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160611 -
Dan O’Brien -
The Irish Times
Dublín - / PressEurop
Ahora que Standard & Poor's otorga a la economía griega la menor
calificación crediticia del mundo, el editor de economía del diario
Irish Times expone que si el largo historial de desorden político y
económico del país heleno sirve de guía, los otros 16 países de la
eurozona también están en peligro.
(Ver: Grecia y la corrupción)
Grecia se encuentra al borde del fracaso estatal. Su sociedad carece
de cohesión y se encuentra profundamente dividida. Su economía está
en estado de shock. Si tomamos la historia del país como guía para
el futuro, se avecinan graves problemas.
Hace más de un año, cuando la troika de instituciones (Comisión
Europea,
Banco Central Europeo y
Fondo Monetario Internacional) que
ahora supervisa el rescate de Irlanda llegó por primera vez a
Atenas, aún había esperanzas de poder reconducir al país peor
gobernado de la Europa desarrollada.
Entonces ocupaba el poder un nuevo Gobierno y sus figuras más
destacadas parecían ir en serio con las reformas radicales. Muchos
griegos, en especial los jóvenes y las personas más formadas que
reconocían el funcionamiento deficiente de su país, apoyaron este
cambio. Se hablaba mucho sobre la oportunidad que brindaba la
crisis.
Crisis: amenazas y riesgos
Pero ya no se escucha hablar de ello. Las únicas cosas que
representa ahora la crisis son amenazas y riesgos. Esto, en muchos
sentidos, no es sorprendente. La disfunción crónica del Estado
griego viene de lejos. Desde su independencia hace casi dos siglos,
Grecia ha vivido una guerra civil, varios levantamientos, el
desplazamiento masivo de personas, dictaduras y terrorismo.
No hay mejor reflejo de los defectos de su Estado que la cuestión
que ha captado la atención mundial hacia el país en los últimos 18
meses: el caos presupuestario. Según un estudio realizado por los
economistas Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, el Estado griego ha
estado en una situación de impago prácticamente cada dos años desde
que se fundó en la década de 1820. Ahora que lucha contra la segunda
mayor deuda pública del mundo, parece abocado al mismo destino.
Historia de una deuda
La incapacidad del Estado griego para mantener su solvencia se
explica en parte por su historia. Al haber vivido siglos como
provincia sometida al Imperio Otomano, en Grecia no tuvieron lugar
los cambios bruscos que se produjeron en la política y la sociedad
de Europa Occidental. Consecuencia de ello es una sociedad civil muy
débil y una escasa tradición de instituciones independientes. Los
que ejercen el poder político en Grecia lo hacen con un grado de
absolutismo insólito en la Europa democrática.
El desencadenante en Grecia de la crisis de la deuda soberana en
Europa es el ejemplo más claro. En los países en los que se respetan
los límites en el ejercicio del poder, los estadísticos realizan los
cálculos de forma independiente. En Grecia, en la última década, el
Gobierno obligó a la agencia de estadística nacional a publicar
cifras falsas y ordenó a personas de confianza que se aseguraran de
que así se hacía.
Tras un cambio de Gobierno, se reveló la magnitud del engaño a
finales de 2009. Poco a poco, en los primeros meses de 2010, el
mercado de bonos empezó a darse cuenta de que el Estado griego
estaba sin blanca. Desde entonces, el mundo ha estado viviendo las
consecuencias de la crisis de la deuda soberana en la eurozona.
Carencia de solidaridad social
El tamaño de la economía sumergida de Grecia no sólo es reflejo de
la debilidad de su Estado para hacer cumplir la ley de manera
imparcial, sino también de la carencia de solidaridad social. Un
estudio realizado por el economista alemán Friedrich Schneider
reveló que la economía sumergida de Grecia en 2010 era un cuarto del
tamaño de la economía oficial. De los 21 países desarrollados
incluidos en el estudio, Grecia ocupaba el primer puesto.
La total venalidad en la vida pública es otro motivo por el que el
Estado griego se encuentra en quiebra. Según Transparencia
Internacional, era el país más corrupto en la Europa desarrollada en
2009 y ocupa el puesto 57 en el Índice de Percepción de la
Corrupción de esta organización (Irlanda se encuentra en el puesto
16).
La corrupción es un hábito muy difícil de extinguir una vez que se
afianza. Entre otras cosas, divide a la sociedad. Y no es que no
existan tensiones y cicatrices en la sociedad griega. Aún en 1974,
el país se encontraba bajo la dictadura militar y sufrió todas las
injusticias relacionadas con estos regímenes, como detenciones
arbitrarias, torturas y ejecuciones sumarias.
El mayor gasto en defensa de la UE
Esto se añade a la guerra civil de la segunda mitad de la década de
los cuarenta, en la que fallecieron 50.000 personas. Actualmente,
Grecia sigue siendo la sociedad más militarizada de Europa, pues
registra sistemáticamente el mayor gasto en defensa del continente.
La violencia callejera es habitual y no ha desaparecido un turbio
mundo de células terroristas, aunque en los últimos años no han
estado muy activas. Si la economía sigue deteriorándose, existe el
riesgo de que algunos de los radicales y desesperados encuentren
respuestas en el extremismo violento.
Hay muchas posibilidades de que las cosas empeoren. Las presiones
sociales y la corrupción desenfrenada por sí solas, si bien no
producen debilidad económica (véase el ejemplo de
China e India) sin
duda no ayudan. Lamentablemente, en el caso de Grecia, aunque ambos
problemas desaparecieran mañana, hay pocos motivos para creer que se
detendría su putrefacción económica.
Un país que no funciona
Las exportaciones de Grecia son tan minúsculas que es la economía
más cerrada entre los 27 países que forman la UE. Una economía
pequeña de algo más de 10 millones de personas nunca podrá
enriquecerse sin exportar. Ninguna economía puede enriquecerse sin
innovación. Entre los mejores indicadores de la capacidad innovadora
de un país se encuentra la cantidad invertida en investigación y
desarrollo. En Grecia, las empresas y el Estado invierten anualmente
un 0,5 por ciento del PIB en investigación, es decir, menos de un
tercio de la media en la UE. Entre los 15 miembros más antiguos de
la UE, siempre ha registrado el menor gasto en investigación.
Hay pocos motivos para mostrarse optimistas con respecto a Grecia.
Su economía, su política y su sociedad no funcionan. Esto no sólo es
nefasto para los griegos, sino que también lo es para las personas
de los otros 16 países de la eurozona. Si el país estalla, se
llevará también por delante a la moneda única.
Desde Atenas
Reestructuración o amenaza de suicidio
El debate causa furor en la plaza de la Constitución, donde desde
hace semanas millares de "indignados" de Atenas se reúnen por la
noche para manifestar su ira ante la situación económica y social
del país. Entre ellos se encuentra Yannis Varoufakis, profesor de
economía en la Universidad de Atenas, que, según informa en To Vima
Pantelis Kapsis, uno de los editorialistas más influyentes del país,
ha enviado una carta al primer ministro Yorgos Papandreu. El
profesor invita a Papandreu a que baje a la plaza para
"anunciar a los manifestantes que ha llegado la hora de levantar la
cabeza y enfrentarse a la realidad: no recibiremos ni un céntimo más
de Europa si no aplicamos las medidas que impone".
Pero, en opinión de Kapsis, aunque el primer ministro lograra
convencer a sus conciudadanos de la pertinencia de las medidas de
austeridad y las privatizaciones masivas requeridas,
"de todos modos, el país quebrará, porque será imposible obtener un
nuevo préstamo y pagar nuestra deuda".
"El profesor Varoufakis no está loco", prosigue el editorialista.
"Sabe también que Europa no desea la quiebra griega, de ahí la
necesidad de reabrir el debate sobre los eurobonos [títulos de deuda
europeos]. Pero sabemos que algunos quieren apartar a Grecia del
euro. La reestructuración tan sólo es un alivio momentáneo. Es como
amenazar con suicidarnos… queda por saber si sucederá".
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