según el informe del Ministerio del Interior de Francia, este domingo se había escrutado más del 80% de los votos y la asistencia a las urnas electorales se ubicó en 85%.

Tras conocerse los resultados, Sarkozy señaló que le dará a su país "lo que me ha dado a mí" y dijo sentirse orgulloso por asumir las riendas de Francia.

Sarkozy expresó que se debe respetar a la candidata socialista y que será "el presidente de todos los franceses".

Asimismo, Sarkozy expresó su compromiso con Europa y añadió que en la Presidencia de Francia será un amigo de Estados Unidos, pero instó a Washington a que lidere la lucha contra el cambio climático.

Posteriormente dirigiéndose a sus seguidores en la Plaza de la Concordia en el centro de París, Sarkozy anunció que asumiría la Presidencia el 16 de mayo.

Royal reconoció su derrota poco después del cierre de las urnas.

"Deseo al próximo presidente de la República cumpla su misión al servicio de todos los franceses", dijo.

"Lo que comenzamos juntos, lo continuaremos juntos", añadió y agradeció a los cerca de 17 millones de franceses que votaron por ella.

Este domingo en la noche se informó de brotes aislados de violencia durante protestas encabezadas por opositores a Sarkozy.

El reto

Ex ministro del Interior, Sarkozy pertenece a la UMP, el mismo partido que el presidente saliente Jacques Chirac, quien dejará el cargo el 16 de mayo tras haberlo ejercido desde hace 12 años.

230407 -
Se va la segunda.

El candidato de centro derecha en las elecciones presidenciales de Francia, Nicolas Sarkozy, y su opositora socialista, Ségolène Royal, comenzaron este lunes dos semanas de intensa campaña antes de la segunda vuelta que se realizará el 6 de mayo.

. Datos de la Primera vuelta

Sarkozy y Royal derrotaron a otros 10 candidatos en la primera vuelta llevada a cabo este domingo, la cual registró niveles de participación de casi 85%.

Casi uno de cada tres electores respaldó a Sarkozy mientras que un cuarto prefirió a Royal.

Sarkozy obtuvo 31% de los votos mientras que Royal, quien busca ser la primera mujer en dirigir a Francia, alcanzó cerca del 26% de los sufragios.

Este lunes, el candidato conservador encabezará un acto político en la ciudad de Dijon, en el este, y Royal estará en Valence, en el sur de Francia.

Radiografía de Francia

En el medio

Los electores se enfrentan con dos opciones definidas la derecha o la izquierda.

El panorama político actual puede indicar una vuelta a la tradición francesa pero ambos candidatos representan algo nuevo para Francia, indicó la corresponsal de la BBC en París, Caroline Wyatt.

Sarkozy, el hijo de un inmigrante húngaro, tiene una posición hacia el libre mercado que a veces parece acercarse a la del Reino Unido o Estados Unidos.

Además posee una imagen agresiva que rompe con el estilo patricio de otros presidentes.

LA CAMPAÑA
 
27 de abril: Comienza la campaña
2 de mayo: Debate televisado
6 de mayo: Segunda vuelta electoral
10 de mayo: Resultados definitivos oficiales
El conservador es odiado por la izquierda, que lo considera un reformista que muchos temen podría cambiar el modo de vida francés al obligar a la nación a trabajar más duro y hacer recortes en su sistema de seguridad social.
 

Tras conocerse los resultados, Sarkozy dijo a una audiencia desde su comando de campaña: "Invito a todos los franceses, sin importar su origen, creencia o partido, a que se unan en torno a mi candidatura".

Por su parte, Royal es una mujer que luchó por ser candidata a pesar de la oposición de otros altos líderes socialistas.

Su campaña se ha visto afectada por controversias en torno a las políticas, y por una serie de errores.

Ella es una líder regional cuyas promesas presidenciales incluyen un salario mínimo más alto y un nuevo contrato de trabajo para los jóvenes, para asegurar que este sector en Francia tenga la oportunidad de insertarse en el difícil mercado laboral.

"Represento a quienes quieren reformar a Francia sin destruirla", dijo Royal

Pero el ganador de las elecciones podría ser decidido por el 18% de los electores que dieron su voto al candidato centrista, Francois Bayrou, en la primera vuelta.

Bayrou se ubicó en el tercer lugar.

El candidato de derecha, Jean-Marie Le Pen, no pudo repetir el éxito alcanzado en 2002 cuando llegó a la segunda vuelta electoral.

En esta oportunidad, Le Pen ocupó el cuarto puesto.


160407 - Primera vuelta. Las elecciones presidenciales en Francia tendrán lugar los próximos 22 de abril y 6 de mayo del 2007.

Unos 42 millones de electores podrán votar el 22 de abril en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas para elegir al sucesor de Jacques Chirac, quien ocupa el cargo desde 1995.
Si ningún candidato obtuviera la mayoría absoluta de los votos emitidos (50%+1 voto) –lo que no ha ocurrido en Francia desde el referendo de 1962–, los dos contendores más votados deberán enfrentarse en un balotaje el 6 de mayo. El ganador se convertirá entonces en el jefe del ejecutivo francés por un período de cinco años.

Cuatro nombres, cuatro campañas. ¿Quiénes son?: Nicolás Sarkozy. Ségolène Royal. François Bayrou. Jean-Marie Le Pen

Los principales candidatos al Palacio del Elíseo no han escatimado ni en dinero ni en tiempo para hacer llegar su mensaje a los que tienen en la mano la llave del Gobierno francés: los votantes. Internet, televisión, mítines, todo vale para conseguir la Presidencia. Pero ¿habrán calado sus mensajes en la opinión pública? ¿Son creíbles sus promesas? ¿Dónde están las claves de estos cuatro gladiadores? La meta ya está cerca y el tiempo corre sin pausa.

Nicolas Sarkozy | UNIÓN POR UN MOVIMIENTO POPULAR (UMP) - El infatigable encantador de serpientes - Sergio Rodríguez

Habla tan claro que para algunos suena demagógico. Ha pasado años —lleva en política desde los 22— planeando su asalto al Elíseo, para lo que ha tenido que saltar obstáculos, pelearse y reconciliarse con Jacques Chirac, y torear zancadillas de compañeros y rivales. Ahora, al fin, a Nicolas Sarkozy le ha llegado su oportunidad. Y no piensa desperdiciarla.

A sus 52 años, el hijo de un inmigrante húngaro y de una griega de origen judío, que nació y creció en París, es un admirador de Tony Blair, asegura Nicolas Domenach, uno de sus biógrafos. Tanto, que pretende lograr una «ruptura tranquila» y hacer que su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP) —cuyo mando birló a su 'maestro' Chirac—, rompa con sus políticas actuales y vire hacia el centro.

Casi irresistible desde lo alto de un estrado, puede ser tan dulce con los medios como implacable con quien ponga en su punto de mira. Así fue durante los disturbios en la periferia francesa de finales de 2005, cuando no dudó en llamar «escoria» a los jóvenes que los protagonizaban —en su mayoría, inmigrantes— y en anunciar una política de mano dura. Las decisiones pragmáticas son una de sus especialidades, aunque puedan salir caras. Tampoco le tembló el pulso cuando, tras 20 años de relación y amistad con los Chirac, especialmente con la hija del presidente, Claude —que le abrió incluso las puertas del exclusivo comedor familiar—, apoyó, en 1995, a Édouard Balladur para las presidenciales y no a Chirac. «El pequeño Nicolas» pasó a ser «el pequeño traidor».

Pero este seguidor de De Gaulle, cuyo legado reivindica por ser «el hombre de todas las rupturas porque siempre rechazó la continuidad, los conformismos, la costumbre», no se achantó. Al contrario. Puso en marcha la máquina, recuperó la actividad frenética y las decisiones arriesgadas y contundentes.

Trabajador hasta el desaliento

Una táctica que siempre le ha funcionado. Si por algo destaca es por ser infatigable. Por trabajar hasta el desaliento para sí mismo y por sus objetivos. Así se recuperó de una dura derrota en las elecciones europeas de 1999, tras negar a Chirac, para volver al Gobierno en 2002, casi como el hijo pródigo. Eso sí, no como jefe del Ejecutivo, como habría deseado, sino como ministro del Interior; por detrás, primero, de Raffarin y, después, de De Villepin. Dos adelantamientos por la derecha que demostraban que Chirac seguía sin perdonar del todo al pequeño 'Sarko'. Pero no le ha ido tan mal, a pesar de todo, y aguantó donde no pudieron ninguno de sus jefes, hasta llegar a la carrera por la presidencia apoyado por Chirac.

Por el camino, y para rematar la faena, logró la presidencia de la UMP en 2004, aclamado por las bases y sin la aprobación de Chirac. También se zafó del 'caso Clearstream', después de que sus adversarios políticos falsificaran un listado de cuentas de dicha sociedad financiera para lanzar la sombra alargada de la corrupción sobre Sarkozy y otros políticos.

Y así, el 'pequeño Nicolas' ha resistido mientras otros han caído por agotamiento. Quizá se deba a su formación de abogado y no a la propia de los grandes políticos franceses, generalmente formados en la inabarcable escuela de administración. Quizá se deba a su magnetismo en el cara a cara. O, quizá, a su condición de trabajador inagotable.

El caso es que la derecha francesa ha visto en este infatigable recolector de votos e hipnótico encantador de serpientes una vía para suceder a Chirac y al mismo tiempo romper con su legado. Y, por qué no, es posible que también un líder fuerte para una Francia sin apenas referentes políticos eclipsada en el continente por la todopoderosa vecina alemana, Angela Merkel.

Fechas

1955 Nace en París.

1976 Apadrinado por Charles Pasqua, se adhiere a Reagrupamiento por la República, donde milita Chirac.

1977 Elegido concejal en Neuilly-sur-Seine.

1983-2002 Alcalde de Neuilly-sur-Seine.

1992 Nombrado secretario general adjunto de RPR y responsable de las formaciones militantes.

1993 Primer puesto ministerial a cargo del Presupuesto en el gabinete de Édouard Balladur.

1995 Apoya a Balladur en las presidenciales. Finalmente es elegido Chirac y pierde la cartera.

1999 Se presenta a las elecciones europeas como cabeza de lista. Finaliza en 13ª posición.

2002 Vuelve al Ejecutivo al mando de Jean-Pierre Raffarin como ministro del Interior.

2004 Se hace con el poder de la Unión por una Mayoría Presidencial (UMP) formada por Chirac y abandona el Gobierno durante siete meses.

2007 Elegido candidato para las presidenciales.


François Bayrou | UNIÓN POR LA DEMOCRACIA FRANCESA (UDF) - El tercer hombre - Luis Tejero

Bajo el lema «Otra elección es posible» y con constantes guiños a grandes coaliciones como la que lidera Angela Merkel en Alemania, el ex ministro y diputado de la Unión por la Democracia Francesa (UDF) confía en ganarse a quienes no se fían del conservador Nicolas Sarkozy ni de la socialista Ségolène Royal, representantes de «la Francia de siempre» frente a «la garantía de cambio».

A los votantes franceses no les gustan los guiones preestablecidos. Ya lo demostraron colocando en segunda ronda al ultraderechista Jean-Marie Le Pen en 2002 y rechazando la Constitución Europea en 2005, y ahora amenazan con repetir una jugada similar. Así lo indican las encuestas, que han logrado poner nerviosos a los dos grandes favoritos al constatar, semana tras semana, el sorprendente ascenso del centrista liberal François Bayrou

Su objetivo es llevar a cabo una «revolución cívica» con «sensatez y mesura» para «gobernar más allá de la división entre derechas e izquierdas». «Hay que cambiar el sistema, darle una vuelta. Y por sistema entiendo este régimen alternante de dos partidos que han acaparado la escena política durante 25 años y que se aferran al monopolio de manera obstinada», explicó el propio candidato en una entrevista a EL MUNDO.

A sus 55 años, casado y con seis hijos, Bayrou cuenta con una amplia trayectoria política desde sus orígenes en las filas del ex presidente Valéry Giscard d'Estaing. Fue elegido diputado por primera vez en 1986 y siete años más tarde entró en el Ejecutivo de Édouard Balladur para hacerse cargo de Educación Nacional, cartera que conservó con Alain Juppé hasta la llegada al poder de la llamada izquierda plural.

En 1998, una vez alcanzada la presidencia de la UDF, tuvo que hacer frente a un cisma en el partido por su rechazo a pactar con el Frente Nacional de Le Pen. Pese a todo, tras una breve etapa como eurodiputado, Bayrou recompuso sus fuerzas y se presentó a las presidenciales de 2002 como el Tony Blair francés. En aquella campaña protagonizó unos cuantos telediarios cuando, durante una visita a Estrasburgo, le propinó una bofetada a un niño de 10 años que 'rebuscaba' donde no debía. «¡A mí no me vas a limpiar el bolsillo!», le exclamó. Y aunque finalmente no superó la primera vuelta —quedó cuarto, tras Lionel Jospin—, al menos sí logró animar la campaña y fue recompensado con un simbólico empujón en los sondeos de intención de voto.

Desde entonces, su relación con la derecha gobernante ha sido más bien tensa. La UDF experimentó una nueva crisis con la fuga de gran parte de sus miembros a la Unión por una Mayoría Presidencial —rebautizada Unión por un Movimiento Popular (UMP)— de Jacques Chirac, pero aun así se hizo con 30 escaños en las parlamentarias y consiguió algunos avances en las regionales y europeas de 2005.

Las discrepancias, al menos aparentes, son tales que Bayrou llegó a votar en 2006 a favor de una moción de censura contra el Gobierno de derechas por el 'caso Clearstream'. Ahora, en su segunda campaña presidencial, el candidato insiste en distanciarse de la UMP y eso le ha costado la baja del ministro Gilles de Robien, que le ha dejado en la estacada para dar su apoyo a Sarkozy.

Bayrou, en definitiva, pide el voto como un 'outsider' moderado, católico practicante y al mismo tiempo defensor del laicismo y de los valores liberales. En una segunda vuelta, a nadie debería extrañarle que los partidarios del candidato descartado vieran como un mal menor a este ex profesor de latín y gran aficionado a la cría de caballos. La duda es:
¿volverán los franceses a dar la sorpresa en las urnas?

Fechas

1951
Nace en Bordères, en el departamento de los Pirineos Atlánticos.

1971 Contrae matrimonio con Élisabeth, con la que tiene seis hijos.

1986 Elegido diputado por primera vez por la Unión por la Democracia Francesa (UDF).

1993-97 Ministro de Educación Nacional en los Gobiernos de Édouard Balladur y Alain Juppé.

1994 Nombrado presidente del Centro de Demócratas Sociales (CDS), antecesor de Fuerza Demócrata (FD), uno de los partidos de la UDF.

1998 Logra la presidencia de la UDF.

1999-2002 Ocupa un escaño en la Eurocámara.

2002 Se presenta a las elecciones presidenciales y queda cuarto, con el 6,8% de los votos.

2004 Funda el Partido Demócrata Europeo junto a Francesco Rutelli

Ségolène Royal | PARTIDO SOCIALISTA (PS) - La 'princesa' del Elíseo - Esther Mucientes
 

¿Cuál es el secreto de la dama Royal? ¿Su trayectoria política? Tal vez. ¿Su elegancia? Probablemente. ¿Una cámara? ¡Eureka! La primera mujer que puede alcanzar la presidencia francesa, Ségolène Royal, tiene una de las virtudes más necesarias en un político para hacer carrera: tirón mediático.

La 'princesa' del Elíseo lo sabe y, por ello, no ha mostrado ni un atisbo de duda para aprovecharlo y poner contra las cuerdas a sus rivales. Socialista, populista, mediática y 'glamorosa', Royal ha sabido explotar sus armas de mujer. Primero con los suyos, el Partido Socialista francés, que no dudó en elegirla su candidata en las primarias por una más que considerable mayoría, y después con sus compatriotas, que han visto en esta mujer de 53 años el revulsivo que necesita el vecino galo.

El gran éxito de esta hija de un teniente coronel de Infantería, a quien llevó a los tribunales —y ganó— por no pagarle los estudios universitarios, es haber conseguido transmitir la sensación a la opinión pública de ser una especie de bocanada de aire fresco en la política.

Pareja del primer secretario del partido, François Hollande, y madre de cuatro hijos, la 'Zapatera francesa' —así se la conoce en algunos círculos por su talante similar al del presidente español— cuenta con una carrera política meteórica que le llevó a ser diputada a los 35 años, consejera del Gobierno a los 38 y ahora candidata a la jefatura del Estado francés con tan sólo 53.

Asalto al feudo de Raffarin

Su primer logro político —sin quitarle importancia al triunfo sobre su padre— se produjo en 2004, cuando una desconocida Ségolène se convirtió en la primera presidenta de la región francesa de Poitou-Charentes. Puede parecer poco, pero si le añadimos que Poitou-Charentes estaba gobernada por la derecha y que era el feudo del entonces primer ministro Jean-Pierre Raffarin, la cosa cambia. Tanto, que desde entonces Royal lo tuvo claro: el sillón presidencial que durante dos legislaturas ha ocupado Jacques Chirac tendría un nuevo dueño, perdón, una nueva dueña. Ella misma.

Gran asidua de las portadas, sobretodo de las del 'cuore', Ségolène se ha enfrentado durante su carrera a los sectores más conservadores de una Francia burocratizada sin miras más allá de sus fronteras. Claro ejemplo han sido algunas de sus medidas populistas, e incluso calificadas de demagógicas, como la de disponer la gratuidad de la píldora abortiva del 'día siguiente' en los institutos cuando ejerció como ministra delegada para la Enseñanza Escolar (1997-2000).

Sin embargo, el 'ciclón' Royal se ha ido quedando poco a poco en 'tormentilla' de verano. Algunos baches en su campaña electoral, como la dimisión de su asesor presupuestario, Eric Besson, alguna que otra broma de los medios de comunicación y el avance imparable de sus rivales más directos, Nicolas Sarkozy y François Bayrou, han provocado la pérdida de la magia de la 'princesa'. Ségolène no ha podido mantener la fuerza con la que comenzó su carrera por ocupar el sillón presidencial de la VI República francesa. Lo que parecía un camino de baldosas amarillas acabó por convertirse para ella en un sendero abrupto y zigzagueante cuyo único bastón de apoyo ha sido su 'luz' mediática.

Fechas

1953 Nace en Dakar. Hija del coronel de artillería Jacques Royal y Hélène Dehaye. Tiene 8 hermanos.

1970 Se convierte en la pareja de François Hollande, actual primer secretario del PS, con quien actualmente tiene cuatro hijos.

1980 Se diploma en la Escuela de Administración.

1982-1988 Consejera técnica del secretariado de la Presidencia en asuntos de salud, medio ambiente y juventud. Se adhiere al Partido Socialista.

1988 Elegida diputada de la segunda circunscripción de Deus-Sévres.

1995 Candidata a la alcaldía de Niort por el PS.

2004 Elegida presidenta de Poitou-Charentes.

2006 Elegida candidata del PS a la presidencia.


Jean-Marie Le Pen | FRENTE NACIONAL (fn) - El fantasma que recorre Francia - Sonia Aparicio
 

Suena su nombre y tiemblan los cimientos de la República. Libertad, Igualdad y Fraternidad mutan su esencia en boca del líder de la ultraderecha francesa, que promete a los galos una vida mejor a base de un nacionalismo exacerbado y excluyente que señala con el dedo al extranjero como culpable de todos los males de la nación.

Jean-Marie Le Pen (La Trinité-sur-mer, Bretaña, 1928) se vende como el «único candidato del cambio» a base de hacer ruido con temas tan importantes y delicados como la inseguridad, el empleo y la inmigración. En un país que abrió una crisis sin precedentes en la UE con el «no» en referéndum a la Constitución, Le Pen no quiere saber nada de la «fantasmagórica» Unión Europea, ni de sus tratados, ni de su moneda. «Francia para los franceses» es la idea que inspira sus promesas de privilegios en empleo, vivienda y ayudas sociales para el 'ciudadano nacional', garantías que «los nuevos inmigrantes no han hecho nada para merecer». Expulsar a los 'sin papeles' e implantar la pena de muerte como «medida disuasoria del crimen» completan los puntos más polémicos de su programa.

La personalidad de este ex teniente de paracaidistas acusado de torturar a prisioneros de guerra en Argelia resulta tan radical como su ideario. Agresivo y bravucón, su genio y mal talante le han acompañado desde los inicios de su carrera política. Ya en 1958 perdió el ojo izquierdo por iniciar una pelea con un rival político en un mitin. Y agredir a una contrincante de su hija en 1997 le costó un año de inhabilitación, la suspensión de su cargo de consejero regional y su escaño en el Parlamento Europeo.

El líder del Frente Nacional —que ya a los 27 años se convirtió en el parlamentario más joven de Francia bajo la Unión de Defensa de los Comerciantes y Artesanos de Pierre Poujade— presume de veteranía. No sólo es ésta su quinta carrera hacia el Elíseo, sino que es el único de los candidatos que ya sabe lo que es disputar la segunda vuelta. Convulsionó a la opinión pública francesa y europea en 2002, cuando desbancó a Lionel Jospin para batirse con el conservador Jacques Chirac, aupado finalmente a la jefatura de la República porque izquierda y derecha aunaron sus fuerzas para frenar en las urnas al aspirante de extrema derecha.

Es precisamente aquella experiencia la que mantiene el suspense en estos comicios y aviva las expectativas del candidato, que tiene en su segunda mujer, Janny, y sus tres hijas de su primer matrimonio a sus más fieles adeptas. Con menos de un 15% de la intención de voto —un porcentaje similar al que reflejaban las encuestas preelectorales en 2002—, ni está entre los grandes favoritos, ni se le espera en la segunda vuelta. Pero de todo se aprende. Con los sondeos en la mano, que arrojan un alto porcentaje de indecisos —un 42% dos semanas antes de los comicios—, se ríe de las previsiones y se considera caballo ganador: «Imagino que me veré las caras con Sarkozy».

Fechas

1928 Nace en La Trinité-sur-mer, Bretaña.

1956 Se convierte en el diputado más joven.

1972 Funda el Frente Nacional (FN).

1985 Elegido eurodiputado.

1986 Elegido diputado en la Asamblea Nacional.

1995 Aspira por primera vez a la Presidencia.

1999 Reelegido eurodiputado. Condenado a un año de inhabilitación por agredir a una rival política.

2002 Disputa la 2ª vuelta de las presidenciales.

2003 Suspendido como eurodiputado.

2007 Se presenta por quinta vez a la Presidencia.


Palacio del Elíseo (Palais de l'Élysée en francés), edificio del centro de París cuya construcción se remonta al siglo XVIII. Confiscado a la aristocracia durante la Revolución Francesa, es desde el siglo XIX la residencia oficial del Presidente de Francia.


 

 

 

¡Merde!: Dice la tradición, que durante la batalla de Waterloo, rodeado por el enemigo, el jefe de la Guardia Imperial de Napoleón Bonaparte, general Pierre Jacques Étienne Cambronne, respondió con la frase: "¡La Guardia muere, antes de rendirse!" a las intimaciones de rendición de de un oficial inglés. Pero, el propio Cambronne, años después de la gran derrota napoleónica, dijo que contestó sólo, breve y expresivamente, "¡Merde!" al conocer la demanda de los ingleses.

Fue la primera y educada frase la que quedó inscrita en alguna estatua que aun recuerda a Cambronne. No así en la imaginación y tradición del pueblo francés, que se empeña en que perdure la segunda, cada vez que debe enfrentar una situación difícil o que suponga una claudicación.


Además, según Víctor Hugo en "Los miserables", el episodio terminó así:

“ Cada regimiento, aislado de los demás, y no teniendo ya lazo alguno con el ejército deshecho por todas partes, moría por su cuenta. [..] “
 

“[..] Cuando la legión se vio reducida a un puñado de hombres, cuando su bandera no fue más que un harapo, cuando sus fusiles agotados de balas no fueron más que bastones, cuando el montón de cadáveres fue mayor que el grupo vivo, hubo entre los vencedores una especie de terror sagrado en derredor de aquellos sublimes moribundos, y la artillería inglesa calló y tomó aliento. Fue una especie de tregua. Los combatientes tenían a su alrededor como un hormiguero de espectros, siluetas de hombres a caballo, el negro perfil de los cañones, el cielo blanco, visto a través de las ruedas y las cureñas; la colosal cabeza de muerto que los héroes entrevén siempre en el humo, en el fondo de la batalla, avanzaba hacia ellos y los miraba. Oyeron cargar las piezas en la sombra crepuscular, vieron las mechas encendidas, que semejantes a los ojos del tigre en la oscuridad formaban un círculo en torno de sus cabezas; todos los bota-fuegos de las baterías inglesas se acercaron a los cañones, y entonces, conmovido, teniendo el instante supremo suspendido encima de aquellos hombres, un general inglés, Colville según unos o Maitland según otros, les gritó:


-
Rendíos, valientes franceses!

Cambronne contestó:


-
¡MIERDA!


[…] Al oír a Cambronne, el inglés respondió ¡Fuego!”

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